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12 diciembre 2023

Ciudad pánico

Cubierta del libro

Varias razones me han impedido publicar en su momento una reseña sobre Ciudad Pánico: Morfologías urbanas del horror, que se publicó coincidiendo con le celebración del último Festival de Sitges, estupendamente editado por Hermenaute.
Este libro coordinado, como otros del Festival, por Ángel Sala y Jordi Sánchez Navarro, comienza con un prólogo de los coordinadores y está dividido en los siguientes apartados:
Sánchez-Navarro habla en el primer capítulo sobre la representación de algunas ciudades italianas legendarias en el cine de terror y su relación con el concepto de lo sublime terrorífico. Yo elegí analizar, a través de los nombres y la morfología urbana, como funcionan las urbes imaginadas y los pueblos inventados en las ficciones cinematográficas. Los guetos y suburbios residenciales son el material que ha tratado Victoria Santamaría Ibor en su texto. Símbolo del colapso del siglo XX, Detroit es uno de los feroces escenarios predilectos del terror contemporáneo, analiza por Lluís Rueda. Ángel Sala propone un recorrido los muchos horrores de la ciudad total, por las grandes megalópolis urbanas de la actualidad. Antonio José Navarro con su solvencia habitual, establece una muy especial cartografía española del miedo urbano. Carlos Tabernero estudia la representación de las ciudades abandonadas. El volumen se cierra con una selección de películas comentadas por Xavi Sánchez Pons y Ángel Sala.
Como en otras entradas de este blog, reproduzco a continuación los primeros párrafos de mi artículo:

La ciudad es una de las creaciones humanas más compleja, controvertida y fascinante, por eso puede analizarse tomando como punto de partida varias disciplinas diferentes y abordando temas muy diversos. Uno de ellos es su perversidad, el daño que causa y el horror que provoca, ya que la urbe, como ha escrito Marta Llorente, es «un ámbito para la extensión del temor y la vivencia del miedo», porque «está fuertemente vinculado al espacio; adquiere significación plena en los distintos teatros de la imaginación y de la memoria. Se muestra crudamente en los escenarios de la realidad. El miedo se afinca en territorios privados y en escenarios públicos. El marco de la ciudad supone, para cada uno de sus habitantes, una escena en la que se establece la figura de sus temores, el espectro del miedo».
Entre todas las clases de ciudades, las denominadas ficticias, que también pueden llamarse imaginadas y legendarias, son aquellas que solo se pueden conocer y analizar a través de una ficción, es decir, nunca existieron, ni posiblemente llegarán a existir y al mismo tiempo pueden ser todas ellas, con la ventaja que tanto sus morfologías como los problemas de sus habitantes se pueden extrapolar a muchas otras. 

Si quieren seguir leyéndolo les recomiendo que compren el libro, sobre todo, en una librería, como por ejemplo en la madrileña Ocho y medio.

29 octubre 2020

Sombras de Caligari

Cubierta del libro

Esta mañana tuve que emprender la complicada tarea de ir a Correos a recoger un paquete. No voy a entrar en los problemas absurdos que implica esta tarea, sino que voy a hablar de algo mucho más interesante, sobre lo que contenía ese paquete, es decir, el libro Sombras de Caligari: Cien años de cruces y diálogos con el primer clásico del fantástico, coordinado por Ángel Sala y Jordi Sánchez-Navarro, y publicado este año por Editorial Hermenaute, en colaboración con el Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña, más conocido como Festival de Cine de Sitges.
Se trata de un volumen colectivo que se inicia con un prólogo de sus coordinadores, tras el que Lluís Rueda escribe «El gabinete del Doctor Caligari, Itinerario escénico de un psicópata», en el que narra las circunstancias que rodearon a la producción de la película; tras este artículo, Alan Salvadó es el autor de «De Caligari a cualquier otra parte. La recepción de un clásico» donde entre otros temas, trata sobre la película en los estudios de género; después se publica un texto mío, «Una realidad detrás de otra realidad. El caligarismo estético» en el que estudio los antecedentes formales y la influencia que la película ha tenido hasta la actualidad en el teatro y las llamadas artes plásticas; el antes mencionado Jordi Sánchez-Navarro escribe «"Todos pensáis que estoy loco". Las huellas del relato delirante de El gabinete del doctor Caligari en el cine posterior» cuyo título deja muy claro su contenido; el mismo autor escribe el siguiente artículo, «Un mundo de pesadilla. Escenarios y paisajes caligaristas más allá de Caligari» que va estudiando cada uno de los espacios de la película y relacionándolo con otras posteriores; Carlos Tabernero escribe «Médicos, feriantes, vampiros y zombis. El poder según Caligari» donde estudia estos personajes en oras películas posteriores; «Genios y monstruos. Mad doctors y místicos a raíz de Caligari y Mabuse» es el título del texto de Violeta Kovacsics donde analiza a esos tipos de personajes en el cine de los siguientes años; el antes citado Ángel Sala escribe «Los laberintos de Holstenwall. Los sueños y la locura como desdoblamientos del caligarismo cinematográfico» y también el interesante «El caligarismo televisivo. La pequeña pantalla como interfaz metalinguística del clásico»; el libro acaba con el comentario que hacen los coordinadores sobre veinticinco películas relacionadas con Caligari. No se debe acabar este comentario sin mencionar el estupendo y cuidadoso diseño del libro y de su cubierta cuyo autor es Miki Edge.
También he de mencionar que este año Hermenaute y Sitges publicaron otro libro imprescindible, ¡A mordiscos! La increíble historia de Germán Robles, un vampiro español en México, escrito por el reconocido investigador Jesús Palacios y cuyo título ya explica su apasionante contenido.
Como he hecho en otras ocasiones, copio el primer párrafo de mi artículo:

Alemania, invierno de 1919. Tres jóvenes escenógrafos han estado todo un día y parte de una noche leyendo un guion y dibujando los bocetos para crear decorados, ya es muy tarde y al día siguiente van a mantener una reunión crucial, porque se los enseñarán al director y al productor de la película, y han de triunfar en una tarea complicada, tienen que convencerlos para hacer algo que, hasta ese momento, se ha visto muy pocas veces en las pantallas.
Uno de esos jóvenes es Hermann Warm y más de cuarenta años después contó como el director, “el Dr. Robert Wiene, reconoció inmediatamente las posibilidades de un éxito comercial o, en el peor de los casos, de un impacto periodístico”. El proyecto había sido aprobado, pero no por su aspecto, su innovación o sus posibilidades cinematográficas, sino solo por cuestiones económicas.
Warm tiene treinta años, entre 1905 y 1907 estudia para ser pintor de decorados en la Kunstgewertbeschule, la escuela de artes y oficios de Berlín, los cuatro años siguientes es meritorio de escenografía en teatros berlineses, en 1912 comienza a trabajar en la industria cinematográfica, cuatro años después, durante la Primera Guerra Mundial, es escenógrafo del teatro del ejército en Vilnius, donde conoce al pintor Walter Reimann y después de la guerra lo contrata la productora Decla, una de sus primeras películas en esa empresa es El gabinete del Dr. Caligari. 
En 1919, Reimann tiene treinta y dos años, sobrino del pintor Karl Priem, estudia en la Kunstschule, la escuela de arte de Berlín, y después en Dússeldorf y Hamburgo, donde trabaja pintando decorados teatrales, antes de la guerra hace ilustraciones en periódicos, Warm sugiere que lo contraten en la Decla para pintar escenografías, como hace con Walter Röhrig, que en 1919 tiene veintidós años, estudia pintura en Berlín y Zurich, donde también trabaja como pintor de decorados teatrales y acaba de llegar a Berlín en 1918. Los dos últimos acaban de trabajar haciendo los decorados de Die Pest in Florenz (Otto Ripert, 1919) bajo las órdenes de Warm, por eso este les llama para que le ayuden a crear los espacios de El gabinete del Dr. Caligari y aunque años después, uno de su guionistas y su productor, se atribuyeron la responsabilidad de haber sugerido el aspecto de la película, fueron los tres escenógrafos los verdaderos responsables.
Se ha escrito muchas veces que Warm, Reimann y Röhrig pertenecieron al grupo expresionista Der Sturm, pero lo cierto es que sus nombres no se encuentran entre los que aparecieron en la revista, ni sus obras se colgaron en las paredes de la sala de exposiciones. Lo que si está claro es que, como se ha mencionado antes, los tres trabajaron en el teatro.

Si desean seguir leyéndolo tendrán que comprar el libro, ya sea en línea en la página de la editorial o en una libraría como la madrileña y muy recomendable 8 1/2.

09 noviembre 2017

2000 maníacos

Portada del número 50
No voy a descubrir algo nuevo cuando escribo que 2000 maníacos es una revista que se ha convertido en imprescindible para quienes nos gustan las películas de ciencia ficción y terror, comenzó siendo un inteligente fanzine y siempre ha sido capaz de descubrir cineastas extraños, al mismo tiempo que ha reivindicado otros que quizás no fueron demasiado apreciados en su momento. Una publicación que sigo desde hace muchos años, incluso antes de que conociera a su creador, el gran Manuel Valencia, en Sitges, donde coincidimos con Sandra Uve como miembros del jurado de una de las secciones del festival.
Acaba de publicarse el número cincuenta y me pidieron que escribiera cinco líneas sobre alguna vivencia ocurrida en el Festival de Sitges, la verdad es que era muy difícil elegir sobre qué escribir por la cantidad de acontecimientos que le suceden a cualquiera en ese festival, pero finalmente esto es lo que se puede leer en la revista:

Mi cumpleaños del 2003, una tarde completa en la barra del bar del hotel Meliá con Josep Rosell, que me había invitado a dar una conferencia en la Escuela de Arquitectura. Una tarde bebiendo y riéndonos con amigos, con Jesús, Manuel, Sandra, Roberto, Desiré, Ángel, Antonio José, Jordi, Mirito, José Enrique... y Pedro, y Sara que ya no están, y otros que no recuerdo. Al final cena con Ana y Josep en un restaurante enfrente de la playa, mucho pescado y muchas más risas.

Pensaba poner enlaces a cada uno de los nombres para que se supiera quiénes eran, pero he decidido que mejor es dejarlo así y que cada uno le ponga a cada nombre el apellido que prefiera. Recuerdo que fue una tarde inesperada, en la que además a lo lejos, desde la barra, podía ver a Peter Greenaway y Jordi Mollá presentando Las maletas de Tulse Luper y creo que por allí también estaban Bayona y otros cineastas, pero mis amigos eran y son los que menciono.
Eso sí, recomiendo 2000 maníacos y el divertidísimo documental que han hecho sobre sus veinticinco años de existencia.

10 febrero 2012

Proto Anime Cut

El 8 de febrero pasado se inauguró la exposición Proto Anime Cut. Visiones y espacios en la animación japonesa, comisariada por Stefan Riekeles (Les Jardins des Pilotes, Berlín) y David d’Heilly (2dk, Tokio), en el Espai Cultural Caja Madrid de Barcelona, que estará abierta hasta el 8 de abril, en ella hay una selección de dibujos inéditos en que se recogen las principales fases de la creación de los fondos y los personajes de algunas de los más conocidas películas de animación japonesa -como se sabe, denominadas anime-, de la década de los noventa; por primera vez se pueden ver en España una serie de pinturas, dibujos y bocetos de artistas japoneses como Hideaki Anno, Haruhiko Higami, Koji Morimoto, Mamoru Oshii, Hiromasa Ogura y Takashi Watabe; cada uno de ellos muestra el trabajo de creación de mundos alternativos y retratos de ciudades y paisajes futuristas que aparecen en estas películas. Esta exposición ya se exhibió entre el 9 de julio y el 9 de octubre de 2011 en el HMKV en Dortmunder U de Dortmund.
Acompañando la exposición, Rubén Lardín, Raúl Minchinela y Daniel Ausente han organizado unas actividades paralelas consistentes en proyecciones de las películas más relevantes de ese período, mesas redondas cono reconocidos especialistas en la materia y conferencias de Ángel Sala, Jordi Sánchez Navarro e incluso un mía, que daré el 8 de marzo, a las 19 horas, titulada Espacios de la utopía: Anime y arquitectura, en la que hablaré sobre los espacios del anime contrastados con los modelos urbanos y las necesidades actuales.
No he podido ver aún la exposición pero todo lo que se muestra a través de Internet tiene un aspecto estupendo, por lo que les animo (nunca mejor dicho) a que la visiten.
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