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02 abril 2025

Anthony Minghela. Arquitectos y cineastas

Anthony Minghela
Hace más de diez años comencé a publicar una serie en este blog, titulada Arquitectos y cineastas, con textos de cineastas que relacionaban la realización de una película con la construcción de un edificio, en ella fui publicando algunos textos de directores, como Woody Allen, Ingmar Bergman, Valerian Borowczyk, René Clair, Fernando Colomo, Luigi Comencini, Dziga Vertov, 
John Ford, José Luis García Sánchez, Amos Gitai, Peter Greenaway, Abbas Kiarostami, Raúl Ruiz y John Sayles, así como de la actriz Viola Dana, y el ensayista Sigfried Giedion.
Ayer encontré un conjunto de entrevistas con Anthony Minghela entre ellas, hay una en la que habla sobre este tema, desde la escritura del guion, declarando: 

«Como guionista, como sé que estoy dirigiendo mis propias películas, incluyo cada vez menos información en el guion, porque no la considero necesaria. Siento que estoy diseñando un edificio al escribir un guion. Solo estoy imaginando una película en lugar de un edificio. La obligación del arquitecto es trabajar en un espacio y hacerlo dentro de las limitaciones del planeamiento. Cuando escribo, imagino una película de la misma manera que un arquitecto imagina un edificio funcional».

Minghela además se refiere a la relación de la arquitectura con la escritura de obras teatrales:

«Seguía escribiendo, a veces literalmente, pero metafóricamente durante todo el proceso. Eso es algo que entendí como profesor de obras de teatro, que escribir para el teatro es arquitectónico. Los escritores de teatro son arquitectos dramáticos. No le están dando palabras a la gente para que las diga, están creando una puesta en escena».

Es curioso que ya en el 2009, había publicado una entrada sobre la escritura de guiones y la construcción de una edificación, porque, como he escrito en otras ocasiones; «las relaciones entre arquitectura, cine y ciudad son variadas e inagotables».

30 marzo 2024

Arquitectos en la escuela de cine

Créditos de la práctica Matemáticas en primavera
(Florentino Soria, 1949).
Asier Aranzubia y José Luis Castro de Paz, 
han terminado un trabajo, que recibió una ayuda a la investigación cinematográfica de la Academia de Cine, titulado Lugar y significación de las prácticas del IIEC - EOC dentro del cine español del periodo franquista. El primero me ha facilitado una lista, confeccionada por Santiago Aguilar, con todos los matriculados y titulados en la especialidad de Decoración de esa escuela de cine, que primero se denominó IIEC y luego EOC.. 
Los profesionales que estudiaron en esos centros y trabajaron en el cine están recogidos en mi libro Directores artísticos del cine español, pero evidentemente no están los que solo se matricularon y no acabaron o lo hicieron, pero nunca aparecieron en los títulos de crédito de alguna película.
Esta lista comprende ciento dieciséis personas, las cincuenta y ocho que se titularon en Decoración y las otras cincuenta y ocho que ingresaron pero no llegaron a obtener el título. Del total tengo datos de la mitad, veinticuatro trabajaron en el cine y ya aparecían en el libro antes citado, y he obtenido información sobre los treinta y cuatro restantes.
Revisándola he encontrado catorce arquitectos que iniciaron sus estudios, de ellos nueve no la finalizaron y cinco se titularon. Antes de continuar hay que mencionar al reconocido arquitecto Luis Martínez Feduchi, relacionado con la escuela de cine, aunque no por ser alumno, sino profesor de la especialidad de Decoración del IIEC, durante dos cursos.
En 1948 --un año después de la fundación del IIEC (Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas)--, ingresaron los dos primeros arquitectos: Ignacio Gárate Rojas (1922) y Antonio Quesada Quesada (1906 - 1975), el primero fue después especialista en restauración de edificaciones, y el segundo trabajó en la Dirección General de Regiones Devastadas.
En 1949 entraron Francisco Carbajosa Iznaola, que trabajó en el Instituto Nacional de Urbanización del Ministerio de la Vivienda y Manuel de la Peña Suárez (1922 - 2008), quien desarrolló casi toda su carrera en Las Palmas de Gran Canaria, construyendo una serie de edificios notables, y obtuvo el título de arquitecto dos años después de haber ingresado en el IIEC.
En 1951 ingresó José Paz Rodríguez (1922 - 2005), el año siguiente, Francisco Cabrera Carral; y en 1963 Guillermo Yáñez Parareda, los tres tuvieron estudios abiertos en Madrid y trabajaron, sobre todo, en esa ciudad.
En 1962 la escuela cambia su nombre pasando a denominarse EOC (Escuela Oficial de Cinematografía). Seis años después, ingresaron las dos primeras arquitectas; Emilia Checa Morán, que trabajó en Madrid, y la chilena Glenda Kapstein Lomboy (1939 - 2008), que vivió en esa ciudad entre 1967 y 1979, teniendo una larga y reconocida carrera profesional en su país. Respecto a las alumnas de la especialidad de decoración, se debe mencionar que en la primera promoción se matriculó Enriqueta Ruiz del Rey y la primera que se tituló fue María del Perpetuo Socoro Mambrilla Suárez que también pertenecía a esa promoción de 1947, ninguna de ellas apareció en los títulos de crédito de alguna película española.
En 1969 ingresó Luis Antonio Gutiérrez Cabrero, el primer arquitecto que redactó en España una tesis doctoral sobre las relaciones entre cine y arquitectura, un extraordinario profesor durante muchos años en la Escuela de Arquitectura de la UPM y un investigador --e instigador-- fundamental en la historia de los estudios sobre cine y arquitectura en el mundo hispano. Por último, en 1970 ingresó José Luis Martín Clavo especialista, entre otros temas, en edificios destinados a bibliotecas.. 
Ninguno de todos los antes mencionados finalizó sus estudios en la escuela de cine. El primero que sí acabó fue Rafael García Diéguez, que ingresó en 1953, obtuvo el título de arquitecto en 1964 y ese año abrió un estudio profesional, compaginando esa actividad con la docencia, llegando a ser Catedrático Emérito Honorario en la Universidad de Sevilla.
En 1960 ingresó José Antonio Nombela Serrano, arquitecto especializado, entre otras tipologías, en parques de atracciones acuáticas. Tres años después, Jorge Disdier Antoñanzas (1943) arquitecto, pintor, escritor y director de documentales para televisión.
En 1966 ingresó Juan Carlos Martín de Vidales, que ha compaginado su actividad arquitectónica con la pintura; y por último en 1970, Fernando Colomo, que intentó matricularse en la EOC, pero no tenía aun los veintiún años exigidos para hacerlo, por lo que eligió Arquitectura y siendo todavía estudiante de esa carrera, quiso ingresar en la especialidad de Dirección, pero no pudo y lo hizo en Decoración. Según me contó Félix Murcia, Colomo fue el último alumno de la escuela, que se mantuvo abierta hasta que obtuvo el título.
Como se decía antes, solo se titularon cinco arquitectos y ninguno de ellos --salvo el último en una práctica de la EOC y un largometraje--, trabajó como director artístico cinematográfico.
Cubierta del libro editado por la ATC con
datos de sus asociados, alumnos de IIEC
- EOC, Madrid 1982.
Además de arquitectos hubo otros profesionales afines que ingresaron en la escuela, entre ellos un aparejador, un delineante, cuatro interioristas, así como dos diseñadores de muebles: 
Luis Moreno de Cala y Jesús de la Sota Martínez --hermano del gran arquitecto Alejandro de la Sota--, ambos con una fructífera carrera.
Las profesiones que más se repiten son las relacionadas con las artes plásticas, veintiséis artistas, entre ellos pintores conocidos, como Alfredo Alcaín, César Manrique, Ginés Liébana y José Paredes Jardiel, así como un dibujante de cómics, Federico Maidagán Goenechea, y un ilustrador, Pablo Ramírez Díaz.
Por último hay que mencionar a quienes tuvieron otras profesiones que no parecen muy afines a la escenografía, como un político, un profesor de inglés y dos personas relacionadas con los cuerpos de seguridad del Estado, una ingresó en la Academia Especial de la Policía Armada y la otra en la Escuela General de Policía, no se ha encontrado información de que acabaran sus estudios en esas escuelas y si así fuera, su trabajo pudo consistir en infiltrarse en la EOC como "sociales" --como entonces se denominaba a ese tipo de policías--, lo que sí es cierto, es que se titularon como directores artísticos, aunque no aparecieron en los créditos de alguna película.

17 agosto 2020

Las arquitecturas de los sueños, Alejo Loren Ros

Arquitecturas reflejadas.
Fotografía: Alejo Loren Ros.
Madrid, 8 de agosto de 2020
Ayer recibí un mensaje a través de Facebook, en el que mi amigo Alejo Loren Ros me adjuntaba un artículo, que había escrito para su colaboración semanal con el periódico aragonés La Comarca titulada «Las arquitecturas de los sueños».
La verdad es que me pareció interesante su texto por la relación que hace entre cine, arquitectura y sueños, y por eso me he atrevido a copiarlo en este blog, pensando que le podría gustar a quienes le interesan tanto el cine, como la arquitectura y además lo onírico:


Hoy me levanté convencido de que había visitado una casa singular de la que me había hablado un amigo; una casa de Caspe en la que en la terraza había un jardín. Para entrar en la casa lo hacía desde Caspe, incluso podría decir desde que plaza, pero luego, al visitar la citada terraza veía con claridad que estaba en un lugar que nada tenía que ver con la Ciudad del Compromiso.
No es la primera vez que sueño con arquitecturas imposibles y ficticias que durante el sueño aparecen como totalmente verosímiles. A veces —en sueños diferentes separados por el tiempo— vuelvo a estar en esas creaciones y ambientes urbanos y arquitectónicos creados por el cerebro en mis sueños. Me pasa con un lugar (también “de Caspe”) que sé no existe, pero que reaparece en reiterados sueños; en él hay una casa gótica, con sus arcos, muros y columnas de piedra, con una grandiosidad artística tal que hace que cuando me despierto me entristezca, al ser consciente de que mi pueblo no tiene tal lugar hermoso; solo existe en mis sueños.
Esto me lleva a pensar en Jorge Gorostiza, un amigo arquitecto canario que se ha especializado en estudiar las construcciones que aparecen en las películas, estudiando las relaciones entre arquitectura y cine; o, también las “construcciones filmadas” (éste el es el título de su último libro), a veces tan falsas y efímeras como las de mis sueños.
Arquitectos y directores de cine hacen, en cierto momento de su trabajo, lo mismo: crear espacios y ambientes para vivir; los unos para los ciudadanos, los otros para los personajes de la película. En ambas artes los espacios arquitectónicos no se completan hasta que son vividos, sean por los inquilinos, sean por los personajes de ficción.
Ahora veo con claridad que las arquitecturas que aparecen en mis sueños, por imposibles que parezcan al despertar, también tienen quienes las habite, y por lo tanto quien las viva: siempre yo, que los protagonizo, pero también quienes aparecen en mis sueños: esos seres que —característico de lo onírico— aparecen de repente, sin que hayamos reparado antes en ellos, sin que sepamos muy bien por qué y para qué están allí; y, como dije, apareciendo sin que nada haya echo presagiarlo, sin haber aparecido en títulos de crédito alguno, como sí ocurre en las obras cinematográficas de todos los directores, de Eisenstein a Colomo, ambos, por cierto, arquitectos.
El mundo de los sueños sirvió a Freud para elaborar toda una teoría para explicar lo inexplicable del ser humano, el subconsciente. Ahora yo ligo ese mundo de los sueños con la arquitectura, que siempre ha sido mi pasión frustrada. Y veo que en ellos mejoro el aspecto de mi pueblo, de manera que concibo barrios y edificios que no existen en la realidad, paisajes y casas de Caspe que solo a mí pertenecen pero en los que pueden aparecer cualquiera de ustedes. Son construcciones aun más efímeras y ficticias que las que mira y estudia, en las películas, mi amigo Jorge, a quien dedico esta columna. Columna con poca base, escaso fuste, capitel con mascarilla y la añoranza de las Fiestas de San Roque.


Hasta aquí el artículo de Alejo, al que animo a seguir profundizando en la arquitectura, su «pasión frustrada" y el cine, su profesión.

30 junio 2016

Fernando Colomo. Arquitectos y cineastas

Fernado Colomo en MAE + CINE
En la última entrada de este blog, mencionaba la jornada MAE + CINE Arquitectura tras la pantalla, celebrada en Matimex, en la que intervino el cineasta y arquitecto Fernando Colomo. Buscando información sobre su trabajo, para preparar esta jornada, encontré varias entrevistas en las que hablaba sobre las relaciones entre cine y arquitectura, que pueden encuadrarse en un serie de entradas que he denominado Arquitectos y Cineastas, iniciada en 2011, y en las que he ido recogiendo opiniones sobre estas dos disciplinas de diversos directores como Woody Allen, Ingmar Bergman, Valerian Borowczyk, René Clair, Luigi Comencini, Dziga Vertov, José Luis García Sánchez, John Ford, Amos Gitai, Peter Greenaway, Abbas Kiarostami, John Sayles y Raúl Ruiz, así como de la actriz Viola Dana, y el ensayista Sigfried Giedion.
En 2003, Colomo declaraba en El País en relación con el cine y la arquitectura: «son dos formas distintas de expresarse, pero que tienen cosas comunes. Por ejemplo, el guión es como el plano de una casa y la realización es como la dirección de obra».
En una entrevista en el interesante DTF Magazine de febrero de este año, que se puede leer entera aquí, llega a decir: «en muchos momentos me siento más arquitecto que cineasta», y también especifica: «descubrí que la arquitectura guarda una importante vinculación con el cine, guardando muchos paralelismos, como pueden ser la estructura o la visión del espacio. En ambas se requiere de un equipo técnico que es necesario compaginar», concluyendo que «las características para poder llegar a ser un buen director dependen de muchos factores. Pero podría destacar el ser constante, paciente y muy trabajador. Creo que un estudiante de arquitectura actual reúne esas características, pero también saber dirigir a un gran grupo y tener el control, y bueno, aparte tener talento que es lo más importante».
«Constante, paciente y muy trabajador», y además «tener talento», sin duda es una buena fórmula para afrontar con éxito casi cualquier actividad en la vida.

23 junio 2016

MAE + CINE. Arquitectura tras la pantalla

Los ponentes en el debate final
El pasado jueves 16 de junio se celebró la jornada MAE + CINE, Arquitectura tras la pantalla, que organicé por encargo de la empresa Matimex en Castellón.  Allí nos reunimos una serie de arquitectos con cineastas para hablar sobre nuestras respectivas disciplinas y sus relaciones.
Tras las palabras de bienvenida del Director General de Matimex, Juan Luis Grafulla, empezó la jornada con la sección denominada Plano General, en la que Fernando Colomo, respondiendo a mis preguntas, habló sobre sus conocimientos adquiridos en la Escuela de Arquitectura y en la profesión de arquitecto, aplicados al cine, después él mostró sus preciosos "storyboards", para explicar dos secuencias de su película La banda Picasso en las que resolvió problemas gracias a su dominio del espacio; tras esta intervención, el profesor Antonio Pizza impartió su conferencia «Cine, ciudad y arquitectura», en la que habló sobre los orígenes del cine relacionados con las ciudades y cómo éstas fueron aparecieron en las pantallas. La siguiente sección se denominó Plano Medio, y en ella Antxón Gómez con el título «El diseño escenográfico. Espacios de ficción», contó sus extraordinarios trabajos en las dos películas que dirigió Steven Soderbergh sobre Che Guevara y en Los amantes pasajeros, sobre todo referido al avión donde se desarrolla la mayoría de su argumento. Antes de seguir con la tercera parte del evento, los asistentes y los ponentes disfrutamos de una «Gastro Experience» titulada «Saborear el cine», es decir, un almuerzo excelente con temática cinematográfica. La última parte, ya por la tarde, se tituló Primer Plano y contó con dos conferencias, la primera mía, «Villanos y héroes. Los arquitectos a través de la ficción», que, como ya indica su título, trató sobre los arquitectos de ficción y reales en las pantallas, y la segunda de Fredy Massad, «Mapas de las estrellas. Los arquitectos a través del documental», en la que, tomando como base la película de Cronenberg, habló sobre las estrellas de la arquitectura y su representación gracias a documentales casi siempre hagiográficos. La jornada acabó con un debate con todos nosotros en la que hubo bastantes preguntas de los asistentes.
No se debe olvidar que sobre unas extraordinarias piezas cerámicas se habían dispuesto una serie de fotografías que bajo el título «Peldaños de cine: Escaleras y su simbolismo cinematográfico», trataba sobre este elemento arquitectónico en las películas, con textos de Gemma Vidal.
En el tríptico que se editó para dárselo a los participantes se publicó un texto escrito por mí: «Cuando se habla o se escribe sobre cine y arquitectura, parece que hay una única relación entre ambas, sin embargo, hay muchas distintas y algunas fundamentales, no cabe duda que es imposible filmar una película sin que haya espacios y la arquitectura crea espacios, también es indudable que no se entendería la arquitectura de nuestro siglo sin las influencias que ha recibido de la imagen en movimiento. Otras relaciones se establecen entre cine y ciudad, entre arquitectura y escenografía cinematográfica, incluso en referencia a la profesión arquitectónica, cómo los documentales han reflejado la visión de las estrellas –un término cinematográfico- de la arquitectura y cómo es la forma en que el cine, y por tanto la sociedad, ha descrito a la profesión a través de películas donde un personaje figura ser arquitecto. Lo cierto es que en este siglo XXI hay una hegemonía de la ficción sobre la realidad, gracias a su “ficcionalización” propiciada por las múltiples pantallas que rodean al ser humano cotidianamente. La cuestión ahora es saber si el cine le ha ganado la partida a la arquitectura o ha sido al revés».
En resumen, una jornada que hubo de comprimirse, por culpa de la huelga de RENFE, pero muy satisfactoria para todos los interesados en las relaciones entre cine arquitectura y ciudad.

22 febrero 2009

Bayón, Colomo. Cine y Arquitectura

En el número 4 de la revista Arquitectos de Madrid, editada por el Colegio de Arquitectos en diciembre de 2008, se transcribe una conversación entre los arquitectos Fernando Colomo y Mariano Bayón, titulada «Cine y Arquitectura». Efectivamente, además de recuerdos muy personales sobre su paso por la Escuela de Arquitectura de Madrid, hablan de las dos disciplinas en general, pero desgraciadamente no lo hacen sobre sus relaciones, excepto en dos ocasiones.
Colomo dice que ambas «tienen cosas en común: las dos digamos, son grandes artes, pero ambas tienen una utilidad. El cine tiene también ese lado de entretenimiento al que está unido, porque para mí es inconcebible una película aburrida. Si es una obra maestra, pero es aburridísima entonces no es una obra maestra, no puede serlo». Sin comentarios.
Es el mismo Colomo -recuérdese arquitecto y cineasta, no como Bayón al que no se le conocen relaciones con el Cine- quien menciona la otra relación entre el cine y la arquitectura: «yo he aplicado al cine lo que había aprendido en arquitectura. Para mí la forma más sencilla de resolver una secuencia es la buena. Si lo que buscas es un resultado estético vale, pero es un ornamento. Por ejemplo, los planos contrapicados con la cámara baja, al estilo Orson Welles, que es muy válido, pero que sacado fuera de contexto es un ornamento».
Es evidente que ambos detestan el «ornamento», el resultado de una moda, o una tendencia, o una escuela…, o como se quiera denominar, que puede volver en cualquier momento. En cuanto a la bondad absoluta y única del tipo de narración cinematográfica "invisible" del cine "clásico" estadounidense también es muy discutible y no es este el lugar para hacerlo.
Colomo concluye: «hay que encontrar un equilibrio y eso es lo difícil, porque si no el arte sería una fórmula. Es mezcla de sentido común, talento, honestidad, poesía, todo eso es lo mismo en arquitectura que en cine».
Pues eso, sentido común, que desgraciadamente es el menos común de los sentidos.
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