26 de diciembre de 2021

Madrid en "La casa de papel"

Títulos de crédito de las temporadas 1 y 2, con la maqueta del edificio del
CSIC
 
En estos días navideños he visto toda La casa de papel hasta terminar con 
el décimo episodio de la quinta y última temporada. 
Siempre he preferido ver las series cuando han concluido, aunque muchas veces su final depende de la audiencia y nunca se sabe cuándo han acabado de verdad. 
Se puede escribir mucho sobre esta serie, por ejemplo sobre sus incoherencias, como la desaparición de tres personajes, los soldadores, de las tres últimas temporadas, que están en el sótano del Banco de España, o cómo se puede disparar con un lanzacohetes dentro de un edificio y que no se hunda, pero estas cuestiones son normales en el cine y no suelen afectar al desarrollo de la acción, como este es un blog sobre las relaciones entre el cine, la arquitectura y la ciudad, lo que interesa es la realidad y la ficción en la ciudad que aparece en las imágenes, en Madrid.
Antes de continuar he de decir que en esta entrada no se va a dar una relación de las localizaciones donde se grabó la serie, porque ya hay numerosas páginas en Internet que tratan sobre este tema y entre ellas recomiendo esta, que es una de las más completas.
Como ya sabrán, en sus dos primeras temporadas, se narra un robo ejecutado en la sede de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, mientras que en las tres últimas lo que se roba es todo el oro depositado en el Banco de España
Empezando por el primer atraco, no se eligió el edificio real, situado en el número 106 de la calle Jorge Juan, sino el que ocupa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que está en la calle Serrano, 117; esta elección debe responder a motivos urbanos, ya que la localización en la que se realizó la grabación tiene delante una amplia plaza, donde se desarrollan varias secuencias, que no se hubieran podido grabar en un espacio más estrecho como el de la calle Jorge Juan. 
La sede del CSIC transformado en templo egipcio para Marco
Antonio y Cleopatra
Este cambio de edificios también afecta a la maqueta de papel cuya construcción se muestra en los títulos de crédito, así como en varias secuencias, que reproduce la sede del Consejo, un edificio cuya fachada ya fue utilizada en el cine, cuando Emilio Ruiz del Río la transformó en un templo egipcio para Marco Antonio y Cleopatra, manteniendo solo su columnata y la escalera, gracias a una prodigiosa pintura hecha sobre un cristal, demostrando una vez más que una edificación vista en una pantalla puede ser cualquier otra e incluso de otro tiempo.
La inspectora trazando y su circunferencia
Respecto a la ciudad, en la segunda temporada hay unas escenas en las que la inspectora Murillo para atrapar a El Profesor pega un plano de la ciudad en una pared de su chalé y dibuja una circunferencia cuyo centro está en una cafetería donde se han encontrado varias veces, como en una de ellas la inspectora lo llamó por teléfono, teniendo en cuenta el tiempo que él tardó en llegar, establece el radio de la circunferencia, creyendo que su guarida estará dentro del área de este círculo; el plano que usa pertenece a Madrid y es curioso que la circunferencia esté más cerca de la Fábrica real que del Consejo, su centro está en el número 69 de la calle Maldonado, donde actualmente hay una cafetería, pero distinta a la que aparece en la serie.
Cafetería en la Calle Maldonado, 69 (Fuente: Google Maps)
La inspectora recorre esa zona entrando en varias tiendas y llevándose las imágenes garbadas por sus cámaras de vigilancia, intentando ver a El Profesor, concretamente se le ve saliendo de dos: Efecto 2000 y Las Mil y Una Flores, que existen en la realidad y están en las calles Valderibas, 34 y Sánchez Barcáztegui, 31 respectivamente, bastante cerca una de la otra, pero muy lejos de la circunferencia marcada en el plano, como también está muy lejos de ese círculo la fachada donde se grabó la entrada del lugar donde se esconde El Profesor, que, según este enlace, se encuentra en el número 33 de la calle Miguel Yuste.
Plano con las localizaciones de las dos primeras temporadas:
A.- Fabrica Nacional de Moneda y Timbre
B.- Consejo Superior de Investigaciones Científicas
C.- Área marcada por la inspectora en su plano
Es interesante que una de las edificaciones que más se destaca en ese plano sea precisamente la de los Nuevos Ministerios, donde se grabaron las temporadas tercera, cuarta y quinta de la serie. 
Títulos de crédito de las temporadas 3, 4 y 5 con la maqueta de la 
sede del antiguo Ministerio de Fomento
El antiguo Ministerio de Fomento, hoy  Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, en el edificio de los llamados Nuevos Ministerios, situado en el Paseo de la Castellana, 117, obra del arquitecto Secundino Zuazo, figura ser en la serie el Banco de España, que en realidad se encuentra en el número 48 de la calle de Alcalá, haciendo esquina con la Plaza de la Cibeles. 
Es curioso que en la reciente película Way Down, cuyo argumento narra el atraco a ese banco, sí se situó el edificio dónde se encuentra en la realidad, una situación fundamental, porque en el guion es importante el papel que juega la multitud que se congrega en ese lugar para celebrar los triunfos deportivos, es este caso el Mundial de Fútbol de 2010.
Plano con las localizaciones de las tres últimas temporadas:
A.- Banco de España
B.- Nuevos Ministerios
Como escribía antes, esas incoherencias entre lo real y lo ficticio, no afectan a la serie, pero resultan curiosas y por ejemplo se puede preguntar, por qué no le dieron a la actriz que interpreta a la inspectora, un plano que se correspondiera con los lugares dónde se grabaron los episodios. 
Los diseñadores de esta serie han creado un nuevo Madrid, el Madrid de La casa de papel, que quizás termine siendo más real que el de verdad.

20 de diciembre de 2021

Francisco Prósper. Creador de ilusiones

Cubierta del libro
Hace unos días me llegó por correo el último libro que ha escrito Domingo Lizcano, quien sigue compaginando sus investigaciones con su trabajo como profesional en el mundo de los efectos especiales, y que lleva el título de esta entrada: Francisco Prósper. Creador de ilusiones
Tras haber publicado en la editorial Área 51 que regenta junto a Antonio Garcinuño,, los libros Los alquimistas del 7º arte. Efectos especiales en el cine español y Carlo de Marchis. Maquetas, látex, monstruos y aviones, este autor decidió afrontar el estudio de uno de los profesionales más polifacéticos del cine español, el constructor de decorados, técnico de efectos especiales y director cinematográfico Francisco Prósper.
Tuve la suerte de que Domingo me solicitase escribir un prologo para su libro, cuyo inicio reproduzco a continuación:

«Hace mucho tiempo, España era un país en el que había numerosos estudios de rodaje, donde se filmaban muchas películas a la vez, que permitían ganarse la vida a un gran número de diversos profesionales; personas que aprendieron su oficio transmitiéndoselo ente ellos y en las filmaciones, resolviendo múltiples problemas, a veces con muy pocos recursos; esos conocimientos les sirvieron, no solo a ellos, sino incluso a la economía de nuestro país, porque una de las razones para que años después, las productoras extranjeras eligieran rodar sus películas en España, fue su enorme capacidad profesional; pertenecían a todas las ramas de la cinematografía, siendo una de las más prolíficas la dedicada a la técnica específica de la escenografía: decoradores, ayudantes de decoración, ambientadores, atrecistas, pintores, carpinteros, escayolistas… todos ellos conocían perfectamente cuáles eran sus funciones y cómo desarrollarlas con una eficacia extraordinaria.
Entre ellos, uno de los más notables fue Francisco Prósper, alguien de quién todos sus compañeros hablaban bien, no solo como profesional, sino además como persona».

Además de por su texto, el interés del libro reside en su impresionante parte gráfica con muchas fotografías y dibujos, la mayoría de ellos completamente inéditos y facilitados por familiares y técnicos que trabajaron con Prósper, y que afortunadamente han conservado un material importante para la historia del cine español.

25 de noviembre de 2021

Votaciones a los Premios Goya 2021

Hace unas horas se ha cerrado el plazo para que los miembros de la Academia de Cine realicemos la votación de la primera ronda de los Premios Goya de este año. 
La votación es secreta, pero el año pasado ya publiqué la lista de películas a las que había votado, aunque, como escribí entonces: «no creo que le interese a muchas personas».

Largometraje: La viajante, Miguel Mejías.
Largometraje documental: Quién lo impide, Jonás Trueba.
Largometraje de animación: Gora Automatikoa, David Galán Galindo, Esaú Dharma, Pablo Vara.
Largometraje iberoamericano: Los lobos. Samuel Kishi. México.
Largometraje europeo: Otra ronda (Druk), Thomas Vinterberg. Dinamarca.
Cortometraje de ficción: Farrucas, Ian de la Rosa.
Cortometraje documental: La sangre es blanca, Óscar Vincentelli.
Cortometraje de animación: Ehiza, Andere Molinuevo, Ángela Jurado, Arrate López, Begoña Vicario, Jugatx Astorkia, Miriam Inza, Naiara Mallabia, Oihana Leunda, Roberto Zabarte, Ruth Escobar, Uxue Reinoso.

Las películas a las que voto rara vez son nominadas, pero es algo que no importa, porque sigo creyendo que mis favoritas son las más interesantes del año, aunque sin duda pueda haber otras también muy estimables. Publico mi lista, pensando que a los cineastas que han trabajado en los títulos elegidos, puede gustarles saber que por lo menos a un espectador --en la mayoría de ellas a muchos más-- les han parecido estupendas.

ACTUALIZACIÓN del 29 de noviembre de 2021

Hace unas horas que se ha conocido cuáles son las películas nominadas y solo he coincidido en cuatro: largometraje documental, Quién lo impide; largometraje iberoamericano, Los lobos; largometraje europeo, Otra ronda;  y cortometraje de ficción, Farrucas. En la anterior edición solo coincidí en tres. 
En cuanto a la película de animación, solo se presentaron cuatro, por lo que la divertida y cáustica Gora Automatikoa ha sido también elegida, es curioso porque trata sobre un director -su propio director en la realidad- que, cuando se entera que el año pasado solo se presentó un cinta en esta categoría y ganó un Goya automáticamente, decide rodar una película de animación para ganarlo y es posible que de verdad lo consiga. 
Como escribía antes, es habitual mi discrepancia con lo elegido por los académicos, por lo que no ha influirá en mis criterios para tomar la decisión de escoger los títulos que considere más interesantes del próximo año.

11 de octubre de 2021

70 años sin TV

Gracias a Design Taxi he descubierto que la revista digital Household Quotes ha buscado en los catálogos de IKEA, desde sus inicios en 1958, fotografías de los cuartos de estar típicos de cada una de las décadas desde entonces hasta ahora, con el mobiliario de esa marca y sus correspondientes precios, publicándolas en su página web con el título Swedish Clasiics; evidentemente no es un análisis exhaustivo y solo es significativo casi como una curiosidad, pero es interesante por varias razones. 
Copio aquí debajo las fotografías por décadas con el precio de todos los muebles.
Años 50 (1.819,34 $)

Años 60 (1.764,22 $)

Años 70 (1.701,32 $)

Años 80 (1.480,25 $)
Aparece la estantería Billy que en 2009 después de treinta años
fabricándose, se hacían quince por minuto, se habían vendido 41
millones de unidades, que unidas habrían tenido una longitud de
70.000 km

Años 90 (2.086,23 $)

Primera década del siglo XXI (1.732,95 $)

Años 10 (2.806,45 $)

Años 20 (1.112,95 $)
Como puede comprobarse, los muebles de la década actual son los más baratos 1.112,95 $, mientras que los más caros son los de los años diez de este siglo y los noventa del anterior, 2.806,45 $ y 2.086,23 $ respectivamente, aunque para poder compararlos con más fiabilidad habría que igualar las cantidades de todas las décadas según el coste de la vida y la depreciación, en este caso del dólar estadounidense.
Lo que sí está muy claro es que en esos cuartos de estar, no aparecen reproductores de sonido (radios, tocadiscos...), ni aparatos de televisión, hasta la década actual, en la que a la izquierda de la fotografía hay un televisor y además se puede ver un ordenador portátil. Habría que estudiar esta ausencia, teniendo en cuenta que IKEA ha vendido numerosos muebles para albergar equipos de sonido y televisores, así como para almacenar discos, vídeos VHS y CD.
Se podría plantear que es una casualidad o que la empresa sueca no pensaba que estos aparatos debían estar en la habitación principal de la casa, sino en otra secundaria, o quizás que en aquel país no se colocaban ni se disfrutaba de los espectáculos domésticos en los salones, pero para afirmarlo, habría que estudiar a fondo los catálogos de IKEA.

ACTUALIZACIÓN del 13 de octubre de 2021

Cuando puse información de esta entrada en Facebook, Juan Manuel García Ferrer hizo un comentario muy interesante, escribió: «También han desaparecido en la época actual las estanterías para libros...» tiene razón y también es significativo del momento en el que vivimos, además es curioso que en la década de los cincuenta tampoco haya un mueble con estanterías, y que en los años setenta sea cuando se ve mayor cantidad de libros en un mueble.

1 de octubre de 2021

Autorretratos de Fisac y Bofill

La horrible cabecera del programa
Casualmente he encontrado unos programas titulados 
Autorretratoque emitió rtve en dos etapas, en 1984 y 1985, dirigidos por José Luis Jover y en los que Pablo LIzcano entrevistaba a personas conocidas en aquella época. La primera de todas fue Olvido Gara, y a partir de ahí intervinieron personas de profesiones muy variadas, como actores, cómicos, deportistas, cantantes, economistas, empresarios, escritores, médicos, músicos, periodistas, políticos, pintores, toreros y directores de cine, entre los que se pueden ver en este momento a Almodóvar, Berlanga y Borau; además hay programas dedicados a arquitectos, a Miguel Fisac (1984) y Ricardo Bofill (1985), dos personas y dos profesionales muy diferentes entre sí, por lo que es interesante comprara sus intervenciones.
Lizcano con Fisac en su estudio
El primero tenía setenta y un años, ya había realizado casi toda su obra, aunque aún le faltaba construir algunos edificios, en esos años y hasta su muerte en 2006, se dedicó a escribir y recibió varios y merecidos homenajes. 
En Autorretrato parece estar en su estudio, con estanterías llenas de libros y muchas carpetas desperdigadas por las mesas, está lleno de plantas y tiene unas cristaleras a través de las que se ve el paisaje, Fisac y Lizcano están sentados delante de una mesa de madera y el arquitecto va vestido con una chaqueta canela, confeccionada con un tejido Príncipe de Gales, una corbata rojiza y una camisa amarillenta, su entorno y su ropa tienen colores cálidos y naturales, que transmiten cercanía. 
Bofill y Lizcano en el decorado del programa
Bofill en 1985 tenía cuarenta y seis años y estaba en pleno auge profesional, construyendo grandes complejos residenciales en Francia, con fachadas llenas de cornisas, columnas y capiteles, que aparecen en películas como Las noches de la luna llena y Brazil, estrenadas en 1984 y 1965, cuando se emitió Autorretrato de Bofill. 
Desgraciadamente en la segunda etapa de este programa, los diálogos ya no se celebraban en las casas o lugares de trabajo de los entrevistados, sino en un único decorado, con el entrevistador y el entrevistado sentados en un sofá blanco curvo, colocado alrededor de una mesa circular también blanca y con un fondo totalmente negro, Bofill que se autodenomina como «uno de los inventores de la posmodernidad», va vestido con un traje oscuro, con una chaqueta con las mangas demasiado cortas, corbata también oscura y camisa blanca, con un aspecto formal y casi fúnebre. Frente al color, la naturalidad y la alegría que transmite el programa sobre Fisac, el de Bofill es todo lo contrario, serio y hasta triste. 
La actitud de los dos arquitectos también es completamente diferente, al final de los programas, en un apartado denominado «Muy personal», a los entrevistados se les hacía una encuesta con preguntas muy parecidas, entre ellas las siguientes: 
Fisac durante la encuesta, sentado de lado, como si estuviera
incómodo
«¿Usted tiene un alto concepto de sí mismo?». 
Fisac: «Siendo bajito, sería ridículo que tuviera un concepto alto».
Bofill: «Intento, intento estructurar al máximo mi personalidad, influirla para tenerlo».
«¿Cuál es la obra humana que más admira usted?»..
Fisac: «La ciudad, pero no solamente su concepción arquitectónica, sino sobre todo como espacio para que vivan y convivan los hombres»..
Bofill: «Las pirámides de Egipto».
«¿Cuál es la obra humana que más deplora?». 
Ambos: «La guerra».
«¿Qué arquitecto le hubiera gustado ser?».
Fisac: «Isidoro de Mileto, que es el arquitecto de Santa Sofía de Constantinopla».
Bofill: «Un científico, quizás».
«¿Cuál es sueño favorito». 
Fisac: «Que me encarguen muchos proyectos». 
Bofill: «Pasar a la historia».
Bofill durante la encuesta, sentado cómodamente con la pierna cruzada,
en el trono en el que estaban los entrevistados en la segunda etapa del 
programa
«¿En qué o en quién le hubiera gustaría reencarnarse». 
Fisac: «En una alondra, que es el pájaro de la libertad». 
Bofill: «En Leonardo da Vinci».
«¿Podría formular un profundo deseo?».
Fisac: «Formular un íntimo deseo, siempre es una cosa ridícula para los demás y yo diría, sin embargo, aun exponiéndome a hacer el ridículo, que me gustaría tener sentido del humor».
Bofill: «Que los estudiantes estudien mis obras dentro de trescientos cincuenta años».
Como se puede comprobar, Bofill tenía unos sueños de grandeza de los que carecía Fisac, de todos modos, lo importante de un arquitecto son sus obras y no se sabe qué sucederá dentro de los tres siglos y medio, mencionados por Bofill, ni siquiera si quedará alguna edificación de estos profesionales o incluso de cualquier otro.
Los Autorretratos se pueden encontrar en los enlaces que surgen "pinchando" sobre los nombres de los arquitectos Fisac y Bofill.

24 de septiembre de 2021

Poelzig y Poelzig

Hjalmar Poelzig baja por la escalera con extrañas barandillas
La semana pasada una amiga de Facebook actualizó su fotografía de portada poniendo la que está aquí a la izquierda. Cuando alguien le preguntó si era The Black Cat, mi amiga le respondió: «Karloff como el satanista y esteta Hjalmar Poelizig, homenaje al arquitecto y decorador cinematográfico alemán del mismo apellido autor de los escenarios de El Golem. Una de las películas favoritas de LaVey (y de un tal Jesús Palacios), entre otras cosas por su uso de la arquitectura Bauhaus como escenario gótico en lugar del tópico castillo con telarañas».
Evidentemente el personaje que baja las escaleras es Boris Karloff en Satanás, el título con que la película se estrenó en España, pero la escalera y, sobre todo, las barandillas... Por eso escribí «Tengo que volver a verla, porque no me acuerdo de esa barandilla. La bata de Poelzig sí es de la película» y mi amiga me replicó: «Cualquier motivo es bueno para volver a verla. Yo no me canso». Tenía razón.
En 2007 vi Satanás muchas veces y con mucho agrado, porque escribí un artículo titulado «Proyecciones y utopías de la vanguardia: La arquitectura moderna en le cine fantástico (1920 - 1950)», para el libro colectivo Paradigmas; El desarrollo de la modernidad arquitectónica visto a través de la historia del cinecoordinado por David Rivera y dibujé los planos de la casa que se supone ha diseñado Hjalmar Poelzig. Hace unos días volví a verla, esta vez con el "fast forward" y las barandillas no aparecían en la película.
Comencé a buscar en imágenes de Google y no tardé en encontrar la fotografía, primero en alguna página en la que se incluía entre otras de The Black Cat y por fin en una titulada Poelzig VS. Poelzig del artista Pawel Ksiazek (no se puede escribir correctamente aquí, porque no admite unas letras del alfabeto polaco).
Entonces pude escribirle a mi amiga: «Definitivamente no es una foto de la película, la he vuelto a ver y esa barandilla es de un edificio del Poelzig real, un fotomontaje de Pawel Ksiazek se puede ver más en (y añadí el enlace)»
Montaje de Ksiazek en el que los personajes, en vez de jugar al
ajedrez, como en la película, observan la maqueta del edificio
 de los grandes almacenes que construyó Hans Poelzig en Breslau
En esa página se puede leer parte de un texto del catálogo de la exposición que realizó este artista en la desaparecida galería berlinesa Zak Branicka, entre el 30 de abril de 2010 y el 5 de julio de año siguiente, que empieza con un error: «La analogía entre los dos nombres no es una coincidencia. El director y el arquitecto se conocían. Poelzig creó los decorados de la primera película de Ulmer El Golem y a cambio Ulmer llamó al arquitecto diabólico de Black Cat en honor a Hans Poelzig», evidentemente Ulmer no dirigió El Golem, sino que lo hizo Paul Wegener, pero sí es cierto que debieron conocerse en el rodaje de esa película, tal como escribí en el artículo antes citado: «
Berlín verano de 1919, un joven de veintinueve años, que trabaja como decorador en la compañía teatral de Max Reinhardt, va a estar dos meses en paro; por casualidad se encuentra a un amigo, al escenógrafo Rochus Gliese, que le propone: ¿Por qué no vienes conmigo y trabajas en una película? Él le responde: ¿Qué clase de trabajo, si ya tienen un escenógrafo en la película, el profesor Poelzig? Pero termina dejándose convencer por Gliese, el trabajo al principio consiste en recortar siluetas para ponerlas delante de la cámara. La película se titularía El Golem y el joven se llamaba Edgar G. Ulmer. Muchos años después el propio Ulmer le contaba a Peter Bogdanovich que tras trabajar dos semanas en la película "estaba construyendo decorados, porque a Poelzig no le importaba"». Ulmer y Poelzig también pudieron conocerse cuando este último hizo el proyecto y construyó el Grosses Schauspielhaus en 1919, para Max Reinhardt ya que, como se mencionaba antes, Ulmer trabajaba entonces en su compañía teatral.
El estudio de Hjalmar Poelzig con la maqueta de la iglesia
Grundtvigs de Hans Poelzig, encima de la mesa,
introducida por Ksiazek
El texto del catálogo continúa con otra referencia que no he encontrado, pero que quizás sea cierta: «
Según los biógrafos de Hans Poelzig, el propio arquitecto quería ser reconocido en ocasiones como un personaje demoníaco: "Dentro de mí viven muchos espíritus y demonios, si así es como la gente quiere llamarlos. Sólo el odio a Dios es creativo y suscita algo nuevo en las personas", escribe en una carta a su esposa Marlene Moeschke».
En otro párrafo del catálogo se puede leer: «La arquitectura juega un papel clave en las pinturas y fotografías de Ksiazek; conecta dos mundos, el ficticio (película) y el real. En los espacios de las realizaciones más famosas de Hans Poelzig, inserta a los protagonistas de la película: en una fotografía de la escalera de la Haus des Rundfunks en Berlín (diseñada por Hans Poelzig) reemplaza la escalera por las escaleras que conducen al sótano de la de Hjalmar Poelzig. En otra, la sala de Hjalmar Poelzig se conecta con el vestíbulo del cine Capitol de Berlín. En la serie de fotografías mostradas en la exposición, Ksiazek también manipula los detalles: en la película se muestra una puerta, sin embargo, el artista reemplaza la manivela de la puerta por una de la Haus des Rundfunks. En las paredes del dormitorio de Hjalmar Poelzig, coloca los bocetos arquitectónicos genuinos de Hans Poelzig».
Los antagonistas de Satanás con otra maqueta de un edificio
proyectado por Hans Poelzig sobre la mesa, donde los
antagonistas juegan al ajedrez en Satanás
El texto finaliza: «A partir de la realidad y la ficción cinematográfica, Ksiazek construye una visión hipotética de un mundo alternativo que considera hasta qué punto la arquitectura del siglo XX se fusiona con la cultura de masas y en qué nivel se materializa en la sociedad. Igualmente significativo es que Pawel Ksazek es ante todo un pintor que ha trabajado su propio estilo altamente reconocible y el proyecto Poelzig VS. Poelzig es la inspiración para sus pinturas. Una pintura es para él el elemento final de una compleja búsqueda de varios niveles. Todo el proceso de probar y seleccionar motivos y buscar "pruebas materiales" sobre la base de vínculos históricos es nada menos que un pretexto para el desarrollo pictórico y una buena pintura».

Imagen de Satanás
Versión de Ksiazek con el fondo de la Haus des Rundfunks de
Hans Poelzig
Gracias a mi amiga y a su publicación en Facebook, he descubierto el trabajo de este artista, que en el caso de Poelzig VS. Poelzig es especialmente interesante para todos los interesados en las relaciones entre cine y arquitectura.
Imagen de Satanás, Hjalmar Poelzig en la escalera de su mansión,
demostrando que la original es más interesante
cinematográficamente que la propuesta por Ksiazek

18 de septiembre de 2021

Dark Tower

Phillip Page en una fotografía con un edificio en construcción 
detrás demostrando que es arquitecto
Phillip Page (Phillipe Méndez Paige), nació en Barcelona, el 11 de mayo de 1927; su padre, John Page, fue teniente coronel del ejército británico; Phillip se graduó en la Essex School de Londres en 1945; licenciado en arquitectura en 1949 en la Universidad de Westshire; capitán de la Royal Air Force entre 1949 y 1953; máster de arquitectura por la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, en 1956; ese mismo año comenzó a trabajar en el estudio Copely & Seers, en Boston; se casó con Alisa Copely en 1959 y se convirtió en ciudadano estadounidense en 1961; fundó el estudio Page Design, Inc. en Nueva York en 1962, abriendo sucursales en Londres en 1970 y en Barcelona en 1982; se divorció de Alisa Copely en 1980 y se casó con Carolyn Jane Spencer el año siguiente.
Carolyn Page cuando le regaló un casco al promotor de la
Torre Unico 
Carolyn Page (Carolyn Jane Spencer), nació en Hampshire, Inglaterra, el 11 de julio de 1954; su padre, Jonathan Burke Spencer, fue editor de The Hampshire Review; se graduó en la Hanaford School for Girls en 1971; grado de asociada en el Art Center of London, en 1973; licenciada en bellas artes en el Rhode Island Institute of Design, en 1975, donde fue "Dean's List", obtuvo el Premio Schaeer para diseño de estudiantes y el segundo puesto en el concurso Frank Lloyd Wright; máster de diseño en la Parson's School of Design de Nueva York en 1977, en la que ganó los premios Paley Grant y Mercer de diseño de posgrado; comenzó a trabajar en Page Design, Inc. en 1977; se casó con Phillip Page en 1981; fue nombrada vicepresidenta de la sección creativa en 1981; de la sección creativa internacional el año siguiente, y vicepresidenta ejecutiva de operaciones internacionales en 1984.
Una compañera de trabajo de Carolyn declaró: «Todo lo que sé es que Phillip llevaba casado veinte años cuando su joven diseñadora, recién salida de Parsons, se puso a trabajar para él. Entonces echaron a la primera esposa y Carolyn ascendió en el estudio, no es que no tuviera talento, tenía muchísimo más de lo que jamás tuvo ese estúpido de su marido. De todos modos, después de cinco años, eclipsó por completo a Phillip, pero ella siempre lo acreditó como el autor. Aún así, creo que al bastardo le molestaba, ya sabes, celos profesionales y todo eso... Supongo que escuchaste los rumores sobre la Torre Unico, que era un encargo personal de Phillip, cuando Carolyn descubrió que estaban a punto de desechar sus diseños, los protegió, fue corriendo a Unico con sus planos y los vendió a su nombre. Lo sé porque estuve despierta hasta las once de la noche anterior fotografiando los planos para ella».
En definitiva, Carolyn es una joven profesional que empieza a trabajar en el estudio de un arquitecto famoso y rico, se casa con él y va escalando puestos dentro de la empresa, es posible que su atractivo físico le ayude, pero como dice su compañera, tiene talento, incluso más que su famoso esposo. Éste desaparece y ella se queda como responsable de finalizar la obra de la Torre Unico, antes mencionada, un rascacielos de treinta plantas con un muro cortina, una fachada acristalada curva, en el que pronto comienzan a suceder sucesos extraños, mueren dos trabajadores, un limpiacristales y un guardia de seguridad --el primero además cae encima de un directivo de la promotora Unico matándolo--, un investigador privado dispara contra usuarios de la torre y mata a varios, intentando asesinar a Carolyn... Otro edificio poseído, en este caso por un arquitecto, que lo usa para eliminar a personas empleando además materiales de obra como armas, perfiles metálicos se clavan en dos cuerpos humanos, unos cables electrocutan a otro, el ascensor se encarga de algunos más...
Todo esto forma parte del argumento de Torre de cristal en español y Dark Tower en países anglosajones, una coproducción entre Estados Unidos, Gran Bretaña y España, con problemas en su rodaje, dirigida en 1987 por "Ken Barnett", un seudónimo de Freddie Francis, que al parecer --y es lógico-- no estaba muy contento con la película.
Evidentemente los currículums de los arquitectos antes mencionados, que se ven en la película en una pantalla de un arcaico ordenador personal con letras verdes, están inventados por los guionistas, como las declaraciones de la mujer. Phillip Page era Juan Ramón Romaní, su mujer Carolyn, Jenny Agutter y la Torre Unico es uno de los edificios Trade diseñados por José Antonio Coderch y Manuel Valls, inaugurados en 1968.
La siniestra --según la película-- Torre Unico
Este conjunto de edificios está formado por cuatro torres, dos con nueve plantas y las otras dos con diez --de hecho, el limpiacristales está trabajando en la torre sur--, que naturalmente no llegan a las treinta del rascacielos de la película, por eso intentaron encuadrarlo siempre desde abajo, mostrando su parte superior y en las escenas nocturnas acompañado de una música ominosa. 
En Torre de cristal se está acabando la construcción del edificio, aunque hay plantas ya ocupadas, como la oficina de Carolyn en la que no puede faltar un tablero de dibujo, y también está acabado su vestíbulo, mientras que los Trade se habían finalizado diecinueve años antes, por lo que las secuencias de la obra se rodaron según algunas fuentes en un edificio clausurado que había sido el Hotel Hilton y a partir de 1990 se convirtió en el Hospital de Barcelona. Faltaría establecer la improbable relación entre Page, el ficticio arquitecto de la Torre, con Coderch y Valls arquitectos reales del edificio que aparece en la película.
Respecto a la representación gráfica de la Torre de cristal en su publicidad, sólo en uno de sus carteles aparece el edificio, aunque en todos el motivo principal es la torre a veces convertida en un ataúd, como si fuera una edificación - símbolo, como esas terribles que imitan objetos y animales, aunque mucho más macabro, de todos modos, no sería extraño que algún promotor se le ocurra construir uno igual, quizás para la sede de una funeraria.
El edificio de la película en un cartel
«Llega al cielo... y toca el infierno»

Edificio - ataúd incluso con sus asas,
y a la izquierda una torre de cristal, en
la calle parece que esperan unos
zombis barceloneses

Otro ataúd para la edición en VHS, 
con una torre de cristal a la derecha,
los zombis siguen esperando, pero
ocultos por el rótulo del título

Ni el edificio original, ni un ataúd, pero
con el texto: «En una ciudad que nunca
 duerme (¿Barcelona?) este edificio es una
pesadilla» 
A partir de aquí SPOILER, aunque la verdad es que en una película tan poco interesante da lo mismo saber cuál es su final, Carolyn le cuenta al protagonista que ha asesinado a su marido tirándolo en un hueco,--no se especifica cuál-- de la construcción y como aún estaba vivo, para rematarlo le ha vertido hormigón encima, Un crimen muy arquitectónico. El cadáver de Phillip llega a verse casi al final y su espíritu atrae a la arquitecta hacia el hueco para encerrarla con su difunto esposo para siempre. Un final también muy arquitectónico.
Phillip Page en su tumba, formando parte de su edificio

4 de agosto de 2021

Expectations

Cubierta del libro

Ayer me llegó el libro que ha editado la Escuela de Arquitectura de la Universidad Internacional de Catalunya (UIC), tras haber realizado su ciclo de conferencias Foros, que lleva ya cerca de veinte años celebrándose y que en esta ocasión llevaba el título Expectations
La relación del libro con las conferencias es que en él participan quienes las impartieron, pero no recoge sus disertaciones, sino algo bastante más interesante, unas entrevistas con ellos, realizadas por los directores de las tres últimas ediciones de Foros, los arquitectos Guillem Carabí-Bescós y Fredy Masad, así como el miembro del Departamento de Comunicación de la UIC Marcos Doespiritusanto Gallego.
Los profesionales entrevistados somos la arquitecta chilena Cazú Zegers, el economista español Santiago Niño Becerra, el historiador de la arquitectura holandés Hans Ibelings, la historiadora del arte portuguesa Dalila Rodrigues, el matemático español Jorge Riechmann, el historiador estadounidense Justin Stearns y yo.
Todas las entrevistas que he podido leer hasta ahora me han parecido muy interesantes y quizás la más sorprendente la de Niño Becerra; por mi propia experiencia, puedo decir que el cuestionario que me pasaron con las preguntas era muy complicado, porque son las que hacen plantearte nuevas ideas, recuerdo que tardé bastante en responderlas y no sé si habré estado a la altura de las expectativas de los entrevistadores, pero intenté contestarlas aportar siempre algo nuevo en todas ellas.
Al principio de las entrevistas hay un código QR que enlaza con la conferencia impartida por cada uno, que están colgadas en el canal de YouTube de la UIC, si a alguien pudiera interesarle la mía, está en este enlace
El libro no está en venta pero, a partir de septiembre se podrá leer a través e ISUU en la página web de la UIC, lo que recomiendo porque abarca muchos campos diversos además del arquitectónico.

3 de julio de 2021

Carteles de atrezo

La mancha blanca
Ayer me mandó Pedro Reula la fotografía que aparece aquí a la izquierda, lo hizo por una razón que ahora no puedo mencionar y en ella aparecen Niní Montiam y Luis Roses, protagonizando la obra de teatro, La mancha blanca, escrita por los comediógrafos José Fernández del Villar Granados y Víctor María de Sola, y estrenada en el Teatro Victoria de Madrid el 17 de septiembre de 1935. Esta fotografía con la firma de Alfonso, muestra uno de los dos primeros actos de esa obra que se desarrollan entre personas adineradas en San Sebastián, el tercero sucede en un pueblo gallego, y mientras están sentados en unos preciosos sillones de tubo cromado, Pedro me informó que son los Thonet S411, detrás de ellos hay un adorno metálico a través del que puede verse un cartel en el que se lee: «ILE CANARIES».
El escenario completo. Fotografía: Ahora

Ampliación de la fotografía mostrando el cartel
Tras una búsqueda complicada en Internet, pensando que era un cartel francés, logré encontrarlo y en su ángulo superior derecha aparece una firma: «Moliné». Antonio Moliné Ares, fue un pintor nacido en Cádiz en 1907, que se trasladó muy joven a Madrid, trabajando durante la segunda mitad de la década de los veinte en la empresa publicitaria Helios asociada a la suiza Publicitas, junto a otros veinte dibujantes, En 1932 obtuvo el premio del Patronato Nacional de Turismo con este cartel para la promoción turística de las Islas Canarias en países francófonos, que es uno de los pocos editados por ese patronato en que no se ve un paisaje o una edificación, sino que es alegórico.  Moliné siguió trabajando en empresas de publicidad como Alor, y ganó en 1936 el concurso para el cartel del baile de máscaras del Círculo de Bellas Artes madrileño, que se volvió a usar en 1984 para anunciar uno de los primeros bailes de carnaval tras la llegada de la democracia. En 1936, Moliné fue internado en el sanatorio antituberculoso de Húmera en Pozuelo de Alarcón, en la provincia de Madrid y es curioso que desde allí junto con dos compañeros, escribió una carta que se publicó en la revista Cinegramas en marzo, solicitando correspondencia con señoritas, por lo que estaba ya en el sanatorio cuando un grupo de militares dieron el golpe de estado del 18 de julio, que provocó la guerra, pocos meses después, el 17 de octubre, Moliné falleció en ese sanatorio, tenía solo treinta años de edad.
Cartel de Moliné
El dibujo de este cartel con un estilo art déco, 
no se entiende muy bien, hay una mujer con la boca abierta y los labios pintados, que lleva puesto un sombrero parecido al del traje típico de Las Palmas, que tiene algo agarrado con sus dos manos, que parece un tejido estampado, y lo ofrece o enseña, levantando sus brazos, está entre siete, como las Canarias, islotes desiertos y solo en el que podría ser Gran Canaria por su posición, hay una hoja de palmera, debajo puede leerse el texto: «Islas Canarias. Jardín con delicioso clima. Isla de calma y descanso», sin tampoco entenderse por qué se escribe «isla» en vez de usar el plural.. 
Volviendo a La mancha blanca, aún no he encontrado quién fue el escenógrafo que diseñó el decorado que se ve en la foto, pero es lógico que como parte del atrezo eligiera un cartel publicitario turístico, que se había editado solo tres años antes, al desarrollarse en un lugar también turístico como San Sebastián.
Es curioso que muchas décadas después aparezca otro cartel turístico de Canarias, pero ahora en otro medio, en el cine. En una secuencia de El amante del amor, dirigida por François Truffaut en 1977, su protagonista, Bertrand Morand (el actor Charles Denner), sale de una corsetería y camina por una calle, pasando por delante de un afiche en el que puede verse a una chica joven delante de otras personas, todas ellas vestidas con el traje típico de Tenerife, en lo que parece ser una romería. No he encontrado todavía el cartel original y tampoco sé si colocarlo en ese lugar fue decidido por el director artístico de la película, Jean-Pierre Kohut-Svelko, por cualquier otro técnico o simplemente fue una casualidad.
Captura de El amante del amor

26 de mayo de 2021

Incertidumbre de la divulgación

Cubierta del catálogo
El 22 de mayo pasado se inauguró la 17 Muestra Internacional de Arquitectura de Venecia. En esta edición el Pabellón Español alberga una exposición titulada Uncertainly, cuyos comisarios son Domingo González, Andrzej Gwizdale, Fernando Herrera y Sofía Piñero, con este motivo la fundación arquia y otras entidades han publicado un catálogo en el que se publican quince artículos de, según sus comisarios, «expertos», entre ellos uno mío titulado «Incertidumbre de la divulgación», que reproduzco a continuación, porque el catálogo se puede descargar gratuitamente:

Le Corbusier lo sabía. Estaba seguro que debía difundir sus obras para que la mayor cantidad de gente posible las conociera, tenía que usar todos los medios a su alcance para transmitir sus ideas por todo el mundo, porque creía en ellas y pensaba que iban a mejorar la vida de los seres humanos.
Durante todo el siglo pasado, la arquitectura se dio a conocer gracias al papel, el que conformaba revistas y libros donde se publicaban excepcionales descripciones literarias y el de los grandes diarios que acogían críticas influyentes, que llegaban a numerosos lectores; los arquitectos también descubrimos los espacios arquitectónicos mediante el papel sobre el que se imprimían planos, dibujos y fotografías, en ediciones especializadas.
La mayoría de estas revistas de arquitectura empezaron a publicarse a finales del siglo XIX, cuando también comenzaron las proyecciones cinematográficas, sin embargo, la imagen en movimiento no fue empleada para divulgar la arquitectura hasta años después y casi siempre de forma más limitada, entre otras razones, porque las películas solo podían verse proyectadas en las pantallas de los cines, hubo que esperar a que la televisión se infiltrase en nuestras casas, para que se realizaran más documentales, aunque casi siempre su carácter meramente divulgativo les hacia olvidar los aspectos que más le importaban a los arquitectos. Es contradictorio que aunque el movimiento es fundamental tanto en la arquitectura, como en el cine, este último no lograse interesarle tanto a los arquitectos como la representación estática de las edificaciones sobre el papel impreso.
Lo cierto es que en las últimas décadas la arquitectura está menos circunscrita a los ámbitos de difusión profesional y se menciona más en los medios de masas, incluso en el cine, la gente conoce más nombres de arquitectos y algunas de sus edificaciones, sobre todo si son monumentales, pero eso no significa que sean los más interesantes, porque siempre consiguió mayor difusión quien tuviera mas poder y recursos económicos, por eso los profesionales más conocidos son las llamadas estrellas  de la arquitectura, como las estrellas cinematográficas que eran el reclamo para que los espectadores acudieran a las salas, obviando que los principales responsables de las películas son sus directores.
Afortunadamente todavía persiste la incertidumbre, que consiste en no tener una noción segura y clara de algo, y esa falta de certeza debe conducir a un escepticismo que, como escribió Diderot, es el primer paso hacia la verdad, la duda se convierte en el principio del conocimiento. Una incertidumbre que existe en Internet, debido a su casi infinita variedad de opciones que caben en el gran divulgador de todo lo existente, incluso de la arquitectura. Esta enorme complejidad tiene la gran ventaja de permitir infiltrarse en los espacios más transitados, logrando mostrar las propuestas arquitectónicas más innovadoras e interesantes.
Hoy como entonces, Le Corbusier hubiera empleado también todos los medios a su alcance, pero debido a su dogmatismo, incompatible con la incertidumbre, es muy posible que sus propuestas no habrían logrado la misma divulgación que entonces.

Hasta aquí el artículo y aprovecho para agradecer a los comisarios por haber pedido mi colaboración en este proyecto.
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