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04 julio 2023

Ciudades sin lugar: Utopías urbanas en la ciencia ficción

Cubierta del libro

Hace pocos meses ha aparecido el libro Ciudades sin lugar: Utopías urbanas en la ciencia ficción, escrito por Carmen Muñumer y publicado por Ediciones Asimétricas. Una editorial que mantiene un ritmo en sus publicaciones realmente increíble, especializada, sobre todo, en textos sobre arte, arquitectura y cine, y que ya ha editado dos libros centrados en las relaciones entre el cine, la ciudad y la arquitectura, en concreto: La ciudad en el cine: Recorridos, encuadres, secuencias, montajes, con varios artículos compilados por el arquitecto Antonio Pizza; y Escenarios urbanos de cine: París, Berlín, Moscú, Nueva York, Roma, escrito por el arquitecto antes mencionado; ambos fueron reseñados en este blog, respectivamente en este enlace y en este otro.
El prólogo de Ciudades sin lugar está escrito por la arquitecta, profesora y miembro del GIRAC, Sara Pérez Barreiro, autora entre otros muchos textos, del libro Futuros tenebroso de la ciencia ficción, también mencionado en este blog. Este prólogo comienza con la conocida frase: «el papel lo aguanta todo», relacionándola a cómo el papel --ahora la pantalla del ordenador-- nos permite a los arquitectos crear cualquier cosa que seamos capaces de idear, como le ocurre a los cineastas en las películas de ciencia ficción. Es curioso, porque conozco a funcionarios municipales que usaban esta frase para explicar cómo algunos profesionales dibujaban en sus proyectos elementos para cumplir las normativas, aunque sabían que después no se iban a construir o serían diferentes. Esta frase como todas las hechas, permite varios significados, mientras Sara con cariño habla de creatividad, en el otro caso se relaciona con la picaresca y el engaño.
Volviendo a Ciudades sin lugar, está dividido en ocho apartados titulados: Introducción, Utopía: manual de uso, La metrópolis de mañana (1920 - 1940),  Paréntesis bélico (1940 - 1960), La otra cara de la utopía (1960 - 1980), Giro de guion, Caminos de ida y vuelta y Conclusión, tras este aparado y las notas, hay unos anexos: Glosario cinematográfico, Filmografía y Bibliografía. El libro abarca un periodo de tiempo apasionante que va desde Metrópolis (1927) hasta Blade Runner (1982), aunque también se mencionen películas posteriores hasta llegar al año 2012.
Carmen Muñumer en su página de Linkedin menciona que en septiembre de 2016 presentó su trabajo de fin de grado en la Universidad de Valladolid, con el título: Fábrica de sueños, laboratorio de arquitectura: Utopías urbanas en el cine de ciencia ficción (1929-1982), que recibió la calificación de Matrícula de Honor, y que parece ser el germen de Ciudades sin lugar.
Por último, es interesante recomendar el comentario que hizo Fernando Castro Flórez sobre este libro en su canal de YouTube Libros recomendados: Ojo con el arte y que puede verse en este enlace.

18 marzo 2023

Escenarios urbanos de cine

Cubierta del libro
Desde hace bastante tiempo, la editorial Asimétricas ha ido realizando una labor impresionante publicando estudios sobre arquitectura, arte y cine, un trabajo arduo que afortunadamente puede seguir desarrollando
, a pesar de los contratiempos, llegando algún año al asombroso récord de lanzar al mercado más de un libro al mes. 
Ya se han comentado aquí otros de sus títulos sobre cine y arquitectura y ahora acaba de aparecer Escenarios urbanos de cine; París - Berlín - Moscú - Nueva York - Roma, cuyo autor es Antonio Pizza, al que también se ha mencionado en este blog en varias ocasiones, y que además es el editor del volumen colectivo La ciudad en el cine: Recorridos, encuadres, secuencias, montajes, también editado por Asimétricas y comentado aquí hace ya un año.
He tenido la gran suerte de recibir el encargo de redactar el prólogo de Escenarios urbanos y la verdad es que escribirlo fue muy agradable y fácil, por la calidad del libro, como no puedo añadir algo nuevo o distinto de lo que escribí, me limito a copiar a continuación los dos párrafos que se han escogido para aparecer en la contracubierta de este volumen:

«Escenarios urbanos de cine se atiene a un esquema cronológico, desde los inicios del negocio cinematográfico hasta los años setenta, recomponiendo un largo trayecto que va de los Lumière hasta los Situacionistas, plagado de movimientos brillantes e irrepetibles, como el Neorrealismo y la Nouvelle Vague, y con obras de cineastas imprescindibles y muy distintos entre sí, encuadrados sobre todo en las capitales mencionadas en el subtítulo: París, Berlín, Moscú, Nueva York y Roma».
«La originalidad y la innovación se han conseguido al no ceñirse estrictamente el libro a las relaciones entre el cine y la ciudad, incluyendo también las artes plásticas, sobre todo la pintura, y además la arquitectura. Como escribe el autor, el cine y la arquitectura son "actividades singulares de modificación de lo existente" y el texto tampoco se circunscribe a una ciudad determinada por cada capítulo, porque en la mayor parte de ellos se relacionan títulos rodados por cineastas en otras poblaciones diferentes, alcanzando valor tanto para quienes no tienen conocimiento sobre este tema como para especialistas, ya que en cada uno de sus apartados se han ido aportando nuevos aspectos notables que enriquecen los estudios sobre las relaciones entre cine y ciudad».

Es evidente que recomiendo este libro que, como decía antes, contiene nuevas perspectivas y notables aportaciones a los cada vez más numerosos --aunque no siempre interesantes-- estudios sobre las relaciones entre el cine, la arquitectura y la ciudad.

09 marzo 2022

La ciudad en el cine

Ediciones Asimétricas acaba de publicar el libro La ciudad en el cine: Recorridos, encuadres, secuencias, montajes, coordinado por el arquitecto Antonio Pizza. 
En la contracubierta del libro se puede leer el siguiente texto: 

«La cinematografía y la arquitectura destacan como dos actividades de modificación de la realidad, enriquecidas por sus múltiples intercambios. A las dos corresponde un trabajo peculiar de manipulación con “el espacio”, “la luz” y “el movimiento”; y si la arquitectura vive en el “tiempo”, evoluciona y se transforma, de la misma manera uno de los objetivos de la cinematografía será registrar el innato tránsito espacio-temporal de los acontecimientos. Por otro lado, se establecen de inmediato otras interacciones: es manifiesta la presencia del cine en la ciudad: la arquitectura de las salas de proyección, los estudios de producción cinematográfica, la presencia de publicidad en el contexto urbano; a su vez, será llamativa desde sus inicios la exhibición de la ciudad en las pantallas, a menudo como “actriz protagonista”. Existe además un nexo directo y verificable entre la realidad metropolitana, las diversas fenomenologías de lo moderno y la técnica de representación cinematográfica, convertida —desde su nacimiento, ya en el siglo XX—, en un "medium" privilegiado para interpretar las múltiples facetas de la cultura arquitectónica y urbana. Los ensayos recogidos en este volumen enfocan una historia de las relaciones que se han ido tramando entre el proyecto arquitectónico-urbano y la “nueva” técnica de representación cinematográfica. Parte de ellos son fruto de investigaciones docentes llevadas a cabo en la asignatura Arquitectura y Cine, activa en la ETSAB-UPC desde 2010; otra parte está constituida por ensayos a cargo de destacados especialistas sobre el tema, que han sido invitados a propósito para colaborar en esta publicación».
 
Los «destacados especialistas» mencionados están también en la contracubierta, por orden alfabético y son -somos- los siguientes: Eusebio Alonso García, Cristina Arribas, Manuel García Roig, Jorge Gorostiza, Ramon Graus, Celia Marín, Maria Mauti, Sara Pérez Barreiro, Marta Peris, Antonio Pizza, Daniele Porretta, Carme Puche, Iván Rincón Borrego, David Rivera, Alessandro Scarnato y Daniel Villalobos.
Mi artículo se titula: «Al descubierto, a la vez: Edificios seccionados», en él estudio las edificaciones que aparecen seccionadas en muchas películas, teniendo en cuenta que muchas de ellas no se habían mencionado antes, y comienza así:

Algunos espacios no pueden percibirse en la realidad y solo es posible apreciarlos gracias a la imagen en movimiento, mediante los instrumentos que sirven para mostrarla, como proyectores y pantallas. Este espacio se ha denominado “Ilusorio […] pertenece siempre a una ficción, aunque no se clasifique en función de esa ficción, y en él se conjugan dos variables: el ámbito, el espacio escenográfico cinético, y el movimiento que los personajes y/o los objetos desarrollan en su interior, relacionado con el que pueden realizar en nuestro entorno habitual”. 
Espacio Ilusorio clasificado en cuatro tipos según las dos variables mencionadas sean reales o irreales: “que el ámbito sea real o no lo sea, y que el movimiento que se desarrolla en su interior sea también real, es decir, cumpla con las leyes físicas tal como las conoce y experimenta el ser humano cotidianamente, o no lo sea”.
Uno de esos tipos es el “simbolizado” en el que “se cumplen las leyes del movimiento, pero el ámbito no es real. Se divide en tres clases, según se relacione con la pintura, el teatro o la arquitectura”, en pictórico, teatral y arquitectónico. Este último, casi siempre son “edificios seccionados en los que pueden verse las distintas dependencias al unísono”, con la cámara y el espectador situados en un lugar desde donde se ve algo que normalmente estaría oculto por un paramento, como si no existiera o fuera transparente, mostrando lo oculto del mismo modo que la representación de una sección arquitectónica».

Si alguien desease seguir leyéndolo, tendrá que comprar La ciudad en el cine: Recorridos, encuadres, secuencias, montajes. 

04 febrero 2022

De "Pennies from Heaven" a "Tick, tick... Boom"

El otro día vi tick, tick... BOOM!, pero no voy a escribir una crítica sobre ella, no podría ser imparcial, porque ante todo, he de confesar que es extraño que me disguste una película musical y, quizás solo por eso, la mayoría del metraje de esta me interesó, aun reconociendo sus defectos.
Lo que quiero comentar aquí está relacionado con la arquitectura, 
como casi siempre en este blog, y es la secuencia del número musical Sunday, que se desarrolla un domingo por la mañana temprano, en la cafetería Moondance donde trabaja Jonathan Larson, el protagonista de la película, y donde se encuentran una serie de intérpretes famosos de otros musicales, entre ellos Joel Grey. 
El local se encuentra en un edificio alargado, parecido a un vagón de tren, con su acceso situado en medio de la fachada más larga y principal, muy parecido a otros muchos vistos en las pantallas, lo notable de esta secuencia es que su fachada de repente se abate hacia afuera, permitiendo que se vea todo el interior, como si estuviera seccionado.
Plano final de la secuencia en el Moondance
Hay que retroceder un par de meses, cuando estaba escribiendo un artículo que me encargó Antonio Pizza sobre edificaciones seccionadas aparecidas en las pantallas, para un libro que publicará muy pronto Ediciones Asimétricas, titulado La ciudad en el cine: Recorridos, encuadres, secuencias montajes, que comentaré aquí en cuanto esté en las librerías. Entonces Javier Rodríguez Barberán me recordó una secuencia de Dinero caído del cielo (Pennies from Heaven) que también se desarrolla en una cafetería, esta vez llamada Sammy's, que está en un edificio alargado muy parecido al del Moondance y en la que de repente, la fachada se abre hacia afuera, pudiéndose ver todo su interior al mismo tiempo.
Sammy's sin fachada dejando ver su interior
Pennies from Heaven se estrenó en 1981 y en ella se recrearon algunas secuencias de películas musicales, rodadas en las décadas de los treinta y cuarenta; justo cuarenta años después de su estreno, en 2021, se grabó tick, tick... BOOM! que a su vez tiene la referencia mencionada, pero ya no es a los primeros y originales musicales, sino a su recreación. La copia de la copia, es más fácil que funcione bien, como en este caso.

27 diciembre 2019

Construcciones filmadas. Reseña en ABC

En el ABC Cultural de hoy, se publica un artículo de Fredy Massad titulado «Construir a pie de letra: Libros de Arquitectura para estas Navidades» con el subtítulo: «La arquitectura también se lee, he aquí una selección de títulos que no debería faltar en su carta -ya- a los Reyes Magos», entre los seis elegidos se encuentra Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura, del que bajo la entradilla «El cine que se construye», escribe: 

El arquitecto Jorge Gorostiza es uno de los mayores especialistas en las relaciones entre cine y arquitectura. En este libro analiza de manera eminentemente didáctica una atinada y amplia selección de películas y documentales para poner de manifiesto cómo se establecen esas relaciones. Decidido a abordar todos los aspectos que aúnan ambas artes, escoge como temas fundamentales la profesión arquitectónica, el edificio y la ciudad filmados, la arquitectura creada para la ficción, su influencia sobre la real o la representación cinematográfica de la disciplina. Gorostiza habla de cine y arquitectura, y pone al servicio de los arquitectos un repertorio fílmico indispensable.

Es un gran honor que mi libro haya sido elegido junto a Imaginando la casa mediterránea, Italia y España en los años 50 de Antonio Pizza y Fernando Higueras, desde el origen, dos catálogos de exposiciones del Museo ICO, editado el primero por Ediciones Asimétricas; La casa de Ozu de Marta Peris Eugenio; Pasando a limpio de Óscar Tusquets; y Ricardo Bofill: Visions of Architecture sobre la obra de ese arquitecto. Solo conozco el libro sobre Ozu, basado en la tesis doctoral de su autora y me parece estupendo, por lo que es aun más importante que Construcciones filmadas esté en este grupo de publicaciones.
Esta mañana cuando me enteré que se había publicado esta reseña en el ABC, fui a un quiosco a comprar un ejemplar para archivarlo, como hago siempre cuando se publica algo sobre mis libros, el anciano quiosquero estaba en penumbra y cuando le pregunté si tenía el ABC, me miró extrañado, le dije «el diario ABC» por si no me había entendido y él me respondió que hacía por lo menos cuatro años que ese periódico no llegaba a Tenerife. Efectivamente, he visto que desde el 31 de diciembre de 2014 no hay ejemplares en papel de ese diario, ni en Canarias, ni en Baleares. Todo desaparece.

27 junio 2019

Bitácora de arquitectura, 40

Cubierta de la revista 
Hace unas semanas me llegó el número 40 de Bitácora Arquitectura, una revista que lleva editando la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México desde el año 1999. Este último número está dedicado a las relaciones entre el cine y la arquitectura, con once artículos que abordan muchos temas diferentes y que muy resumidos son los siguientes: análisis de Roma, el arquitecto en El manantial, la casa Arpel de Mi tío -un artículo muy interesante de Antonio Pizza-, el cine y Mies van der Rohe -en la primera parte de un texto, que deja al lector con ganas de seguir leyéndolo, como sucede en los culebrones-, el espacio heterotópico, la ciudades de México y Monterrey en el cine mexicano, la ciudad neorrealista en Ladrón de bicicletas -parte de la investigación que desarrolla o desarrolló Federico Colella, para su tesis doctoral dirigida por Luis Antonio Gutiérrez Cabrero-, la ciudad monstruo y por último el texto «Desde el cielo y en descenso hasta el monumento. Ciudades en principios de películas», del que soy autor. No se debe olvidar la Editorial con la que empieza el número, escrita por Cristina López Uribe, que centra el debate actual sobre las relaciones entre cine y arquitectura.
El diseño de la revista está muy cuidado y da gusto poder tener ejemplares en papel entre las manos; lo curioso es que además de estos ejemplares físicos, los editores de la revista han demostrado una gran generosidad, porque también se puede acceder a todos los artículos en la red, concretamente en este enlace.
Aprovecho para hacer una corrección, al final de mi artículo parece que se me atribuye la pertenencia al GIRAC, Grupo de Investigación Reconocido Arquitectura y Cine, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Valladolid, lo que no es cierto, ya he escrito en este blog sobre este grupo cuyas actividades sigo y que está realizando unos trabajos muy importantes, pero insisto en que no soy uno de sus miembros. 
Para finalizar como empecé, les aseguro que acabo de recibir este número de la revista y que escribí mi artículo en este año 2019, aunque la fecha oficial, la que está impresa, es julio - septiembre de 2018... seguramente a causa de algún misterio burocrático - universitario.

25 mayo 2019

El cine y Barcelona en el MUHBA


Hace unos meses, el MUHBA se puso en contacto conmigo para organizar una jornada sobre Barcelona en el cine, entonces se me ocurrió contar con tres personas que son especialista en esta materia, los arquitectos Celia Marín y Antonio Pizza, y el ingeniero Juan Manuel García Ferrer para moderar la mesa redonda posterior a las ponencias. El 23 de mayo pasado, se celebró esa jornada que se tituló Barcelona i cinema: Panortamiques urbanes de la ciutat. A continuación reproduzco tres textos sobre las ponencias, que ha escrito Juan Manuel en facebook:

Por partes, pues, si debe darse cuenta de lo que dicen fue el V Taller sobre la representación de la ciudad del MUHBA, que ocupó toda la tarde de ayer. Iba la cosa de Barcelona y el Cine y su primera parte correspondió a Jorge Gorostiza, por otro lado organizador de la jornada.
Jorge Gorostiza, de quien ya expliqué ayer que era la máxima referencia en cuanto a la relación del cine con la arquitectura y la ciudad (literalmente: hágase la prueba y tecléese “cine, arquitectura, ciudad” en un buscador y ya se verá qué sale), tituló su ponencia “Planos de situación: Barcelona en los inicios de las películas”, sorprendiéndonos con una apasionante catarata de imágenes y secuencias con las que empiezan films, de lo más variopinto, sobre la ciudad.
Justificó su elección homenajeando a Santos Zunzunegui, quien se ve que en su libro La mirada cercana (Paidós, 1996, recientemente reeditado por Shangrila), dijo que en los primeros planos de una película suele estar contenida toda la idea de la película, y ahí estaba Centauros del desierto para demostrarlo...
Pero, de hecho, fue incluso más atrás. Haciendo un paralelismo con los proyectos de arquitectura, aseguró que muchas veces en la portada del proyecto (ver la primera foto) ya está resumida la esencia del proyecto, y que otro tanto pasaba con los carteles de las películas, sirviéndonos a continuación una buena ducha de imágenes icónicas de la ciudad que han servido de tal para producciones de última hora. Yo quedé boquiabierto de la de ocasiones en que había aparecido la Sagrada Familia (en imágenes imposibles, destruida por una hecatombe nuclear, en entornos de lo más fantasiosos -ver, por ejemplo, la segunda foto-, etc.) en los últimos tiempos, cuando ya presentaba bastante más que las cuatro torres originales.
Una vez ya entrando en la materia de su charla de lo más interesante, tras la larguísima panorámica sobre la ciudad de la para mí desconocida The Bobo (Robert Parrish, 1967), de cortas escenas iniciales, con sus títulos de crédito, buena parte rodadas desde puntos idénticos (¡el teleférico!) de una ingente cantidad de películas rodadas en Barcelona, desde la actualidad hasta los años 50. Como la de la tercera foto, que creo corresponde a Sin la sonrisa de Dios (Julio Salvador, 1955).
El resultado de un ímprobo trabajo, que -digo yo- el Museo de Historia de la Ciudad debería comprar y exhibir sin fin en su sede. 

El segundo es el siguiente:

V Taller sobre la representación de la ciudad del MUHBA ayer, segunda parte: Celia Marin tituló su conferencia «Los bajos fondos de Barcelona. Persistencia de la geografía del mal». Iba a hablar, en definitiva, del Barrio Chino. Frente a la sobreabundancia de fortísimas secuencias presentadas por Jorge Gorostiza en la suya, Celia Marin presentó en su intervención pocas secuencias, si bien larguísimas. Antes de eso, no obstante, me gustó mucho su introducción al tema, muy bien documentado a base de imágenes de archivo que ilustraban tanto los posturas predominantes ante la pobreza, la delincuencia y la marginación desde el final del siglo XIX a la mitad del XX como la localización y características del “área de estudio”.
Las películas de la época de la República fueron La bandera (Julien Duvivier, 1935) y Barrios bajos (Pedro Puche, 1937), una de las surgidas de la productora de la CNT. Pequeñas referencias a otras películas, ya de posguerra (La calle sin sol, Rafael Gil, 1948; El fugitivo de Amberes, Miguel Iglesias, 1955,...) dejaron claras una serie de características generales sobre la imagen que ofrecía el cine de ese trozo de ciudad tan peculiar: mañanas soleadas en el mercado callejero repleto de gente, persistencia en resaltar las carencias de ese mundillo hasta en los títulos (La calle SIN sol, SIN la sonrisa de Dios, etc).

Y por último el tercero:

La tesis que deduje de la tercera y última ponencia de la tarde del jueves en la sesión sobre Barcelona y el cine del MUHBA, la de Antonio Pizza, es de lo más sugerente y, a la postre, quedó más que demostrada con sus ejemplos: por un lado señalaba un par de paralelismos (quizás debiera hablar mejor de maestros y seguidores): 
-Entre la arquitectura moderna de posguerra (de los 40 a los 60, centrándose básicamente en los 60) italiana y la barcelonesa
-Entre el cine italiano ...y el de Barcelona.
Por otro lado demostraba la evolución de un cine y arquitectura neorrealista, con historias, formas y materiales de inspiración y proximidad popular hacia una entrada en otros más sofisticados, que acabaron integrando hasta el pop.
Quizás tergiverse algo la línea argumental de su charla, pero por ahí quedó lo que de ella sedimentó en mí. Para reseguirla, partió siempre en el caso italiano de la mención genérica de los grandes nombres del cine de posguerra y en arquitectura de los del movimiento moderno, que intentaré hacer -por ahora no hay forma- para que se me fijen de una vez en la memoria. 
En el caso barcelonés empezó en arquitectura con el primer destello tras la guerra civil del movimiento moderno -el Grupo R-, para fijarse entonces básicamente en un entonces jovencísimo Oriol Bohigas, que se manifestaba hacia una arquitectura popular, proyectando entonces edificios de materiales pobres, casi artesanales (lo que había). El correlato en cine lo encontró en la película Los tarantos (Rovira-Beleta, 1963), que se introducía por el mundo de las barracas del Somorrostro y de Montjuic, por los márgenes de la ciudad, cuyo núcleo se distinguía, en todo caso, ahí al fondo.
El mismo Bohigas fue a partir de ahí evolucionando, marcando todo un proceso de re-apropiación de la ciudad, lo que escenificó en cine en la misma Los tarantos con esa integración final de Antonio Gades en las Ramblas, el núcleo duro entonces de la ciudad, dando unos pasos de baile. Luego siguió lo que tanto en arquitectura como en cine se llamó la Escuela de Barcelona (y llegó a leer los nueve puntos programáticos de la misma escritos en paralelo, cada uno en su campo, por Oriol Bohigas y Joaquín Jordá). Por último, señalando la influencia de Venturi, la llegada desatada del pop la demostró en cine con escenas de Tuset Street (Jordi Grau, 1968) y en arquitectura con un Studio PER que viajaba al mundo de Las Vegas y Disney en Estados Unidos y ese Belvedere que, tergiversando las funciones, colocaba el coche arriba, en el punto tradicionalmente dedicado a mirador. Con Antonio Pizza la Academia dio un paseo triunfal, de lo más rico, por el MUHBA.

No se debe olvidar, que como escribía antes, la jornada finalizó con una mesa redonda moderada por Juan Manuel, en la que se concretaron temas mencionados en las ponencias. El activo MUHBA, que no para de hacer actividades, está preparando unas proyecciones al aire libre que organizará la profesora Marín y afortunadamente continuará con sus estudios sobre la relación del cine con la ciudad de Barcelona.

23 junio 2016

MAE + CINE. Arquitectura tras la pantalla

Los ponentes en el debate final
El pasado jueves 16 de junio se celebró la jornada MAE + CINE, Arquitectura tras la pantalla, que organicé por encargo de la empresa Matimex en Castellón.  Allí nos reunimos una serie de arquitectos con cineastas para hablar sobre nuestras respectivas disciplinas y sus relaciones.
Tras las palabras de bienvenida del Director General de Matimex, Juan Luis Grafulla, empezó la jornada con la sección denominada Plano General, en la que Fernando Colomo, respondiendo a mis preguntas, habló sobre sus conocimientos adquiridos en la Escuela de Arquitectura y en la profesión de arquitecto, aplicados al cine, después él mostró sus preciosos "storyboards", para explicar dos secuencias de su película La banda Picasso en las que resolvió problemas gracias a su dominio del espacio; tras esta intervención, el profesor Antonio Pizza impartió su conferencia «Cine, ciudad y arquitectura», en la que habló sobre los orígenes del cine relacionados con las ciudades y cómo éstas fueron aparecieron en las pantallas. La siguiente sección se denominó Plano Medio, y en ella Antxón Gómez con el título «El diseño escenográfico. Espacios de ficción», contó sus extraordinarios trabajos en las dos películas que dirigió Steven Soderbergh sobre Che Guevara y en Los amantes pasajeros, sobre todo referido al avión donde se desarrolla la mayoría de su argumento. Antes de seguir con la tercera parte del evento, los asistentes y los ponentes disfrutamos de una «Gastro Experience» titulada «Saborear el cine», es decir, un almuerzo excelente con temática cinematográfica. La última parte, ya por la tarde, se tituló Primer Plano y contó con dos conferencias, la primera mía, «Villanos y héroes. Los arquitectos a través de la ficción», que, como ya indica su título, trató sobre los arquitectos de ficción y reales en las pantallas, y la segunda de Fredy Massad, «Mapas de las estrellas. Los arquitectos a través del documental», en la que, tomando como base la película de Cronenberg, habló sobre las estrellas de la arquitectura y su representación gracias a documentales casi siempre hagiográficos. La jornada acabó con un debate con todos nosotros en la que hubo bastantes preguntas de los asistentes.
No se debe olvidar que sobre unas extraordinarias piezas cerámicas se habían dispuesto una serie de fotografías que bajo el título «Peldaños de cine: Escaleras y su simbolismo cinematográfico», trataba sobre este elemento arquitectónico en las películas, con textos de Gemma Vidal.
En el tríptico que se editó para dárselo a los participantes se publicó un texto escrito por mí: «Cuando se habla o se escribe sobre cine y arquitectura, parece que hay una única relación entre ambas, sin embargo, hay muchas distintas y algunas fundamentales, no cabe duda que es imposible filmar una película sin que haya espacios y la arquitectura crea espacios, también es indudable que no se entendería la arquitectura de nuestro siglo sin las influencias que ha recibido de la imagen en movimiento. Otras relaciones se establecen entre cine y ciudad, entre arquitectura y escenografía cinematográfica, incluso en referencia a la profesión arquitectónica, cómo los documentales han reflejado la visión de las estrellas –un término cinematográfico- de la arquitectura y cómo es la forma en que el cine, y por tanto la sociedad, ha descrito a la profesión a través de películas donde un personaje figura ser arquitecto. Lo cierto es que en este siglo XXI hay una hegemonía de la ficción sobre la realidad, gracias a su “ficcionalización” propiciada por las múltiples pantallas que rodean al ser humano cotidianamente. La cuestión ahora es saber si el cine le ha ganado la partida a la arquitectura o ha sido al revés».
En resumen, una jornada que hubo de comprimirse, por culpa de la huelga de RENFE, pero muy satisfactoria para todos los interesados en las relaciones entre cine arquitectura y ciudad.

04 julio 2015

FICARQ 15

Cartel de este año creado por Ricardo Villoria
He mencionado en muchas ocasiones en este blog al Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Asturias, FICARQ, incluso antes que se celebrase su primera edición en 2013 en Avilés, donde tuve la suerte de que me invitaran a dar una conferencia.
Siempre me ha parecido una gran idea y por eso nunca he dudado en apoyar el proyecto de Producciones Dímelo a Mí, dirigido por Ana María Álvarez Muriel. 
El lunes que viene, el día 6 de julio, comenzará la tercera edición de este festival, que este año se ha trasladado a Oviedo. Este año Carlos Modroño, del que también he hablado aquí, a través de la organización del festival, me había invitado a ser uno de los miembros del jurado, además iba a dar una conferencia titulada «Cinecittà: Arquitectura para la ficción» e iba a estar en una mesa redonda con directores artísticos, sin embargo, por problemas que sería largo relatar aquí, será imposible que vaya a Oviedo, algo que lamento muchísimo.
Este año el programa es muy interesante con unos importantes conferenciantes: Cruz López Viso, José Ramón Alonso Pereira, Daniel Villalobos, Sara Pérez Barreiro, MGM, Marieke Berkers, Juan Calatrava, Antonio Pizza, Enrique Parra y Patrick Salvador. Estoy seguro que será todo un éxito y animo a todos los que estén por los alrededores de Oviedo a que no se pierdan la tercera edición de FICARQ.
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