18 de septiembre de 2021

Dark Tower

Phillip Page en una fotografía con un edificio en
construcción detrás demostrando que es arquitecto
Phillip Page (Phillipe Méndez Paige), nació en Barcelona, el 11 de mayo de 1927; su padre, John Page, fue teniente coronel del ejército británico; Phillip se graduó en la Essex School de Londres en 1945; licenciado en arquitectura en 1949 en la Universidad de Westshire; capitán de la Royal Air Force entre 1949 y 1953; máster de arquitectura por la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, en 1956; ese mismo año comenzó a trabajar en el estudio Copely & Seers, en Boston; se casó con Alisa Copely en 1959 y se convirtió en ciudadano estadounidense en 1961; fundó el estudio Page Design, Inc. en Nueva York en 1962, abriendo sucursales en Londres en 1970 y en Barcelona en 1982; se divorció de Alisa Copely en 1980 y se casó con Carolyn Jane Spencer el año siguiente.
Carolyn Page cuando le regaló un casco al promotor
de la Torre Unico 
Carolyn Page (Carolyn Jane Spencer), nació en Hampshire, Inglaterra, el 11 de julio de 1954; su padre, Jonathan Burke Spencer, fue editor de The Hampshire Review; se graduó en la Hanaford School for Girls en 1971; grado de asociada en el Art Center of London, en 1973; licenciada en bellas artes en el Rhode Island Institute of Design, en 1975, donde fue "Dean's List", obtuvo el Premio Schaeer para diseño de estudiantes y el segundo puesto en el concurso Frank Lloyd Wright; máster de diseño en la Parson's School of Design de Nueva York en 1977, en la que ganó los premios Paley Grant y Mercer de diseño de posgrado; comenzó a trabajar en Page Design, Inc. en 1977; se casó con Phillip Page en 1981; fue nombrada vicepresidenta de la sección creativa en 1981; de la sección creativa internacional el año siguiente, y vicepresidenta ejecutiva de operaciones internacionales en 1984.
Una compañera de trabajo de Carolyn declaró: «Todo lo que sé es que Phillip llevaba casado veinte años cuando su joven diseñadora, recién salida de Parsons, se puso a trabajar para él. Entonces echaron a la primera esposa y Carolyn ascendió en el estudio, no es que no tuviera talento, tenía muchísimo más de lo que jamás tuvo ese estúpido de su marido. De todos modos, después de cinco años, eclipsó por completo a Phillip, pero ella siempre lo acreditó como el autor. Aún así, creo que al bastardo le molestaba, ya sabes, celos profesionales y todo eso... Supongo que escuchaste los rumores sobre la Torre Unico, que era un encargo personal de Phillip, cuando Carolyn descubrió que estaban a punto de desechar sus diseños, los protegió, fue corriendo a Unico con sus planos y los vendió a su nombre. Lo sé porque estuve despierta hasta las once de la noche anterior fotografiando los planos para ella».
En definitiva, Carolyn es una joven profesional que empieza a trabajar en el estudio de un arquitecto famoso y rico, se casa con él y va escalando puestos dentro de la empresa, es posible que su atractivo físico le ayude, pero como dice su compañera, tiene talento, incluso más que su famoso esposo. Éste desaparece y ella se queda como responsable de finalizar la obra de la Torre Unico, antes mencionada, un rascacielos de treinta plantas con un muro cortina, una fachada acristalada curva, en el que pronto comienzan a suceder sucesos extraños, mueren dos trabajadores, un limpiacristales y un guardia de seguridad --el primero además cae encima de un directivo de la promotora Unico matándolo--, un investigador privado dispara contra usuarios de la torre y mata a varios, intentando asesinar a Carolyn... Otro edificio poseído, en este caso por un arquitecto, que lo usa para eliminar a personas empleando además materiales de obra como armas, perfiles metálicos se clavan en dos cuerpos humanos, unos cables electrocutan a otro, el ascensor se encarga de algunos más...
Todo esto forma parte del argumento de Torre de cristal en español y Dark Tower en países anglosajones, una coproducción entre Estados Unidos, Gran Bretaña y España, con problemas en su rodaje, dirigida en 1987 por "Ken Barnett", un seudónimo de Freddie Francis, que al parecer --y es lógico-- no estaba muy contento con la película.
Evidentemente los currículums de los arquitectos antes mencionados, que se ven en la película en una pantalla de un arcaico ordenador personal con letras verdes, están inventados por los guionistas, como las declaraciones de la mujer. Phillip Page era Juan Ramón Romaní, su mujer Carolyn, Jenny Agutter y la Torre Unico es uno de los edificios Trade diseñados por José Antonio Coderch y Manuel Valls, inaugurados en 1968.
La siniestra --según la película-- Torre Unico
Este conjunto de edificios está formado por cuatro torres, dos con nueve plantas y las otras dos con diez --de hecho, el limpiacristales está trabajando en la torre sur--, que naturalmente no llegan a las treinta del rascacielos de la película, por eso intentaron encuadrarlo siempre desde abajo, mostrando su parte superior y en las escenas nocturnas acompañado de una música ominosa. 
En Torre de cristal se está acabando la construcción del edificio, aunque hay plantas ya ocupadas, como la oficina de Carolyn en la que no puede faltar un tablero de dibujo, y también está acabado su vestíbulo, mientras que los Trade se habían finalizado diecinueve años antes, por lo que las secuencias de la obra se rodaron según algunas fuentes en un edificio clausurado que había sido el Hotel Hilton y a partir de 1990 se convirtió en el Hospital de Barcelona. Faltaría establecer la improbable relación entre Page, el ficticio arquitecto de la Torre, con Coderch y Valls arquitectos reales del edificio que aparece en la película.
Respecto a la representación gráfica de la Torre de cristal en su publicidad, sólo en uno de sus carteles aparece el edificio, aunque en todos el motivo principal es la torre a veces convertida en un ataúd, como si fuera una edificación - símbolo, como esas terribles que imitan objetos y animales, aunque mucho más macabro, de todos modos, no sería extraño que algún promotor se le ocurra construir uno igual, quizás para la sede de una funeraria.
El edificio de la película en un cartel

Edificio - ataúd incluso con sus asas,
y a la izquierda una torre de cristal, en
la calle parece que esperan unos
zombis barceloneses

Otro ataúd para la edición en VHS, 
con una torre de cristal a la derecha,
los zombis siguen esperando, pero
ocultos por el rótulo del título

Ni el edificio original, ni un ataúd,
pero con un texto: «En una ciudad
que nunca duerme (¿Barcelona?)
este edificio es una pesadilla» 
A partir de aquí SPOILER, aunque la verdad es que en una película tan poco interesante da lo mismo saber cuál es su final, Carolyn le cuenta al protagonista que ha asesinado a su marido tirándolo en un hueco,--no se especifica cuál-- de la construcción y como aún estaba vivo, para rematarlo le ha vertido hormigón encima, Un crimen muy arquitectónico. El cadáver de Phillip llega a verse casi al final y su espíritu atrae a la arquitecta hacia el hueco para encerrarla con su difunto esposo para siempre. Un final también muy arquitectónico.
Phillip Page en su tumba, formando parte de su
edificio

4 de agosto de 2021

Expectations

Cubierta del libro

Ayer me llegó el libro que ha editado la Escuela de Arquitectura de la Universidad Internacional de Catalunya (UIC), tras haber realizado su ciclo de conferencias Foros, que lleva ya cerca de veinte años celebrándose y que en esta ocasión llevaba el título Expectations
La relación del libro con las conferencias es que en él participan quienes las impartieron, pero no recoge sus disertaciones, sino algo bastante más interesante, unas entrevistas con ellos, realizadas por los directores de las tres últimas ediciones de Foros, los arquitectos Guillem Carabí-Bescós y Fredy Masad, así como el miembro del Departamento de Comunicación de la UIC Marcos Doespiritusanto Gallego.
Los profesionales entrevistados somos la arquitecta chilena Cazú Zegers, el economista español Santiago Niño Becerra, el historiador de la arquitectura holandés Hans Ibelings, la historiadora del arte portuguesa Dalila Rodrigues, el matemático español Jorge Riechmann, el historiador estadounidense Justin Stearns y yo.
Todas las entrevistas que he podido leer hasta ahora me han parecido muy interesantes y quizás la más sorprendente la de Niño Becerra; por mi propia experiencia, puedo decir que el cuestionario que me pasaron con las preguntas era muy complicado, porque son las que hacen plantearte nuevas ideas, recuerdo que tardé bastante en responderlas y no sé si habré estado a la altura de las expectativas de los entrevistadores, pero intenté contestarlas aportar siempre algo nuevo en todas ellas.
Al principio de las entrevistas hay un código QR que enlaza con la conferencia impartida por cada uno, que están colgadas en el canal de YouTube de la UIC, si a alguien pudiera interesarle la mía, está en este enlace
El libro no está en venta pero, a partir de septiembre se podrá leer a través e ISUU en la página web de la UIC, lo que recomiendo porque abarca muchos campos diversos además del arquitectónico.

3 de julio de 2021

Carteles de atrezo

La mancha blanca
Ayer me mandó Pedro Reula la fotografía que aparece aquí a la izquierda, lo hizo por una razón que ahora no puedo mencionar y en ella aparecen Niní Montiam y Luis Roses, protagonizando la obra de teatro, La mancha blanca, escrita por los comediógrafos José Fernández del Villar Granados y Víctor María de Sola, y estrenada en el Teatro Victoria de Madrid el 17 de septiembre de 1935. Esta fotografía con la firma de Alfonso, muestra uno de los dos primeros actos de esa obra que se desarrollan entre personas adineradas en San Sebastián, el tercero sucede en un pueblo gallego, y mientras están sentados en unos preciosos sillones de tubo cromado, Pedro me informó que son los Thonet S411, detrás de ellos hay un adorno metálico a través del que puede verse un cartel en el que se lee: «ILE CANARIES».
El escenario completo. Fotografía: Ahora

Ampliación de la fotografía mostrando el cartel
Tras una búsqueda complicada en Internet, pensando que era un cartel francés, logré encontrarlo y en su ángulo superior derecha aparece una firma: «Moliné». Antonio Moliné Ares, fue un pintor nacido en Cádiz en 1907, que se trasladó muy joven a Madrid, trabajando durante la segunda mitad de la década de los veinte en la empresa publicitaria Helios asociada a la suiza Publicitas, junto a otros veinte dibujantes, En 1932 obtuvo el premio del Patronato Nacional de Turismo con este cartel para la promoción turística de las Islas Canarias en países francófonos, que es uno de los pocos editados por ese patronato en que no se ve un paisaje o una edificación, sino que es alegórico.  Moliné siguió trabajando en empresas de publicidad como Alor, y ganó en 1936 el concurso para el cartel del baile de máscaras del Círculo de Bellas Artes madrileño, que se volvió a usar en 1984 para anunciar uno de los primeros bailes de carnaval tras la llegada de la democracia. En 1936, Moliné fue internado en el sanatorio antituberculoso de Húmera en Pozuelo de Alarcón, en la provincia de Madrid y es curioso que desde allí junto con dos compañeros, escribió una carta que se publicó en la revista Cinegramas en marzo, solicitando correspondencia con señoritas, por lo que estaba ya en el sanatorio cuando un grupo de militares dieron el golpe de estado del 18 de julio, que provocó la guerra, pocos meses después, el 17 de octubre, Moliné falleció en ese sanatorio, tenía solo treinta años de edad.
Cartel de Moliné
El dibujo de este cartel con un estilo art déco, 
no se entiende muy bien, hay una mujer con la boca abierta y los labios pintados, que lleva puesto un sombrero parecido al del traje típico de Las Palmas, que tiene algo agarrado con sus dos manos, que parece un tejido estampado, y lo ofrece o enseña, levantando sus brazos, está entre siete, como las Canarias, islotes desiertos y solo en el que podría ser Gran Canaria por su posición, hay una hoja de palmera, debajo puede leerse el texto: «Islas Canarias. Jardín con delicioso clima. Isla de calma y descanso», sin tampoco entenderse por qué se escribe «isla» en vez de usar el plural.. 
Volviendo a La mancha blanca, aún no he encontrado quién fue el escenógrafo que diseñó el decorado que se ve en la foto, pero es lógico que como parte del atrezo eligiera un cartel publicitario turístico, que se había editado solo tres años antes, al desarrollarse en un lugar también turístico como San Sebastián.
Es curioso que muchas décadas después aparezca otro cartel turístico de Canarias, pero ahora en otro medio, en el cine. En una secuencia de El amante del amor, dirigida por François Truffaut en 1977, su protagonista, Bertrand Morand (el actor Charles Denner), sale de una corsetería y camina por una calle, pasando por delante de un afiche en el que puede verse a una chica joven delante de otras personas, todas ellas vestidas con el traje típico de Tenerife, en lo que parece ser una romería. No he encontrado todavía el cartel original y tampoco sé si colocarlo en ese lugar fue decidido por el director artístico de la película, Jean-Pierre Kohut-Svelko, por cualquier otro técnico o simplemente fue una casualidad.
Captura de El amante del amor

26 de mayo de 2021

Incertidumbre de la divulgación

Cubierta del catálogo
El 22 de mayo pasado se inauguró la 17 Muestra Internacional de Arquitectura de Venecia. En esta edición el Pabellón Español alberga una exposición titulada Uncertainly, cuyos comisarios son Domingo González, Andrzej Gwizdale, Fernando Herrera y Sofía Piñero, con este motivo la fundación arquia y otras entidades han publicado un catálogo en el que se publican quince artículos de, según sus comisarios, «expertos», entre ellos uno mío titulado «Incertidumbre de la divulgación», que reproduzco a continuación, porque el catálogo se puede descargar gratuitamente:

Le Corbusier lo sabía. Estaba seguro que debía difundir sus obras para que la mayor cantidad de gente posible las conociera, tenía que usar todos los medios a su alcance para transmitir sus ideas por todo el mundo, porque creía en ellas y pensaba que iban a mejorar la vida de los seres humanos.
Durante todo el siglo pasado, la arquitectura se dio a conocer gracias al papel, el que conformaba revistas y libros donde se publicaban excepcionales descripciones literarias y el de los grandes diarios que acogían críticas influyentes, que llegaban a numerosos lectores; los arquitectos también descubrimos los espacios arquitectónicos mediante el papel sobre el que se imprimían planos, dibujos y fotografías, en ediciones especializadas.
La mayoría de estas revistas de arquitectura empezaron a publicarse a finales del siglo XIX, cuando también comenzaron las proyecciones cinematográficas, sin embargo, la imagen en movimiento no fue empleada para divulgar la arquitectura hasta años después y casi siempre de forma más limitada, entre otras razones, porque las películas solo podían verse proyectadas en las pantallas de los cines, hubo que esperar a que la televisión se infiltrase en nuestras casas, para que se realizaran más documentales, aunque casi siempre su carácter meramente divulgativo les hacia olvidar los aspectos que más le importaban a los arquitectos. Es contradictorio que aunque el movimiento es fundamental tanto en la arquitectura, como en el cine, este último no lograse interesarle tanto a los arquitectos como la representación estática de las edificaciones sobre el papel impreso.
Lo cierto es que en las últimas décadas la arquitectura está menos circunscrita a los ámbitos de difusión profesional y se menciona más en los medios de masas, incluso en el cine, la gente conoce más nombres de arquitectos y algunas de sus edificaciones, sobre todo si son monumentales, pero eso no significa que sean los más interesantes, porque siempre consiguió mayor difusión quien tuviera mas poder y recursos económicos, por eso los profesionales más conocidos son las llamadas estrellas  de la arquitectura, como las estrellas cinematográficas que eran el reclamo para que los espectadores acudieran a las salas, obviando que los principales responsables de las películas son sus directores.
Afortunadamente todavía persiste la incertidumbre, que consiste en no tener una noción segura y clara de algo, y esa falta de certeza debe conducir a un escepticismo que, como escribió Diderot, es el primer paso hacia la verdad, la duda se convierte en el principio del conocimiento. Una incertidumbre que existe en Internet, debido a su casi infinita variedad de opciones que caben en el gran divulgador de todo lo existente, incluso de la arquitectura. Esta enorme complejidad tiene la gran ventaja de permitir infiltrarse en los espacios más transitados, logrando mostrar las propuestas arquitectónicas más innovadoras e interesantes.
Hoy como entonces, Le Corbusier hubiera empleado también todos los medios a su alcance, pero debido a su dogmatismo, incompatible con la incertidumbre, es muy posible que sus propuestas no habrían logrado la misma divulgación que entonces.

Hasta aquí el artículo y aprovecho para agradecer a los comisarios por haber pedido mi colaboración en este proyecto.

21 de mayo de 2021

Escenografía teatral y cine. Nemesio Sobrevila

Cubierta de la edición
Nemesio Manuel Sobrevila Sarachu fue un arquitecto donostiarra, que aparte de su profesión, también se dedicó al cine, 
Copio lo que escribí sobre este cineasta en mi artículo «El cine como espectáculo: Desde la escena y la modernidad hasta la realidad» en el catálogo de la exposición Intermedios, cuya comisaria fue Aurora Herrera:
«Los espacios del cine español, como los de otros países, no solían tener estilos avanzados, pero hubo profesionales capaces de diseñar algunos notables, uno de ellos fue el arquitecto Nemesio M. Sobrevila, cuyos dibujos arquitectónicos muestran influencia del art-deco y que dirigió el  largometraje Al Hollywood madrileño (1928), rebautizada como Lo más español; de la que Sobrevila decía: “yo soy el director y el autor de la obra; el capitalista, el arquitecto, el escultor, el diseñador del decorado y de los muebles... Es mucho abarcar, ¿verdad? pero quiero asumir la responsabilidad de los resultados”, es significativo que se autodenomine “arquitecto” en vez de “escenógrafo” y que diferencie esa profesión con la de “diseñador del decorado”. La película, perdida en la actualidad, estaba compuesta por varios episodios en los que se parodiaban diversos géneros: la españolada, el de aventuras, el de terror, el histórico y el de ciencia ficción, que por los documentos que han pervivido, es el más interesante formalmente, con unos dibujos de una ciudad del futuro, que recuerdan los de Hugh Ferris, compuesta por edificios altos y con formas geométricas simples […] Tras dirigir su siguiente largometraje, El sexto sentido (1929), con un argumento poco frecuente en la época, Filmófono le ofreció escribir el guion, diseñar los decorados y dirigir La hija de Juan Simón, basada en una comedia musical que había escrito con José María Granada y se había estrenado con éxito en el teatro La Latina de Madrid en 1930; el arquitecto comenzó a filmarla en los estudios Roptence, pero se retrasó con respecto al plan de rodaje, Luis Buñuel, que era el organizador de la producción, no pudo esperar y lo sustituyó por José Luis Sáenz de Heredia. El arquitecto jamás volvió a trabajar en un estudio cinematográfico». 
Como escribí en La imagen supuesta. Arquitectos en el cine: «El caso de Sobrevila es típico del intelectual que decide introducirse en un medio que no es el suyo, logrando realizar unas películas de gran interés artístico y experimental para las que el público cinematográfico de la época no estaba preparado y cuando intenta trabajar de un modo profesional fracasa por su poca experiencia».
Hace unos semanas, encontré la edición de su obra teatral La hija de Juan Simón editada en 1930 por la entonces conocida colección La farsa, Sobrevila hizo los bocetos de los decorados de esta obra para su estreno, que después fueron desarrollados por el estupendo escenógrafo Fernando Mignoni, y también fue el director artístico de la película homónima producida por Filmófono. La edición que encontré está ilustrada y pensé que esas ilustraciones podían ser obra del arquitecto, lo que hubiera sido muy interesante, ya que se podían haber comparado con los de la película, sin embargo, en los créditos de la edición especifica: «Dibujos de Almada», que debe ser el pintor y escritor portugués José de Almada Negreiros, que vivió en Madrid entre 1927 y 1932. 
Estos dibujos son curiosos y como ejemplo, reproduzco a continuación con el que se inicia el Acto Tercero:
Según el texto, representa un «callejón próximo a la Gran Vía. Es de noche. Se ve la parte posterior de las grandes construcciones modernas. El palacio de la Prensa ilumina el espacio con sus luces rojas. Debajo de un farol dialogan dos mujeres vendedoras de su carne», como se puede comprobar, comparando texto y gráfico, Almada no reprodujo fielmente el entorno madrileño, sino que se limitó a acentuar el contrate entre los nuevos edificios que están al fondo y el paisaje urbano tradicional.
En cuanto a la relación con la película, reproduzco el del Cuadro Tercero:
Representa el «interior de una bodega en Málaga», la película también se desarrolla en una bodega y reproduzco una captura de imagen de ese decorado:
El espacio creado por Sobrevila es mucho más interesante que el dibujado por Almada, aunque es verdad que es el espacio más notable de toda la película, donde el escenógrafo mezcló sombras casi expresionistas entre arcos, con la sordidez de una taberna española.
No ceba duda que las escenografías teatrales y cinematográficas son diferentes y que lo más importante es que sirvan correctamente tanto a la obra como a la película, para conseguir el mejor efecto dramático en ambas.

9 de mayo de 2021

¡¡ Al cine !!

Cubierta del la edición texto
de la comedia.
El título de esta entrada es una interjección que todos deberíamos tener presente en estos tiempos. Hay que volver a las salas, a los cines que han sido obligados a permanecer cerrados y que para poder sobrevivir necesitan el regreso de los espectadores. Aunque es cierto que ahora es un buen momento para que los exhibidores cinematográficos se replanteen muchas cuestiones sobre el estado de sus locales antes de la pandemia... pero este no es el tema de esta entrada.
Navegando por Internet encontré un libro que contiene el texto de una obra de teatro titulada ¡¡Al cine!!, con el subtítulo Caricatura madrileña, escrita por Ramón López-Montenegro, que también compuso su música y que fue estrenada por la compañía de Loreto Prado y Enrique Chicote, entonces era muy popular, la noche del 22 de marzo de 1907, en el Gran Teatro de Madrid.
Intentando buscar más datos sobre esta comedia musical también encontré el estupendo artículo «Su majestad el cine. El teatro por horas y su recreación del cine de los orígenes», escrito por Daniel Sánchez Salas, que analiza muy bien una serie de obras como ésta de la que escribe «en realidad, se acerca al sainete mediante la recreación tan cómica como minuciosa de los usos y costumbres que rodeaban a una sesión cinematográfica», y además que ¡¡Al cine!! «establece una pormenorizada recreación de principio a fin de una sesión cinematográfica en torno a 1907. El barracón donde la misma tiene lugar acompaña la proyección en la pantalla con un piano y un explicador, que forma parte del personal de sala donde ya están presentes también el acomodador y el taquillero. La obra, un sainete madrileño que también coquetea con la parodia, desarrolla su comicidad a través de dos cauces principales: el comportamiento del público y, en estrecha conexión con esto, el discurso del explicador», en cuanto a los espectadores que asisten a la representación, Sánchez Salas escribe: «incluye desde un paleto a un viejo verde pasando por niños, guardias, dos señoras y un "socio" surgidos del Madrid más castizo. En definitiva, una colección de tipos en consonancia con el supuesto dominio de las clases populares en el cine durante el periodo de los orígenes».
Todo esto es interesante para saber cómo algunos autores de teatro creían que era le cine en su época, pero además, teniendo en cuenta las relaciones entre la escenografía y la arquitectura, en la edición que encontré con el texto de la obra comienza con un texto sobre cómo ha de ser la decoración, incluyendo el siguiente esquema de la distribución espacial de los decorados.
Las dos curvas que están en la parte inferior del dibujo representan el límite del escenario teatral y lo que está en medio es la concha donde se ocultaba el apuntador, que les iba recordando su texto a los actores olvidadizos. 
La obra tiene un acto y dos cuadros, el primero se desarrolla en la parte derecha que simula ser la entrada al barracón donde se van a proyectar las películas, con una mesa y una silla (H) donde está el taquillero, viéndose su pared lateral (M) que «figura ser de tablas con techumbre de lona y ostenta [sic] en algunos sitios diferentes anuncios relacionados con el espectáculo que se explota en su interior», cuando en el segundo cuadro, comienza a desarrollarse la función dentro del barracón, esa pared, que es un telón, se eleva y deja ver el interior de la sala. A la izquierda hay escenario (A y B) separado por una cortina (X) que está girado con respecto al eje longitudinal de la edificación, seguramente para que los espectadores teatrales de ¡¡Al cine!! vieran bien las actuaciones, ya que esta disposición dificultaría la visión dentro de la barraca. En ella hay dos clases, General, en la parte delantera que debía ser más barata y el público se sienta en bancos (D) y Preferencia situada detrás (E) y más cara donde los espectadores están en sillas y separados del resto de la sala por una barandilla (F), lo curioso es que hubiera dos bancos de General en la pared lateral al lado de la puerta de salida (S) que también pueden haberse colocado ahí por la misma razón que se gira el escenario, para mostrar mejor a los numerosos personajes que intervienen en la obra.
El espectáculo que se desarrolla dentro de la barraca comienza, según el texto, con «una linterna de proyecciones fijas [que] enfoca una imagen en el lienzo del escenario», estas imágenes son comentadas por un «intérprete» que debía ser el explicador que había en algunas salas durante el periodo del cine mudo, las imágenes son del Vesubio, «un paisaje con una casita a la derecha en primer término», una mancha sin imagen que un espectador describe como «ropa blanca tendida al sol en el Polo Norte» y «un paisaje castellano con varias casas»; después aparece una cantante, Miss Palanguini, y se vuelve a proyectar una imagen, esta vez de unos emigrantes, el siguiente número es el del Doctor Frescales y sus autómatas, y por último, el de la folclórica Bella Salada, tras el que se produce un alboroto y han de intervenir unos guardias. Como puede comprobarse, hasta ese momento no se han mostrado proyecciones de películas, por lo que el cine del título seguramente es un reclamo por la popularidad que había adquirido el espectáculo cinematográfico, así como una excusa para introducir una serie de números musicales.
De todos modos ¡¡Al cine!! también sirve como referencia para saber cómo podía haber sido el espacio de las barracas y al mismo tiempo, una parodia cómica del desarrollo de una función en una de ellas.

6 de mayo de 2021

Sin casa, no sin hogar. Living in Nomadland

Portada del nº 234 de Arquitectura Viva.
Hace unos meses publiqué una entrada en este blog sobre un artículo dedicado a los cineastas Beka & Lemoine que se había publicado en el número 232 de la revista Arquitectura Viva, correspondiente al mes de marzo de este año. 
Ahora escribo esta entrada, porque en el último número de esta revista, el 234, se ha publicado otro artículo mío titulado como esta entrada, «Sin casa. no sin hogar. Living in Nomadland», por cierto que el subtítulo inglés no es esnobismo sino que se justifica porque el texto está traducido a ese idioma.
Este artículo fue escrito antes de que los cineastas de Nomadland recibieran varios premios en la última ceremonia de los Oscar, pero cuando ya había ganado el León de Oro de Venecia y triunfado en otros premios como los BAFTA y los Globos de Oro; es curioso que en los últimos años las películas galardonadas en los Oscar lo hayan sido antes en festivales europeos, como sucedió con Parásitos, lo que no solía ocurrir en ediciones anteriores.
En otras ocasiones suelo copiar los primeros párrafos de mis artículos, indicando que si quieren seguir leyéndolos, han de comprar los libros o revistas donde se publicaron, en este caso los editores de Arquitectura Viva, creo que siguiendo un buen criterio, han decidido publicarlo entero en su pagina web y se puede leer aquí.

27 de marzo de 2021

Arquitectura de cines en Valladolid

Ayer recibí el libro Arquitectura de cines en Valladolid: En busca de una identidad arquitectónica y urbana, escrito por Daniel Villa
lobos Alonso, que también se ocupa de la documentación gráfica, mientras Sara Pérez Barreiro se ha encargado de la documentación de archivos, un volumen editado por el Grupo de Investigación Reconocido de Arquitectura y Cine (GIRAC), sobre el que ya he escrito en otras ocasiones y que está realizando una gran labor en el estudio de las relaciones entre ambas disciplinas.
En todo el mundo, se han publicado bastantes libros sobre los edificios dedicados a las proyecciones cinematográficas, sobre todo, en países anglosajones, pero en España son mucho menos habituales. Éste sobre los cines vallisoletanos, se nota que es el resultado de una investigación exhaustiva, realizada con profesionalidad y, sobre todo, con cariño, y además tiene dos características que lo hacen destacar sobre otros libros similares dedicados a otras ciudades.
La primera es su minuciosidad, porque no solo recoge las edificaciones que se convirtieron en cines o se construyeron para ello, sino que también se mencionan espacios usados para realizar proyecciones en centros docentes o de otro tipo, como por ejemplo el extraordinario Cine-Teatro del Colegio de los Dominicos, creado por Miguel Fisac, incluyendo además proyectos de salas que no llegaron a construirse o se modificaron, como la del Colegio Cristo Rey de Luis Feduchi.
La segunda característica muy destacable es su extraordinaria documentación gráfica, no solo por las fotografías recientes del autor del texto y Montserrat García, sino además por los abundantes planos, la mayoría de las veces redibujados y/o retocados también por Villalobos.
En resumen, Arquitectura de cines en Valladolid es un libro que ya es un referente en este tipo de ensayos, sobre los cada vez más escasos cines que tanto contribuyeron a la formación y el entretenimiento de muchas generaciones de seres humanos.

3 de marzo de 2021

Beka & Lemoine

En el último número de Arquitectura Viva, el 232, correspondiente al mes de marzo, se publica mi artículo «Bêka & Lemoine: La  mirada insólita», que me encargaron sobre la trayectoria de estos cineastas, a raíz de su última película, Tokyo Ride, rodada en gran parte en el interior del Alfa Romeo Giulia GT del arquitecto Ryue Nishizawa, mientras recorre las calles de la capital del Japón.
Ya había elegido su primer largometraje, Koolhaas Houselife, que aún sigue siendo una de sus mejores películas, para estar entre las cincuenta películas que merecían formar parte de Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura, por su punto de vista entonces innovador y su forma de mostrar una edificación, y es complicado mantenerse neutral y siendo justo cuando se escribe sobre la obra de cineastas que han intentado mostrar la arquitectura desde otra forma distinta, que no sea la usual de "bustos parlantes" elogiando a un arquitecto y/o un edificio. Supongo que para Beka & Lemoine también ha de ser complicado mantenerse ecuánimes cuando están realizando un documental encargado y financiado por una empresa o un arquitecto, por eso se nota que están más libres y son más creativos, cuando son ellos mismos los promotores de sus proyectos.
Como en otras ocasiones voy a copiar solo el primer párrafo de mi artículo y si quieren seguir leyéndolo, lo siento, pero tendrán que comprar la revista:

Un viejo Alfa Romeo Giulia recorre las calles de Tokio bajo la lluvia, lo conduce Ryue Nishizawa, en el asiento trasero va incómoda y apretada Louise Lemoine, y en el delantero el espectador, que verá y oirá lo que sucedió desde la mañana a la noche del 25 de abril de 2019, a través de la cámara que maneja Ila Bêka en Tokyo Ride. No parece un planteamiento muy prometedor, pero tampoco lo parecía entrevistar a una extremeña que se ocupaba de limpiar una casa en Koolhaas Houselife y sin embargo, quienes las hayan visto saben que tanto una película, como la otra, son capaces de mostrar aspectos insólitos de edificios y ciudades, gracias a la mirada singular de estos dos cineastas.

Esperemos Beka & Lemoine sigan con su trabajo y pronto estrenen una nueva película.

6 de febrero de 2021

Mejores películas del 2020

Mejor película de 2020 según los
críticos de Miradas de Cine

La veterana página web Miradas de Cine me solicitó una relación con las que yo pensaba que han sido las diez las mejores películas del terrible año pasado; ya he escrito en otras ocasiones que me cuesta mucho elegir estas listas, porque muchas veces es complicado escoger entre dos cintas que te han gustado, de todos modos es un honor para mí colaborar con cualquier publicación e intentar poder aportar algo nuevo.
Mi lista la hice por orden alfabético y es la siguiente:

    Beginning (Dea Kulumbegashvili)
    Blanco en blanco (Théo Court)
    El año del descubrimiento (Luis López Carrasco)
    Estoy pensando en dejarlo (I’m Thinking of Ending Things, Charlie Kaufman)
    First Cow (Kelly Reichardt)
    Steve Bannon el ideólogo de Trump (American Dharma, Errol Morris)
    Under the Skin (Jonathan Glazer)
    Vitalina Varela (Pedro Costa)
    Ya no estoy aquí (Fernando Frías)
    Zombi Child (Bertrand Bonello)

El documental de Morris es de 2018 y la película dirigida por Glazer de 2013, pero se han visto en España el año pasado; otra característica del 2020 es que desgraciadamente ninguna de las películas la he podido ver proyectada en una pantalla cinematográfica, sino a través de un televisor, sobre todo, porque estas películas no se suelen proyectar en la ciudad donde vivo y además por el cierre de los cines, que parece continuará aquí por mucho tiempo o para siempre. Esta es una desagradable novedad en mi vida, porque desde que tengo conciencia recuerdo ir muchas veces al cine cada año.
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