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31 mayo 2025

Colapsos del Empire State

Detalle de captura de la secuencia
de Megalópolis mencionada.
Todavía no he escrito sobre sobre Megalópolis y su relación con la arquitectura --ni sobre The Brutalist--, aunque
 supongo que me animaré algún día a hacerlo, viendo la primera hace ya bastantes meses me pareció curiosa una secuencia que se desarrolla en una gran maqueta de Nueva York, sobre la que hay unas pasarelas, para circular entre sus edificios, en un momento, el millonario Hamilton Crassus III (Jon Voight) se resbala y para no caerse, se agarra a la parte superior del Empire State. 
No es casual que se eligiera ese rascacielos, porque la imagen recuerde al Rey Kong subido en su cúspide antes de ser abatido, no se debe olvidar que fue el edificio más alto del Mundo, convirtiéndose no solo uno los símbolos más conocidos de Nueva York, sino además del régimen económico y político de EE. UU. Por eso los espectadores, como ya he publicado en este blog, lo han visto derrumbarse en numerosas ocasiones, tanto por causas naturales, inundaciones y terremotos, como por criaturas más o menos monstruosas.
Cartel español de la película
Hace muy poco descubrí una de las más extrañas de esas criaturas, la garra gigante (giant claw en versión original), protagonista de la película con el mismo nombre. que según la traducción del cartel español --que pueden ver al lado--, es «una terrorífica bestia voladora de los cielos prehistóricos», aunque en el argumento no sean prehistóricos, ni el cielo, ni el monstruo.
La garra gigante comienza como otras muchas de las cintas de ciencia ficción de aquella época, se suceden una serie de acontecimientos sangrientos que no se sabe quién o qué los está cometiendo, la pareja protagonista, a menudo un científico o un militar y una mujer muy bella con buenas condiciones para aullar cuando está amenazada, pero sin cualificación profesional, van descubriendo poco a poco al --o los-- causantes de estos desastres, tras la muerte de varios personajes secundarios sin demasiada importancia, finalmente el ejército estadounidense salva a la humanidad eliminado a los monstruos y/o extraterrestres. 
El monstruo se come al Empire State.
En esta película, la amenaza es una especie de ave que viene del espacio exterior, de otra galaxia calificada como «de antimateria», quizás por eso es invisible a los radares humanos e inmune a las balas de las ametralladoras y los misiles, por lo que puede destruir varios aeroplanos; aunque finalmente sea eliminada, pero antes pone un huevo en Canadá y pasa por Nueva York donde aprovecha para destruir el Empire State, pero no partiéndolo de una forma tan espectacular como muestra el cartel, sino de un modo bastante más chapucero, posándose en su cima y después picoteándolo, como si quisiere comérselo.
Este ataque al patrimonio edificado no es lo único absurdo de esta película, porque lo más llamativo es el propio monstruo, con un aspecto completamente ridículo, mezcla de pavo y gallina. Según se ha escrito, lo iba a crear el conocido Ray Harryhausen, pero el productor de la película, Sam Katzman, no pudo pagarle lo que solicitó y se lo encargó a unos artesanos mexicanos que se dedicaban a construir marionetas, seguramente esta información que atribuía el horroroso resultado del ave a profesionales que no eran estadounidenses servía para quitarle responsabilidades a los técnicos de ese país.
Figura de resina.
Es curioso que
Joe Laudati un maquetista --él se autodenomina «escultor»--, haya creado una figura en resina de unos treinta centímetros de altura, que puede adquirirse aquí, con el monstruo sobre el Empire State, que llama la atención primero porque su creador --como es lógico-- le ha dado color, mejor, se ha inventado cómo serían sus colores, siendo bastante discreto en su elección pictórica, y además por algo más interesante respecto a las relaciones con la arquitectura, porque el monstruo está captado en el momento que derruye al rascacielos, pero partiéndolo del modo más espectacular, tal como está dibujado en el cartel, y no golpeándolo con su pico tal como fue creado en las imágenes originales de La garra gigante.
Se podría escribir sobre muchas destrucciones del Empire State y otras edificaciones famosas, y la mayoría van más mucho allá de un colapso accidental, porque realmente la destrucción mostrada es la de símbolos de las creencias y el poderío de quienes las construyeron.

04 marzo 2024

Robot Dreams. Autobiografía, veracidad, cine y España

Cartel con el Empire State sobresaliendo
a la derecha
Como ya indiqué en otra entrada de este blog, me encargaron un artículo para la revista Arquitectura Viva, sobre la extraordinaria película Robot Dreams, dirigida por Pablo Berger. Trabajando sobre ella encontré una serie de aspectos que no tenía sentido incluir en aquel artículo, pero que son interesantes.
Supongo que los lectores ya la han visto y, si no es así, les recomiendo que lo hagan pronto, por lo que no hablaré sobre su argumento, basado en la novela gráfica con el mismo título, creada por la estadounidense Sara Varon, y publicada en 2007. En ella narra la amistad entre un perro y su robot, en un tiempo que podría ser indefinido, si no fuera por el matasellos de una postal, en el que se lee: 17 oct. 2006, y un lugar que parece ser Estados Unidos, porque se ven los rótulos y anagramas del servicio de correos, U.S. Mail, y de la compañía de autobuses, Greyhound Lines, además en la postal antes mencionada, se muestra la dirección del perro, 425 Fifth Pl. Brooklyn, N. Y., que no existe en la realidad.


Autobiografía

Pablo Berger ha declarado: «es mi película más personal, aunque todas tengan mi ADN. Yo he sido ese ese perro en ese apartamento solitario en el East Village, viví diez años en Nueva York y siempre allí, incluso mi último apartamento era muy parecido en el diseño, la altura, el punto de vista que el de la película», añadiendo: «la dirección del apartamento es la misma, el edificio por fuera es aquel apartamento. En Nueva York he sido un perro solitario, he encontrado el amor, el desamor, he vuelto a enamorarme, he hecho amigos, he perdido amigos. Y hay muchas cosas de las que hace Dog en la película que son las cosas que más me gustaban a mí hacer».
Cuando el protagonista, Dog Varon --el mismo apellido que la autora de la novela gráfica-- va al Ayuntamiento, lleva un formulario en la mano en el que se lee su dirección, 528 E 13th St. apt. 3A, --la misma que aparece después en la postal que le manda la pata sofisticada--, la fachada del edificio que se encuentra en esa dirección se reproduce en la película, pero actualmente la calle 13 tiene árboles en ambas aceras, que seguramente no se habían plantado en los años ochenta, porque no aparecen en la película.
Además hay otras coincidencias entre la vida del director y su película, como la canción September de Earth Wind and Fire que es muy importante en la película, una de sus estrofas menciona el 21 de septiembre y el director ha contado que ese «era el día en que nació nuestra única hija. Mis películas son actos de amor, las quiero tanto que son como mis hijos»; además en el formulario antes mencionado, se puede comprobar que Dog ha nacido el 21 de diciembre de 1963, el mismo año que Pablo Berger,

Veracidad

La pata vive en el 167 de la calle Spring en el SOHO y en la película también se reproduce la fachada del edificio que está en ese lugar, además hay otros establecimientos reconocibles, como el restaurante de comida rápida de la cadena White Castle, situado en 490 Sunrise Highway Lynbrook, que ve Robot desde el autobús que le lleva a la playa --aunque sería complicado, porque está en el lado contrario de la autopista--: la magnífica librería Strand en la esquina de las calles 12 E y Broadway --otra bella licencia fílmica hace que al fondo se vea el Empire State, lo que es difícil--; el restaurante español El Quijote en 226 W de la calle 23  y al lado el Hotel Chelsea en 222 W de la misma calle, enfrente se supone que está el edificio donde vive Robot, el 255 W, aunque la fachada actual no sea la que aparece en la película, porque necesitaba tener un significativo óculo en su última planta.
Hay otros muchos paisajes urbanos reconocibles, como la encrucijada de Canal con Mott en Chinatown donde se encuentra una edificación con forma de pagoda; las esquinas de la calle 23 con la 7, y la de la avenida 2 con la 14 E en el East Village cerca del piso de Dog, así como lugares tan notables como Central Park y Times Square.
Respecto a las edificaciones, se pueden ver los puentes de Brooklyn en el plano inicial de la película, Queensboro, así como Alexander Hamilton y detrás el George Washington en un plano cundo los protagonistas están yendo a Ocean Beach. También Robot ve a través de unos binoculares, desde lo alto del Empire State, el edificio que fue de la Pan Am, el Chrysler, el Flatiron, el puente de Williamsburg, la estatua de la Libertad y las Torres Gemelas. En secuencias posteriores se verán el Ayuntamiento y el estadio de los Yankees.

Cine

En Robot Dreams hay varias citas a otras películas  la más importante es la versión de El mago de Oz de 1939, que gracias a una cinta VHS alquilada, ven Perro y Robot en el televisor de su casa y luego es parte fundamental de un sueño de este último en el que va por el camino de baldosas amarillas hacia una ciudad esmeralda que reúne varias edificaciones neoyorquinas, de abajo a arriba: el puente de Brooklyn, el museo Guggenheim, la estatua de la Libertad, la sede de la ONU, el Flatiron y varios rascacielos entre ellos, el Chrysler, el Empire y las Torres Gemelas. Este sueño acaba con un ballet de margaritas que visto desde arriba recuerda a las coreografías del gran Busby Berkeley.
Sin embargo, las citas cinematográficas comienzan antes, porque Perro tiene colgado en la pared detrás de su sofá, un póster de Yoyo, dirigida por el desgraciadamente poco recordado Pierre Étaix. Además se repite el plano de Manhattan, que se usó para uno de sus carteles, con Isaac (Woody Allen) y Mary (Diane Keaton) sentados en un banco al lado del antes mencionado puente de Queensboro, pero con Perro y Robot. Estos dos personajes caminan entre la multitud encuadrados de frente, casi como si estuvieran nadando en un mar de cabezas, como le sucedía a Joe (Jon Voight) y Ricco (Dustin Hoffman) en Cowboy de medianoche. Además la noche de Halloween hay niños disfrazados de Drácula, el monstruo de Frankenstein, Freddy Krueger, y las gemelas de El resplandor. Por último, en la caja del VHS antes citado, se puede leer que es del videoclub de Kim, donde el propio Berger alquilaba las películas, y es el tema del documental Kim's Video.
 
España

El último aspecto es más anecdótico, la relación de la película con España. Dog tiene una bolsa de deportes que tiene por fuera a Naranjito, el segundo dueño de Robot come Chupa Chups y la pata se va de viaje y le manda a Dog una postal desde Barcelona con tres imágenes: la Sagrada Familia, el monumento a Colón y un castell delante de una iglesia que parece la de Sitges. Se eligen dos iconos urbanos barceloneses, del mismo modo que se han mostrado iconos neoyorquinos, propios de las imágenes turísticas; además esa postal tiene un sello de 50 céntimos --de peseta-- en el que se ve un personaje que se parece al anterior rey de España, pero con trompa de elefante, quizás recordando su desgraciada afición por la caza de esos animales.

Posiblemente se puedan encontrar más sorpresas en una película llena de detalles como Robot Dreams, y todos ellos sirven para apoyar una buena historia, bien contada.

27 febrero 2024

Memoria de Nueva York. Robot Dreams

En el último número de la revista Arquitectura Viva, el 261, correspondiente con los meses de enero y febrero de este año, se ha publicado un artículo, titulado «Memoria de Nueva York: 'Robot Dreams' by Pablo Berger», que escribí sobre esa ciudad
 durante los años ochenta, que es el fondo donde se desarrolla el argumento de esa extraordinaria película de animación, dirigida el año pasado por el cineasta donostiarra Pablo Berger y que recomiendo, porque me parece estupenda.
Como en otras entradas anteriores de este blog, en las que he escrito sobre artículos que he se han publicado en libros o revistas que se encuentran en venta, solo reproduciré los primeros párrafos: 


En 2007 Sara Varon publicó su novela gráfica Robot Dreams, en la que cuenta, solo con imágenes y sin textos, la relación entre un perro y su robot, durante un tiempo indefinido y en un país que parece EE. UU., aunque no se muestren entornos reconocibles.
A finales del año pasado se ha estrenado su adaptación cinematográfica, una película de animación con el mismo título, dirigida por Pablo Berger y también sin diálogos. Se inicia con una vista nocturna del puente de Brooklyn y las Torres Gemelas; después hay un plano de una calle por la noche con un rótulo: East Village; y lo siguiente que se ve es una fachada con solo dos ventanas iluminadas, las del apartamento donde vive Dog Varon, el perro protagonista de la película. No cabe duda que el argumento va a desarrollarse en barrios neoyorquinos y antes de 2001.

Si les interesa recomiendo que compren la revista, en la que además se publica un magnífico artículo de Fernando Lara, titulado: «La arquitectura de los sueños: The World of Hayao Miyazaki», evidentemente sobre la relación entre ese director y los espacios arquitectónicos creados en sus películas que, como bien dice el autor: «aportan densidad y consistencia a los relatos».

12 diciembre 2023

Ciudad pánico

Cubierta del libro

Varias razones me han impedido publicar en su momento una reseña sobre Ciudad Pánico: Morfologías urbanas del horror, que se publicó coincidiendo con le celebración del último Festival de Sitges, estupendamente editado por Hermenaute.
Este libro coordinado, como otros del Festival, por Ángel Sala y Jordi Sánchez Navarro, comienza con un prólogo de los coordinadores y está dividido en los siguientes apartados:
Sánchez-Navarro habla en el primer capítulo sobre la representación de algunas ciudades italianas legendarias en el cine de terror y su relación con el concepto de lo sublime terrorífico. Yo elegí analizar, a través de los nombres y la morfología urbana, como funcionan las urbes imaginadas y los pueblos inventados en las ficciones cinematográficas. Los guetos y suburbios residenciales son el material que ha tratado Victoria Santamaría Ibor en su texto. Símbolo del colapso del siglo XX, Detroit es uno de los feroces escenarios predilectos del terror contemporáneo, analiza por Lluís Rueda. Ángel Sala propone un recorrido los muchos horrores de la ciudad total, por las grandes megalópolis urbanas de la actualidad. Antonio José Navarro con su solvencia habitual, establece una muy especial cartografía española del miedo urbano. Carlos Tabernero estudia la representación de las ciudades abandonadas. El volumen se cierra con una selección de películas comentadas por Xavi Sánchez Pons y Ángel Sala.
Como en otras entradas de este blog, reproduzco a continuación los primeros párrafos de mi artículo:

La ciudad es una de las creaciones humanas más compleja, controvertida y fascinante, por eso puede analizarse tomando como punto de partida varias disciplinas diferentes y abordando temas muy diversos. Uno de ellos es su perversidad, el daño que causa y el horror que provoca, ya que la urbe, como ha escrito Marta Llorente, es «un ámbito para la extensión del temor y la vivencia del miedo», porque «está fuertemente vinculado al espacio; adquiere significación plena en los distintos teatros de la imaginación y de la memoria. Se muestra crudamente en los escenarios de la realidad. El miedo se afinca en territorios privados y en escenarios públicos. El marco de la ciudad supone, para cada uno de sus habitantes, una escena en la que se establece la figura de sus temores, el espectro del miedo».
Entre todas las clases de ciudades, las denominadas ficticias, que también pueden llamarse imaginadas y legendarias, son aquellas que solo se pueden conocer y analizar a través de una ficción, es decir, nunca existieron, ni posiblemente llegarán a existir y al mismo tiempo pueden ser todas ellas, con la ventaja que tanto sus morfologías como los problemas de sus habitantes se pueden extrapolar a muchas otras. 

Si quieren seguir leyéndolo les recomiendo que compren el libro, sobre todo, en una librería, como por ejemplo en la madrileña Ocho y medio.

04 julio 2023

Ciudades sin lugar: Utopías urbanas en la ciencia ficción

Cubierta del libro

Hace pocos meses ha aparecido el libro Ciudades sin lugar: Utopías urbanas en la ciencia ficción, escrito por Carmen Muñumer y publicado por Ediciones Asimétricas. Una editorial que mantiene un ritmo en sus publicaciones realmente increíble, especializada, sobre todo, en textos sobre arte, arquitectura y cine, y que ya ha editado dos libros centrados en las relaciones entre el cine, la ciudad y la arquitectura, en concreto: La ciudad en el cine: Recorridos, encuadres, secuencias, montajes, con varios artículos compilados por el arquitecto Antonio Pizza; y Escenarios urbanos de cine: París, Berlín, Moscú, Nueva York, Roma, escrito por el arquitecto antes mencionado; ambos fueron reseñados en este blog, respectivamente en este enlace y en este otro.
El prólogo de Ciudades sin lugar está escrito por la arquitecta, profesora y miembro del GIRAC, Sara Pérez Barreiro, autora entre otros muchos textos, del libro Futuros tenebroso de la ciencia ficción, también mencionado en este blog. Este prólogo comienza con la conocida frase: «el papel lo aguanta todo», relacionándola a cómo el papel --ahora la pantalla del ordenador-- nos permite a los arquitectos crear cualquier cosa que seamos capaces de idear, como le ocurre a los cineastas en las películas de ciencia ficción. Es curioso, porque conozco a funcionarios municipales que usaban esta frase para explicar cómo algunos profesionales dibujaban en sus proyectos elementos para cumplir las normativas, aunque sabían que después no se iban a construir o serían diferentes. Esta frase como todas las hechas, permite varios significados, mientras Sara con cariño habla de creatividad, en el otro caso se relaciona con la picaresca y el engaño.
Volviendo a Ciudades sin lugar, está dividido en ocho apartados titulados: Introducción, Utopía: manual de uso, La metrópolis de mañana (1920 - 1940),  Paréntesis bélico (1940 - 1960), La otra cara de la utopía (1960 - 1980), Giro de guion, Caminos de ida y vuelta y Conclusión, tras este aparado y las notas, hay unos anexos: Glosario cinematográfico, Filmografía y Bibliografía. El libro abarca un periodo de tiempo apasionante que va desde Metrópolis (1927) hasta Blade Runner (1982), aunque también se mencionen películas posteriores hasta llegar al año 2012.
Carmen Muñumer en su página de Linkedin menciona que en septiembre de 2016 presentó su trabajo de fin de grado en la Universidad de Valladolid, con el título: Fábrica de sueños, laboratorio de arquitectura: Utopías urbanas en el cine de ciencia ficción (1929-1982), que recibió la calificación de Matrícula de Honor, y que parece ser el germen de Ciudades sin lugar.
Por último, es interesante recomendar el comentario que hizo Fernando Castro Flórez sobre este libro en su canal de YouTube Libros recomendados: Ojo con el arte y que puede verse en este enlace.

25 marzo 2023

Edificios antropomórficos

En una serie de televisión y una película recientes, se ha mostrado un futuro en el que las edificaciones además de tener unas formas peculiares y distintas a las actuales, como corresponde a las historias de ciencia ficción, se parecen a figuras humanas.
En primer término el remate de la Columna de Nelson en Trafalgar
Square y detrás los rascacielos - esculturas (Captura de imagen de
la serie).
Comenzando por la serie, en la primera temporada de The Peripheral, sus protagonistas van y vienen continuamente desde la Carolina del Norte del año 2032, al Londres de 2099, donde entre un tejido urbano muy parecido al actual, se alzan unos rascacielos que, según dice un personaje, son las sedes de grandes empresas --alguna bastante perversa--, que en parte imitan a esculturas famosas, como el Discóbolo de Mirón, la Venus de Milo,
 Apolo y Dafne de Bernini, la Victoria de Samotracia --que en dos planos distintos aparece en lugares diferentes-- y el David de Miguel Ángel que gracias a una vista aérea, se puede comprobar que está en la City, entre las calles Leadenhall y Eastcheap y muy cerca del edificio Gherkin --símbolo londinense y mencionado varias veces en este blog--; todos estos edificios son mucho más altos que el London Eye, lo que sirve a los espectadores actuales para comparar su altura con una edificación conocida, una noria que según los diseñadores de producción de la serie, aun existirá en ese futuro dentro de setenta y seis años. 
Tres edificios con sus brazos cruzados y por encima del hombro
(Captura de imagen de AI I Love You)
En cuanto a la película, AI Love You, narra como en un futuro cercano los rascacielos estarán controlados por lo que se conoce como Inteligencia Artificial (IA) --que por ahora es más lo segundo que lo primero--, pero se supone que servirá para ayudar a la humanidad, aunque siempre hay agoreros que temen su capacidad para controlarnos.  
Volviendo a la película, comienza viéndose varios rascacielos con formas humanas, que tienen elementos en movimiento pareciendo brazos y cejas, mientras se oye una voz diciendo: «soy un edificio inteligente, cuando llegues al trabajo por la mañana, tu edificio te va a saludar y te va a decir: "buenos días"». 
Otro rascacielos antropomorfo parecido a un robot de juguete
(Captura de imagen de AI I Love You)
Como se puede comprobar es una tontería aunque educada, y continúa «hace poco fuimos mejorados con inteligencia artificial lo que nos permite comunicarnos contigo a un nivel personal [...] ahora también puedo ser tu amigo, tu compañero, o ¡quién sabe! algún día podría convertirme en algo más que un amigo...», un futuro poco prometedor para quién no tenga interés en la amistad de los edificios; efectivamente, la 
IA que controla a uno de ellos se enamora de la protagonista y consigue apropiarse del cuerpo de un hombre joven y por supuesto atractivo, para poder tener relaciones con ella. En este argumento poco original se mezclan, edificaciones que tienen vida propia, como ya sucedía en películas como Hausu y Pesadilla diabólica, con ordenadores enamorados por ejemplo el de Engendro mecánico.
Sección del elefante diseñado por
Charles François Ribart.
Es evidente que estas edificaciones monumentales con formas humanas no son una novedad y basta recordar al Coloso de Rodas o la Estatua de la Libertad. También hay que recordar otras que se parecían a animales, como 
la escultura de un elefante gigantesco que en 1758 el arquitecto Charles François Ribart propuso levantar en el lugar donde hoy está el Arco de Triunfo en París, y más recientemente se han erigido un elefante, un beagle, un cocodrilo y un pato, completamente fuera de lugar y sin interés alguno. 
Actualmente además hay edificaciones que se denominan escultóricas o «esculturas que son edificios», añadiendo: «el arte invade la arquitectura formal», como se puede comprobar en esta página, si algo caracteriza a los ejemplos mostrados es que no tienen el menor interés, no sabiéndose que es peor si su carácter escultórico o el arquitectónico.
Regresando a The Peripheral y AI Love You, es significativo que sus diseñadores de producción creyeran que en el futuro los edificios más importantes serán pastiches, seguramente mucho más populares que otras edificaciones avanzadas con formas inéditas en las que se corrieran los riesgos inherentes a cualquier intento de innovación.

18 marzo 2023

Escenarios urbanos de cine

Cubierta del libro
Desde hace bastante tiempo, la editorial Asimétricas ha ido realizando una labor impresionante publicando estudios sobre arquitectura, arte y cine, un trabajo arduo que afortunadamente puede seguir desarrollando
, a pesar de los contratiempos, llegando algún año al asombroso récord de lanzar al mercado más de un libro al mes. 
Ya se han comentado aquí otros de sus títulos sobre cine y arquitectura y ahora acaba de aparecer Escenarios urbanos de cine; París - Berlín - Moscú - Nueva York - Roma, cuyo autor es Antonio Pizza, al que también se ha mencionado en este blog en varias ocasiones, y que además es el editor del volumen colectivo La ciudad en el cine: Recorridos, encuadres, secuencias, montajes, también editado por Asimétricas y comentado aquí hace ya un año.
He tenido la gran suerte de recibir el encargo de redactar el prólogo de Escenarios urbanos y la verdad es que escribirlo fue muy agradable y fácil, por la calidad del libro, como no puedo añadir algo nuevo o distinto de lo que escribí, me limito a copiar a continuación los dos párrafos que se han escogido para aparecer en la contracubierta de este volumen:

«Escenarios urbanos de cine se atiene a un esquema cronológico, desde los inicios del negocio cinematográfico hasta los años setenta, recomponiendo un largo trayecto que va de los Lumière hasta los Situacionistas, plagado de movimientos brillantes e irrepetibles, como el Neorrealismo y la Nouvelle Vague, y con obras de cineastas imprescindibles y muy distintos entre sí, encuadrados sobre todo en las capitales mencionadas en el subtítulo: París, Berlín, Moscú, Nueva York y Roma».
«La originalidad y la innovación se han conseguido al no ceñirse estrictamente el libro a las relaciones entre el cine y la ciudad, incluyendo también las artes plásticas, sobre todo la pintura, y además la arquitectura. Como escribe el autor, el cine y la arquitectura son "actividades singulares de modificación de lo existente" y el texto tampoco se circunscribe a una ciudad determinada por cada capítulo, porque en la mayor parte de ellos se relacionan títulos rodados por cineastas en otras poblaciones diferentes, alcanzando valor tanto para quienes no tienen conocimiento sobre este tema como para especialistas, ya que en cada uno de sus apartados se han ido aportando nuevos aspectos notables que enriquecen los estudios sobre las relaciones entre cine y ciudad».

Es evidente que recomiendo este libro que, como decía antes, contiene nuevas perspectivas y notables aportaciones a los cada vez más numerosos --aunque no siempre interesantes-- estudios sobre las relaciones entre el cine, la arquitectura y la ciudad.

23 febrero 2023

Nuevas miradas sobre la arquitectura en el cine


En la entrada anterior escribí sobre el extraordinario cortometraje Arquitectura emocional 1959, dirigido por Elías León Siminiani el año pasado y que en la última edición de los premios Goya, recibió el premio al mejor cortometraje de ficción. 
En ésta comentaré un acto titulado «Zuazo como protagonista: Nuevas miradas sobre la arquitectura en el cine», celebrado en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, el 23 de enero pasado y organizado por los comisarios David García-Asenjo Llana y José María Echarte Ramos. 
Este acto consistió en una presentación a cargo del decano del colegio, Sigfrido Herráez, seguida de unas pocas palabras del director de la película y  la intervención de Jonás Trueba, tras la proyección, Javier García-Gutiérrez Mosteiro y Miguel Lasso de la Vega conversaron sobre Secundino Zuazo, finalizando con una mesa redonda con todos los participantes, excepto el decano.
El desarrollo de esta actividad --sin la película-- lo pueden ver completo pinchando aquí, pero se deben comentar algunos de sus aspectos más interesantes. Empezando por el principio, el decano dijo que entre arquitectura y cine hay una «relación obvia y evidente, nosotros [los arquitectos] os damos los escenarios, los espacios en los que desarrolláis vuestro trabajo artístico haciendo cine y nosotros a través del cine obtenemos una rentabilidad grande: "¡Ha salido una obra mía en una película!". Por lo tanto, hay como un intercambio de intereses más allá del contacto cultural», ante todo se debería saber qué opinan los escenógrafos cinematográficos sobre que sean los arquitectos quienes os damos los escenarios a los cineastas, una vez más se demuestra que la profesión del director artístico es dura y olvidada, teniendo en cuanta este desprecio a unos profesionales admirables; además el decano sobrestima el poder del cine actual como medio propagandístico, como divulgador de las edificaciones y para lograr esa rentabilidad grande, demostrando que hay quien lo mide todo solo con términos económicos, dándoles más importancia que a los culturales.
Mucho más interesante fue la intervención corta de León Siminiani, en la que dijo: «Nuestra productora se llama El gesto cinematográfico, que es un guiño al concepto de gesto arquitectónico. Una de las líneas que queremos continuar es explorar lo que el espacio, la historia de los edificios, el urbanismo e incluso los propios interiores, pueden dar a las historias. Creo que es un terreno en el que hay mucho que explorar y que trasladar a los ciudadanos». Una buena noticia, por lo que habrá que seguir atentos a lo que haga esta productora.
La intervención de Jonás Trueba fue más larga y compleja, dijo que «es una película donde la forma está por delante del contenido [...] en el cine está primero el qué sobre el cómo y en esta película [...] el cómo está delante del contenido [....] muchas veces las películas se cuentan a través de personajes que creamos y en realidad son los que mandan y los que finalmente nos acaban enseñando los espacios [...] a través del movimiento de los personajes, que es lo más habitual en el cine, y no lo es [...]  que esté el espacio antes». Después mencionó que un arquitecto le dijo que el corto hablaba sobre «cuáles son los puntos de contacto en una ciudad y muy en particular de la arquitectura de los límites»; también habló sobre Woody Allen y una secuencia de Hannah y sus hermanas, en la que un personaje que figura ser arquitecto, le enseña a unas amigas sus edificios favoritos de Nueva York, cómo Nanni Moretti hace o mismo en Caro Diario sobre su Vespa, y otro recorrido en moto de La reconquista, por último, me alegró mucho que mencionase a alguien que merece ser admirado, a Juan Sebastián Bollaín y su tetralogía de Sevilla.
El diálogo entre Javier García-Gutiérrez Mosteiro y Miguel Lasso de la Vega es estupendo, en muy poco tiempo aclaran muchos aspectos de la obra de Zuazo, sobre todo, en Madrid, y vale la pena escucharlos, pero como es lógico, no mencionan mucho sobre las relaciones entre cine y arquitectura, por lo que no reproduzco aquí sus palabras.
La mesa redonda también es muy interesante, entre todo lo que se dice se destaca una intervención de Trueba sobre «el cine como arquitectura [...] las películas como casas», cuenta que un arquitecto le dijo «"en realidad cuando hacéis una película tenéis que construir un espacio" y es verdad que normalmente tendemos a pensar el cine como un artefacto narrativo y no como un artefacto espacial, incluso vivencial y a mí me gusta pensar el cine como un espacio que creamos, que construimos y que dotamos de vida y es un espacio al que el espectador tiene que ir, que instalarse y estar», no es la primera vez que Trueba menciona estos aspectos, como puede comprobarse en esta entrada.
Por último, León Siminiani indica que en su cortometraje «la escala humana tiene que ser más amplia de lo que es en una película en la que sus límites son sus actores» por eso sus personajes «son muñecos dentro de un cuadro muy grande, como figuras en una maqueta».
Animo a los lectores interesados en las relaciones entre cine arquitectura y ciudad, a que vean la grabación de este acto, por el que se debe felicitar al COAM, porque en este tipo de actividades siempre se aprenden aspectos nuevos gracias a personas con miradas innovadoras.

20 febrero 2023

Arquitectura emocional 1959

Póster de la película con los recorridos marcados
sobre
 el plano de Hermann Jansen
El primer título de crédito de Arquitectura emocional 1959, dirigida por Elías León Siminiani el año pasado, aparece superpuesto a un plano amarillento, en el que están dibujados los detalles constructivos de una fachada, en el siguiente plano y sobre otros detalles, se puede leer «Otoño»; desde el principio aparece la representación de las edificaciones y en este caso la inicial, la realizada incluso antes que existan y que sirve para construirlas. 
Esta relación con la arquitectura ya es evidente en el propio título, formado por dos palabras y una cifra, tras esos dos primeros planos --en este caso tanto cinematográficos como arquitectónicos--, a continuación se vuelve a incidir en las edificaciones y el año, mostrando un fragmento titulado «Nueva arquitectura», de un triunfalista documental del NODO sobre la Ciudad Universitaria madrileña. 
Parece que ya se le han dado al espectador todas los elementos, la época, la ciudad, unas edificaciones educativas mostradas de un modo propagandístico y hasta la estación del año, pero aún falta saber dónde está la emoción; entonces aparece un banco de piedra aislado en medio de un terreno con hierba y se oye por primera vez una voz en "over", --metafiiccional, presente en toda la película y que incluso da órdenes a los protagonistas--, que dice: «Andrea y Sebastián se conocen en ese banco en otoño de 1958»: Lo emocional.
A partir de ese momento, se seguirá a esos estudiantes universitarios en un periodo de tiempo concreto, que va desde ese otoño hasta finales del verano del año siguiente, justo la duración de un curso académico, y en un ámbito urbano determinado por cuatro recorridos de sus protagonistas, que finalizan en la vivienda de Andrea partiendo de varios lugares: la Ciudad Universitaria, el Cine Paz, un bar y la casa de Sebas. 
Trayectos dibujados en el cartel de la película, cuya base es el plano titulado Wettbewerbsplan, firmado por el urbanista Hermann Jansen en 1930 y que es parte del Plan de Madrid con una propuesta para la ordenación de su extrarradio. En la leyenda de ese cartel se añade a cada paseo –que está representado con una arquitectónica línea de punto y guion, como en la película-- un adjetivo: “tensos”, “derrotado” y “anhelante”, dándole un nombre a la dimensión emocional que tiene cada uno en la narración.
En Arquitectura emocional 1959 tienen importancia hasta los elementos urbanos más desapercibidos, como los bancos, antes se mencionó el de Andrea en la Ciudad Universitaria, pétreo, robusto y anticuado; Sebas quiere elegir el “suyo” en el Parque del Retiro y se ven seis modelos, algunos parecidos al de la protagonista, hasta que se decide por uno con patas metálicas, con el asiento y el respaldo de madera, más moderno, pero con un diseño tan poco notable como el de Andrea, pero posiblemente elegido para la película por su situación cerca de dos farolas, mostradas en un plano nocturno junto con el banco, logrando una composición notable de los tres elementos.
Otros lugares importantes son el Cine Paz, mostrado en uno de los pocos planos en que la cámara no está a nivel del ojo humano y desde el otro lado de la calle, como si se tratara del punto de vista de alguien superior y, sobre todo, dos establecimientos de bebidas, primero el Bar Martín en la esquina de las calles Luisa Fernanda y Tutor  –en la película solo se dice que está en Argüelles--, y el Café El Greco que la voz en "over" indica que está en «Blasco de Garay con Rodríguez San Pedro» y se marca en un plano de Madrid, esta exactitud en las localizaciones es otro modo de darle realismo a la ficción, situando espacialmente a los personajes y relacionándolos con el espacio urbano.
Además es interesante que ambos locales sean lugares donde se recibe información, en el primero hay un televisor en el que se está emitiendo la primera retransmisión en directo de Televisión Española, con la llegada de los restos de José Antonio Primo de Rivera a su tumba, y en el segundo Sebas lee en el diario Pueblo que el Che Guevara ha pasado por Madrid y recorta la noticia para dárselo a Andrea. También hay una diferencia entre ambos locales, en el primero los protagonistas están entre un grupo de estudiantes discutiendo de política –evidentemente de un modo moderado, si no querían tener problemas en aquella época--, en el segundo no llega a verse a algún cliente, por lo que parece que Sebas está completamente solo.
Es evidente que desde el punto arquitectónico, lo más llamativo de la película son los edificios donde viven los protagonistas. Sebas en la colonia de viviendas obreras San Cristóbal, para trabajadores del transporte municipal –su padre es conductor de autobús--, de ahí que su nombre sea el del patrón de los chóferes, con bloques de viviendas de cinco plantas, rodeando espacios comunes y verdes; un grupo de edificaciones que está ahora sumido en la sombra creada por cuatro rascacielos, que también se pueden ver en la película.
Andrea vive en un edificio entre medianeras plurifamiliar con siete plantas, en la calle Antonio Maura, n.º 16, «a un tiro de piedra del Parque del Retiro», según dice la voz en "over", en una zona cara de la ciudad y donde su padre tiene la Notaría, que es descrito desde fuera, mostrando su fachada y además comparado con las emociones de la protagonista, porque hay un pulso dentro de ella «como el de este edificio donde vive y su contiguo» se enseña la unión de los dos edificaciones residenciales, tan correctas como anodinas --lo que a veces se agradece-- y se oye: «es el ornamento clásico versus las líneas desnudas de la modernidad», la contraposición de estilos sirve como metáfora de las diferencias entre los protagonistas.
En invierno, Andrea invita a Sebas a que entre en su edificio, pero la voz en "over" dice: «como no son conscientes del peso de la arquitectura en lo que viene a continuación, lo contaremos en el espacio sin ellos, para comprobarlo», efectivamente «no suben en el ascensor noble al tercer piso donde vive Andrea», sino «en un montacargas carente de nobleza, al último piso de una escalera interior para el servicio», allí se narra cómo Andrea se desnuda delante de él, luego vuelve a vestirse y se van, alternando planos de su ropa cayendo al suelo, con otros frontales del paramento vertical que está detrás de ella, con azulejos de tres colores amarillentos, porque se han ido sustituyendo según han ido cayéndose, en el que han quitado un extintor --aunque aún puede verse su soporte metálico triangular al que le falta un tornillo--, para dejarla sin elementos superpuestos, desnuda como la protagonista. Una secuencia sin personajes y sin sus palabras, porque como se oye: «no ha hecho falta. La arquitectura y la noche se han hecho cargo de todo». 
Esta forma de mostrar los espacios sin la figura humana parece que serviría para acentuar la arquitectura aunque no siempre se consigue, como puede comprobarse en el artículo Espacios de la ausencia.
La secuencia antes citada demuestra una contradicción, ella a pesar de venir de una clase más tradicional y adinerada, es más avanzada en sus actitudes e incluso políticamente que Sebas. Además se desarrolla en un espacio de servicio que se convierte en uno de intimidad para la pareja, como lo fueron entonces y durante muchos años, los cines y los bancos en los parques por la noche.
Los edificios de las viviendas donde viven los protagonistas se muestran también con los planos de sus fachadas que llegan a compararse con el procedimiento del “split screen”, a la pantalla partida; también se dibuja la fachada del bar de Argüelles cuyos huecos se abren para dejar ver a los protagonistas con sus amigos. La edificación de Sebas además es definida perfectamente gracias a enseñar sus planos de planta, indicando cual es el piso en el que vive y hasta su superficie, 50,80 m², pequeño para él, sus padres y sus dos hermanos.
La cámara solo se sitúa dentro de esas viviendas las noches de verano, cuando los protagonistas están estudiando, diferenciándose por los muebles, recargados los de Andrea y más sencillos los de Sebas, como parece que debería corresponde a sus diferentes posiciones sociales, pero lo que se muestra no son las habitaciones, sino los exteriores enmarcados a través de sus ventanas abiertas, que también son diferentes y opuestos, los edificios de enfrente al otro lado de la calle Antonio Maura y una cochera de autobuses, con el territorio al fondo y sobre todo un cielo estrellado, «como un lienzo negro sobre el que dibujar el futuro», como le dice él a ella.
El edificio donde está la vivienda de Andrea fue construido en 1922 y el de Sebas veintiséis años después, ambos según los proyectos realizados por el arquitecto y urbanista Secundino Zuazo --que colaboró con el antes citado Jansen en el Plan de Madrid--, un profesional que, a pesar de ser mencionado y tener importancia en el argumento, solo es mostrado en un sello de correos, un objeto pequeño, casi desaparecido y uno de los síntomas de la fama más efímera y banal, aunque afortunadamente Zuazo no ha sido olvidado e incluso varias de sus obras más notables siguen en pie.
Arquitectura emocional, 1959 está narrada empleando planos generales, solo hay un plano de detalle y dos medios, el primero de los dos protagonistas, exigido por «la hija del notario» --que se repite más adelante-- y el segundo de Sebas «exigiendo su plano corto» delante de un espejo; ambos, según la voz en "over", no los ha planteado el director, sino que los han exigido los personajes, en el plano de detalle se ve la barba postiza tirada en el suelo, porque el protagonista no puede convertirse en revolucionario, ni cubano, ni de café madrileño, como el amigo de Andrea. Parece lógico que si la arquitectura es fundamental en este cortometraje, se muestre en planos que abarquen la mayor cantidad de espacio posible, pero siempre se ha de recordar que los detalles arquitectónicos, esos representados en planos como los iniciales de esta película, son fundamentales.
Al final Sebas le escribe una carta a Andrea y hace el recorrido más largo --siete kilómetros y medio-- a pie desde su casa hasta la de ella, para dársela; en su escrito pretende reconciliarse y finaliza: «te espero en tu banco en septiembre», volviendo a darle importancia a ese elemento urbano. Aunque no se sabe qué sucederá, la voz en "over" dice: «sería razonable pensar que la arquitectura tal vez haya tenido que ver y que este retrato de amor se cierre como un círculo».
Los títulos de crédito finales aparecen sobre otros planos arquitectónicos, pero esta vez no de detalle, sino representado plantas de edificios, la escala ha aumentado, desde lo pequeño y particular hasta lo general, como se ha ido abriendo y evolucionando la relación emocional que se ha desarrollado en la pantalla.

Los socios de Movistar+ pueden ver esta película aquí.

22 noviembre 2022

cineMAPP

Últimamente tengo mucho trabajo y no había podido reseñar un acontecimiento importante para los que tienen interés por las relaciones entre el cine, la ciudad y la arquitectura. El pasado 15 de noviembre, se presentó en el Rectorado de la Universidad de Valladolid (UVa), la página web y aplicación cineMAPP, un nuevo trabajo del Grupo de Investigación Reconocido "Arquitectura y Cine" (GIRAC), del que ya he hablado varias veces en este blog por sus aportaciones tanto a la arquitectura y la ciudad, como al cine.
Copio a continuación la explicación de esta nueva app tal como la han redactado sus autores para su presentación :

CineMAPP sintetiza el ecosistema cinematográfico de Valladolid, la historia de sus cines y las localizaciones de películas que en ella se han rodado durante los últimos ciento veinticinco años años. Se ha desarrollado como prototipo para Valladolid, exportable a otras ciudades y regiones.
Esta aplicación web, disponible para móvil, tablet y pc, que recoge años de investigación del GIRAC, es el resultado de un trabajo colectivo cuyo objetivo es visibilizar la cultura cinematográfica de la ciudad y sus barrios, sus cines y los rodajes de sus películas, transferir esta información digitalizada a la sociedad y ofrecer la oportunidad de realizar un turismo cinematográfico cultural, sostenible, individual o en grupos.
CineMAPP y su base de datos, FilmCityDB, son resultados científicos del GIRAC y específicamente del Proyecto I+D+i “Ecosistema Cinematográfico de la Ciudad y Transferencia con Nuevas Tecnologías” (VA234P20 – Eusebio Alonso García IP; Daniel Villalobos Alonso; Iván Rincón Borrego; Sara Pérez Barreiro; José María Jové Sandoval) cofinanciado por la Junta de Castilla y León y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
Para el desarrollo del proyecto se cuenta con tres contratados posdoctorales a cargo del presupuesto de este: Rubén Vega Balbás, María del Camino Gallego Santos y Marta Labad Arias. También se ha contado con el equipo de Cloudman Labs. S. L.

Es muy importante que los estudios sobre relaciones entre cine, ciudad y arquitectura no se queden solo en textos, sino que además se creen otros sistemas que sirvan para divulgar la cultura urbana y unos conocimientos que no deben olvidarse, porque a fin de cuentas, sirven para dar una nueva y compleja visión de las ciudades. Una iniciativa iinovadora que por su importancia debería aplicarse también en muchas  otras ciudades. 
La verdad es que aún no he tenido tiempo de probar esta aplicación, pero espero que pronto pueda estar recorriendo Valladolid, con mi móvil en la mano, siguiendo unas indicaciones que seguramente me harán descubrir nuevos aspectos de la ciudad, gracias a esa visión compleja antes mencionada.

13 octubre 2022

Futuro, realidad y fantasía en la ciudad escenográfica

Cubierta del libro
En la anterior entrada de este blog escribí sobre un libro que se había editado en México el año pasado, en ésta lo haré sobre otro publicado también en 2021 en ese país, con un largo titulo: Futuro, realidad y fantasía en la ciudad escenográfica: Arquitectura de la Ciudad de México en la construcción de universos cinematográficos de ficción, escrito por Antonio Saucedo Azpe y publicado por el Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil, Subsistema de Teoría e Historia, de la Universidad Iberoamericana.
Su autor explica cuál es el objetivo de su libro: «hacer una propuesta de interpretación sobre el uso del espacio urbano y arquitectónico de la Ciudad de México para la construcción de universos ficticios en el cine a partir de cinco casos de estudio. Tras una identificación de películas en donde la arquitectura de la Ciudad de México funciona como escenario para universos fantásticos alejados de la realidad de la ciudad, se busca observar, describir y analizar el espacio en secuencias específicas de las películas que presenten ejemplos de arquitectura como parte del discurso cinematográfico. Asimismo, identificar la cualidad escénica cinematográfica que adquiere la arquitectura en función de una ficción fantástica y comparar el tratamiento del espacio en los diferentes casos analizados». 
Los «cinco casos de estudio» son las películas: The Holy Mountain, Total Recall, Romeo + Juliet, 2033 y De día y de noche, como puede comprobarse, una muestra variada, con títulos dirigidos por cineastas muy diferentes entre sí y producidos por varios países diferentes. 
Antonio Saucedo realiza un análisis exhaustivo de cada secuencia y además tiene la virtud de haber dibujado unos planos, donde indica los movimientos de los personajes y de la cámara, explicando de una forma gráfica muy expresiva las intenciones de los cineastas.
Entre las conclusiones de este estudio, Antonio Saucedo escribe: «La selección de cintas permite también identificar edificios que comparten una escala monumental, característica que va mas allá del tiempo y trasciende los cambios estilísticos e incluso políticos del país. La
monumentalidad advierte una tendencia a la tradición más remota del territorio, que contradictoriamente encaja bien en los imaginarios futuristas, propiciando igualmente un ambiente atemporal e incluso reafirmando la brutalidad y severidad de las distopias planteadas en los filmes. En otros casos, esta monumentalidad funciona como una grandilocuencia casi teatral, en donde los edificios parecieran haber sido elegidos por los directores en una audición para interpretar un personaje», unas características que también se pueden aplicar a otras películas de otras naciones y épocas.
Un libro totalmente recomendable para todos los que están interesados en las relaciones entre cine, ciudad y arquitectura, con un único gran inconveniente desde este lado del Atlántico: es casi imposible adquirirlo, al menos desde España.

04 octubre 2022

Canarias en el cine. Ciudades en los inicios de películas, auténticas y reproducidas

Hace unos meses la señora presidenta de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel (RACBA) me encargó un artículo sobre cine para el número catorce, correspondiente a 2021, de Anales, la revista anual de la academia. 
Decidí seguir con la investigación sobre las ciudades en principios de películas que ya he mencionado otras veces en este blog, y que ha ido desde Valladolid, gracias al GIRAC, hasta Estados Unidos, pasando por Ciudad de México y Santiago de Compostela, pero centrándome en títulos rodados en estas islas, tanto por canarios, como por foráneos y desde los inicios del cine, hasta la actualidad. El artículo lo titulé como esta entrada del blog: «Canarias en el cine. Ciudades en los inicios de películas, auténticas y reproducidas».
Este número de Anales acaba de publicarse en la red y aparecerá pronto en papel, por lo que si mi artículo puede interesarle a alguien, tiene la posibilidad de leer toda la revista en abierto en este enlace.

09 julio 2022

Imágenes de la ciudad futura

Cubierta del libro
El jueves pasado, 7 de julio, fui a Correos a recoger un paquete remitido por el arquitecto y amigo Marcelo Vizcaino. Había recorrido un largo camino desde Santiago de Chile, de donde había salido a principios de junio, hasta Tenerife, supongo que pasando por Madrid y otros lugares. 
Al abrir el paquete me llevé una gran sorpresa, primero porque eran dos libros, en vez de uno, como yo pensaba, y después porque en Imágenes de la ciudad futura: La construcción de arquitecturas para el cine, Marcelo había incluido un prólogo que le escribí hace muchos años.
Este libro lo editaron en plena pandemia, en junio de 2020, Campus Creativo de la Facultad de Arquitectura, Arte, Diseño y Comunicaciones de la Universidad Andrés Bello, junto con la Editorial Bifurcaciones, en Talca, Chile.
Le he pedido  permiso al autor para publicar mi prólogo aquí y como me lo ha concedido, lo transcribo a continuación:



Los treinta y tres curiosos que acudieron el 28 de diciembre de 1895 al espectáculo organizado por los hermanos Lumière, pudieron ver diez películas, la penúltima se titulaba La Place des Cordeliers à Lyon, durante cuarenta y cuatro segundos, transeúntes y vehículos arrastrados por caballos circulan por la vía pública delante de una cámara situada en la posición de un peatón inmóvil situado en la acera. Esta cinta fue la primera de un tipo de “vistas animadas” que se repitió muchas veces, figurando en los catálogos de Lumière y otras empresas en aquella época, en ellas, siempre con la cámara fija, se muestran concurridos espacios públicos pertenecientes a ciudades de todo el mundo, demostrando la avidez de los primeros cineastas por enseñar paisajes urbanos de poblaciones lejanas en movimiento, así como la del público por viajar, aunque sea virtualmente, a esas poblaciones sin moverse de su país. Este tipo de vistas documentales estableció ya desde aquellos años un sólido nexo entre la urbe moderna y el casi recién nacido séptimo arte.
En el cine de ficción, como había sucedido con la novela del siglo dieciocho, la ciudad, contemporánea, ya fuera real o inventada, se convirtió pronto en el marco natural y fundamental que sirvió para encuadrar las peripecias de sus protagonistas; ciudades que, repitiendo un tópico muy manido, llegan incluso a convertirse en otro personaje más de esas ficciones.
Probablemente la primera vez que los espectadores de todo el mundo comprobaron cómo podrían transformarse y en qué podrían llegar a convertirse sus ciudades en los próximos siglos, fue cuando vieron la enorme urbe en movimiento de Metrópolis, el asombro y las influencias que produjo y sigue produciendo, son evidentes y notables, popularizándose a partir de entonces la creación de poblaciones cada vez más extraordinarias sólo para ser captadas por los objetivos de cámaras cinematográficas.
No hay duda que estas ciudades completamente inventadas, casi siempre para argumentos que transcurren en el futuro o en un presente alternativo, son las más interesantes, asombrosas e innovadoras que pueden experimentarse gracias al cine, porque en ellas no hay obligación de seguir reglas ya establecidas, ni es necesario reproducir elementos preexistentes, todo puede ser nuevo y original. Los cineastas, desde los escenógrafos hasta los directores, pasando por los camarógrafos y montadores, tienen toda la libertad y la oportunidad de realizar sus más audaces fantasías sin limitaciones estructurales ni físicas, ya que después podrán ser construidas con los eficaces instrumentos y las técnicas de la imagen en movimiento, de forma que parecerán edificaciones reales, aunque siempre proyectadas sobre la superficie plana de una pantalla.
Precisamente es este último tipo de ciudades el analizado y diseccionado con maestría en este libro y como se comprueba al leerlo, se trata de un campo muy sugerente y amplio, por ello difícil de acotar, y si no se cuenta con los instrumentos necesarios, también complicado de relacionar con la arquitectura y el urbanismo. Sin embargo, esta relación, mantener la complicada situación intermedia, es uno de los retos superados por Imágenes de la Ciudad Futura, saber estar en medio de las dos disciplinas: el cine y la arquitectura, pero además en este caso, sin perder nunca el punto de vista de esta última.
No se debe olvidar que los estudios relacionando al cine con la ciudad se han convertido casi en una rama autónoma dentro de la disciplina que liga a la arquitectura con la imagen en movimiento y no han sido siempre desarrollados por arquitectos y/o urbanistas, sino también por otros escritores, casi siempre con resultados muy discutibles, por eso es importante y notable que el autor de este libro haya adoptado un enfoque tan profesional y arquitectónico, basta ver sólo un ejemplo, aunque sea visual, al comprobar la preponderancia de sugerentes imágenes arquitectónicas frente a las cinematográficas.
Marcelo Vizcaíno, que en los primeros años de este siglo ya había irrumpido con éxito en el mundo de los estudios sobre cine y arquitectura, decide ahora introducirse en el complicado universo de la construcción visual de la ciudad del futuro, como si se tratara de un explorador adentrándose en un peligroso territorio que parecía ya cartografiado, logrando salir airoso, gracias a su descubrimiento de nuevos aspectos esenciales y la solidez de sus argumentos que además, algo raro en algunos estudios académicos, están expresados con un lenguaje que sólo emplean los buenos prosistas y los novelistas en ciernes.
En definitiva, este libro es esencial para poder abordar con seriedad los estudios que relacionan al cine con la ciudad y una referencia insoslayable para cualquiera que desee profundizar en estos estudios.

Evidentemente, les recomiendo leer Imágenes de la ciudad futura: La construcción de arquitecturas para el cine. Al principio escribía que había dos libros en el paquete, sobre el segundo escribiré en otra ocasión y pronto... espero, pero anticipo que cuando escribí sobre .«novelistas en ciernes», no me equivocaba.
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