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10 abril 2022

Malo sería...

Cubierta del libro
Julio murió en 2020, fue otra de las víctimas del coronavirus y desde entonces echo de menos los artículos que publicaba los sábados en La Voz de Cádiz, y que me mandaba por el correo de facebook. 
Hace unos meses, Carmen Fraisoli, su viuda, me pidió que escribiera un texto para un libro colectivo sobre él, que además recogería una selección de esos artículos. 
Este libro ya está en las librerías, se titula Malo sería... Julio Malo de Molina el arquitecto de papel, lo ha publicado Ediciones El Boletín con el apoyo del Ayuntamiento y la Diputación Provincial de Cádiz, el Colegio Oficial de Arquitectos de esa provincia y el Diario antes mencionado.
El volumen está dividido en varios capítulos, en el primero «Escriben algunos seres queridos», hay textos de -por orden de aparición, como en las películas-, Helena Malo de Molina, Alberto Campo Baeza, Antón Capitel, Antonio Lopera, Antonio Miranda, Augusto Penedo, Carlos Flores Pazos, Carlos Puente, Carme Pigem, César Portela, Laureano Matas Trenas, Gabriel Ruiz Cabrero, José Luis Malo de Molina, José María Torres Nadal, Lola Alonso Vera, Manuel Baena, María Teresa Muñoz, Patxi Mangado, Rafael Moneo, Ricardo Aroca, Tomás Carranza, Luis Modet y Carlos Bento. En el resto del libro se recogen escritos de Julio agrupados en los apartados: «Vivencias», «Cádiz», «Arquitectura», «Viajes», «Política y Social», «Literatura», «...y epílogo», por último hay una sección con fotografías de Julio y sus diseños para algunas cubiertas y portadas de libros y revistas.
Mi texto es el segundo del primer capítulo, se titula «Una vez cada década», y es un breve recuerdo de alguien extraordinario, al que muchos quisimos y admiramos, y al que ahora añoramos, pero sigue cerca gracias a este libro.

27 marzo 2021

Arquitectura de cines en Valladolid

Ayer recibí el libro Arquitectura de cines en Valladolid: En busca de una identidad arquitectónica y urbana, escrito por Daniel Villa
lobos Alonso, que también se ocupa de la documentación gráfica, mientras Sara Pérez Barreiro se ha encargado de la documentación de archivos, un volumen editado por el Grupo de Investigación Reconocido de Arquitectura y Cine (GIRAC), sobre el que ya he escrito en otras ocasiones y que está realizando una gran labor en el estudio de las relaciones entre ambas disciplinas.
En todo el mundo, se han publicado bastantes libros sobre los edificios dedicados a las proyecciones cinematográficas, sobre todo, en países anglosajones, pero en España son mucho menos habituales. Éste sobre los cines vallisoletanos, se nota que es el resultado de una investigación exhaustiva, realizada con profesionalidad y, sobre todo, con cariño, y además tiene dos características que lo hacen destacar sobre otros libros similares dedicados a otras ciudades.
La primera es su minuciosidad, porque no solo recoge las edificaciones que se convirtieron en cines o se construyeron para ello, sino que también se mencionan espacios usados para realizar proyecciones en centros docentes o de otro tipo, como por ejemplo el extraordinario Cine-Teatro del Colegio de los Dominicos, creado por Miguel Fisac, incluyendo además proyectos de salas que no llegaron a construirse o se modificaron, como la del Colegio Cristo Rey de Luis Feduchi.
La segunda característica muy destacable es su extraordinaria documentación gráfica, no solo por las fotografías recientes del autor del texto y Montserrat García, sino además por los abundantes planos, la mayoría de las veces redibujados y/o retocados también por Villalobos.
En resumen, Arquitectura de cines en Valladolid es un libro que ya es un referente en este tipo de ensayos, sobre los cada vez más escasos cines que tanto contribuyeron a la formación y el entretenimiento de muchas generaciones de seres humanos.

10 octubre 2014

La Cupola de Antonioni y Vitti

Estado actual de la casa. Foto: Flickr
Jean Michel Frodon en su artículo "Venecia: del cine a la Bienal... de arquitectura", publicado en el último número de Caimán Cuadernos de Cine, escribe sobre la exposición Monditalia, incluida en la Bienal de Arquitectura de este año y su asombro ante «la revelación de la Cupola, la extraordinaria villa construida en secreto a mediados de los años sesenta por el arquitecto visionario Dante Bini para Antonioni y Monica Vitti en la Costa Paraíso de Cerdeña».
La verdad es que no conocía este edificio, ni sus circunstancias. Bini proyectó el edificio, según la Wikipedia en los años setenta, aunque hay otras fuentes donde lo datan en 1969 y también afirman que Bini construyó dos casas con forma de cúpula, lo que puede constatarse gracias al Google Maps, una más grande para el director y la otra para el pintor Sergio Vacchi, aunque no hubiera sido extraño que el cineasta y la actriz hubieran vivido separados, como en Roma, donde vivieron en dos pisos comunicados por una escalera que fue cerrada cuando se separaron y sobre ella se colocó una alfombra, que la siguiente esposa de Antonioni levantaba para enseñarle a los visitantes los rastros del anterior amor de su marido.
Volviendo a Cerdeña, la cúpula se construyó con hormigón armado, usando aire comprimido para levantarla, un sistema constructivo inventado por Bini, para hacer lo que denominó Binishells, y con el que ha hecho otras mil seiscientas de estos objetos en veinte países, alguna con un diámetro de cuarenta metros. Respecto a ésta, según cuenta Bini, «Antonioni estaba obsesionado con el olor del mar, la materialidad de las rocas y con el aroma de la vegetación local». En otro lugar se amplían los recuerdos de Bini, al parecer Antonioni le dijo: «quiero que mi casa esté rodeada por el entorno, desde ella quiero oír el sonido del mar y además quiero oír el sonido del viento dentro de mi casa. No quiero vivir en un ambiente bidimensional, sino en un ambiente escultórico», añadiendo «quiero oler el olor de las rocas", cogió un trozo de granito rosa y lo acercó a la nariz del arquitecto y este declaraba: «lo olí y entendí, era increíble. Le dije que antes no le había prestado atención a la naturaleza y que me había enseñado lo que significa la naturaleza».
Sería interesante saber si además de estas indicaciones "sensoriales"· Antonioni influyó en algo más en el diseño del edificio y si estas influencias tuvieron alguna relación con sus películas y con su extraordinaria capacidad e inventiva para mostrar los espacios arquitectónicos y urbanos.
En la Cupola se celebraron bastantes fiestas memorables, y es una lástima no haber podido asistir a alguna de ellas con un vermú seco en la mano y rodeado de gente interesante, pero fue abandonada cuando falleció Antonioni, ahora está casi en ruinas y seguramente desaparecerá. Los edificios, aunque inanimados también tienen un espíritu y han de sufrir los embates y desamores de sus animados propietarios.

29 septiembre 2013

En la ciudad del mañana

Cubierta de En la ciudad del mañana
En otras tres ocasiones ya he comentado en este blog libros publicados por errata naturae, normalmente sobre cine. En junio editaron En la ciudad del mañana, la correspondencia entre la joven escritora Brigitte Reimann y Hermann Henselmann, el maduro arquitecto estrella de la República Democrática Alemana, para los más jóvenes e indocumentados, la denominada Alemania comunista. En esta cuidada edición no sólo se recogen las cartas, sino también artículos de ambos que se mencionan en esas cartas, diarios de ella, un artículo de la mujer de él, e importantes anotaciones sobre las personas que se van citando.
En el libro casi no se habla de cine, sólo se menciona al director Kurt Maetzig, con el que iba a colaborar Brigitte; ella en una carta habla de la complicidad que se establece con su pareja cuando están viendo una película y al emocionarse en una escena, se dan un golpecito en las costillas; y por último, Brigitte está en una "calle muerta" y menciona Fresas salvajes: "ventanas sucias, celosías cerradas, ni un alma a la redonda, una iglesia muerta, todos los tejados y paredes grises por el polvo de cemento. Era tan horrible". Sin embargo, se habla bastante de arquitectura, por ejemplo en la carta que escribe Henselmann el 1 de marzo de 1966, menciona el trabajo de los arquitectos: "Ahora bien, la figura del arquitecto tiene sus rasgos especiales y característicos. Hay profesores universitarios de prestigio que, tomados en conjunto, brindan un determinado tipo. No creo alejarme mucho de este tipo. Fueron casi siempre personas con grandes flaquezas. A bote pronto yo diría que esto se debe al carácter sumamente contradictorio de nuestra tarea artística, que resulta simplemente de ese extraño margen entre idea y realización. El proceso de realización es mucho más complicado en el caso del arquitecto que en el de cualquier otro artista, y exige picardía, astucia, saber nadar entre dos aguas: en resumen, todo esto que Brecht, en conversación al menos llamaba siempre astucia galileana. Amén de que los últimos cien años se han visto caracterizados por la búsqueda del cliente".
La verdad es que cuando empecé a leer este libro no pude dejarlo, las reflexiones, sobre todo, de Brigitte y también de Hermann, son a veces crueles, incluso banales, pero siempre apasionantes.

09 septiembre 2013

Forma y función en el cine y la arquitectura

L'action sur l'homme cinéma et télévision,
Editions Denoël, París, 1961 [trad. esp.
Fondo de Cultura Económica,
México D. F., 1967].
Evidentemente no se puede tratar un tema tan complejo, como el enunciado en el título de esta entrada, en una entrada -valga la redundancia- con un espacio limitado. Nunca he creído que la arquitectura y el cine puedan incluirse en el "arte", algo que me parece además muy peligroso. En el libro cuya cubierta reproduzco hay un fragmento sobre este tema con el que no estoy demasiado de acuerdo, pero que reproduzco a continuación, sobre todo, para abrir un espacio para la polémica:

El rasgo característico de la información visual depende del hecho de que sus productos pertenecen al mismo tiempo al orden del arte y al de las técnicas, y que se inscriben "masivamente" en la vida cotidiana de los hombres. Desde este punto de vista, es importante comparar las obras de la cinematografía con otras actividades humanas que tengan los mismos caracteres (en proporciones comparables y similarmente solidarias) masivos, técnicos y estéticos. Sólo la arquitectura llena esas exigencias.
Es entonces fácil de comprobar que, si se deben a la arquitectura el Partenón y las catedrales, la plaza de San Pedro y el palacio de Versalles, se le deben también un número inconmensurable de construcciones cuyos fines, lejos de ser esencialmente estéticos, son eminentemente utilitarios: deben su existencia a la satisfacción de las necesidades de alojamiento. Así, la arquitectura consiste, muy generalmente, en un conjunto de técnicas subordinadas a fines masivos de práctica utilitaria, aunque se someta de manera deliberada, en ciertas circunstancias, a fines superiores de tipo principal o exclusivamente estético.
Es del mayor interés que algunos arquitectos hayan tratado de incorporar a sus esfuerzos, aun para construir edificios según criterios funcionales, una búsqueda de la armonía y de la estética. Pero es éste un problema en cierto modo suplementario, que no cambia nada de la supremacía de lo funcional que caracteriza los conjuntos da técnicas movilizados por la arquitectura, y que definen a la propia arquitectura en tanto que actividad técnica específica.

04 julio 2013

Nuevo modelo de cines

La profesora Sarah Ballard me ha pasado la dirección de una página donde, entre otras críticas muy divertidas, se plantea un cine, que pueden ver aquí a la izquierda, especialmente diseñado para pesados.
Esos que tanto nos molestan, los que comen sin parar y haciendo ruido; los que hablan en alto; los que salen y entran en medio de la proyección, tapando la pantalla; los que no apagan sus móviles y, no sólo les suenan, sino que además contestan a voz en grito...
Todos esos que molestan sabiendo perfectamente lo que hacen y además siguen haciéndolo, los que aunque les mandemos a callar siguen haciendo ruido y no les importa porque se creen que por haber pagado una entrada tienen derecho a todo; aquéllos a los que tampoco les interesa lo que están viendo proyectado en la pantalla. 
Esos, según The Oatmeal, deberían estar encerrados en una cúpula de cristal insonorizada, mientras les vierten sin interrupción una mezcla repugnante de palomitas de maíz y refrescos, allí dentro pueden gritar, decir tonterías e incluso saltar sobre los sillones.
Mientras tanto, en los graderíos, el resto de espectadores tiene la posibilidad de ver la película tranquilamente y si se desea pagar un extra se les dará «un asiento cerca de un grupo de personas mayores. La gente mayor está siempre quieta y respetuosa durante una película».
"Desgraciadamente" no llegaremos a ver este tipo de cines porque desaparecerán antes que se los lleguen a plantear los exhibidores, porque además, como es notorio, a muchos de ellos les interesa muy poco la comodidad de sus espectadores y mucho más ganar dinero con el bar -aquí antes se llamaba la cantina- precisamente a costa del público al que le interesa el Cine.

14 junio 2013

Best Blogs Awards

Cuando uno escribe un blog en solitario a veces piensa que es como gritar --los más religiosos dicen predicar-- en medio del desierto, que nadie lo oye --que nadie lo lee, en el caso del blog--, sin embargo, a veces hay sorpresas muy agradables, como la que contenía el mensaje del arquitecto Carlos Muriel --hay una entrevista muy interesante con él aquí-- donde me decía que había sido nominado a los Best Blog Awards en su estupendo blog Arquitectura Para el Público.
Debo reconocer que no conocía estos premios y cuando entré en ese blog me  sorprendió y me gustó que hubiera elegido Cine + Arquitectura + Ciudad como el primero de una selección de los que estima son los mejores once blogs y además añadiendo este comentario: «Me encantan las comparaciones entre los elementos de la cultura popular y la arquitectura. El señor Gorostiza lo hace de maravilla con sus analogías entre el cine, la arquitectura y la ciudad». Ante todo gracias por lo de «señor», debe ser por mi edad y el provecto aspecto mostrado en la foto de mi perfil, en la que se muestra tal como soy: encorvado, canoso y arrugado.
Estos premios consisten además en responder a unas preguntas que hace quien te nomina y elegir otros once blogs. Como las preguntas de Carlos son incisivas y tienen gracia, voy a contestarlas. Respecto a los once blogs... debo tener tiempo para selecionarlos, por lo que por ahora no puedo prometer nada.
1. ¿A palabras necias...?
Dicen que oídos sordos, el problema es que hay tanta necedad que paulatinamente se va perdiendo la audición.
2. ¿Y a comentarios estúpidos?
He tenido suerte, jamás me han mandado uno a mi blog, pero lo mejor es olvidarse de ellos y, por supuesto, en el caso que lleguen, publicarlos para demostrar la estupidez de su autor.
3. ¿En un bosque solitario los árboles hacen ruido al caer?
Eso dicen, pero nunca voy a los bosques, porque hay demasiado oxígeno, y además con tanta palabra necia uno cada vez oye menos.
4. Y en un blog solitario, ¿los posts tienen algún sentido?
Si, pero como ya he escrito antes a veces parece que es como gritar en el desierto, aunque también es verdad que, como vamos de refranes, «mejor solo que mal acompañado».
5. ¿Qué fue primero el huevo o la gallina?
Algunos dicen que fue el Dedo de Dios, o bueno... su voluntad. Pero a mí gustan más las gallinas, tanto sus muslos como sus pechugas.
6. ¿Qué fue primero en un edificio, la planta o la fachada?
Por fin una pregunta que sí tengo clara. Siempre he hecho mis proyectos creando el espacio, la planta y la fachada surgen en función de ese espacio, bien es verdad que hay muchos arquitectos que proyectan pensando en qué revista van a ser publicados sus edificios y a esos sólo les importan las fachadas, o mejor aún, el fotógrafo --y el photoshop-- que los va "inmortalizar".
7. Si dos más dos son cuatro, y tres más tres son seis... ¿Por qué siempre se le intentan bajar los honorarios a los arquitectos?
Esto es el capitalismo, la ley de la oferta y la demanda. Pero no olvidemos que nosotros mismos, los arquitectos, tuvimos bastante culpa de esas rebajas, porque siempre ha habido y hay "compañeros" desaprensivos --por no calificarlos de una forma peor-- que con su actuaciones han denigrado a la profesión. Basta con mirar las ciudades donde vivimos para comprobar lo que hicieron esos arquitectos.
8. Si no te hubieras dedicado a lo que haces en la actualidad, ¿qué te hubiese gustado ser?
ARQUITECTO
9. Nombra cinco objetos que hayan marcado tu vida.
El forceps, el biberón, el proyector de cine, la televisión con blue ray, y el ordenador.
10. Nombra cinco personas que hayan marcado tu vida.
No, porque cinco son pocas y siempre se quedaría alguna fuera. Siendo muy estricto sólo dos: Padre y, sobre todo, Esposa.
11. ¿Cuál es el consejo que darías a una persona desesperanzada?
Ante todo, que siempre hay otros que están peor y que por eso no pierda la (des)esperanza.

01 abril 2013

Símbolos urbanos


Recuerdo que hace bastantes años una revista de cine planteó una encuesta entre sus lectores, para saber qué era lo que más les molestaba cuando estaban en un cine viendo una película, una de las respuestas era cuando algún inevitable cretino veía la Torre Eiffel en la pantalla y decía en voz alta: París. Cada ciudad importante alberga edificaciones que sirven como iconos para identificarla. La mencionada Torre Eiffel, el Coliseo, El Empire State, el Parlamento y el Big Ben, se usan como sustitutos de París, Roma, Nueva York y Londres. Edificaciones que van cambiando con los años, porque es inevitable que se vayan actualizando, al ir surgiendo otros edificios que se van convirtiendo en nuevos iconos. A veces ni siquiera hace falta que sea un edificio lo que identifica a una ciudad y basta con un autobús rojo de dos pisos, una cabina telefónica también roja o el casco de un bobby, de un policía inglés, para identificar a Londres.
En España también existen estas edificaciones icónicas, como la Puerta de Alcalá, la Giralda y recientemente el Guggenheim y también han ido cambiando.
Este comentario surge al ver dos carteles de Los últimos días, dirigida por los hermanos Álex y David Pastor y estrenada la semana pasada, en los que aparece claramente la Torre Agbar de Jean Nouvel, en el primero detrás del muro cortina del rascacielos donde están los protagonistas, que posiblemente sea un edificio conocido -no he visto aún la película ni conozco lo suficiente Barcelona para identificarlo- y en el segundo cartel la Torre está justo en el centro, debajo de las caras de los dos protagonistas, como si fuera el contraplano de lo que están mirando o el reflejo en el cristal del edificio donde están. De hecho, los dos carteles se complementan, sólo que el segundo incide más en nuestro particular "star system" hispano.
Como decía antes, estos iconos van cambiando y hace años Barcelona hubiera estado representada por el monumento a Colón o algún edificio de Gaudí, seguramente el Templo de la Sagrada Familia gracias a su altura, dimensiones e incluso por sus connotaciones religiosas. Sin embargo, hoy la representa un rascacielos de oficinas, fálico y todo hay que decirlo muy parecido al Gherkin, el pepinillo, que levantó Norman Foster en Londres y que ya ha aparecido como símbolo de esa ciudad, como ya se comentó en este blog, incluso en películas fantásticas como La brújula dorada. ¿Barcelona? ¿Londres? ¿Será otro síntoma de la globalización arquitectónica?

26 marzo 2013

Hitchcock, el miedo y la arquitectura

Hace unas semanas me mandó un correo electrónico Lucía Martínez Alcalde, alumna de quinto curso de Filosofía y Periodismo de la Universidad de Navarra, en el que me decía que es responsable de la sección de arquitectura de un monográfico que están preparando para un proyecto sobre Hitchcock y el miedo, y por eso me solicitaba hacerme una entrevista.
Siempre me ha interesado Sir Alfred y su habilidad para manioular la arquitectura, recuérdese que ejerció como escenógrafo antes de ser director, por lo que acepté y Lucía me mandó unas preguntas incisivas y tan complejas, que cada una de ellas casi merecería una tesisl.
No se puede profundizar mucho en una entrevista, pero creo que mis contestaciones podrían ser útiles a quienes les interesen las relaciones entre cine y arquitectura y por eso las transcribo a continuación:

En la entrevista que le hicieron en el Studio Banana afirma que «el cine y la arquitectura se necesitan el uno al otro». La influencia de la arquitectura en el cine puede verse más fácilmente, pero ¿En qué influye el cine en la arquitectura? ¿Realmente es una relación bidireccional?

Primero querría precisar que hoy en día en vez de hablar de cine, que es un espectáculo en recesión, es más correcto generalizar y pensar en las imágenes en movimiento, que pueden aparecer desde en la gran pantalla de un Imax, hasta en la diminuta de un móvil. Teniendo esto en cuenta, la realidad, que ha ido cambiando con el tiempo, está cada vez más "espectacularizada", cada vez estamos rodeados de más pantallas y la arquitectura que construye espacios en esta realidad no puede disociarse de las imágenes en movimiento, que influyen tanto en los recuerdos y la mente del arquitecto cuando proyecta, como en la edificación de grandes complejos basados en ellas, y en la construcción de edificaciones para el espectáculo o directamente dentro de entornos virtuales.

Los espacios en los que nos movemos -la propia casa, el lugar de trabajo, la calle, la ciudad…- nos pueden generar diferentes emociones ¿Qué peso tiene el diseño arquitectónico en esto?

No entiendo mucho de emociones, pero creo que surgen de muchas fuentes, sin duda, una de ellas puede crearse con la calidad del diseño de los espacios. Basta recordar que las catedrales góticas estaban construidas para asombrar y provocar sensaciones a los feligreses, lo mismo que sucedió con la arquitectura del Barroco, que además se convirtió en un eficaz medio de propaganda de las creencias y fastos eclesiales.

¿Cómo cree que la arquitectura puede generar tensión o miedo?

Sinceramente no tengo ni idea, ni como arquitecto, ni como persona, me interesa generar miedo, pero supongo que, como decía antes, si se logró que la gente se sintiese emocionada espiritualmente, con la arquitectura también se podrá conseguir generar tensión e incluso terror.

Hay algunos elementos arquitectónicos que Hitchcock utiliza recurrentemente para crear suspense o miedo, como las escaleras y las ventanas, objetos que son muy cotidianos… ¿Cómo los convierte en elementos para crear esas emociones?

Una de las formas de crear tensión consiste en introducir lo anormal en lo normal, y si esto último además es habitual y cotidiano, el efecto será aún mayor. La ventana y la escalera son elementos arquitectónicos muy empleados y conocidos por el espectador, pero tienen unas características con las que un cineasta hábil puede jugar. En el caso de la ventana hay un marco, similar al de la pantalla que está mirando el espectador, que limita la visión y al mismo tiempo suele haber una distancia entre el observador oculto situado en un interior y lo observado que está en el exterior o en otro ámbito -puede haber más de una ventana-teniendo en cuenta que observador y observado no pueden alcanzarse con rapidez a causa del cristal; el marco y la separación logran generar la tensión y el suspense. En cuanto a la escalera, comunica planos situados a distintas alturas, que tienen características diferentes entre sí -por ejemplo, un espacio publico y otro privado- pero, al contrario que la ventana, la escalera permite el acceso entre ellos, mientras transcurre el tiempo que tarda un personaje en transitar por sus peldaños, a ello se añade la oportunidad de colocar la cámara en distintas posiciones o moverla acompañando al personaje, enfatizando las sensaciones que se quieren transmitir o provocando el suspense.

Hitchcock también tiene una habilidad especial para hacer de las casas lugares amenazantes, a pesar que en principio, una casa, un hogar, es un sitio de intimidad, de seguridad, de tranquilidad ¿Cómo lo consigue?

Con las casas sucede lo mismo que con los elementos antes mencionados, cuanto más conocidos sean, mayor es la posibilidad de introducir elementos extraños que provoquen sorpresa y tensión. No se debe olvidar que en las pantallas no sólo se muestran los espacios, sino que el cineasta usa instrumentos para provocar emociones, por ello, aunque la forma de esos espacios sea especial no tiene por qué ser el único elemento inquietante, porque se puede jugar con la música, los sonidos extraños y un montaje de imágenes que provoquen esa amenaza.

¿Podría calificarse la escenografía de las películas como arquitectura efímera?

Si se habla de decorados, la escenografía puede calificarse de ese modo en cuanto a los materiales con que se crea y porque suele destruirse o modificarse después del rodaje, pero al mismo tiempo queda fijada para siempre en el celuloide, mientras que edificaciones construidas con materiales más sólidos y perennes se van deteriorando y pueden terminar desapareciendo.

¿Y como arquitectura fragmentada?

También se puede calificar así, porque lo que aparenta ser un único edificio en las pantallas, puede haber sido rodado en varios decorados o edificaciones existentes, situadas en lugares muy distantes entre sí.

¿Le parecen adecuados / importantes / interesantes los estudios transversales de arquitectura que trabajan con otras disciplinas, por ejemplo, OMA de Koolhaas?

Me parece tan fundamental que llevo haciéndolo desde que acabé mi carera de arquitecto. De todos modos, creo que los profesionales con una obra más notable siempre han sido seres con curiosidad y les ha fascinado todo lo que les rodea, ya sea la naturaleza, como el arte o la imagen en movimiento.

25 enero 2013

La actriz y la arquitectura

Cubierta de House
Gracias a una noticia me he enterado que en octubre del año pasado la actriz Diane Keaton publicó un libro titulado House, sobre arquitectura.
Una sorpresa a la que se añade que no es su primer volumen sobre este tema, el anterior se titula California Romantica: Spanish Colonial and Mission-Style Houses y según la página web de Rizzoli, que lo editó en 2007, está «creado» por Keaton, aunque el texto es de D. J. Waldie.
House, lo ha publicado también la prestigiosa Rizzoli, no es barato, ya que cuesta ochenta y cinco dólares, y recoge la obra, entre otros diseñadores, de Annabelle Selldorf, Roy McMakin, Rick Joy y Tom Kundig, posiblemente muy conocidos en EE.UU. y por la señora Keaton, pero desgraciadamente no muy famosos fuera de aquellas fronteras.
No he visto los dos libros, por lo que ni  puedo, ni debo criticarlos, si los traigo aquí es por su lejana relación con el cine y porque en realidad son un terrible síntoma de la popularización de la arquitectura, ahora cualquiera no sólo opina sobre los edificios, sino que además se cree capacitado para escribir libros sobre la que se supone que es una de las Bellas Artes y quizás la más antigua. Evidentemente no creo que sólo puedan escribir los técnicos o los historiadores y de hecho supongo que puede haber excelentes libros arquitectónicos editados por personas sin cualificación.
Es posible que la culpa de este fenómeno la tengamos los propios arquitectos, intentando fundamentar nuestros proyectos recabando la opinión de la mayor cantidad de gente posible, lo que no está mal en cuanto a la funcionalidad de los edificios, pero provoca una vulgarización de la arquitectura que invita a considerarla una disciplina en la que cualquiera puede intervenir. Los otros culpables son los arquitectos que teniendo capacidad de análisis prefieren ocultarse en el anonimato antes que denunciar desmanes que incluso pudieran haber cometido sus propios compañeros.
Volviendo a House, en una entrevista sobre el libro le preguntan a Keaton cuál es su relación con las casas que aparecen en él y contesta: «la misma que con cualquier casa de la que me enamoro, quiero tenerla», al parecer el método analítico de la actriz es puramente pasional, y es curioso, pero conozco al menos a un arquitecto y profesor que emplea el mismo método. 
La noticia mencionada al principio comienza: «No es un secreto que la actriz Diane Keaton tiene un gusto impecable y una gran pasión por la arquitectura y el diseño». Ya saben súmense a la maniobra de la confusión y atrévanse a escribir libros sobre arquitectura, sólo les hacen falta «gusto impecable» y «gran pasión».

04 enero 2013

KOCHUU, Arquitectura japonesa

La Fundación de la Caja de Arquitectos ha editado el número veintitrés de su colección arquia/documental, de la que ya se ha hablado aquí en otras ocasiones, su título es KOCHUU, arquitectura japonesa: influencias y origen y lo dirigió Jesper Wachtmeister en 2003. No teman, yo tampoco sabía que era KOCHUU, que según indican en la página web de la Fundación: «es un concepto japonés que significa "dentro del jarrón" o " en la jaula", que se refiere a la tradición japonesa de construcciones pequeñas y espacios físicos cerrados que recrean la impresión de un universo aparte».
A pesar de su título, la película no trata sobre la arquitectura tradicional japonesa, sino sobre las influencias que ésta ha tenido sobre la arquitectura del siglo XX, tanto japonesa como nórdica, de hecho, se ven edificios de Alvar Aalto y Erik Gunnar Asplund y son entrevistados arquitectos como Sverre Fehn, Kristian Gullichsen y Juhani Pallasmaa, así como los japoneses Kazuo Shinoara y Toyo Ito.
El documental es interesante, sobre todo, cuando compara las culturas occidental y oriental referidas al paisajismo y la construcción, por ejemplo, la prohibición de la simetría en los jardines; la continuidad espacial entre el interior y el exterior, lograda gracias a los huecos y los porches; las divisiones entre estancias mediante paneles móviles; el empleo de construcciones modulares, tomadas después por los metabolistas; y la simbología de la construcción con el agua, la luz y la naturaleza... También se narran otros muchos aspectos interesantes, como la importancia de las diminutas casas de té o la no correspondencia entre sí de los huecos situados en las fachadas de los edificios japoneses.
Como en los anteriores títulos de la colección, el documental viene acompañado por un librito esta vez escrito por el profesor Botond Bognar, autor de numerosos libros sobre arquitectura japonesa, que complementa a las imágenes en movimiento de un documental correcto, realizado sin alardes, de forma tradicional, pero efectiva,

06 diciembre 2012

Niemeyer

Portada de Oscar Niemeyer:
un arquitecto comprometido
La anterior entrada de este blog estaba dedicada a José Luis Borau por su fallecimiento, parece que la historia se repite y anoche, a través de facebook, me enteré de la muerte de Oscar Niemeyer. No he visto demasiados edificios de este arquitecto, pero sí recuerdo el estupendo bloque de viviendas que construyó en Berlín, en Hansaviertel, quizás el mejor entre obras de otros maestros como Aalto, Gropius, Jacobsen y Le Corbusier.
Hay que recordar que el primer documental que editó la Fundación de la Caja de Arquitectos fue Oscar Niemeyer: un arquitecto comprometido, dirigido por Marc-Henri Wajnberg, que desgraciadamente está ya agotado y es muy recomendable, sobre todo, por la arrolladora personalidad y los conocimientos de su protagonista, pero que tiene un principio un tanto absurdo con el propio Niemeyer sobrevolando Brasil a los mandos de un platillo volante que al posarse resulta ser la parte superior del Museo de Arte Contemporáneo de Niterói que él diseñó. Según me contó hace unos años un arquitecto brasileño amigo de Niemeyer, a él le encantaba este principio, también me contó que cuando ya tenía cerca de cien años le ponderaba a su amigo y también arquitecto Paulo Mendes da Rocha, que tenía veinte años menos que él, las virtudes de tener setenta años, que para Niemeyer era como la juventud, y por último, que una vez fue a su estudio de Copacabana un grupo de investigadores y cuando le preguntaron sobre las curvas de sus edificios, les hizo asomarse a la ventana para que vieran las curvas de las muchachas en la playa.
La ventaja de ser un gran arquitecto es la contraria de un mal arquitecto, de estos últimos siempre hay que sufrir sus edificios, sin embargo, de los primeros, aunque haya fallecido, siempre los recordaremos por sus estupendos edificios, como los de Oscar Niemeyer.

23 agosto 2012

Abbas Kiarostami. Arquitectos y Cineastas

Abbas Kiarostami
En la serie de textos que he denominado Arquitectos y Cineastas, y que relacionan la realización de una película con un edificio, he ido publicando algunos de directores, como Ingmar Bergman, Walerian Borowcyk, René Clair, John Ford, Amos Gitai, Peter Greenaway, Raúl Ruiz y Dziga Vertov; de una actriz, Viola Dana y de un investigador, Sigfried Giedion.
Hace unas semanas encontré una entrevista con Abbas Kiarostami en la que, cuando le preguntaban sobre las limitaciones en su trabajo contestaba:

No quiero dar a entender que estas limitaciones son buenas y deberían existir, pero hemos sido educados con ellas y están en nuestra mentalidad. Esto no se limita a mi profesión, sucede en todas las profesiones: la limitación hace a la gente más creativa. Tengo un amigo que es arquitecto. Él me dice que profesionalmente lo mejor es cuando diseña estructuras para parcelas extrañas, ya que estos trozos de terreno no encajan en el patrón normal y tiene que trabajar dentro de un marco muy limitado. Por lo que, debe ser creativo y disfruta. Estas son las restricciones que proporcionan una oportunidad para que la gente sea creativa.
 
En estos momentos en que los ciudadanos estamos siendo atacados desde diversos frentes, este texto recuerda, primero que no se debe perder la fe en la lucha y segundo que sometido bajo presión el ser humano es capaz de superarse y sacar lo mejor de sí mismo.

02 octubre 2011

Teatro Marittimo

Siempre es bienvenida la aparición de una nueva revista y si es la única en España y posiblemente en Europa, sobre cine y arquitectura, mucho más. Teatro Marittimo (con dos tes) lleva como subtitulo  «Revista de Cine + Arquitectura» y me alegra que desde mi libro La profundidad de la pantalla, subtitulado Arquitectura + Cine y este blog, que también tiene dos +, halla proliferado este signo aritmético en este ámbito.
Teatro Marittimo "es" David Rivera, él ha puesto el título y la dirige, hay que recordar que antes dirigió con José Manuel (o Jmanuel como él mismo firma) García Roig, La ventana indiscreta la primera y notable revista española sobre este tema que desgraciadamente finalizó, aunque haya dado paso a esta nueva publicación, cuyo diseño ha mejorado mucho con respecto a la anterior, gracias a su cómodo formato y además a su bitono con un mostaza, tan agradable, que incluso hasta dan ganas de comérsela.
El primer número está dedicado a «utopías construidas» y en su primera parte hay artículos sobre el sprawl estadounidense (Pablo Bernáldez), el ventennio nero del régimen fascista italiano (García Roig), la utopía sueca (Olivia Muñoz-Rojas Oscarsson), los complejos megaestructurales sobre todo británicos (Rivera), los situacionistas (Alejandro García Hermida) y por último uno mío «El presente como utopía: Vista de la ciudad actual desde el pasado» sobre la películas de ciencia ficción que imaginaron las ciudades de nuestro presente.
La segunda parte de la revista comienza con una interesante entrevista con el olvidado Léon Krier en la que se abordan una serie de temas sobre los que el arquitecto imparte doctrina, aunque es una lástima que no se hable de la penosa resolución formal y funcional de sus propios proyectos; esta segunda parte continúa con un artículo sobre el Estilo Internacional en Mad Men (Daniel Díez), la casa de muñecas y el fin del mundo (Rivera), Frank Gehry en Los Simpsons (Ramón Gámez) y finaliza con una reseña de la fantástica exposición sobre Kubrick que está recorriendo el mundo sin visos de que llegue a España.
Es una suerte tener una revista como Teatro Marittimo (por cierto, si quieren saber por qué se llama así la revista tendrán que leer su «Presentación», pero sí, sí tiene que ver con Adriano) y esperemos que se vendan muchos ejemplares porque ayudaría a su continuidad, de hecho, el número dos ya está preparado y listo para estar en las librerías.

23 septiembre 2011

Ingmar Bergman. Arquitectos y cineastas.

Ingmar Bergman
A veces un tema va apareciendo y se va repitiendo por azar y eso es lo que ha pasado en este blog con textos que relacionan el rodaje de una película con la construcción de un edificio, algo que he subtitulado -no sé si con acierto- «Arquitectos y cineastas» y en el que han aparecido personas tan diferentes entre sí como René Clair, Sigfried Giedion, Amos Gitai y Viola Dana. Ahora he encontrado un texto del maestro Ingmar Bergman, un director que me pareció en su momento sobrevalorado, pero que ahora debo confesar que cada vez me gusta más, por ejemplo, acabo de ver Sueños y me ha parecido estupenda. Su texto es el siguiente:  «Si me preguntaran cual me gustaría que fuera mi propósito general en mis películas, contestaría que quiero ser uno de los artistas de una catedral. Quiero construir la cabeza de un dragón, un ángel, un demonio -o quizás un santo- de piedra... Me gustaría interpretar mi parte en la construcción colectiva de la catedral».
Parece obvia la referencia religiosa en alguien a quién se ha caracterizado y estudiado obsesivamente desde este punto de vista, pero recuérdese que también Luis Buñuel comparó el rodaje de Metrópolis con la construcción de una catedral. Es interesante el punto de vista modesto de un autor como Bergman, al que le gustaría considerarse como una parte de un todo, más que como el único responsable de una película, por eso -como ya he escrito en otras ocasiones-, cuando se dice «una película de» un determinado director, se está cometiendo una injusticia con los numerosos profesionales que han intervenido en su creación, entre ellos y no el menos importante, con el director artístico o escenógrafo cinematográfico.

15 julio 2011

Arquitectura de salas

Hace unas semanas se publicaron los cuatro primeros volúmenes del Diccionario del Cine Iberoamericano: España, Portugal y América, editado por la Fundación Autor y el ICCMU pertenecientes a la SGAE. Un trabajo extraordinario, quizás el último diccionario editado en papel, en el que desde 2002 han participado más de cuatrocientos especialistas, dirigidos por Carlos F. Heredero y Eduardo Rodríguez Merchán, y en el que tuve la suerte de ser coordinador del área de dirección artística, así como de Canarias y en el que redacté 127 voces, o sea, 108 folios, casi un libro, incluyendo, por supuesto, directores artísticos, pero también actores del cine mudo, algunos más recientes, estudios cinematográficos y cineastas nacidos en Canarias. En todas ellas descubrí nuevos datos inéditos que dan más interés a una obra como esta, que según se ha anunciado en el futuro tendrá una edición digital, aún más completa y actualizada constantemente.
Entre estas voces creo que es interesante y apropiada para este blog, la de Arquitectura de salas, en la que hice un recorrido por la historia de los edificios destinados a la exhibición cinematográfica en España y cuyo inicio es el siguiente:

27 mayo 2011

Amos Gitai. Arquitectos y cineastas.

En dos entradas anteriores he publicado dos textos, el primero de René Clair y el segundo de Sigfried Giedion, sobre las relaciones entre rodar una película y construir un edificio. El otro día encontré otro texto en el mismo sentido, esta vez del interesante director israelí Amos Gitai (en la fotografía), por cierto, hijo del arquitecto Munio Weinraub y estudió arquitectura en Haifa y Berkeley.
Gitai declaraba:  



Creo que los dos procesos tienen mucho en común, porque en la arquitectura también tienes un texto verbal, un programa de construcción que te dice: "Por favor, realiza este tipo de programa con estos servicios". Entonces tienes que traducir esta información verbal a su forma. Al igual que cuando haces una película, tienes un tema o una historia, y tienes que crear una forma. Otra cosa que me gusta de ambos medios es que no son artes íntimas, porque está involucrada una estructura industrial y social. Por eso, pasas por un largo proceso para traducir tu idea a través de una gran cantidad de filtros, hasta que finalmente obtienes el resultado. Lo más importante es si la estructura funciona, el edificio se levanta y no se cae, o la película existe. Ahí está la espina dorsal y las paredes y las vigas -para continuar con este tipo de metáfora- y puedes verlos, pero sin que interfieran con los espacios interiores del edificio o la película. Así tienes una estructura que te permite leer en el edificio o la película, pero sin sobre-interpretar los espacios interiores, cada uno tiene una especie de efecto acumulativo, al igual que cuando caminas a través de un espacio y cada pasillo o habitación o la ventana que dan otra visión del mismo, pero se sabe que tiene una estructura continua.
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