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25 marzo 2024

El arquitecto que se quiso matar

Portada de Volvoreta n.º 6,
diciembre de 2023.
 
Gracias a José Luis Castro de Paz he descubierto la extraordinaria revista Volvoreta, editada por la Fundación Wenceslao Fernández Flórez, que se publica desde 2017 y en diciembre del año pasado apareció su último número por ahora: el siete. El anterior está dedicado a El hombre que se quiso matar, una novela corta publicada por ese escritor en 1929, que fue adaptada al cine en dos películas con ese mismo título dirigidas por Rafael Gil en 1942 y 1970, y ha servido como inspiración para las obras de teatro, Mañana me mato de Pedro Pérez Fernández y Las maletas del más allá de Félix Ros, estrenadas en 1935 y 1952.
Este número de la revista que, como todos los que he visto, es magnífico reúne una serie de artículos sobre la obra original y todas sus adaptaciones, así como unos anexos con la novela, los guiones de ambas películas, las dos comedias y un DVD con la primera de las cintas.
El protagonista de la novela y de la primera película, Federico Solá, es arquitecto y ya escribí sobre él en La imagen supuesta: Arquitectos en el cine, pero ahora, después de los años y con más elementos de juicio, es interesante volver sobre él para saber cómo se ha reflejado la profesión en la literatura, el teatro y el cine.

Almanaque de La Novela de Hoy, n.º 397
Madrid, 1930, donde se reditó la novela
corta El hombre que se quiso matar.
1929

Empezando por el principio, por el texto de Fernández Flórez, se describe la vida de su personaje como «una eslabonada serie de fracasos y de amarguras, de luchas económicas y de derrotas sentimentales», hasta que se ve «animado de un verdadero entusiasmo por el cemento», incluso publicando «frecuentes artículos en las revistas profesionales, cantando al hormigón»; gracias a estos conocimientos confía obtener un puesto en la fábrica de cementos «El Castor» pero, aunque se lo habían prometido miembros del Consejo de Administración, la plaza se la dan «al yerno del ingeniero-director», que nunca ha estado en la fábrica.
A pesar de estos angustiosos precedentes, Federico acepta dar una conferencia en el Círculo Científico y Recreativo: «La verdad es que nadie podría decir, después de examinar una por una a las sesenta y cuatro personas que había en la sala, qué interés misterioso, qué afán de martirio o qué necesidad de cultura les llevaba a asistir a una conferencia que se había anunciado así, bien claramente, en todos los diarios: "El hormigón armado y las construcciones modernas". Federico Solá, como cualquiera en aquel caso, podía estar seguro de hacer las afirmaciones más arriesgadas acerca de la utilidad del hormigón o calumniarlo villanamente, sin encontrar a un solo contradictor en todo el concurso».
En la conferencia, sin embargo, nadie se aburre porque su verdadero tema es el anuncio del próximo suicidio del conferenciante. A partir de ese momento, se hace famoso y cambia la actitud de sus conciudadanos.
Cerca del día en que va a matar, decide ir a visitar a Evaristo Argüelles «cacique barrigudo amo de la provincia» e «Ilustre por manejar unos cuantos municipios, por haber conseguido una plaza de senador vitalicio», para comunicarle que ha decidido llevárselo con él, matándolo antes de suicidarse, «para no irse sólo». Evidentemente Argüelles no está de acuerdo con esta idea, por lo que hace todo lo posible para que Federico desista, cuando este le confiesa que es arquitecto, el cacique exclama: «¡Pero por Dios! ¡Magnífica cosa! ¿Y está desesperado? Un arquitecto no se mata nunca, joven; un arquitecto construye casas, construye palacios, gana dinero, lucha...» Desgraciadamente Solá sólo ha tenido ocasión de edificar un garaje y además se hundió. Argüelles insiste en animarle y para ello le expone que «el arquitecto provincial está próximo a jubilarse. Ha robado tanto, que ya le aburre. Precisamente estaba yo preocupadísimo buscando alguna persona competente a la que hacer nombrar en su puesto. ¿Quiere usted ser esa persona? Buen sueldo y... abundantes negocios», para rematar su argumentación le asegura que el arquitecto se hizo rico en cinco años. Federico acepta y Argüelles dice: «En la Diputación provincial mando yo; mi palabra es ya el nombramiento».
Es interesante lo que un inteligente y caustico humorista, como Fernández Flórez, opinaba sobre los arquitectos a finales de la Dictadura de Primo de Rivera, una profesión elegida posiblemente por las analogías entre el cemento con la vida gris y plomiza del personaje. 
Ante todo, al protagonista no le interesan las tareas propias de un arquitecto, hacer proyectos o construir edificaciones, sino sólo estudiar el hormigón, siendo su única ambición trabajar en una fábrica, pero fracasa porque se queda parado, una circunstancia muy extraña en una época en que, por haber pocos profesionales, casi todos tenían trabajo y además eran considerados --normalmente por ellos mismos-- como una casta privilegiada. El otro arquitecto que se nombra, pero no se muestra, es el municipal, tan corrupto como el cacique e involucrado en negocios turbios que le han enriquecido en poco tiempo. 
La salvación del mediocre Federico no está relacionada con su admirado hormigón, sino que, gracias a las influencias políticas de un indeseable, puede conseguir un puesto codiciado, convirtiéndose en un deshonesto funcionario público. 
Como puede comprobarse, el aparente final feliz ideado por Fernández Flórez en realidad es una ácida crítica de la sociedad española de aquellos años, que podría aplicarse también a los posteriores.

1942

En la primera adaptación cinematográfica, Federico Solá (Antonio Casal) trabaja en la fábrica de cemento El Castor y no consigue un puesto que le había prometido su Consejo de Administración, dándoselo al yerno del «ingeniero director»; él mismo afirma que es: «el único hombre que ha tenido la humorada de dedicar su vida por entero al estudio del cemento armado. Donde ha surgido la oportunidad y también donde no ha surgido, he cantado sus bondades» y concluye: «¡He cimentado mi existencia en el hormigón, porque es lo que creía más seguro, y ahora veo derribarse mis ilusiones por la competencia de un cretino cualquiera!». 
Va a impartir una conferencia en el Círculo Recreativo titulada «El cemento armado y las construcciones modernas», sustituyendo el término hormigón de la novela, por cemento, aunque no suele hablarse de «cemento armado», sino de hormigón armado, relacionándolo con la fábrica donde trabajaba. En ese acto anuncia que va a suicidarse y al día siguiente en el diario local aparece su fotografía con un pie en el que lo califican como «eminente arquitecto».
Tras varias peripecias, Federico se enamora de la hija del «director de la sociedad de edificaciones», el señor Argüelles, y va a visitarlo a su despacho, diciéndole que su desgracia «ha consistido en la falta de un amor y la falta de un empleo en el que poder desarrollar mis conocimientos adquiridos después de muchos años de estudios. Yo soy arquitecto...», Argüelles le responde: «Compañero» y le da la mano, pero Solá añade: «Compañero, si... de carrera, pero no de fortuna. Usted ha triunfado y en cambio a mi... el fracaso de la vida me ha llevado al suicidio. Pero antes de morir quiero vivir o hacerme la ilusión de que vivo de verdad», por eso quiere un amor y un trabajo: «una colocación».
Argüelles señalando al plano.
Entonces le cuenta a Argüelles que antes de suicidarse va a matarlo para que le acompañe y empieza a alabarlo, lo llama «culto arquitecto» y éste le responde: «¿Culto?... ¿Ha dicho culto?... ¿Culto yo?... ¡Vamos, hombre, vamos!», según se indica en el guion: «en este momento comienza a marchar hacia la pared, donde hay unas fotografías de edificios y planos de construcciones»; en la película solo hay un plano con la planta de un edificio en un atril sobre un pedestal que parece un ornamento religioso y un cuadro en la pared con una foto de un edificio. Arguelles dice: «Siento que no estén aquí mis ayudantes» y señalando: «Ellos son lo que hacen estos planos» e indicando el cuadro: «Ellos los que dirigen estas edificaciones. Yo no sé una palabra de nada... Yo no soy aquí más que una figura decorativa... De Arquitectura solo sé... que soy arquitecto...»
Solá le dice que es un hombre modesto y Argüelles le contesta: «¡Que disparate! Soy la personificación del orgullo y además un pinta, señor ¡Lo que se dice un pinta! Con tres amiguitas y una oficina en la que apenas se trabaja, porque nos pasamos la mayor parte del tiempo jugando al tute, o divirtiéndonos con una mecanógrafa que...» y añade «me paso el día con las piernas encima de la mesa, masticando puros, y escupiendo sobre los muebles». Finalmente le da el empleo a Federico.
Evidentemente Argüelles está quitándose méritos y hablando mal sí mismo, para que Federico elija a otra persona que lo acompañe, pero no es extraño que en aquella época hubiera estudios de arquitectura en los que los aparejadores e incluso los delineantes, fueran quienes desarrollaban los proyectos, limitándose el arquitecto a firmarlos y después cobrar los honorarios.
Comparando esta película con la novela de Fernández Flórez, Argüelles ya no es un cacique, ni un político, sino un arquitecto y el puesto que obtiene Federico no es el de funcionario corrupto, sino de empleado en una empresa privada.
En la comedia teatral Las maletas del más allá, antes citada, escrita por Félix Ros, recogiendo varios textos de Fernández Flórez y estrenada en 1952, su protagonista llamado Alberto Boluda, también es arquitecto y su tercer acto, sucede en el despacho del cacique local, Don Práxedes, el padre de Paula de quien se ha enamorado Alberto, donde se desarrolla una conversación entre los arquitectos, que se parece mucho al diálogo entre Federico y Argüelles de la novela corta. 
Parecería extraño que en la España franquista de principios de los años cincuenta, una obra teatral hiciera una crítica tan corrosiva contra las autoridades, aunque fueran caciquiles, pero hay que tener en cuenta que la acción de esta comedia se desarrolla en Iberina –un país ficticio inventado por Fernández Flórez-- y «al comenzar “los felices 20”».

Federico ya no es arquitecto

El protagonista de la obra de teatro antes mencionada, Mañana me mato, escrita por Pedro Pérez Fernández y estrenada en 1935, no es arquitecto, sino millonario y ni siquiera se llama Federico, sino Luis. 
En la segunda versión cinematográfica, también dirigida por Rafael Gil, pero en 1970, Federico Solá (Tony Leblanc) es profesor de bachillerato de la asignatura de latín en un colegio en Segovia, donde le tratan con desprecio tanto los profesores como los alumnos, su novia le abandona, malvive en una pensión y decide suicidarse. También amenaza a Argüelles con llevárselo con él, el prohombre decidirá entonces darle la mano de su hija y un trabajo en su empresa. Nadie es ya arquitecto.
Recuérdese que los sesenta y primeros setenta fueron los años del boom de la construcción en España y por eso sería absurdo que hubiese un arquitecto en la indigencia. 
Como escribí en La imagen supuesta: Arquitectos en el cine: «El hombre que se quiso matar es un buen ejemplo de cómo una misma historia, aun manteniendo el argumento casi igual, va variando según lo hace el momento histórico».

Por último, aprovecho para recomendar la extraordinaria revista Volvoreta, a todos los estudiosos y aficionados al cine y la literatura, a los que seguro no les defraudarán sus estupendos artículos, la copiosa documentación aportada y su cuidada edición.

18 septiembre 2021

Dark Tower

Phillip Page en una fotografía con un edificio en construcción 
detrás demostrando que es arquitecto
Phillip Page (Phillipe Méndez Paige), nació en Barcelona, el 11 de mayo de 1927; su padre, John Page, fue teniente coronel del ejército británico; Phillip se graduó en la Essex School de Londres en 1945; licenciado en arquitectura en 1949 en la Universidad de Westshire; capitán de la Royal Air Force entre 1949 y 1953; máster de arquitectura por la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, en 1956; ese mismo año comenzó a trabajar en el estudio Copely & Seers, en Boston; se casó con Alisa Copely en 1959 y se convirtió en ciudadano estadounidense en 1961; fundó el estudio Page Design, Inc. en Nueva York en 1962, abriendo sucursales en Londres en 1970 y en Barcelona en 1982; se divorció de Alisa Copely en 1980 y se casó con Carolyn Jane Spencer el año siguiente.
Carolyn Page cuando le regaló un casco al promotor de la
Torre Unico 
Carolyn Page (Carolyn Jane Spencer), nació en Hampshire, Inglaterra, el 11 de julio de 1954; su padre, Jonathan Burke Spencer, fue editor de The Hampshire Review; se graduó en la Hanaford School for Girls en 1971; grado de asociada en el Art Center of London, en 1973; licenciada en bellas artes en el Rhode Island Institute of Design, en 1975, donde fue "Dean's List", obtuvo el Premio Schaeer para diseño de estudiantes y el segundo puesto en el concurso Frank Lloyd Wright; máster de diseño en la Parson's School of Design de Nueva York en 1977, en la que ganó los premios Paley Grant y Mercer de diseño de posgrado; comenzó a trabajar en Page Design, Inc. en 1977; se casó con Phillip Page en 1981; fue nombrada vicepresidenta de la sección creativa en 1981; de la sección creativa internacional el año siguiente, y vicepresidenta ejecutiva de operaciones internacionales en 1984.
Una compañera de trabajo de Carolyn declaró: «Todo lo que sé es que Phillip llevaba casado veinte años cuando su joven diseñadora, recién salida de Parsons, se puso a trabajar para él. Entonces echaron a la primera esposa y Carolyn ascendió en el estudio, no es que no tuviera talento, tenía muchísimo más de lo que jamás tuvo ese estúpido de su marido. De todos modos, después de cinco años, eclipsó por completo a Phillip, pero ella siempre lo acreditó como el autor. Aún así, creo que al bastardo le molestaba, ya sabes, celos profesionales y todo eso... Supongo que escuchaste los rumores sobre la Torre Unico, que era un encargo personal de Phillip, cuando Carolyn descubrió que estaban a punto de desechar sus diseños, los protegió, fue corriendo a Unico con sus planos y los vendió a su nombre. Lo sé porque estuve despierta hasta las once de la noche anterior fotografiando los planos para ella».
En definitiva, Carolyn es una joven profesional que empieza a trabajar en el estudio de un arquitecto famoso y rico, se casa con él y va escalando puestos dentro de la empresa, es posible que su atractivo físico le ayude, pero como dice su compañera, tiene talento, incluso más que su famoso esposo. Éste desaparece y ella se queda como responsable de finalizar la obra de la Torre Unico, antes mencionada, un rascacielos de treinta plantas con un muro cortina, una fachada acristalada curva, en el que pronto comienzan a suceder sucesos extraños, mueren dos trabajadores, un limpiacristales y un guardia de seguridad --el primero además cae encima de un directivo de la promotora Unico matándolo--, un investigador privado dispara contra usuarios de la torre y mata a varios, intentando asesinar a Carolyn... Otro edificio poseído, en este caso por un arquitecto, que lo usa para eliminar a personas empleando además materiales de obra como armas, perfiles metálicos se clavan en dos cuerpos humanos, unos cables electrocutan a otro, el ascensor se encarga de algunos más...
Todo esto forma parte del argumento de Torre de cristal en español y Dark Tower en países anglosajones, una coproducción entre Estados Unidos, Gran Bretaña y España, con problemas en su rodaje, dirigida en 1987 por "Ken Barnett", un seudónimo de Freddie Francis, que al parecer --y es lógico-- no estaba muy contento con la película.
Evidentemente los currículums de los arquitectos antes mencionados, que se ven en la película en una pantalla de un arcaico ordenador personal con letras verdes, están inventados por los guionistas, como las declaraciones de la mujer. Phillip Page era Juan Ramón Romaní, su mujer Carolyn, Jenny Agutter y la Torre Unico es uno de los edificios Trade diseñados por José Antonio Coderch y Manuel Valls, inaugurados en 1968.
La siniestra --según la película-- Torre Unico
Este conjunto de edificios está formado por cuatro torres, dos con nueve plantas y las otras dos con diez --de hecho, el limpiacristales está trabajando en la torre sur--, que naturalmente no llegan a las treinta del rascacielos de la película, por eso intentaron encuadrarlo siempre desde abajo, mostrando su parte superior y en las escenas nocturnas acompañado de una música ominosa. 
En Torre de cristal se está acabando la construcción del edificio, aunque hay plantas ya ocupadas, como la oficina de Carolyn en la que no puede faltar un tablero de dibujo, y también está acabado su vestíbulo, mientras que los Trade se habían finalizado diecinueve años antes, por lo que las secuencias de la obra se rodaron según algunas fuentes en un edificio clausurado que había sido el Hotel Hilton y a partir de 1990 se convirtió en el Hospital de Barcelona. Faltaría establecer la improbable relación entre Page, el ficticio arquitecto de la Torre, con Coderch y Valls arquitectos reales del edificio que aparece en la película.
Respecto a la representación gráfica de la Torre de cristal en su publicidad, sólo en uno de sus carteles aparece el edificio, aunque en todos el motivo principal es la torre a veces convertida en un ataúd, como si fuera una edificación - símbolo, como esas terribles que imitan objetos y animales, aunque mucho más macabro, de todos modos, no sería extraño que algún promotor se le ocurra construir uno igual, quizás para la sede de una funeraria.
El edificio de la película en un cartel
«Llega al cielo... y toca el infierno»

Edificio - ataúd incluso con sus asas,
y a la izquierda una torre de cristal, en
la calle parece que esperan unos
zombis barceloneses

Otro ataúd para la edición en VHS, 
con una torre de cristal a la derecha,
los zombis siguen esperando, pero
ocultos por el rótulo del título

Ni el edificio original, ni un ataúd, pero
con el texto: «En una ciudad que nunca
 duerme (¿Barcelona?) este edificio es una
pesadilla» 
A partir de aquí SPOILER, aunque la verdad es que en una película tan poco interesante da lo mismo saber cuál es su final, Carolyn le cuenta al protagonista que ha asesinado a su marido tirándolo en un hueco,--no se especifica cuál-- de la construcción y como aún estaba vivo, para rematarlo le ha vertido hormigón encima, Un crimen muy arquitectónico. El cadáver de Phillip llega a verse casi al final y su espíritu atrae a la arquitecta hacia el hueco para encerrarla con su difunto esposo para siempre. Un final también muy arquitectónico.
Phillip Page en su tumba, formando parte de su edificio

06 diciembre 2019

Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura

Cubierta del libro
Desde mediados de noviembre, se encuentra disponible digitalmente mi libro más reciente, pero me recomendaron que antes de dar la noticia de su publicación en Internet, esperase a que estuviera en las librerías; lo ha publicado la Editorial UOC, de la Universitat Oberta de Catalunya, se titula Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura, está incluido en la colección Filmografías esenciales, dirigida por Jordi Sánchez Navarro, en la que ya se editó otro libro mío, Panorámicas urbanas: 50 películas esenciales sobre la ciudad.
La investigación de las relaciones entre cine y la arquitectura se puede enfocar desde muy variados puntos de vista, como indico en la introducción del libro: 

«Entre el cine y la arquitectura pueden establecerse muchas relaciones y muy diversas, por ello en el caso más extremo, se podía haber elegido una película significativa por cada una de esas relaciones, pero es preferible circunscribirse solo a seis temas fundamentales, de modo que haya varios ejemplos, en algunos casos cinco y en otros diez, de cada uno para poder comparar diversas formas de abordarlos».

Estos temas y las películas seleccionadas para cada uno de ellos son los siguientes:

Arquitectos (10)
Satanás (The Black Cat, Edgar G. Ulmer, 1934) EE.UU.
Los Blandings ya tienen casa (Mr Blandings Builds His Dream House, H. C. Potter, 1948) EE.UU.
El manantial (The Fountainhead, King Vidor, 1949) EE.UU.
El tigre de Esnapur (Der Tiger von Eschnapur, Fritz Lang, 1958) Alemania
Un extraño en mi vida (Strangers When We Met, Richard Quine, 1960) EE.UU.
¿Qué es el otoño? (David José Kohon, 1976) Argentina
El vientre de un arquitecto (The Belly of an Architect, Peter Greenaway, 1987) Gran Bretaña
El árbol, el alcalde y la mediateca (L'Abre, le maire et la médiathèque, Eric Rohmer, 1993) Francia
My Architect: A Son's Journey (Nathaniel Kahn, 2003) EE.UU. (Documental)
Wonderful Town (Aditya Assarat, 2007) Tailandia

Obras de construcción (5)
Perdone señorita (Fast Workers, Tod Browning, 1933) EE.UU.
A Queda (Ruy Guerra, Nelson Xavier, 1978) Brasil
Baran (Baran, Majid Majidi, 2001) Irán
En construcción (José Luis Guerín, 2001) España (Documental)
Locke (Locke, Steven Knight, 2013) G.B. - EE.UU.

Edificios reales (10)
Casa Ennis (Los Ángeles) - Hembra (Female, Michael Curtiz. 1933) EE.UU.
Casa Malaparte (Capri) - El desprecio (Le mépris - Il disprezzo, Jean-Luc Godard, 1963) Francia - Italia
Casa Carvajal (Madrid) - La madriguera (Carlos Saura, 1969) España
Edificio Milà, La Pedrera (Barcelona) - El reportero - Professione; reporter - Profession: reporter (Michelangelo Antonioni, 1975) Italia - España - Francia
Torre de viviendas (Montreal) - Vinieron de dentro de... (Shivers, David Cronenberg, 1975)
Biblioteca Estatal (Berlín) - Cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin - Les ailes du désir, Wim Wenders, 1987) Alemania – Francia
Casa (Jerusalén) - House (Amos Gitai, 2006) Israel (Documental)
Casas en California - Schindlers Häuser (Heinz Emigholz, 2007) Alemania - Austria (Documental)
Casa (Burdeos) Koolhaas Houselife (Louise Lemoine y Ila Bêka, 2013) Francia (Documental)
Casa Melvin (Londres) Exhibition (Joanna Hogg, 2013) Gran Bretaña

Edificios ficticios (10)
La inhumana (L'inhumaine, Marcel L'Herbier, 1924) Francia
La chute de la maison Usher (Jean Epstein, 1928) Francia
Lo viejo y lo nuevo (Staroye i novoye, Sergei Eisenstein, 1929) URSS
El inquilino (José Antonio Nieves Conde, 1957) España
Mi tío (Mon oncle, Jacques Tati, 1958) Francia
Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960) EE.UU.
La ciudad de las mujeres (La città dell donne, Federico Fellini, 1980) Italia
La vie est un roman (Alain Resnais, 1983) Francia
La estrategia del caracol (Sergio Cabrera, 1993) Colombia - Italia - Francia
High-Rise (High-Rise, Ben Wheatley, 2015) G.B. - Bélgica

Otras arquitecturas (10)
Thaïs (Anton Giulio Bragaglia, 1917) Italia
El gabinete del Dr. Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene, 1920) Alemania
El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam, Carl Boesse y Paul Wegener, 1920) Alemania
La venganza de Don Mendo (Fernando Fernán-Gómez, 1961) España
El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962) México
L'éden et après (Alain Robbe-Grillet, 1970) Francia - Checoslovaquia
Hausu (Nobuhiko Obayashi, 1977) Japón
El proceso (Le procés, Orson Welles, 1962) Francia - R.F.A. - Italia
Parsifal (Hans-Jürgen Syberberg, 1982) Alemania - Francia
Shinboru (Hitoshi Matsumoto, 2009) Japón

Mostrar la arquitectura (5)
Secciones de edificios: Rojo y negro (Carlos Arévalo, 1942) España
Plano subjetivo: La dama del lago (Lady in the Lake, Robert Montgomery, 1947) EE.UU.
Plano secuencia: El arca rusa (Russkiy kovcheg, Alexander Sokurov, 2002) Rusia - Alemania - Japón - Canadá - Finlandia - Dinamarca
Pantalla dividida. Limitado: Timecode (Mike Figgis, 2000) EE.UU.
Pantalla dividida. Difuso, Esquemático: Wonderland, sueños rotos (Wonderland, James Cox, 2003) Canadá - EE.UU.


Espero que este libro aporte nuevas ideas, que contribuyan a las ya numerosas investigaciones que se están realizando sobre las relaciones entre el cine y la arquitectura.

30 marzo 2019

El manantial sin arquitectos


Hace un momento estaba a punto de tirar a la basura algunos periódicos viejos, una actividad casi olvidada, pero que se hacía antes con mucha frecuencia, porque las casas estaban llenas de papeles, y revisándolos me di cuenta que no había leído la última columna de El País del sábado pasado, del 23 de marzo. 
Estas columnas, por cierto, un nombre muy arquitectónico, las escribe Fernando Savater y esta, titulada «Lucifera», está dedicada a El manantial. Lo curioso es que no escribe las palabras «arquitecto» ni «arquitectura», curioso porque para quienes nos dedicamos a estudiar as relaciones entre el cine, la arquitectura y la ciudad, normalmente hemos escrito y hablado mucho -quizás demasiado- sobre esta película, siempre centrándonos en los problemas de su protagonista, Howard Roark, olvidando a veces que una buena película, y esta lo es a pesar de la señora Rand, debe tener múltiples facetas y abarcar muchos aspectos polémicos, sin fijarse solo en uno, aunque sea el arquitectónico.
He añadido la columna aquí al lado, por si les apetece leerla, logrando que la composición de la página sea completamente espantosa, como sé muy poco de derechos de autor, supongo que no habrá problemas por reproducirlo, pero en el caso que los hubiera sería eliminaría de inmediato, aunque si así fuera podría leerse aquí, aprovecho para enlazar aquí otra columna relacionada con el cine que en su momento me interesó.
Volviendo al texto de Savater, debería ser una cura contra la arrogancia de tantos arquitectos que se creen, como le sucede a Roark, el centro del mundo y que todo gira entorno a ellos, además de incitar a analizar las películas desde muchos puntos de vista diferentes.

14 febrero 2019

Sert en Un extraño en mi vida

En 1998, cuando escribí el libro La imagen supuesta: Arquitectos en el cine, había pocos medios para poder ver las películas, yo tuve un poco de suerte, porque había grabado algunas en cintas VHS, cuando se habían emitido en la Televisión Española, una de ellas era Un extraño en mi vida, que estaba, como la mayoría de las otras, doblada al castellano; recuerdo que la vi muchas veces anotando sus diálogos, sobre todo, en los que el arquitecto Larry Coe (Kirk Douglas) hablaba de su profesión y con sus clientes. 
En uno de ellos un promotor inmobiliario, Stan Baxter (Kent Smith) le propone al arquitecto que haga unos bocetos para construir una ciudad en Hawai y que no hará falta que viaje hasta allí, porque hay fotografías de la zona, algún tiempo después Stan le comenta a Larry que gracias a sus bocetos se va a construir la ciudad, limpiando ocho mil acres de jungla y concluye: «El sueño de un arquitecto... cinco años de trabajo intensivo», Larry está indeciso y Baxter insiste: «Los bocetos tienen más imaginación que los de la Bauhaus. Entrarás en los anales de la arquitectura». 
En ese libro escribí: «Es significativo que se cite a la Bauhaus, porque en las películas estudiadas no se suelen nombrar escuelas o arquitectos reales. Sin embargo. en la novela de Evan Hunter en que está basada la película, Baxter y Larry citan a Gropius, Le Corbusier y Mies. Parece que los guionistas opinan que el espectador cinematográfico tiene poca cultura arquitectónica y está menos preparado para recibir información que el lector de una novela», efectivamente en la novela de Hunter, en la que está basada el guión de la película, que además está firmado por el propio Hunter, se puede leer que el arquitecto y uno de sus clientes «se entendieron inmediatamente, y a los postres estaban ya hablando familiarmente de Gropius, Le Corbusier y Mies».
No había vuelto a ver Un extraño en mi vida desde entonces y hace unos días he tenido que volver a hacerlo --por cierto, con mucho agrado, porque es estupenda--  gracias al libro que estoy escribiendo, que recogerá cincuenta películas sobre cine y arquitectura, la versión que vi está en inglés con subtítulos en español y al llegar a la secuencia antes citada, Baxter le dice a Coe lo mismo antes mencionado, pero además añade: «igual que hizo Sert en Sudamérica en una escala menor», lo que me sorprendió tanto que volví a ver la secuencia varias veces, porque era la primera vez que lo oía. Desgraciadamente ya no tengo la cinta VHS y no sé si conservaba el doblaje original de la película cuando se estrenó en España o tenía otro posterior, pero lo que sí está claro es que habían suprimido la palabra Sert. 
La película se estrenó en Estados Unidos en 1960, y en España el 6 de julio de 1964, este retraso podría haberse producido por su argumento, en el que se narra un adulterio, sin que los protagonistas sean castigados por su "pecado", aunque al final tengan que separarse. En 1964 Sert vivía exiliado en Estados Unidos y era decano de la escuela de diseño de Harvard, gracias a un peculiar encargo del Gobierno estadounidense, junto con sus compañeros del  estudio Town Planning Associates, había desarrollado planes urbanísticos en Brasil (1945), Perú (1948), Colombia (1949), Venezuela (1950-53) y Cuba (1955-58), por lo que es lógico que Evan Hunter lo conociera; en 1955 se había construido su proyecto para el estudio de Joan Miró en Palma de Mallorca, había estado viajando a España y ya no debería ser un "rojo" o un temible enemigo para el régimen franquista, sin embargo, es posible que la Censura española obligase a suprimir su apellido, también hay otra posibilidad, que los traductores encargados del doblaje no supieran quién era Sert y decidiesen eliminarlo... 
Este es un asunto que, sobre todo, sirve como ejemplo de las arbitrariedades que se cometen por culpa del doblaje, una práctica desgraciadamente habitual en España que debería desaparecer.

12 octubre 2017

Las primeras arquitectas cinematográficas

En la anterior entrada hablaba de las primeras escenógrafas cinematográficas. En estos días estoy actualizando la lista de las películas en que aparece un personaje que figura ser arquitecto, uno de los temas de mi libro La imagen supuesta, cuya filmografía está recogida en una de las primeras entradas de este blog, y me ha parecido interesante buscar aquellas en que ese personaje sea una arquitecta.
Una de las primeras aparece en un cortometraje francés, que se estrenó en Estados Unidos con el título A Modern Architect el 14 de febrero de 1913, según una sinopsis publicada en la revista Moving Picture World, es una comedia en la que Arabella es una arquitecta que tiene problemas para construir su propia casa. Al final cuando ya la tiene acabada, organiza una fiesta e invita a tanta gente que el edificio se derrumba. Como puede comprobarse, el comienzo cinematográfico de las mujeres en el mundo de la arquitectura no puede ser más accidentado.
La siguiente arquitecta es uno de los personajes de Dr. Monica, una película estadounidense, dirigida por William Keighley en 1934, su nombre es Anna Littlefield, interpretada por la actriz Verree Teasdale, y le diseña y construye una clínica a una amiga suya que es ginecóloga, su papel es secundario en el argumento.
Tres años después una arquitecta ya es la protagonista de una película, de Quien conquista es la mujer (Woman Chases Man), dirigida por John G. Blystone donde la arquitecta Virgina Travis, interpretada por Miriam Hopkins, para realizar un proyecto ha de convencer a un millonario y le dice: «ya sé lo que piensa que soy una chica, seguro que es eso» y sin pausa le lanza un alegato poco habitual para la época: «tengo el valor de un hombre y ataco como un hombre, durante siete años he estudiado como un hombre, he investigado como un hombre y no hay nada femenino en mi mente. Hace siete años renuncié a un compromiso serio con un señor mayor porque elegí tener una carrera práctica, le abandoné a la puerta de la iglesia para convertirme en arquitecto y hoy en día estoy preparada y él está muerto». Al final la arquitecta se convertirá en la mujer del hijo del millonario.
Respecto a España, el panorama es desalentador, por el momento sólo he encontrado cuatro personajes que sean arquitectas en otras tantas películas y todas estrenadas en este siglo, la primera es Andrea, Interpretada por Bárbara Lennie, en Todas las canciones hablan de mí, dirigida por Jonás Trueba en 2010. supongo que pronto los cineastas de nuestro país encontrarán tramas adecuadas para que sus protagonistas sean mujeres que ejercen la arquitectura.

07 julio 2017

Madre (arquitecta) e hijo

Cartel original de la película
Hace unas semanas se emitió en Sundance TV la película rumana Madre e hijo. No conozco a fondo la producción de ese país, pero todas las películas que he visto son extraordinarias. Ésta no es una excepción, su planificación sobria y contenida, apoyándose en los diálogos de unos intérpretes excepcionales, a los que sigue la cámara mientras se mueven por espacios anodinos, pero llenos de significado, sirve para narrar unos pocos días de la vida de la protagonista, una mujer perteneciente a la alta burguesía de su país, con un solo hijo que ha abandonado la casa familiar, para irse a vivir con una muchacha; ella no puede soportarlo e intenta por todos los medios que vuelva a estar bajo su poderosa y al mismo tiempo absurda influencia; la oportunidad parece llegarle cuando el hijo mata a un niño en la carretera, atropellándolo con su coche, lo que puede suponerle una condena de bastantes años en la cárcel.
Se menciona la película en este blog, porque el personaje de la madre es arquitecta, pero en su fiesta de cumpleaños, rodeada de políticos y empresarios, se menciona que se dedica a la decoración de interiores y además que sus honorarios son muy altos. No se llega a ver cómo ejerce su profesión, pero hay una escena en la que un policía le pregunta si conoce a alguien que le pueda ayudar, porque un familiar suyo está construyendo al borde de un lago y le han parado la obra por culpa de un cambio en el límite donde está permitido edificar, ella le contesta que conoce a alguien en una institución oficial que le puede ayudar, el contexto es importante porque ese policía ha arrestado a su hijo y la pregunta de quién puede ayudarle, está más cerca del soborno que de una mera cuestión técnica.
La protagonista llega a decir que los hijos están en el mundo para realizar todo aquello que no pudieron hacer sus padres, aunque en la película no se mencione, quizás su frustración provenga de su profesión, porque no cabe duda que quien quiera realizar una arquitectura interesante tiene que superar enormes dificultades que muchas veces le harán desesperarse y llegar a la frustración más absoluta.
Si tienen ocasión no dejen de ver Madre e hijo, porque merece la pena, no solo por su realización formal, sino además para profundizar en las cruciales cuestiones que se plantean.

23 junio 2016

MAE + CINE. Arquitectura tras la pantalla

Los ponentes en el debate final
El pasado jueves 16 de junio se celebró la jornada MAE + CINE, Arquitectura tras la pantalla, que organicé por encargo de la empresa Matimex en Castellón.  Allí nos reunimos una serie de arquitectos con cineastas para hablar sobre nuestras respectivas disciplinas y sus relaciones.
Tras las palabras de bienvenida del Director General de Matimex, Juan Luis Grafulla, empezó la jornada con la sección denominada Plano General, en la que Fernando Colomo, respondiendo a mis preguntas, habló sobre sus conocimientos adquiridos en la Escuela de Arquitectura y en la profesión de arquitecto, aplicados al cine, después él mostró sus preciosos "storyboards", para explicar dos secuencias de su película La banda Picasso en las que resolvió problemas gracias a su dominio del espacio; tras esta intervención, el profesor Antonio Pizza impartió su conferencia «Cine, ciudad y arquitectura», en la que habló sobre los orígenes del cine relacionados con las ciudades y cómo éstas fueron aparecieron en las pantallas. La siguiente sección se denominó Plano Medio, y en ella Antxón Gómez con el título «El diseño escenográfico. Espacios de ficción», contó sus extraordinarios trabajos en las dos películas que dirigió Steven Soderbergh sobre Che Guevara y en Los amantes pasajeros, sobre todo referido al avión donde se desarrolla la mayoría de su argumento. Antes de seguir con la tercera parte del evento, los asistentes y los ponentes disfrutamos de una «Gastro Experience» titulada «Saborear el cine», es decir, un almuerzo excelente con temática cinematográfica. La última parte, ya por la tarde, se tituló Primer Plano y contó con dos conferencias, la primera mía, «Villanos y héroes. Los arquitectos a través de la ficción», que, como ya indica su título, trató sobre los arquitectos de ficción y reales en las pantallas, y la segunda de Fredy Massad, «Mapas de las estrellas. Los arquitectos a través del documental», en la que, tomando como base la película de Cronenberg, habló sobre las estrellas de la arquitectura y su representación gracias a documentales casi siempre hagiográficos. La jornada acabó con un debate con todos nosotros en la que hubo bastantes preguntas de los asistentes.
No se debe olvidar que sobre unas extraordinarias piezas cerámicas se habían dispuesto una serie de fotografías que bajo el título «Peldaños de cine: Escaleras y su simbolismo cinematográfico», trataba sobre este elemento arquitectónico en las películas, con textos de Gemma Vidal.
En el tríptico que se editó para dárselo a los participantes se publicó un texto escrito por mí: «Cuando se habla o se escribe sobre cine y arquitectura, parece que hay una única relación entre ambas, sin embargo, hay muchas distintas y algunas fundamentales, no cabe duda que es imposible filmar una película sin que haya espacios y la arquitectura crea espacios, también es indudable que no se entendería la arquitectura de nuestro siglo sin las influencias que ha recibido de la imagen en movimiento. Otras relaciones se establecen entre cine y ciudad, entre arquitectura y escenografía cinematográfica, incluso en referencia a la profesión arquitectónica, cómo los documentales han reflejado la visión de las estrellas –un término cinematográfico- de la arquitectura y cómo es la forma en que el cine, y por tanto la sociedad, ha descrito a la profesión a través de películas donde un personaje figura ser arquitecto. Lo cierto es que en este siglo XXI hay una hegemonía de la ficción sobre la realidad, gracias a su “ficcionalización” propiciada por las múltiples pantallas que rodean al ser humano cotidianamente. La cuestión ahora es saber si el cine le ha ganado la partida a la arquitectura o ha sido al revés».
En resumen, una jornada que hubo de comprimirse, por culpa de la huelga de RENFE, pero muy satisfactoria para todos los interesados en las relaciones entre cine arquitectura y ciudad.

05 mayo 2015

Sweet Home


Dentro de muy poco, el día ocho, se estrenará Sweet Home, al parecer una película de terror típica con sicópata encerrado en una casa con una pareja inocente. La sinopsis oficial de la productora es la siguiente:

es una película realista y claustrofóbica que no pierde de vista el lado más terrorífico. La trama se sitúa en un entorno cotidiano: "Una pareja decide pasar una noche romántica en un edificio semiabandonado. Durante la velada descubren que unos encapuchados han asesinado al único inquilino que quedaba en el edificio… Ahora ellos se convertirán en su nuevo objetivo".

En otra sinopsis dice:

ella trabaja en una inmobiliaria y cree que es lugar idóneo para llevar a cabo su noche de pasión. Sin embargo, en el transcurso de la velada descubren que alguien ha asesinado al único inquilino que vivía en el bloque, convirtiéndose así en las próximas víctimas del misterioso criminal
 
Ante todo hay que decir que el contexto de la película es la crisis inmobiliaria española, con los correspondientes desahucios y otras prácticas desgraciadamente muy actuales. Lo que importa aquí es que, como se ha visto, la sinopsis dice que la protagonista Alicia (Íngrid García-Jonsson, en su primer papel de "scream girl") es agente inmobiliaria, pero la actriz en una entrevista publicada en el último número de Cinemanía, dice que interpreta a una arquitecta que «trabaja para el Ayuntamiento inspeccionando edificios, es un trabajo que no le gusta mucho, pero vista la situación económica en que están ella y su pareja, no le queda otra opción».
Ya he escrito en otras ocasiones sobre mi libro La imagen supuesta: Arquitectos en el cine, en el que estudié películas en las que aparece algún personaje que figura ser arquitecto. Sweet Home es un ejemplo de que para hacer un trabajo uno no debe fiarse de las sinopsis y que -en este caso de los arquitectos en el cine y otros- siempre hay que ver las películas y en versión original, para comprobar si el personaje es arquitecto y lo que ponen en su boca los guionistas. Por eso, para saber la verdad habrá que esperar unos días y ver Sweet Home.
Una última nota respecto a este tema, Giorgio Scianca que lleva años investigando y que parte de su trabajo se puede ver en Architect's Book, publicará este mes de mayo su libro La recita dell'architetto con Steve Della Casa, algo que se espera con impaciencia.

04 octubre 2012

Gaudí y Huerga

Carátula del DVD
Había tenido ganas de ver la película que dirigió Manuel Huerga en 1989, sobre Antonio Gaudí para Televisió de Catalunya, desde que hace muchos años, cuando leí en Fotogramas una página -que tengo guardada-, sobre su grabación, de hecho, cité esta película en La imagen supuesta.
La semana pasada estuve en Madrid y en la nueva librería de  La Central, escondido entre dos tomos de arquitectura, encontré el DVD de la película editado el año pasado por Paco Poch. Anoche lo vi y me interesó. Huerga juega con el espectador diciéndole que va a ver fragmentos encontrados de una cinta de ficción sobre Gaudí, cuando en realidad se trata de recreaciones realizadas en 1989 con actores de aquella época, simulando en su tono y maquillaje los de las películas mudas. Este juego le permite la libertad de introducir secuencias seudocómicas, como la función de teatro infantil, y otras dramáticas, como la declaración de amor del arquitecto, atribuyéndoselas a esa -falsa- cinta de ficción. Últimamente cuando tanto se ha escrito sobre la espantosa The Artist y la espero que mucho más interesante  Blancanieves, sería bueno recordar este Gaudí que, sin ser mudo, recrea muy bien imágenes del cine de los primeros tiempos.
Respecto al contenido, ante todo debo confesar que sé muy poco sobre la vida de Gaudí, por lo que no puedo hablar sobre su fidelidad con la realidad, algo que tampoco importa demasiado en una película como ésta, aunque sobre todo se hable de la anodina vida del arquitecto catalán, más que de su obra. Evidentemente, lo fundamental para un arquitecto son las edificaciones que ha construido, que en el caso de Gaudí han sido estudiadas en muchas ocasiones y quizás por ello este análisis no parece ser el objetivo de la película.
En resumen, veintitrés años después de su emisión, Gaudí aún puede verse como un ejercicio interesante desde el punto de vista cinematográfico.

30 agosto 2012

ArchiMovie

Desde hace varios años sigo el extraordinario trabajo que está realizando el arquitecto italiano Giorgio Scianca, sobre las películas en las que alguno de sus personajes figura ser arquitecto y que puede seguirse en Architect's Book.
Aquí abro un paréntesis y recuerdo que para mi libro La imagen supuesta: Los arquitectos en el cine  publicado por la Fundación de la Caja de Arquitectos hace ya muchos años, en 1997, encontré trescientas setenta y cinco películas con esas características, desde entonces he seguido trabajando en este tema y ya -con algunas aportaciones de Giorgio y Andrés Daly- la lista asciende a cerca de mil doscientas películas que, en cuanto disponga de tiempo, analizaré y publicaré.
Volviendo a Giorgio Scianca, tiene una interesante columna en Il Giornale dell'architettura, titulada «ArchiMovie». La última corespondiente al nº 108 de agosto - septiembre de este año, es la que reproduzco en la ilustración y la ha titulado «Case abbandonate tra romanticismo e attivismo», en su texto dice que en Italia hay cerca de dos millones de casas abandonadas -¿Se sabrá cuántas hay en España?- y comenta tres audiovisuales sobre este tema:
El documental italiano Le dimore del vento dirigido por Alessandro Scillitani en 2011 y de 56 minutos de duración, basado en un viaje que hizo Paolo Rumiz en agosto de 2011 por Italia catalogando edificios abandonados y que publicó La Repubblica,
El programa de televisión británico The Great British Property Scandal, de 2011, producido por el Channel 4, en el que se cuenta como en ese país hay un millón de viviendas abandonadas y dos millones de familias buscando alojamiento, otra paradoja de nuestro sistema capitalista, y tras su emisión, sigue proponiéndole a la gente que comunique donde hay casas deshabitadas para buscar la forma de que sean utilizadas por familias sin hogar.
El documental estadounidense After the Factory, dirigido por Philip Lauri en 2012 y con 44 minutos de duración, sobre la situación de las fábricas abandonadas en dos ciudades tan alejadas y diferentes como Detroit y Lodz
En definitiva, es bueno saber que Giorgio Scianca continua con su labor como investigador y divulgador en el campo de la imagen en movimiento relacionada con la arquitectura y el urbanismo, y habrá que continuar siguiendo sus trabajos y recomendaciones.

12 julio 2012

Barbie Arquitecta

Gracias a Design TAXI me he enterado de la existencia de una muñeca Barbie Arquitecta, buscando por la Red he descubierto que está en las tiendas desde finales del año pasado; que Despina Stratigakos, profesora de historia de la arquitectura de una universidad neoyorquina, montó una campaña para su creación ganándole a la Barbie Ingeniera en Sistemas, y que el prestigioso American Institute of Architects promovió un concurso  para crear la mansión de Barbie Arquitecta, ganado por dos arquitectas -como no podía ser de otra manera- con un proyecto de casa de muñecas creado con un lenguaje arquitectónico actual, que por la representación de sus secciones parece interesante, pero cuyas plantas son bastante penosas; en el que además se da más importancia, por ejemplo  a que la pintura sea ecológica, a cuestiones globales como su función e incluso su forma, muy parecida a la de los edificios de Second Life.
No tendría mucho sentido traer a Barbie a este blog de Cine, Arquitectura y Ciudad, aunque la muñeca haya protagonizado varias películas, pero lo hago por el interés que tiene la representación de los arquitectos, ya estudiada en el Cine en La imagen supuesta, y para saber cómo se nos ve desde fuera de la profesión.
Ante todo, en España llamar Barbie a una mujer implica que es rubia y bella, pero también artificial y casi siempre tonta; en este caso la arquitecta lleva un casco, lo que supone que al menos dirige obras; unas gafas de pasta para darle un aire intelectual o porque todos los arquitectos tenemos problemas de visión por culpa de los ordenadores; un traje azul con el dibujo del skyline de una ciudad en el pecho, llevando nuestra afición urbana a la moda y cerca del corazón; unas ridículas botitas de diseño; una chaqueta negra abierta; y al hombro un tubo rosa para meter planos, teniendo en cuenta que hoy en día los planos se llevan o deberían llevarse en el portátil, es curioso que estos portarollos también caractericen a los arquitectos en algunas películas. En la caja hay una maqueta de una casa, por cierto espantosa; un recipiente con unos planos enrollados, quizás para meterlos en el portarollos; y los dibujos de un flexo y unos tomos encuadernados con pinta de enciclopedia, como si fueran parte del estudio de la arquitecta, también hay un detalle curioso en uno de sus laterales, donde parece que hay una ventana y un muro seccionados, haciendo un guiño a la propia construcción de la caja.
Por último, señalar que también hay otro modelo de Barbie Arquitecta, igual en los detalles, pero no en el color de su piel, ya que es negra.
Todavía faltaría contestar a la pregunta clave: ¿De verdad son así las arquitectas?
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