3 de marzo de 2021

Beka & Lemoine

En el último número de Arquitectura Viva, el 232, correspondiente al mes de marzo, se publica mi artículo «Bêka & Lemoine: La  mirada insólita», que me encargaron sobre la trayectoria de estos cineastas, a raíz de su última película, Tokyo Ride, rodada en gran parte en el interior del Alfa Romeo Giulia GT del arquitecto Ryue Nishizawa, mientras recorre las calles de la capital del Japón.
Ya había elegido su primer largometraje, Koolhaas Houselife, que aún sigue siendo una de sus mejores películas, para estar entre las cincuenta películas que merecían formar parte de Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura, por su punto de vista entonces innovador y su forma de mostrar una edificación, y es complicado mantenerse neutral y siendo justo cuando se escribe sobre la obra de cineastas que han intentado mostrar la arquitectura desde otra forma distinta, que no sea la usual de "bustos parlantes" elogiando a un arquitecto y/o un edificio. Supongo que para Beka & Lemoine también ha de ser complicado mantenerse ecuánimes cuando están realizando un documental encargado y financiado por una empresa o un arquitecto, por eso se nota que están más libres y son más creativos, cuando son ellos mismos los promotores de sus proyectos.
Como en otras ocasiones voy a copiar solo el primer párrafo de mi artículo y si quieren seguir leyéndolo, lo siento, pero tendrán que comprar la revista:

Un viejo Alfa Romeo Giulia recorre las calles de Tokio bajo la lluvia, lo conduce Ryue Nishizawa, en el asiento trasero va incómoda y apretada Louise Lemoine, y en el delantero el espectador, que verá y oirá lo que sucedió desde la mañana a la noche del 25 de abril de 2019, a través de la cámara que maneja Ila Bêka en Tokyo Ride. No parece un planteamiento muy prometedor, pero tampoco lo parecía entrevistar a una extremeña que se ocupaba de limpiar una casa en Koolhaas Houselife y sin embargo, quienes las hayan visto saben que tanto una película, como la otra, son capaces de mostrar aspectos insólitos de edificios y ciudades, gracias a la mirada singular de estos dos cineastas.

Esperemos Beka & Lemoine sigan con su trabajo y pronto estrenen una nueva película.

6 de febrero de 2021

Mejores películas del 2020

Mejor película de 2020 según los
críticos de Miradas de Cine

La veterana página web Miradas de Cine me solicitó una relación con las que yo pensaba que han sido las diez las mejores películas del terrible año pasado; ya he escrito en otras ocasiones que me cuesta mucho elegir estas listas, porque muchas veces es complicado escoger entre dos cintas que te han gustado, de todos modos es un honor para mí colaborar con cualquier publicación e intentar poder aportar algo nuevo.
Mi lista la hice por orden alfabético y es la siguiente:

    Beginning (Dea Kulumbegashvili)
    Blanco en blanco (Théo Court)
    El año del descubrimiento (Luis López Carrasco)
    Estoy pensando en dejarlo (I’m Thinking of Ending Things, Charlie Kaufman)
    First Cow (Kelly Reichardt)
    Steve Bannon el ideólogo de Trump (American Dharma, Errol Morris)
    Under the Skin (Jonathan Glazer)
    Vitalina Varela (Pedro Costa)
    Ya no estoy aquí (Fernando Frías)
    Zombi Child (Bertrand Bonello)

El documental de Morris es de 2018 y la película dirigida por Glazer de 2013, pero se han visto en España el año pasado; otra característica del 2020 es que desgraciadamente ninguna de las películas la he podido ver proyectada en una pantalla cinematográfica, sino a través de un televisor, sobre todo, porque estas películas no se suelen proyectar en la ciudad donde vivo y además por el cierre de los cines, que parece continuará aquí por mucho tiempo o para siempre. Esta es una desagradable novedad en mi vida, porque desde que tengo conciencia recuerdo ir muchas veces al cine cada año.

18 de enero de 2021

Sin prejuicios

La fundación arquia, que cumplió treinta años en 2020, ha iniciado una nueva colección de libros titulada Sin prejuicios, con el libro del mismo título escrito por el arquitecto Arturo Franco. Esta colección, según explica la Fundación: «se centra en la publicación de manuscritos que, por su formato y contenido, breve y conciso, tienen el objetivo de difundir y aproximar la arquitectura y el derecho, así como otras disciplinas afines, al ciudadano no especializado, para contribuir y afianzar un espíritu crítico y una curiosidad sin prejuicios, tal como afirmaba Walt Whitman: "Be curious, not judgmental" ("Sé curioso, no prejuicioso")».
En la contracubierta de este volumen, su autor escribe que es «un ensayo donde la experiencia se muestra directa y sincera, a contracorriente y a partir de recuerdos. Se reflexiona sobre arquitectura, arte, cine y jardines desde la práctica y el sentido común, sin complejos. Una memoria de bolsillo para consultar en momentos de extrema necesidad» y concluye: «Confesiones de un vago constante que avanza retrocediendo, como los remeros. Progresa hacia el futuro, como apuntaba Jorge Oteiza, sin perder de vista lo que queda atrás, lo permanente, lo que la marea dejó. Un texto asilvestrado que navega y transita, de forma lenta e insegura, hacia un ser "sin prejuicios"»..
El libro tiene como subtítulo: Escritos sobre arquitectura, arte, cine, jardines y otros recuerdos y precisamente por esa relación con el cine es interesante para los lectores de este blog, para comprobarlo basta leer una de sus últimas páginas donde hay una filmografía con las películas mencionadas en el texto, que incluye a los siguientes directores: Luis Buñuel, José Luis Cuerda, Marco Ferreri, Victor Fleming, Bong Joon-Ho, Akira Kurosawa, George Miller, Giuseppe Tornatore, David Zonana y el propio Arturo Franco que ha rodado dos cortometrajes, como se ve una lista muy variada en la que he de confesar que no conocía al penúltimo, pero su película Mano de obra, que Franco compara con Parásitos, parece muy interesante.
El texto de Sin prejuicios es muy sugerente y, sobre todo, tiene la virtud de dar pie a discusiones y disquisiciones, no solo sobre cine y arquitectura, sino también sobre otras disciplinas; entre sus afirmaciones más curiosas está cómo, según Franco, deben verse las películas de distintos directores: «Steven Spielberg te pide un buen sofá cama con una manta de leñador cerca y una cerveza; una de Aki Kaurismäki, un sillón capitoné de color verde apagado y una botella de Koskenkorva; una de Jean-Luc Godard, una silla de madera elemental y un vaso de agua, y una de Jonas Mekas, solo que permanezcas de pie. No tardarás en marcharte mareado».
Antes de acabar se debe mencionar que el libro acaba con un texto estupendo del profesor Antonio Miranda, sobre la intervención en el Matadero de Madrid, obra de Arturo Franco. También hay que recordar que en la televisión pública española, rtve, se ha iniciado la emisión de una serie titulada Jardines con historia, presentada por Arturo Franco, que puede verse en línea aquí.

8 de enero de 2021

Votaciones a los Premios Goya

Hace unas horas que se ha cerrado le plazo para que los miembros de la Academia de Cine realicemos la votación de la primera ronda de los Premios Goya de este año. 
No creo que le interese a muchas personas, pero voy a publicar aquí lo que he votado:

Largometraje: Blanco en blancoTheo Court
Largometraje documental: El año del descubrimiento, Luis López Carrasco
Largometraje iberoamericano: Ya no estoy aquí, Fernando Frías (México)
Largometraje europeo: Vitalina Varela, Pedro Costa (Portugal)
Cortometraje de ficción: Pies y corazones, Adán Aliaga
Cortometraje documental: Furtivo, Pedro García Campos y Pol González Novell
Cortometraje de animación: Homeless Home, Alberto Vázquez

Casi siempre las películas a las que voto no son después nominadas, pero la verdad es que es algo que no me importa, creo que mis opciones son las más interesantes del año, aunque haya otras películas también muy estimables. Por lo menos me gusta que los cineastas que han intervenido en las antes mencionadas sepan que a un espectador (en la mayoría de ellas muchos) le han parecido estupendas.

ACTUALIZACIÓN del 18 de enero de 2021

Hoy se han conocido cuáles han sido las películas nominadas y solo he coincidido en largometraje documental, El año del descubrimiento; largometraje iberoamericano, Ya no estoy aquí, y cortometraje de animación, Homeless Home. Lo que no ha influido para que siga creyendo que las que elegí son mejores que las nominadas.

4 de enero de 2021

Las Olimpiadas de 2020, desde 1979

Cubierta del libro
2020 acabó hace pocos días y antes de que finalizase, debí haber publicado esta entrada, pero como un síntoma más de lo que ha sucedido durante ese año, la conexión a Internet de mi ordenador ha fallado hasta hoy. 
No voy a escribir sobre el 2020, aunque ya intenté algo en otra entrada de este blog, porque este extraño periodo de tiempo ya ha generado tantas reflexiones y tantas tonterías que es preferible leer lo que han escrito otros sobre temas como la descentralización de las ciudades, la desaparición de los cines, la reinvención del espacio doméstico... y la cantidad de personas, obras literarias y películas que ya habían predicho este cataclismo vírico.
Una de las predicciones, en este caso desacertada, sobre el 2020. apareció en 1979, en The Usborne Book of the Future: A Trip in Time to the Year 2000 and Beyond, un libro para jóvenes escrito por Kenneth William Gatland y David Jefferis, según ellos, las Olimpiadas del año pasado se celebrarían en la Luna, porque ya habría allí una colonia lo suficientemente poblada y sus habitantes querrían ganar prestigio celebrando un evento denominado la "Primera Olimpiada Interplanetaria". La antorcha olímpica sería llevada por atletas desde Grecia hasta África, donde estaría un aeropuerto espacial, y embarcada en una nave, que en menos de treinta minutos alcanzaría la estación espacia circular que, girando sobre sí misma, orbitaría alrededor de la Tierra, muy parecida a la de 2001, una odisea del espacio; después la antorcha se embarcaría en otra nave que tardaría tres días en llegar a la Luna, y allí se introduciría en un recipiente esférico para evitar que la falta de oxígeno apagase la llama. El estadio también estaría recubierto, pero por una «gran cúpula de plexiglás» y en él se batirían todos los récords gracias a la baja gravedad del satélite, un «hombre corpulento solo pesa alrededor de 11 kilos y es posible que salte una altura de 14 metros [...] por lo que hace falta un aparato especial para reemplazar la barra», en un dibujo se muestra una grúa manejada por un operario para poder colocar la barra que ha tirado un saltador de altura. Los «Moonies», como los denominan los autores, «se sienten orgullosos de los nuevos récords, aunque saben que muchos de ellos tendrán que tener un sistema de hándicaps para hacer una comparación justa con los récords existentes en la Tierra», es curioso que los autores duden de los récords absolutos y propongan este sistema de compensaciones para saber quién sería el ser humano capaz de saltar a más altura, un sistema que se complicaría si también participaran extraterrestres, lo que llevaría a cuestionar la capacidad de ser el mejor haciendo esfuerzos físicos, la esencia de los ideales olímpicos y, por tanto, del deporte en general.
Volviendo a las predicciones, en 2011 publiqué en el primer número de la revista Teatro Marittimoun artículo titulado El presente como utopía: Vista de la ciudad actual desde el pasadoen el que escribía sobre las películas cuyo argumento sucedía en años que ya habíamos vivido. 
Algo parecido sucede con estas Olimpiadas del 2020 que, como se sabe, se iban a celebrar en Tokio y se han tenido que suspender hasta el año que viene o más allá, por culpa de un virus. Una vez más, como le sucedió a los marcianos inventados por H. G. Wells, lo pequeño es capaz de paralizar y destruir a todos los seres humanos de un modo impredecible y fatal.




22 de diciembre de 2020

Festival Internacional de Cine de Arquitectura de Barcelona

El otro día, la arquitecta y profesora Celia Marín, me mandó un correo electrónico informándome del Festival Internacional de Cine de Arquitectura de Barcelona, BARQFESTIVAL, que se va a celebrar en esa ciudad, coincidiendo con la Semana de Arquitectura, entre los días 11 y 16 del próximo mes de mayo. El festival está organizado por la productora NIHAO Films y cuenta con el patrocinio de la fundació Mies van der Rohe, arquin-fad y el COAC.
Tras el aplazamiento o desaparición de FICARQ, que se celebró por última vez en 2018, nuestro país se había quedado sin un festival que relacionase el cine con la arquitectura, un tipo de festivales sobre los que he escrito en numerosas ocasiones en este blog, y que se celebran en muchos países, comenzando por uno de los más antiguos, se pueden mencionar el AFFR de Rotterdam, el ArqFilmFest de Santiago de Chile, Cinetekton Ficineart de Puebla en México, el arquiteturasfilmfestival de Lisboa y el Archifilmfest de Londres; hay bastantes más y hace poco, tras dos años de trabajos, se logró crear la Red Interamericana de Festivales de Cine Ciudad y Arquitectura RIFCA, que además de los festivales de Santiago y Puebla antes mencionados, agrupa al CinemaUrbana de Brasilia, Ciudades Reveladas de Argentina, Festival Habitante de Ecuador, Festival de Cine, Ciudad y Arquitectura de Nicaragua y el Festival de Cinema de Arquitectura de Brasil.
Como ya he escrito en otras ocasiones, los festivales que relacionan cine, ciudad y arquitectura no solo son fundamentales para quienes nos interesan estos temas, sino además y, sobre todo, para debatir sobre ambas disciplinas, involucrando a los ciudadanos que a fin de cuentas, son quienes han de vivir en los edificios y ciudades que se analizan gracias a la imagen en movimiento; por eso es importante apoyar iniciativas como este BARQFESTIVAL
Por último, hay que mencionar que la convocatoria para recibir películas para este festival barcelonés, está abierta desde el 7 de diciembre y se cerrará el próximo 8 de enero, a través de la plataforma FilmFreeway, por lo que animo a que envíen sus trabajos y participen en este nuevo y seguramente muy interesante certamen.

28 de noviembre de 2020

Encuesta en Butaca 46

Cabecera del programa
Hace unos días María José Enríquez contactó conmigo y me mandó una encuesta, que me habían hecho en el programa de la Televisión Canaria, Butaca 46, cuando era director de la Filmoteca Canaria, fue en el sexto de esos programas y por mis respuestas supongo que se emitió el año 2002. Como siempre, me ha horrorizado verme, pero como me ha resultado curioso lo que contesté entonces, he decidido reproducirlo:

- Una gran historia mal contada.
- La Biblia, concretamente el Antiguo Testamento, creo que nunca se ha hecho una película buena con este argumento.

- Una mala historia bien contada.
- Sin duda, Lo que el viento se llevó.

- Una película para recordar.
- Muchísimas, pero quizás, por decir solo una, La pasión de Juana de Arco de Dreyer.

- Una película para olvidar.
- En mi puesto de director de filmoteca, creo que no se debe olvidar ninguna película, todas son importantes.

- Una secuencia.
- El inicio de Casino de Martin Scorsese.

- Una imagen.
- Dos. La Piazza del Popolo de Roma de El vientre de un arquitecto de Peter Greenaway y Los Ángeles de Blade Runner.

- Un actor.
- Walter Brennan.

- Una actriz.
- Lauren Bacall

- Una música para recordar.
- Cualquiera de las películas interpretadas por Fred Astaire y Ginger Rogers, por ejemplo, Sombrero de copa.

- Una canción para tararear.
- La preferida de mi padre y la mía, As Time Goes By de Casablanca.

- Una situación cómica inolvidable.
-  La representación de la ópera en Una noche en la ópera de los hermanos Marx.

- Un diálogo que perdurará siempre.
- Muchos de las películas basadas en obras de William Shakespeare, por ejemplo cualquiera de la película Julio César dirigida por Manckiewicz..

- La frase más estúpida que hayas escuchado en el cine.
- Siempre nos quedará París.

- ¿Cuándo fue la última vez que lloraste en el cine?
- Viendo La mosca de David Cronenberg que me parece la historia de amor más aterradora que se haya filmado nunca.

- ¿Y la que reíste?
- En Un hombre sin pasado de Kaurismaki.

- ¿Cuál fue la última película que te ha aterrorizado?
- Spider, también d David Cronenberg.

- ¿Qué Oscar te hubiera gustado dar que nunca se haya entregado?
- Dos también, a Luis García Berlanga y a José Luis Borau.

- ¿Qué Oscar nunca habrías entregado?
- Creo que cualquier Oscar está bien entregado, los profesionales del cien trabajan muchísimo y se merecen todos los premios.

- ¿Qué te habría gustado hacer que no hayas hecho?
- Clarísimo. Ir mucho, mucho, mucho más al cine.

Hace casi veinte años que respondí a esta encuesta y lo que más me interesa de ella es constatar actualmente casi todas mis respuestas hubieran sido diferentes.



23 de noviembre de 2020

El intruso electrónico. Artículo en Diario de Avisos


Hace unas semanas, Benjamín Reyes, el director de DocuRock, me propuso presentar mi penúltimo libro, 
El intruso electrónico. La TV y el espacio doméstico, en ese festival, el acto se celebrará pasado mañana, el miércoles 25, en el salón de actos del TEA y consistirá en una conversación con el periodista y guionista Eduardo G. Rojas
Este último publicó ayer en su sección El Perseguidor, incluida en el Diario de Avisos, un artículo sobre el libro titulado: «Una caja no tan “tonta”», que con su permiso reproduzco a continuación:

Jorge Gorostiza, arquitecto, se ha especializado en cine, arte al que le ha dedicado varios libros que se ocupan de la vida y obra de cineastas (David Cronenberg y Peter Greenaway) o de la relación que mantiene el invento atribuido a los hermanos Lumière con la arquitectura. Cuenta además en su ya nutrida bibliografía con trabajos dedicados a los directores artísticos del cine español y al análisis de películas, entre otros.
Su libro más reciente no se ocupa, sin embargo, de cine, sino de la televisión, pero no de la televisión como llegó este aparato en los hogares españoles. El autor ya lo advierte desde las primeras páginas de El intruso electrónico. La TV y el espacio doméstico (Newcastle ediciones, 2019) al indicar que pertenece a la generación de la televisión, a la que nació con la irrupción de este electrodoméstico y a su paulatino dominio en los hogares. También a la que vio cómo el artefacto invadía las azoteas con aquellas antenas que hacían posible el milagro de observar imágenes en casa.
El libro está estructurado en nueve capítulos, cada uno de ellos con un título que avisa del tema que trata: El lugar en el hogar, Conexiones, Pulgadas fijas, Pulgadas móviles, El espacio del telespectador, Peligros en casa, Ficción en la realidad, Fuera del hogar y El castillo de cartón, este último segmento explica la imagen de la portada y avisa de cómo Jorge Gorostiza ha abordado los temas que hilvana en cada una de las partes. Una combinación entre el ensayo y la autobiografía ya que, como insiste el autor, la televisión llega a su casa cuando él era todavía muy pequeño lo que le da pie a describir la emoción que supuso contar con una pequeña pantalla en casa y reflexionar sobre el espacio en el que terminó por ubicarse.
A nuestro juicio una de los capítulos más interesantes del libro es el que propone e intenta resolver esta cuestión: el lugar que ocupó el nuevo aparato en los hogares, también en cómo transformó la fisonomía privada de nuestros hogares como también la del exterior, con ese bosque de antenas que hoy prácticamente ha desaparecido.
No se trata así de un volumen con ánimo teórico, un manual que explique la aparición y el posterior desarrollo del electrodoméstico en la vida privada y pública de aquella sociedad española de los años sesenta, sino de un libro en el que, además de reflexionar sobre la importancia física del televisor, se narra lo que significó para una generación de futuros telespectadores. De ahí que ocupara un espacio privilegiado en los hogares y que solía ser el salón o el salón comedor.
Las primeras emisiones de televisión en España comenzaron en diciembre de 1956 por lo que muchas personas de la generación del autor “creció con aquel aparato incrustado en nuestras casas, por lo que aunque no lo quisiéramos fue inevitable que influyera en nuestras vidas”, escribe Jorge Gorostiza en la introducción de la obra. Esto hizo posible, evoca a continuación, que “por primera vez haya tenido que reseñar mis propios recuerdos, porque quizás por mi provecta edad ya formo parte de la historia al menos, reciente, de este país”.
En El intruso electrónico converge el material ensayístico con el de los recuerdos y el resultado es un libro con notable interés no solo para quien vivió la irrupción de aquel aparato en los hogares españoles de esos años, sino su efecto en el paisaje urbano, un asunto, explica, que a “muchos profesionales les cuesta reconocer”. El autor se refiere a los “factores exteriores a la disciplina arquitectónica que influyen decididamente en las edificaciones y que deberían tenerse en cuenta en los proyectos”.
Otro momento interesante que propone la obra es cuando el escritor recuerda el momento en el que llegó por primera vez a su casa el televisor. Fue en 1963 y relata cómo gracias a este aparato hizo que “viniera más gente a mi casa”. Pero éste es solo uno de los argumentas que despliega Jorge Gorostiza para subrayar la importancia que desde entonces ha ido alcanzando el televisor, importancia que todavía mantiene pese al avance de otros dispositivos como son los ordenadores y el desembarco hace algunos años de la televisión por cable y la aparición de las grandes plataformas, monstruos audiovisuales que han cercenado en parte el monopolio que hasta bien entrado los años 80 del pasado siglo XX todavía disfrutaba un invento que, como se dijo, entró en casa con la idea de quedarse. De formar parte del mobiliario con una función útil: entretener. La televisión sirvió, igualmente, para reunir a la familia en torno al televisor así que actuó como elemento cohesionador. pero son características que se han ido transformando con el paso de los años, despojando de su utilidad -de hoguera en torno a la cual se congregaba la tribu para calentarse y de paso contar historias- por otra cosa. La televisión que recuerda el libro de Jorge Gorostiza ya no es la televisión de estos días que nos ha tocado vivir, es como si el invento se hubiera convertido en un aparato que ha perdido su utilidad, de las atractivas tareas, más allá de las técnicas, que disfrutó en un tiempo que ahora parece que fue mucho mejor.

Hasta aquí el texto de Eduardo G. Rojas. No sé si fue o parece mucho mejor, pero desde luego fue un tiempo completamente distinto.

29 de octubre de 2020

Sombras de Caligari

Cubierta del libro

Esta mañana tuve que emprender la complicada tarea de ir a Correos a recoger un paquete. No voy a entrar en los problemas absurdos que implica esta tarea, sino que voy a hablar de algo mucho más interesante, sobre lo que contenía ese paquete, es decir, el libro Sombras de Caligari: Cien años de cruces y diálogos con el primer clásico del fantástico, coordinado por Ángel Sala y Jordi Sánchez-Navarro, y publicado este año por Editorial Hermenaute, en colaboración con el Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña, más conocido como Festival de Cine de Sitges.
Se trata de un volumen colectivo que se inicia con un prólogo de sus coordinadores, tras el que Lluís Rueda escribe «El gabinete del Doctor Caligari, Itinerario escénico de un psicópata», en el que narra las circunstancias que rodearon a la producción de la película; tras este artículo, Alan Salvadó es el autor de «De Caligari a cualquier otra parte. La recepción de un clásico» donde entre otros temas, trata sobre la película en los estudios de género; después se publica un texto mío, «Una realidad detrás de otra realidad. El caligarismo estético» en el que estudio los antecedentes formales y la influencia que la película ha tenido hasta la actualidad en el teatro y las llamadas artes plásticas; el antes mencionado Jordi Sánchez-Navarro escribe «"Todos pensáis que estoy loco". Las huellas del relato delirante de El gabinete del doctor Caligari en el cine posterior» cuyo título deja muy claro su contenido; el mismo autor escribe el siguiente artículo, «Un mundo de pesadilla. Escenarios y paisajes caligaristas más allá de Caligari» que va estudiando cada uno de los espacios de la película y relacionándolo con otras posteriores; Carlos Tabernero escribe «Médicos, feriantes, vampiros y zombis. El poder según Caligari» donde estudia estos personajes en oras películas posteriores; «Genios y monstruos. Mad doctors y místicos a raíz de Caligari y Mabuse» es el título del texto de Violeta Kovacsics donde analiza a esos tipos de personajes en el cine de los siguientes años; el antes citado Ángel Sala escribe «Los laberintos de Holstenwall. Los sueños y la locura como desdoblamientos del caligarismo cinematográfico» y también el interesante «El caligarismo televisivo. La pequeña pantalla como interfaz metalinguística del clásico»; el libro acaba con el comentario que hacen los coordinadores sobre veinticinco películas relacionadas con Caligari. No se debe acabar este comentario sin mencionar el estupendo y cuidadoso diseño del libro y de su cubierta cuyo autor es Miki Edge.
También he de mencionar que este año Hermenaute y Sitges publicaron otro libro imprescindible, ¡A mordiscos! La increíble historia de Germán Robles, un vampiro español en México, escrito por el reconocido investigador Jesús Palacios y cuyo título ya explica su apasionante contenido.
Como he hecho en otras ocasiones, copio el primer párrafo de mi artículo:

Alemania, invierno de 1919. Tres jóvenes escenógrafos han estado todo un día y parte de una noche leyendo un guion y dibujando los bocetos para crear decorados, ya es muy tarde y al día siguiente van a mantener una reunión crucial, porque se los enseñarán al director y al productor de la película, y han de triunfar en una tarea complicada, tienen que convencerlos para hacer algo que, hasta ese momento, se ha visto muy pocas veces en las pantallas.
Uno de esos jóvenes es Hermann Warm y más de cuarenta años después contó como el director, “el Dr. Robert Wiene, reconoció inmediatamente las posibilidades de un éxito comercial o, en el peor de los casos, de un impacto periodístico”. El proyecto había sido aprobado, pero no por su aspecto, su innovación o sus posibilidades cinematográficas, sino solo por cuestiones económicas.
Warm tiene treinta años, entre 1905 y 1907 estudia para ser pintor de decorados en la Kunstgewertbeschule, la escuela de artes y oficios de Berlín, los cuatro años siguientes es meritorio de escenografía en teatros berlineses, en 1912 comienza a trabajar en la industria cinematográfica, cuatro años después, durante la Primera Guerra Mundial, es escenógrafo del teatro del ejército en Vilnius, donde conoce al pintor Walter Reimann y después de la guerra lo contrata la productora Decla, una de sus primeras películas en esa empresa es El gabinete del Dr. Caligari. 
En 1919, Reimann tiene treinta y dos años, sobrino del pintor Karl Priem, estudia en la Kunstschule, la escuela de arte de Berlín, y después en Dússeldorf y Hamburgo, donde trabaja pintando decorados teatrales, antes de la guerra hace ilustraciones en periódicos, Warm sugiere que lo contraten en la Decla para pintar escenografías, como hace con Walter Röhrig, que en 1919 tiene veintidós años, estudia pintura en Berlín y Zurich, donde también trabaja como pintor de decorados teatrales y acaba de llegar a Berlín en 1918. Los dos últimos acaban de trabajar haciendo los decorados de Die Pest in Florenz (Otto Ripert, 1919) bajo las órdenes de Warm, por eso este les llama para que le ayuden a crear los espacios de El gabinete del Dr. Caligari y aunque años después, uno de su guionistas y su productor, se atribuyeron la responsabilidad de haber sugerido el aspecto de la película, fueron los tres escenógrafos los verdaderos responsables.
Se ha escrito muchas veces que Warm, Reimann y Röhrig pertenecieron al grupo expresionista Der Sturm, pero lo cierto es que sus nombres no se encuentran entre los que aparecieron en la revista, ni sus obras se colgaron en las paredes de la sala de exposiciones. Lo que si está claro es que, como se ha mencionado antes, los tres trabajaron en el teatro.

Si desean seguir leyéndolo tendrán que comprar el libro, ya sea en línea en la página de la editorial o en una libraría como la madrileña y muy recomendable 8 1/2.

22 de octubre de 2020

El enigma Schild desvelado (en parte)

Enigma Schild

En 2017 publiqué en este blog una entrada titulada Enigma Schild en la que planteaba lo poco que se conocía de la vida de este extraordinario escenógrafo y creador de efectos especiales cinematográficos, y pocos días después publique otra, Enigma Schild II, en la que aportaba unos datos muy interesantes que me había facilitado Domingo Lizcano
A principios del mes pasado recibí un correo electrónico de Oleg Lubske, un director, productor y guionista que se ocupa de difundir el cine ruso en su página RU Films & Films in Russian from Neighbour Countries y además tiene otra interesantísima, Movie Stars of Russian Descent, sobre cineastas con ascendencia rusa. 
Como ya habrán supuesto, ha añadido a Pedro Schild con una serie de datos familiares y profesionales totalmente desconocidos hasta ahora. Lo sé porque el 9 de septiembre pasado, el señor Lubske me envió este enlace para leer lo que había escrito sobre Schild y dos días después, el 11 de septiembre, me mandó unas actualizaciones. Lo curioso es que ahora he intentado entrar en el enlace que me dio y lo que aparece es el 404 y el texto «Página no encontrada», aunque sí he podido encontrar su diccionario que está en ruso e inglés y que el traductor de Google denomina Estrellas del cine mundial Ruso origen por apellido, de la A a la Z, donde se puede ver el origen, muchas veces desconocido, de muchos cineastas, incluso algunos tan célebres y diversos como Steven Segal, Barbra Streisand, Sylvester Stallone y Steven Spielberg.
Seguramente habrá surgido algún problema que impida la consulta y espero que muy pronto se logre corregir y todos podamos saber mucho más sobre el enigma Schild.


ACTUALIZACIÓN del 23 de octubre.
Hoy he recibido un nuevo mensaje del señor Lubske en el que me da el siguiente enlace par acceder a la extensa biografía de Schild y además ,me da dos más para el productor Sergio Otzoup y la actriz Sandra Mozarowsky, que trabajaron en España, las páginas están en ruso, pero se pueden traducir con el Google Chrome.
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