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17 mayo 2013

Star Trek y Norman Foster

Fragmento de uno de los carteles de Star Trek into the Darkness
Hace unos meses escribí una entrada sobre el cartel de la película Los últimos días en el que aparecía la Torre Agbar de Jean Nouvel y bastante antes publiqué otra entrada sobre la persistencia del Edificio Gherkin en la realidad alternativa donde sucede La brújula dorada.
Ahora mirando detenidamente uno de los carteles de Star Trek into Darkness, he descubierto de nuevo la silueta del Gherkin, pero esta vez entre las monstruosas torres de un futuro Londres en ruinas.
Tanto este cartel como el mencionado de Los últimos días tienen una composición parecida con unos personajes de pie y de espaldas observando una metrópoli desvastada con una mirada, suponemos que perpleja, que busca la complicidad del espectador, porque también es su mirada.
Volviendo al Gherkin, es evidente que se ha convertido en un icono que representa a la ciudad como antaño podrían haberlo hecho la Catedral de San Pablo, la torre del Parlamento con el Big Ben o el Tower Bridge, por cierto, la primera aparece en uno de los trailers de esta película, empequeñecida entre los rascacielos futuristas, uno de ellos muy parecido y casi como una versión extendida de la Hearst Tower que construyó Norman Foster en Nueva York, sobre el teatro que había diseñado el gran escenógrafo Joseph Urban para William Randolph Hearst.
Es indudable la categoría icónica del Gherkin, creado por Lord Norman Foster, que incluso aparece en un reciente anuncio de ginebra, sin embargo, esta categoría no le garantiza su aparición en todos los medios, por ejemplo en uno de los carteles de Fast and Furious 6, se pueden ver a todos los personajes principales sobre una colina y detrás el skyline de Londres, con la Noria del Milenio, la Abadía de Westminster y otros edificios, pero no aparece aún -quizás lo haga en otros carteles posteriores- el Gherkin; también es significativo que en este cartel no se haya recurrido a un paisaje tinerfeño -la película también se rodó en la isla de Tenerife-, pero es lógico que frente a la Capital del antiguo Imperio, unos peñascos perdidos en medio del Atlántico tengan menos poder icónico.

05 junio 2009

Foster en una realidad alternativa.

El otro día tuve que ver La brújula dorada (The Golden Compass) dirigida por Chris Weitz en 2007, -que sorprendentemente me gusto mucho- porque su "Architectural Conceptual Artist" fue el estupendo creador François Schuiten (por cierto, su padre, su madre y dos de sus hermanos son arquitectos, pero de eso hablaremos otro día) y yo estaba escribiendo un artículo sobre la escenografía cinematográfica tras Métal Hurlant para un libro que coordina Jesús Palacios para el Semana de Cine de Terror de Donosti. De repente, cuando la protagonista llega en un dirigible rojo al Londres de ese mundo alternativo donde vive, descubrí a la derecha, detrás de lo que podría ser la Catedral de San Pablo, nada menos que al edificio Gherkin, el apepinado rascacielos de Lord Norman Foster, de reciente construcción.
Por si acaso, por si fuera una deformación de arquitecto, oí el audiocomentario del director y efectivamente, se refiere a «la torre Gherkin». Mi comentario en el artículo es que «ni siquiera en un universo paralelo es posible librarse de las estrellas de la arquitectura»... Supongo que es otro de los nocivos resultados del «efecto Guggenheim» de Bilbao.

25 marzo 2023

Edificios antropomórficos

En una serie de televisión y una película recientes, se ha mostrado un futuro en el que las edificaciones además de tener unas formas peculiares y distintas a las actuales, como corresponde a las historias de ciencia ficción, se parecen a figuras humanas.
En primer término el remate de la Columna de Nelson en Trafalgar
Square y detrás los rascacielos - esculturas (Captura de imagen de
la serie).
Comenzando por la serie, en la primera temporada de The Peripheral, sus protagonistas van y vienen continuamente desde la Carolina del Norte del año 2032, al Londres de 2099, donde entre un tejido urbano muy parecido al actual, se alzan unos rascacielos que, según dice un personaje, son las sedes de grandes empresas --alguna bastante perversa--, que en parte imitan a esculturas famosas, como el Discóbolo de Mirón, la Venus de Milo,
 Apolo y Dafne de Bernini, la Victoria de Samotracia --que en dos planos distintos aparece en lugares diferentes-- y el David de Miguel Ángel que gracias a una vista aérea, se puede comprobar que está en la City, entre las calles Leadenhall y Eastcheap y muy cerca del edificio Gherkin --símbolo londinense y mencionado varias veces en este blog--; todos estos edificios son mucho más altos que el London Eye, lo que sirve a los espectadores actuales para comparar su altura con una edificación conocida, una noria que según los diseñadores de producción de la serie, aun existirá en ese futuro dentro de setenta y seis años. 
Tres edificios con sus brazos cruzados y por encima del hombro
(Captura de imagen de AI I Love You)
En cuanto a la película, AI Love You, narra como en un futuro cercano los rascacielos estarán controlados por lo que se conoce como Inteligencia Artificial (IA) --que por ahora es más lo segundo que lo primero--, pero se supone que servirá para ayudar a la humanidad, aunque siempre hay agoreros que temen su capacidad para controlarnos.  
Volviendo a la película, comienza viéndose varios rascacielos con formas humanas, que tienen elementos en movimiento pareciendo brazos y cejas, mientras se oye una voz diciendo: «soy un edificio inteligente, cuando llegues al trabajo por la mañana, tu edificio te va a saludar y te va a decir: "buenos días"». 
Otro rascacielos antropomorfo parecido a un robot de juguete
(Captura de imagen de AI I Love You)
Como se puede comprobar es una tontería aunque educada, y continúa «hace poco fuimos mejorados con inteligencia artificial lo que nos permite comunicarnos contigo a un nivel personal [...] ahora también puedo ser tu amigo, tu compañero, o ¡quién sabe! algún día podría convertirme en algo más que un amigo...», un futuro poco prometedor para quién no tenga interés en la amistad de los edificios; efectivamente, la 
IA que controla a uno de ellos se enamora de la protagonista y consigue apropiarse del cuerpo de un hombre joven y por supuesto atractivo, para poder tener relaciones con ella. En este argumento poco original se mezclan, edificaciones que tienen vida propia, como ya sucedía en películas como Hausu y Pesadilla diabólica, con ordenadores enamorados por ejemplo el de Engendro mecánico.
Sección del elefante diseñado por
Charles François Ribart.
Es evidente que estas edificaciones monumentales con formas humanas no son una novedad y basta recordar al Coloso de Rodas o la Estatua de la Libertad. También hay que recordar otras que se parecían a animales, como 
la escultura de un elefante gigantesco que en 1758 el arquitecto Charles François Ribart propuso levantar en el lugar donde hoy está el Arco de Triunfo en París, y más recientemente se han erigido un elefante, un beagle, un cocodrilo y un pato, completamente fuera de lugar y sin interés alguno. 
Actualmente además hay edificaciones que se denominan escultóricas o «esculturas que son edificios», añadiendo: «el arte invade la arquitectura formal», como se puede comprobar en esta página, si algo caracteriza a los ejemplos mostrados es que no tienen el menor interés, no sabiéndose que es peor si su carácter escultórico o el arquitectónico.
Regresando a The Peripheral y AI Love You, es significativo que sus diseñadores de producción creyeran que en el futuro los edificios más importantes serán pastiches, seguramente mucho más populares que otras edificaciones avanzadas con formas inéditas en las que se corrieran los riesgos inherentes a cualquier intento de innovación.

28 diciembre 2009

arquia documentales

Hasta ahora no había escrito sobre los documentales que está editando la Caja de Arquitectos en España. La verdad es que no sé por qué, pero ahora que han completado su segundo año y ya han aparecido doce, creo que va siendo hora de hacerlo.
Siempre que hablamos de cine y arquitectura parece que ha de ser sobre el cine de ficción, en pocas ocasiones se han tratado aquí en este blog las películas llamadas documentales que intentan recoger edificaciones reales, algo importante, pero que ha de ser estudiado en profundidad tanto desde el punto de vista cinematográfico, como arquitectónico.
La labor que se ha realizado en la Fundación de la Caja de Arquitectos me parece importante desde ambos puntos de vista antes mencionados. Entre los DVDs editados hay estupendas películas y todas ellas sirven para VER y RECORRER edificios que en todos los casos, salvo la Turning Torso de santiago Calatrava, son importantes en la historia de la arquitectura.
Supongo que un blog hay que opinar y en ese caso si tuviera que elegir la mejor película, sería la escalofriante Mi arquitecto, dirigida por Nathaniel Kahn, el hijo de Louis I. Kahn, hablando sobre su padre, pero hay otros títulos reveladores, como los que narran los enfrentamientos de Santiago Calatrava y Norman Foster con sus respectivos clientes, y si hubiera que darle un premio al mejor intérprete, sería sin duda para Rem Koolhaas, seguido muy de cerca por Herzog y De Meuron. Supongo que enfrentarse a estas estrellas de la arquitectura debe ser muy difícil y aún más complicado no sucumbir a su atrayente influjo.
La lista completa de las películas y sus directores es la siguiente:

01 abril 2013

Símbolos urbanos


Recuerdo que hace bastantes años una revista de cine planteó una encuesta entre sus lectores, para saber qué era lo que más les molestaba cuando estaban en un cine viendo una película, una de las respuestas era cuando algún inevitable cretino veía la Torre Eiffel en la pantalla y decía en voz alta: París. Cada ciudad importante alberga edificaciones que sirven como iconos para identificarla. La mencionada Torre Eiffel, el Coliseo, El Empire State, el Parlamento y el Big Ben, se usan como sustitutos de París, Roma, Nueva York y Londres. Edificaciones que van cambiando con los años, porque es inevitable que se vayan actualizando, al ir surgiendo otros edificios que se van convirtiendo en nuevos iconos. A veces ni siquiera hace falta que sea un edificio lo que identifica a una ciudad y basta con un autobús rojo de dos pisos, una cabina telefónica también roja o el casco de un bobby, de un policía inglés, para identificar a Londres.
En España también existen estas edificaciones icónicas, como la Puerta de Alcalá, la Giralda y recientemente el Guggenheim y también han ido cambiando.
Este comentario surge al ver dos carteles de Los últimos días, dirigida por los hermanos Álex y David Pastor y estrenada la semana pasada, en los que aparece claramente la Torre Agbar de Jean Nouvel, en el primero detrás del muro cortina del rascacielos donde están los protagonistas, que posiblemente sea un edificio conocido -no he visto aún la película ni conozco lo suficiente Barcelona para identificarlo- y en el segundo cartel la Torre está justo en el centro, debajo de las caras de los dos protagonistas, como si fuera el contraplano de lo que están mirando o el reflejo en el cristal del edificio donde están. De hecho, los dos carteles se complementan, sólo que el segundo incide más en nuestro particular "star system" hispano.
Como decía antes, estos iconos van cambiando y hace años Barcelona hubiera estado representada por el monumento a Colón o algún edificio de Gaudí, seguramente el Templo de la Sagrada Familia gracias a su altura, dimensiones e incluso por sus connotaciones religiosas. Sin embargo, hoy la representa un rascacielos de oficinas, fálico y todo hay que decirlo muy parecido al Gherkin, el pepinillo, que levantó Norman Foster en Londres y que ya ha aparecido como símbolo de esa ciudad, como ya se comentó en este blog, incluso en películas fantásticas como La brújula dorada. ¿Barcelona? ¿Londres? ¿Será otro síntoma de la globalización arquitectónica?
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