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02 abril 2025

Anthony Minghela. Arquitectos y cineastas

Anthony Minghela
Hace más de diez años comencé a publicar una serie en este blog, titulada Arquitectos y cineastas, con textos de cineastas que relacionaban la realización de una película con la construcción de un edificio, en ella fui publicando algunos textos de directores, como Woody Allen, Ingmar Bergman, Valerian Borowczyk, René Clair, Fernando Colomo, Luigi Comencini, Dziga Vertov, 
John Ford, José Luis García Sánchez, Amos Gitai, Peter Greenaway, Abbas Kiarostami, Raúl Ruiz y John Sayles, así como de la actriz Viola Dana, y el ensayista Sigfried Giedion.
Ayer encontré un conjunto de entrevistas con Anthony Minghela entre ellas, hay una en la que habla sobre este tema, desde la escritura del guion, declarando: 

«Como guionista, como sé que estoy dirigiendo mis propias películas, incluyo cada vez menos información en el guion, porque no la considero necesaria. Siento que estoy diseñando un edificio al escribir un guion. Solo estoy imaginando una película en lugar de un edificio. La obligación del arquitecto es trabajar en un espacio y hacerlo dentro de las limitaciones del planeamiento. Cuando escribo, imagino una película de la misma manera que un arquitecto imagina un edificio funcional».

Minghela además se refiere a la relación de la arquitectura con la escritura de obras teatrales:

«Seguía escribiendo, a veces literalmente, pero metafóricamente durante todo el proceso. Eso es algo que entendí como profesor de obras de teatro, que escribir para el teatro es arquitectónico. Los escritores de teatro son arquitectos dramáticos. No le están dando palabras a la gente para que las diga, están creando una puesta en escena».

Es curioso que ya en el 2009, había publicado una entrada sobre la escritura de guiones y la construcción de una edificación, porque, como he escrito en otras ocasiones; «las relaciones entre arquitectura, cine y ciudad son variadas e inagotables».

28 noviembre 2020

Encuesta en Butaca 46

Cabecera del programa
Hace unos días María José Enríquez contactó conmigo y me mandó una encuesta, que me habían hecho en el programa de la Televisión Canaria, Butaca 46, cuando era director de la Filmoteca Canaria, fue en el sexto de esos programas y por mis respuestas supongo que se emitió el año 2002. Como siempre, me ha horrorizado verme, pero como me ha resultado curioso lo que contesté entonces, he decidido reproducirlo:

- Una gran historia mal contada.
- La Biblia, concretamente el Antiguo Testamento, creo que nunca se ha hecho una película buena con este argumento.

- Una mala historia bien contada.
- Sin duda, Lo que el viento se llevó.

- Una película para recordar.
- Muchísimas, pero quizás, por decir solo una, La pasión de Juana de Arco de Dreyer.

- Una película para olvidar.
- En mi puesto de director de filmoteca, creo que no se debe olvidar ninguna película, todas son importantes.

- Una secuencia.
- El inicio de Casino de Martin Scorsese.

- Una imagen.
- Dos. La Piazza del Popolo de Roma de El vientre de un arquitecto de Peter Greenaway y Los Ángeles de Blade Runner.

- Un actor.
- Walter Brennan.

- Una actriz.
- Lauren Bacall

- Una música para recordar.
- Cualquiera de las películas interpretadas por Fred Astaire y Ginger Rogers, por ejemplo, Sombrero de copa.

- Una canción para tararear.
- La preferida de mi padre y la mía, As Time Goes By de Casablanca.

- Una situación cómica inolvidable.
-  La representación de la ópera en Una noche en la ópera de los hermanos Marx.

- Un diálogo que perdurará siempre.
- Muchos de las películas basadas en obras de William Shakespeare, por ejemplo cualquiera de la película Julio César dirigida por Manckiewicz..

- La frase más estúpida que hayas escuchado en el cine.
- Siempre nos quedará París.

- ¿Cuándo fue la última vez que lloraste en el cine?
- Viendo La mosca de David Cronenberg que me parece la historia de amor más aterradora que se haya filmado nunca.

- ¿Y la que reíste?
- En Un hombre sin pasado de Kaurismaki.

- ¿Cuál fue la última película que te ha aterrorizado?
- Spider, también d David Cronenberg.

- ¿Qué Oscar te hubiera gustado dar que nunca se haya entregado?
- Dos también, a Luis García Berlanga y a José Luis Borau.

- ¿Qué Oscar nunca habrías entregado?
- Creo que cualquier Oscar está bien entregado, los profesionales del cien trabajan muchísimo y se merecen todos los premios.

- ¿Qué te habría gustado hacer que no hayas hecho?
- Clarísimo. Ir mucho, mucho, mucho más al cine.

Hace casi veinte años que respondí a esta encuesta y lo que más me interesa de ella es constatar actualmente casi todas mis respuestas hubieran sido diferentes.



07 marzo 2020

Construcciones filmadas. Crítica en El Día y La Provincia

El Día
Hoy se ha publicado en los diarios canarios La Provincia y El Día una crítica sobre Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura, escrita por el veterano crítico cinematográfico Claudio Utrera y titulada «Vasos comunicantes» y que reproduzco a continuación:

El cine es, esencialmente, un complejo sistema con multitud de capas, estructuras, redes formales, recodos, memoria y lenguajes que ha sido explorado en muchas ocasiones desde miradas fuertemente condicionadas por otros medios de expresión artística, como el teatro, la literatura, el cómic, la música o la arquitectura, y sin olvidarnos, claro está, del ámbito creciente de los videojuegos, donde se fragua actualmente un nuevo concepto de la imagen en movimiento, que va cuajando rápidamente en los gustos y en los hábitos cotidianos del espectador del siglo XXI. Y es en esa hibridación con el medio arquitectónico donde el cine ha encontrado uno de sus principales filones estéticos, como queda ampliamente documentado en infinidad de películas que, al paso de los años, han contribuido a reforzar sus recursos potenciales.
Otra cosa es su innata capacidad para anestesiar conciencias y su endemoniada habilidad para trivializar la realidad cuando esta no se ajusta a la cuenta de resultados que han calculado los productores. En eso sí que el cine, junto con la música, se llevan la máxima distinción, lo que pone claramente de manifiesto el marcado perfil bipolar que lo ha definido desde sus años fundacionales, a finales del siglo XIX, y la presión a ratos insoportable de una industria anclada, desde tiempo inmemorial, en los sólidos cimientos que sustentan el show business.
A través de sus ciento veinticinco años de historia ha ido construyéndose a base, entre otras cosas, de la apropiación continua -o del despojo, como gusta señalar a un ilustre y admirado colega catalán- de recursos expresivos que no le son propios pero que, en cualquier caso, han contribuido a ensanchar el perímetro de actuación de un medio de que, pese a los malos augurios que ensombrecen su futuro como herramienta creativa a tenor de las voces apocalípticas que siguen empeñadas en profetizar su final como tal, continúa ejerciendo de agitador principal en el vasto mundo de la cultura contemporánea con propuestas formales y/o estilísticas que garantizan su perdurabilidad como eje vertebrador de un arte joven, aunque provisto, desde hace décadas, de una madurez y un talento sobradamente acreditados en cualquier rincón del planeta.
Apelo a estas reflexiones tras la lectura, hace unos días, de Construcciones filmadas. Cincuenta películas esenciales sobre arquitectura (Editorial UOC, Barcelona), último libro del prolífico escritor, arquitecto y exdirector de Filmoteca Canaria Jorge Gorostiza (Santa Cruz de Tenerife, 64 años), de quien ya hemos reseñado en estas mismas páginas algunas de sus numerosas publicaciones, no siempre circunscritas al ámbito de las relaciones entre el cine y la arquitectura, pero influidas, eso sí, por el hecho incontrovertible de que se trata de un autor que ama por igual ambas disciplinas y sigue por tanto comprometido con el objetivo que se trazó desde los inicios de su recorrido como escritor especializado en asuntos tan transversales como el de la mutua influencia que ejercen entre sí ambos entornos artísticos. Tal vez sea esta la razón que explique la dilatada producción literaria sobre el tema que se refleja en su currículo profesional.
En libros como Cine y arquitectura (Filmoteca Canaria, 1990), La imagen supuesta: Arquitectos en el cine (Fundación Caja de Arquitectos, 1998), Paradigmas: El desarrollo de la modernidad arquitectónica visto a través de la historia del cine (Fundación Telefónica, 1997), La arquitectura de los sueños. Entrevistas con directores artísticos del cine español (Comunidad de Madrid, 2002) o Panorámicas urbanas. 50 películas esenciales sobre la ciudad (Editorial UOC, Barcelona, 2016) quedaba perfectamente acotada la parcela intelectual sobre la que se desliza este veterano ensayista en su persistente empeño por explorar las distintas vías de conexión entre dos herramientas artísticas tan aparentemente disímiles como el cine y la arquitectura.
En Construcciones filmadas, el volumen que cierra por ahora su largo recorrido como escritor cinematográfico, Gorostiza persiste en su idea según la cual "en la mayoría de películas se pueden ver espacios arquitectónicos, por lo que prácticamente cualquiera serviría para estudiar estas relaciones. Sin embargo, para especificarlas he elegido seis temas fundamentales: la profesión arquitectónica; las obras en construcción; cineastas mostrando edificios existentes en la realidad; edificaciones creadas solo para aparecer en películas y su influencia en el mundo real; otras arquitecturas que solo pueden verse en filmes porque no tendrá sentido construirlas en la realidad; y, por último, cómo la imagen en movimiento muestra la arquitectura de un modo específico".
Entre los cincuenta títulos analizados en este libro, algunos de muy difícil localización, como la insólita producción italiana Thaïs (1917), dirigida por Anton Giulio Bragaglia, uno de los primeros firmantes del famoso Manifesto della Cinematografia futurista, publicado dos años antes del estreno de este filme inclasificable entre cuyos referentes históricos figura una ópera homónima del músico francés Jules Massenet y una conocida novela de Anatole France; El gabinete del Dr. Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, 1920), del legendario cineasta expresionista Robert Wiene, muchas de cuyas desasosegantes imágenes tienen su principal referente en el ámbito de la arquitectura; La caída de la Casa Usher (La chute de la maison Usher, 1928), del director vanguardista Jean Epstein, otra perla sin paliativos del cine surrealista filmada en uno de los escenarios arquitectónicos más invasivos e inquietantes del cine mudo.
Se incluye asimismo El manantial (The Fountainhead, 1949), del gran King Vidor, que prefigura la imagen del arquitecto vanguardista que ha de preservar sus ideas frente a la manipulación y el conservadurismo de una sociedad que no perdona a quien, voluntaria o involuntariamente, se salta sus normas, constituye el mejor retrato de una profesión que cuenta con numerosos imponderables para su libre ejercicio en un ámbito donde prevalecen, por encima de todo, los intereses de las grandes compañías constructoras.
Tema que aborda también el díptico integrado por El tigre de Esnapur (Der Tiger von Eschnapur, 1958) y La tumba india (Das indische Grabmal, 1958), que Fritz Lang dirigió con fondos alemanes a su regreso de su exilio norteamericano, bien entrada la década de los años cincuenta y en el que se esboza el dilema moral que le plantea a su protagonista el hecho de haber aceptado un encargo profesional de un tirano.
El arca rusa (Russkiy kovcheg, 2002), de Aleksandr Sokurov; el documental austriaco Schindlers Häuser (2007), de Heinz Emigholz; En construcción (2000), del español José Luis Guerín, El árbol, el alcalde y la mediateca (L'arbre, le maire et la médiathéque, 1993), del francés Éric Rohmer; Cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin, 1987), de Wim Wenders; El vientre de un arquitecto (The Belly of an Architect, 1987), del británico Peter Greenaway, La ciudad de las mujeres (La cittá delle donne, 1980), del maestro Fellini; Hausu (1977), del director japonés Nobuhiko Ôbayashi; El desprecio (Le mépris, 1963), de Jean-Luc Godard, o El proceso (The Trial, 1962), Orson Welles, son algunos de los títulos que Gorostiza examina en su libro para mostrar el feliz maridaje que se produce entre la arquitectura y el cine desde que pioneros con voluntad creativa como Anton G. Bragaglia lo intentaron durante la primera década del pasado siglo.

Hasta aquí el artículo de Claudio Utrera. Es curioso que los textos iniciales de la crítica sean diferentes en los dos diarios, en El Día que se publica en Tenerife dice: «Un nuevo libro .del escritor tinerfeño Jorge Gorostiza», mientras que en La Provincia, que es de Gran Canaria, se ha eliminado «tinerfeño» y se ha sustituido por «canario», las dos afirmaciones son ciertas.
La Provincia

26 febrero 2020

Construcciones fílmadas. Crítica en Dirigido por...

En el último número de la, afortunadamente longeva, revista de cine Dirigido por..., el correspondiente al mes de febrero, se publica en la sección de libros, una crítica escrita por Óscar Brox sobre Construcciones fílmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura. Transcribo esta crítica a continuación:

Sin duda, la relación entre cine y arquitectura, o entre cine y los espacios arquitectónicos, ha sido una de las más fértiles en la historia del séptimo arte. Basta echar un vistazo para encontrar no pocos ejemplos: los espacios arquitectónicos extraordinarios de Intolerancia, de D.W. Griffith, la imaginación visual de la Alemania de Weimar o, ya más adelante en el tiempo, las influencias de Gaudí en Casper o de la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Tomorrowland. Los ejemplos podrían ser muchos más, pero afortunadamente Jorge Gorostiza acota el asunto, en este nuevo volumen de Filmografías esenciales publicado por la UOC, en varias coordenadas. Así, Gorostiza escribe sobre profesión y construcción, sobre aquellos cineastas que muestran edificios existentes en la actualidad o sobre los que los construyeron en la ficción sin calibrar su futuro impacto en la sociedad, arquitecturas que solo podían verse en el cine, pues carecerían de sentido en la realidad y para terminar, la relación que hila la imagen en movimiento con la arquitectura. Arquitecto de profesión, Gorostiza nos conduce por estos temas recuperando a autores a los que ya ha trabajado (por ejemplo a Peter Greenaway, a quien dedicó un monográfico en la colección de Cátedra), películas célebres como El manantial (con ese Howard Roark como epítome del pensamiento de Ayn Rand) y, sobre todo, perfilando la cuestión a torno a cine y arquitectura de manera que no sea un compartimento en el que quepa cualquier ejemplo, cualquier film, cualquier excusa en la que la presencia de un espacio arquitectónico juegue un papel dramático. Estructurado, como siempre en esta colección, a través de un breve ensayo preliminar/introductor y un análisis de los 50 largos, Construciones fílmadas supone una buena muestra de la fértil relación, de la unión creativa, entre el cine y la arquitectura.

Hasta aquí la crítica de Óscar Brox.

06 diciembre 2019

Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura

Cubierta del libro
Desde mediados de noviembre, se encuentra disponible digitalmente mi libro más reciente, pero me recomendaron que antes de dar la noticia de su publicación en Internet, esperase a que estuviera en las librerías; lo ha publicado la Editorial UOC, de la Universitat Oberta de Catalunya, se titula Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura, está incluido en la colección Filmografías esenciales, dirigida por Jordi Sánchez Navarro, en la que ya se editó otro libro mío, Panorámicas urbanas: 50 películas esenciales sobre la ciudad.
La investigación de las relaciones entre cine y la arquitectura se puede enfocar desde muy variados puntos de vista, como indico en la introducción del libro: 

«Entre el cine y la arquitectura pueden establecerse muchas relaciones y muy diversas, por ello en el caso más extremo, se podía haber elegido una película significativa por cada una de esas relaciones, pero es preferible circunscribirse solo a seis temas fundamentales, de modo que haya varios ejemplos, en algunos casos cinco y en otros diez, de cada uno para poder comparar diversas formas de abordarlos».

Estos temas y las películas seleccionadas para cada uno de ellos son los siguientes:

Arquitectos (10)
Satanás (The Black Cat, Edgar G. Ulmer, 1934) EE.UU.
Los Blandings ya tienen casa (Mr Blandings Builds His Dream House, H. C. Potter, 1948) EE.UU.
El manantial (The Fountainhead, King Vidor, 1949) EE.UU.
El tigre de Esnapur (Der Tiger von Eschnapur, Fritz Lang, 1958) Alemania
Un extraño en mi vida (Strangers When We Met, Richard Quine, 1960) EE.UU.
¿Qué es el otoño? (David José Kohon, 1976) Argentina
El vientre de un arquitecto (The Belly of an Architect, Peter Greenaway, 1987) Gran Bretaña
El árbol, el alcalde y la mediateca (L'Abre, le maire et la médiathèque, Eric Rohmer, 1993) Francia
My Architect: A Son's Journey (Nathaniel Kahn, 2003) EE.UU. (Documental)
Wonderful Town (Aditya Assarat, 2007) Tailandia

Obras de construcción (5)
Perdone señorita (Fast Workers, Tod Browning, 1933) EE.UU.
A Queda (Ruy Guerra, Nelson Xavier, 1978) Brasil
Baran (Baran, Majid Majidi, 2001) Irán
En construcción (José Luis Guerín, 2001) España (Documental)
Locke (Locke, Steven Knight, 2013) G.B. - EE.UU.

Edificios reales (10)
Casa Ennis (Los Ángeles) - Hembra (Female, Michael Curtiz. 1933) EE.UU.
Casa Malaparte (Capri) - El desprecio (Le mépris - Il disprezzo, Jean-Luc Godard, 1963) Francia - Italia
Casa Carvajal (Madrid) - La madriguera (Carlos Saura, 1969) España
Edificio Milà, La Pedrera (Barcelona) - El reportero - Professione; reporter - Profession: reporter (Michelangelo Antonioni, 1975) Italia - España - Francia
Torre de viviendas (Montreal) - Vinieron de dentro de... (Shivers, David Cronenberg, 1975)
Biblioteca Estatal (Berlín) - Cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin - Les ailes du désir, Wim Wenders, 1987) Alemania – Francia
Casa (Jerusalén) - House (Amos Gitai, 2006) Israel (Documental)
Casas en California - Schindlers Häuser (Heinz Emigholz, 2007) Alemania - Austria (Documental)
Casa (Burdeos) Koolhaas Houselife (Louise Lemoine y Ila Bêka, 2013) Francia (Documental)
Casa Melvin (Londres) Exhibition (Joanna Hogg, 2013) Gran Bretaña

Edificios ficticios (10)
La inhumana (L'inhumaine, Marcel L'Herbier, 1924) Francia
La chute de la maison Usher (Jean Epstein, 1928) Francia
Lo viejo y lo nuevo (Staroye i novoye, Sergei Eisenstein, 1929) URSS
El inquilino (José Antonio Nieves Conde, 1957) España
Mi tío (Mon oncle, Jacques Tati, 1958) Francia
Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960) EE.UU.
La ciudad de las mujeres (La città dell donne, Federico Fellini, 1980) Italia
La vie est un roman (Alain Resnais, 1983) Francia
La estrategia del caracol (Sergio Cabrera, 1993) Colombia - Italia - Francia
High-Rise (High-Rise, Ben Wheatley, 2015) G.B. - Bélgica

Otras arquitecturas (10)
Thaïs (Anton Giulio Bragaglia, 1917) Italia
El gabinete del Dr. Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene, 1920) Alemania
El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam, Carl Boesse y Paul Wegener, 1920) Alemania
La venganza de Don Mendo (Fernando Fernán-Gómez, 1961) España
El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962) México
L'éden et après (Alain Robbe-Grillet, 1970) Francia - Checoslovaquia
Hausu (Nobuhiko Obayashi, 1977) Japón
El proceso (Le procés, Orson Welles, 1962) Francia - R.F.A. - Italia
Parsifal (Hans-Jürgen Syberberg, 1982) Alemania - Francia
Shinboru (Hitoshi Matsumoto, 2009) Japón

Mostrar la arquitectura (5)
Secciones de edificios: Rojo y negro (Carlos Arévalo, 1942) España
Plano subjetivo: La dama del lago (Lady in the Lake, Robert Montgomery, 1947) EE.UU.
Plano secuencia: El arca rusa (Russkiy kovcheg, Alexander Sokurov, 2002) Rusia - Alemania - Japón - Canadá - Finlandia - Dinamarca
Pantalla dividida. Limitado: Timecode (Mike Figgis, 2000) EE.UU.
Pantalla dividida. Difuso, Esquemático: Wonderland, sueños rotos (Wonderland, James Cox, 2003) Canadá - EE.UU.


Espero que este libro aporte nuevas ideas, que contribuyan a las ya numerosas investigaciones que se están realizando sobre las relaciones entre el cine y la arquitectura.

04 mayo 2017

Panorámicas urbanas en Dirigido por...

Eduardo Guillot publicó hace unas semanas en facebook una imagen de la página del número de febrero de la revista Dirigido por..., dedicada a las reseñas de libros, con las correspondientes a tres editados por la UOC: Panorámicas urbanas, Imágenes de tinta de Almudena Muñoz y Sueños eléctricos del propio Guillot, escritas por Quim Casas. Reproduzco a continuación la primera parte de esa reseña en la que se refiere a Panorámicas urbanas:
«La colección Filmografías esenciales de la editorial UOC propone otros tres recorridos no tanto por géneros como por espacios o formas de hacer cine. Los primeros tres volúmenes versaban sobre el cine del Oeste, el político y el de fantasmas. Las tres nuevas entregas analizan la relación entre un film y la ciudad donde acontece la acción, el siempre complejo tema de la adaptación literaria y la forma en que el cine ha reflejado la cultura popular del rock». 
«Jorge Gorostiza, director de la Filmoteca Canaria entre 2000 y 2005 y autor de libros sobre David Cronenberg y Peter Greenaway, es doctor en Arquitectura y urbanista. Así que su campo de ensayo es claro. Ya ha dedicado diversos volúmenes al tema arquitectónico, más allá incluso del trabajo específico de los directores artísticos, y en Panorámicas urbanas parte de dos tipologías claras, la ciudad real y la ciudad inventada en el cine de ficción e imagen real, para establecer un discurso en horizontal y en vertical sobre cómo las películas aprovechan, representan, construyen, y reconstruyen el lugar urbano en el que acontecen las historias, haciendo de él un personaje fundamental o protagonista de excepción, no un simple espacio que el espectador puede reconocer y que tiene o tal cualidad fotogénica. De las ciudades inventadas de Amanecer, Playtime o El show de Truman, a las ciudades reales, pero tratadas según el prisma de cineastas equidistantes, de M, Alemania año cero, Hiroshima mon amour, Taxi Driver o Lost in Translation. Interiores y exteriores, lugares de paso o que son absorbidos por los personajes en sus respectivas peripecias, encuadres y construcciones: una apasionante fusión entre el cine como arquitectura de la ficción y la arquitectura urbana como tema cinematográfico por sí mismo».
Esta es la reseña de Quim Casas y aprovecho para recomendar el resto de libros de la colección Filmografías esenciales editado por la UOC y que sigue aumentando con nuevos temas.

31 diciembre 2016

La ciudad como alegoría

Página de La provincia
Ayer se publicó en el suplemento de cultura del periódico La provincia un artículo escrito por Claudio Utrera sobre mi libro Panorámicas urbanas. 50 películas esenciales sobre la ciudad, que reproduzco a continuación:
 
“Sí, efectivamente, se publica un número excesivo de libros de cine en nuestro país, pero un gran porcentaje de ellos no despierta siquiera la mínima atención como para emprender su lectura”. Con estas palabras, perfectamente extrapolables al ámbito de la música o del cine,  aludía hace unos días un destacado historiador y escritor catalán, a través de una larga conversación telefónica, a la sobreproducción de literatura cinematográfica que jalona el mercado nacional a lo que le repliqué que lo que no se editan, como sí sucede en el mercado editorial británico, en el estadounidense o en el francés, son libros de todas las tendencias y para todos los niveles posibles sino, por el contrario,  libros con alma de best seller que versan en su mayoría sobre asuntos de escaso recorrido intelectual, libros epidérmicos, de consumo rápido para lectores sin otra aspiración que aliviar su insaciable sed mitómana mediante lecturas muy ligeras acerca de sus estrellas favoritas o de títulos que fisgonean, sin el menor pudor, en la  vida privada de figuras prominentes del star system, cuando no de biografías abiertamente hagiográficas cuyo único objetivo es lisonjear sin el menor sonrojo la figura del biografiado, algunas de las cuales, por cierto, podrían ser fácilmente rastreadas en el ámbito de nuestra propia Comunidad a lo largo de los últimos años. 
Tal vez por eso, cuando se rompe felizmente con esa tónica y descubrimos publicaciones de ámbito nacional que van más allá de los patrones impuestos por el mainstream, como es el caso de Panorámicas urbanas. 50 películas esenciales sobre la ciudad, el nuevo ensayo del arquitecto e investigador canario Jorge Gorostiza (Santa Cruz de Tenerife, 1956), el panorama cambia sustancialmente. La lectura, en resumidas cuentas, resulta mucho más gratificante para un lector que, como este comentarista, aspira cada vez que abre un nuevo libro a que le cuenten cosas que antes no le habían contado, o que sí le habían contado pero no de la forma más inteligente y si, además, todo esto se hace con el rigor analítico que muestra Gorostiza en su último libro, pues doble satisfacción. La originalidad y la coherencia de su enfoque, unido al interés que despierta en cualquier amante del cine el estudio de tantos filmes memorables desde una perspectiva tan sugestiva, como ocurre en este breve pero enjundioso ensayo, han logrado excitar especialmente nuestra curiosidad.
Autor de más de una decena de publicaciones sobre las relaciones entre el cine y el mundo de la arquitectura, así como de algunas monografías, como la dedicada al cineasta británico Peter Greenaway en 1995 o al canadiense David Cronenberg en 2003, Gorostiza nos propone esta vez un ilustrado viaje alrededor del cine desde los reflejos que éste proyecta sobre las ciudades que ha retratado a lo largo de su historia. Un asunto que le permite, desde semejante prisma, analizar películas tan decisivas en la evolución histórica del arte cinematográfico como Batalla en el cielo (2005), Taxi Driver (1976), Bajo los techos de París (Sous les toits de Paris, 1930), El tercer hombre (The Third Man, 1949), La batalla de Argel (La battaglia di Algeri, 1966), El vientre del arquitecto (The Belly of an Architect, 1987), Happy Together (Chun gwong cha sit, 1997), Memorias del subdesarrollo (1968), El show de Truman: Una vida en directo (The Truman Show, 1998), Noches blancas (Le notti bianche, 1957), En la ciudad blanca (Dans la ville blanche, l983), Lost in translation, 2003, El mundo (Shìjè, 2004), La caja china (Chinese Box, 1997), M, el vampiro de Düsseldorf (M, 1931) y así hasta alcanzar la cincuentena.
“Las ciudades, asegura Gorostiza en la introducción del libro,  ya no se conocen solo por descripciones verbales, literarias, pictóricas o fotográficas, porque desde la aparición del cine se sabe cómo son gracias a las imágenes en movimiento, por los recorridos que hacen las cámaras por sus lugares más icónicos y emblemáticos, consolidando el papel de estos lugares como símbolos de toda la población. Con la popularización de Internet, estas imágenes se han reforzado, pero también se han ampliado gracias a la cantidad de cámaras que existen y la facilidad de usarlas, teniendo acceso a esas imágenes ahora más personas que nunca antes en la historia”. 
De una u otra manera, el cine ha conseguido reinventar las ciudades, dotarlas de una nueva dimensión, de un nuevo significado que traspasa su condición meramente referencial para constituirse en un elemento de profundo valor metafórico, dentro del conjunto de factores que integran siempre cualquier puesta en escena. Es por tanto un hecho absolutamente inobjetable que ciudades como, pongamos por caso, Nueva York, Roma, Berlín, Viena, Las Vegas, Hiroshima, Los Ángeles, París, Milán, Tokio, San Francisco o Casablanca, se hayan convertido en algo distinto desde que el cine puso sus cámaras en ellas. Muy pocas se han resistido al proceso de mitificación al que han sido sometidas por el poder transformador de las cámaras y por la plena identificación del público con la reinvención de espacios cargados de emoción, complicidad y memoria. 
Sin la existencia de películas como París dormido (Paris qui dort, 1923), Bajo los techos de París (Sous les toits de Paris, 1930), Historia de dos ciudades (A Tale of Two Cities, 1935), Los amantes de Montparnasse (Montparnasse, 19, 1957), Gigi (Gigi, 1958) o ¿Arde París? (Paris, brûle-t-il?, 1966) la capital francesa, por ejemplo,  no habría formado parte del imaginario popular del siglo XX ni su proyección internacional hubiera sido la misma. Lo mismo sucede con Viena y El tercer hombre, su principal vehículo promocional desde hace 67 años; con Londres y la miríada de filmes de todo género que hablan de esta singular metrópoli a lo largo de la historia; Shangai y las numerosas películas que la han inmortalizado, tanto desde Oriente como desde Occidente o la mítica Río de Janeiro, encumbrada por títulos del calado de Orfeo negro (Orfeus negro, 1959) o  El hombre de Río (L´homme de Rio, 1964).
El libro es por lo tanto de carácter estrictamente indagatorio, de exploración dura y pura del arte cinematográfico desde un prisma poco habitual en la bibliografía cinematográfica tradicional, lo cual representa un valioso ingrediente adicional para satisfacer los elevados deseos de cualquier lector que  pretenda explorar el séptimo arte desde puntos de vista que se alejen lo más posible de las propuestas analíticas más convencionales.      
A lo largo de su historia, el cine ha generado toneladas de buena literatura, tanto de carácter divulgativo como histórico y ensayístico, de cuya utilidad intelectual podemos dar fe quienes llevamos consumiéndola durante décadas como un complemento imprescindible, o como un “hábito congénito y primordial”, que diría Muñoz Molina, para entender un fenómeno cultural tan influyente, complejo y poliédrico. 
Pero no todos los libros sobre el tema que se exhiben en las librerías nos despiertan ya la misma atención y mucho menos el deseo de adquirirlos compulsivamente, con impulso de viejo coleccionista, como nos sucedía en épocas felizmente pretéritas a todos los que mantuvimos alguna relación  adictiva con el cine. En un terreno tan profuso, y con algunos años ya a nuestras espaldas, hemos de afinar cada vez más nuestro olfato para establecer claramente  las prioridades en el ámbito de nuestras lecturas y no dejarse atrapar por la impronta del consumidor compulsivo ni por la tan denostada tendencia a confiar en nuestras propias intuiciones. 
De ahí que sigamos defendiendo el saludable propósito de aspirar al irrenunciable derecho a elegir, siempre que los efectos persuasivos de la publicidad, y en este terreno dichos efectos pueden resultar especialmente determinantes, no nos tuerzan nuestra voluntad de ser cada vez más exigentes a la hora de determinar qué nos interesa leer y de qué debemos prescindir en la abrumadora red de ofertas culturales que nos rodea día tras día. Mientras tanto, seguiremos dispensándole toda nuestra atención a la obra de historiadores como Jorge Gorostiza por su reiterado empeño en mostrarnos, con rigurosa puntualidad, la historia del cine a través de una mirada innovadora, moderna y sugerente.
 
Agradezco desde aquí a Claudio Utrera su análisis del libro y quiero mencionar que la estupenda película El mundo (Shìjè), incluida en el libro, la pude ver por primera vez gracias al Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria que en aquel entonces dirigía Claudio, por lo que mi agradecimiento hacia él es doble.

04 noviembre 2016

Panorámicas urbanas: 50 películas esenciales sobre la ciudad

Cubierta del libro
He esperado hasta que mi último libro se hubiera distribuido en las librerías para hablar sobre él, la Editorial UOC, de la Universitat Oberta de Catalunya, acaba de publicarlo, se titula Panorámicas urbanas: 50 películas esenciales sobre la ciudad, y es el número 5 de su colección Filmografías Esenciales, dirigida por Jordi Sánchez Navarro; los cuatro libros anteriores están dedicados a las películas de fantasmas, sobre política, westerns y medicina.
La investigación de las relaciones entre cine y ciudad se puede enfocar desde muy variados puntos de vista, en este caso me interesaba analizar cómo se había mostrado el desarrollo de las poblaciones en las pantallas, desde principios del siglo pasado, para conocer los aspectos, tanto positivos como negativos, de los ambientes habitados por la mayoría de los seres humanos en la actualidad.
En la Introducción me atrevo a plantear una teoría de la ciudad en el cine, estableciendo tipologías y obteniendo conclusiones de las películas analizadas en los siguientes capítulos. La elección de estas películas resultó muy complicada, ya que era un trabajo muy arduo escoger sólo cincuenta entre las miles que podrían emplearse para abordar este tema, para ello había que establecer una reglas rígidas, que consistieron en escoger largometrajes de ficción cuyos argumentos se desarrollaran en años cercanos a su rodaje, eliminando por tanto las pertenecientes a los géneros histórico y de ciencia ficción, que sólo hubiera cinco por década, excepto en los años diez en que la mayoría eran cortometrajes, una sola por cada director, dos por ciudad e intentar abarcar la mayor cantidad de países y continentes posibles.
La selección final es la siguiente:

El hombre mosca (Safety Last, Fred C. Newmeyer, Sam Taylor, 1923) Los Ángeles
La calle (Die Straße, Karl Grune, 1923) CC

Bajo la máscara del placer (Die freudlose Gasse, G. W. Pabst, 1925) Viena
Amanecer (Sunrise, F. W. Murnau, 1927) CC
Asfalto (Asphalt, Joe May, 1929) Berlín

Bajo los techos de París (Sous les toits de Paris, René Clair, 1930) París
M el vampiro de Düsseldorf (M, Fritz Lang, 1931) Düsseldorf
Luces de la ciudad (City Lights, Charles Chaplin, 1931) CC
Scarface, el terror del hampa (Scarface, Howard Hawks, 1932) Chicago
La mujer solitaria (Sabotage, Alfred Hitchcock, 1936) Londres

Qué bello es vivir (It’s a Wonderful Life, Frank Capra, 1946) CC
Alemania, año cero (Germania, anno zero, Roberto Rossellini, 1948) Berlín
Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette, Vittorio de Sica, 1948) Roma
Pasaporte para Pimlico (Passport to Pimlico, Henry Cornelius, 1949) Londres
El tercer hombre (The Third Man, Carol Reed, 1949) Viena

Los olvidados (Luis Buñuel, 1950) México D. F.
Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956) CC
Orfeo negro (Orfeu negro, Marcel Camus, 1959) Río de Janeiro
El pisito (Marco Ferreri, 1959) Madrid
Hiroshima mon amour (Alain Resnais, 1959) Hiroshima
Noches blancas (Le notti bianche, Luchino Visconti, 1957) CC

La noche (La notte, Michelangelo Antonioni, 1961) Milán
La batalla de Argel (La battaglia di Algeri, Gillo Pontecorvo, 1965) Argel
Playtime (Jacques Tati, 1968) CC
Memorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérez Alea, 1968) La Habana

Amenaza en la sombra (Don't Look Now, Nicholas Roeg, 1973) Venecia
Taxi Driver (Taxi Driver, Martin Scorsese, 1976) Nueva York
Manhattan (Manhattan, Woody Allen, 1979) Nueva York
La conversación (The Conversation, Francis Ford Coppola, 1974) San Francisco
Saint Jack: El rey de Singapur (Saint Jack, Peter Bogdanovoch, 1979) Singapur

Atlantic City U. S. A. (Atlantic City, Louis Malle, 1980) Atlantic City
En la ciudad blanca (Dans la ville blanche, Alain Tanner, 1983) Lisboa
Un tipo genial (Local Hero, Bill Forsyth, 1983) CC
París Texas (Paris Texas, Wim Wenders, 1984) Houston
El vientre del arquitecto (The Belly of an Architect, Peter Greenaway, 1987) Roma

Leaving Las Vegas (Mike Figgis, 1995) Las Vegas
Crash (Crash, David Cronenberg, 1996) CC
La caja china (Chinese Box, Wayne Wang, 1997) Hong Kong
Happy Together (Wong Kar-Wai, 1997) Buenos Aires
El show de Truman (Truman’s Show, Peter Weir, 1998) CC

Lost in translation (Lost In Translation, Sofia Coppola, 2003) Tokio
El mundo (Shijiè, Jia Zhangke, 2004) Beijing
Batalla en el cielo (Carlos Reygadas, 2005) México D. F.
En la ciudad de Sylvia (José Luis Guerín, 2007) Estrasburgo
Slumdog Millionaire (Slumdog Millionaire, Danny Boyle, 2008) Mumbai
Copia certificada (Copie conforme, Abbas Kiarostami, 2010) Lucignano
Medianeras (Gustavo Taretto, 2011) Buenos Aires
El Havre (Le Havre, Aki Kaurismaki, 2011) El Havre
Holy Motors (Holy Motors, Léos Carax, 2012) París
Sólo Dios Perdona (Only God Forgives, Nicolas Winding Refn, 2013) Bangkok

Las siglas CC son una incógnita sencilla que despejarán leyendo el libro, que se puede adquirir en digital y en papel en la página web de la Editorial UOC, y sólo en papel en librerías, como la imprescindible 8 1/2. Espero que este libro sirva para generar y contribuir a un debate necesario, que ayude a desarrollar los estudios sobre las relaciones entre el cine, la ciudad y la arquitectura.

30 junio 2016

Fernando Colomo. Arquitectos y cineastas

Fernado Colomo en MAE + CINE
En la última entrada de este blog, mencionaba la jornada MAE + CINE Arquitectura tras la pantalla, celebrada en Matimex, en la que intervino el cineasta y arquitecto Fernando Colomo. Buscando información sobre su trabajo, para preparar esta jornada, encontré varias entrevistas en las que hablaba sobre las relaciones entre cine y arquitectura, que pueden encuadrarse en un serie de entradas que he denominado Arquitectos y Cineastas, iniciada en 2011, y en las que he ido recogiendo opiniones sobre estas dos disciplinas de diversos directores como Woody Allen, Ingmar Bergman, Valerian Borowczyk, René Clair, Luigi Comencini, Dziga Vertov, José Luis García Sánchez, John Ford, Amos Gitai, Peter Greenaway, Abbas Kiarostami, John Sayles y Raúl Ruiz, así como de la actriz Viola Dana, y el ensayista Sigfried Giedion.
En 2003, Colomo declaraba en El País en relación con el cine y la arquitectura: «son dos formas distintas de expresarse, pero que tienen cosas comunes. Por ejemplo, el guión es como el plano de una casa y la realización es como la dirección de obra».
En una entrevista en el interesante DTF Magazine de febrero de este año, que se puede leer entera aquí, llega a decir: «en muchos momentos me siento más arquitecto que cineasta», y también especifica: «descubrí que la arquitectura guarda una importante vinculación con el cine, guardando muchos paralelismos, como pueden ser la estructura o la visión del espacio. En ambas se requiere de un equipo técnico que es necesario compaginar», concluyendo que «las características para poder llegar a ser un buen director dependen de muchos factores. Pero podría destacar el ser constante, paciente y muy trabajador. Creo que un estudiante de arquitectura actual reúne esas características, pero también saber dirigir a un gran grupo y tener el control, y bueno, aparte tener talento que es lo más importante».
«Constante, paciente y muy trabajador», y además «tener talento», sin duda es una buena fórmula para afrontar con éxito casi cualquier actividad en la vida.

11 diciembre 2015

John Sayles. Arquitectos y cineastas



En un serie de entradas que he denominado Arquitectos y Cineastas, que comencé en 2011, he ido recogiendo opiniones sobre arquitectura de diversos directores como Woody Allen, Ingmar Bergman, Valerian Borowczyk, René Clair, Luigi Comencini, Dziga Vertov, José Luis García Sánchez, John Ford, AmosGitai, Peter Greenaway, Abbas Kiarostami y Raúl Ruiz; la actriz Viola Dana; así como el ensayista Sigfried Giedion.
Ahora he encontrado una entrevista con John Sayles hecha en el American Film Institute, en la que habla sobre los arquitectos, pero relacionados con la escritura del guión, es curioso que en el último post que he publicado en esta misma serie, el dedicado a García Sánchez, éste habla de la relación entre el genial Rafael Azcona, sus guiones y la arquitectura.
Sayles declaraba:

Cuando estás escribiendo para otras personas eres básicamente el carpintero. No eres el arquitecto. Ellos te cuentan la casa que quieren y tú dices: "Está bien, pero si señala en esa dirección no van a tener iluminación natural hasta después de las dos", y dicen: "Eso está bien". Eso es lo que haces por ellos. No puedo conseguir involucrarme emocionalmente cuando estoy escribiendo para otras personas. Estoy ayudando a conseguir su “luz verde” y a contar su historia. Pero estás utilizando los mismos músculos que usas cuando escribes tu propio material.
 
Parece como si Sayles considerara al carpintero menos importante que al arquitecto y por tanto, al guionista en las mismas condiciones respecto al director, pero la verdad es que evidentemente hay carpinteros magníficos y arquitectos pésimos, lo mismo que sucede con los guionistas y los directores cinematográficos.


 
 

01 noviembre 2014

Jose Luis García Sánchez. Arquitectos y cineastas

José Luis García Sánchez
En un serie de entradas que he denominado Arquitectos y cineastas  he ido recogiendo opiniones sobre arquitectura de diversos directores como Woody Allen, Ingmar Bergman, Valerian Borowczyk, Luigi Comencini, René Clair, Dziga Vertov, John Ford, Amos Gitai, Peter Greenaway, Abbas Kiarostami, Raúl Ruiz, La actriz Viola Dana, y el ensayista Sigfried Giedion.
Repasando la lista se puede comprobar que no hay cineastas españoles, aunque evidentemente, tampoco sea esencial que los hubiera.
Hace poco he encontrado en un viejo número de la estupenda revista vasca Nosferatu, una  entrevista que le hizo Jesús Angulo a José Luis García Sánchez sobre Rafael Azcona, en ella este último declaraba: "El esquema de trabajo de Rafael parte siempre de saber qué tipo de historia quiere contar el director, o sea, saber qué tipo de poética debe servir. Como un arquitecto o un maestro de obra que tiene que hacer una casa, primero ve las necesidades del cliente. Si el cliente tiene un mundo poético que es ajeno a Rafael, él no escribe. Dicho de una manera descarnada, si el planteamiento es reaccionario, Rafael no lo hace. Se excusa muy educadamente, pero no lo hace".
Son curiosas estas dos comparaciones entre el guionista y el arquitecto, y entre el director y el cliente del arquitecto, cuando siempre se había comparado al director con el arquitecto y al productor con su cliente. Como se puede observar, las relaciones entre cine , arquitectura y ciudad son variadas  e inagotables.

10 septiembre 2014

Luigi Comencini. Arquitectos y cineastas

Luigi Comencini
En entradas anteriores he ido recogiendo opiniones sobre arquitectura de diversos directores como Woody Allen, John Ford, Ingmar Bergman, Valerian Borowczyk, René Clair, Dziga Vertov, Peter Greenaway, Abbas Kiarostami, Raúl Ruiz, la actriz Viola Dana, el ensayista Sigfried Giedion. En el caso del director Amos Gitai, coincidía su profesión fílmica con la de arquitecto, lo mismo sucede con Luigi Comencini, que estudió arquitectura en Milán entre 1934 y 1939.
En 1974 la revista francesa Positif  publicó un artículo en el que se contaba como Comencini, hablando con sus antiguos compañeros de la Escuela de Arquitectura de Milán, afirmaba:

Una casa es ante todo un objeto para vivir, hecha a medida del hombre; una película es ante todo un espectáculo dirigido a un público popular. La complacencia estética como fin en sí misma es la degeneración de la arquitectura, y sucede lo mismo con el cine. No tener en cuenta las razones por las que se hace una película, significa traicionarla.

El "objeto para vivir" recuerda al repetido y célebre lema de Le Corbusier: la máquina de habitar, respecto a que la película sea "ante todo un espectáculo dirigido a un público popular", afortunada y evidentemente no es cierto, en cuanto a la "complacencia estética", está claro que no tiene sentido por sí misma, a pesar que a muchos arquitectos actuales les parezca suficiente, y si una edificación no cumple con su función, no tiene sentido construirla.
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