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09 enero 2026

Mejores películas (y series) de 2025

La revista digital
 Miradas de Cine es una de las más antiguas en las redes, ya que se publica desde 2002, hace más de veinte años. Hace unas semanas me solicitaron la relación de cuáles habían sido según mi criterio las, según especifican: «10 películas y/o series estrenadas en España en 2025 en salas o plataformas».
Antes ya habían confiado en mis opiniones, busqué en mis archivos y he visto que llevo colaborando con ellos desde hace mucho tiempo, nueve años desde 2016, y que además he publicado en este blog las listas de 202020212022, 2023. y 2024. Según los datos que han publicado aquí, este año hemos participado cuarenta y dos personas, que elegimos en total ciento cuarenta y nueve películas diferentes, el título más votado ha sido elegido por más de la mitad de los encuestados, por el 56%, mientras que el segundo lo ha logrado con el 35%. En el momento de publicar esta entrada aún no han aparecido cuáles han sido las películas con más votos de este año, pero se irán publicando en lo próximos días.
Ya he escrito varias veces que me cuesta mucho elegir las películas para estas listas, porque casi siempre es complicado escoger entre títulos que son igual de interesantes; de todos modos, no me importa hacerlo, porque para mí es un honor poder colaborar con cualquier publicación, siempre que intente aportar algo nuevo, como sucede con Miradas de Cine
Mi lista del 2025 la he planteado, como siempre, por orden alfabético y es la siguiente:

A la deriva (Feng Liu Yi Dai, Jia Zhangke)
Black Dog (Gou zhen, Guan Hu)
Blue Moon (Richard Linklater)
La luz que imaginamos (All We Imagine as Light, Payal Kapadia)
Misericordia (Miséricorde, Alain Guiraudie)
Profanación (The Shrouds, David Cronenberg)
Spectateus! (Arnaud Desplechin)
The Mastermind (Kelly Reichardt)
Una batalla tras otra (One Battle After Another, Paul Thomas Anderson)
Valor sentimental (Sentimental Value, Joachim Trier)

Además de las diez mejores películas, solicitan: «Opcionalmente, un texto libre donde podéis hablar de lo que os apetezca, relacionado con el audiovisual de este año que termina, por ejemplo para reivindicar algo que habéis visto y no se ha estrenado y quizá no lo haga nunca, para cagaros en el crecimiento exponencial de las películas navideñas con carteles clónicos y horrendos (esto nunca cambia), o aportar listas alternativas, desmitificar títulos, personas o personajes, reflexionar sobre el triángulo Warner, Netflix, Paramount, por qué South Park mola más que los Simpson (o viceversa, que para eso son las opiniones, aunque algunas estén erradas), si alguna vez terminará la saga Avatar, o por qué Anaconda es la película de estas navidades... Lo que queráis, vaya». 
Un inciso, da la casualidad que he visto las dos últimas películas de Avatar el 24 y el 31 de diciembre por la noche, y además la primera cinta de 2026 ha sido Anaconda, con la seguridad que será casi imposible ver algo peor en este año que comienza.
En este apartado, como nunca he podido valorar las películas junto a las series, he añadido, ordenadas alfabéticamente las mejores temporadas de series que he visto en 2025:

Adolescence (Stephen Graham, Jack Thorne)
El eternauta, T1 (Bruno Stagnano)
Severance, T2 (Dan Erickson)
Slow Horses, T5 /Will Smith)

Este año me he centrado en ver cine español, de hecho he logrado ver doscientas sesenta y una, para una investigación que estamos desarrollando, pero hay otros títulos notables --sin contar con las películas ya mencionadas en la anterior entrada de este blog, sobre los premios Goya-- que reseño a continuación, también en orden alfabético:
                    
                    Amor en Oslo (Kjaerlighet, Dag Johan Haugerud) 
                    Cloud (Kuraudo, Kyoshi Kurosawa)
                    Dreams, sueños (Dreams, Michel Franco)
                    Die My Love (Lynne Ramsay)
                    La vida de Chuck (The Life of Chuck, Mike Flanagan)
                    Oh Canadá (Oh, Canada, Paul Schrader)                    
                    Secretos de un crimen (Santosh, Sandhia Suri)
                    El volcán (Pod wulkanem, Damian Kocur) 
                    Warfare: Tiempo de guerra (Warfare, Ray Mendoza, Alex Garland)

Como ya he escrito al final de las listas anteriores: «Espero que estas listas le puedan servir a alguien para descubrir y, sobre todo, disfrutar con nuevas películas y series.

25 julio 2025

El esquivo hombre común.

Cubierta del libro
He de reconocer que desde hace algunos años me interesan tanto o más las autobiografías y entrevistas con cineastas, que los textos escritos por investigadores sobre las trayectorias de esos cineastas, aun teniendo en cuenta que no se debe confiar en lo que dijeron, porque pueden ser unos embusteros, a veces sin quererlo, por olvido o por creerse y crearse "leyendas" con hechos que no ocurrieron, y en otras ocasiones incluso mintiendo adrede.
Hace poco encontré el interesante libro Hollywood: The Oral History, publicado en 2022, con declaraciones recogidas por Jeanine Basinger y Sam Watson, a profesionales pertenecientes a la mayoría de las ramas que intervienen en la producción cinematográfica, entre ellas, un apartado dedicado a la dirección artística, donde se recogen las palabras, entre otros escenógrafos, de Mitchell Leisen, Harry Horner, Robert Boyle, Richard Sylbert y Ken Adam, nombres que le sonarán a algunos aficionados al cine y, sobre todo a quienes les interesan el arte y oficio de crear espacios cinematográficos.
Albert S. Ruddin en 1971
Respecto a las relaciones entre cine y arquitectura, es interesante algo que no está en el apartado antes mencionado, lo que declaró el productor Al Ruddy: «Solo quiero contarles una historia. Es la mía, la de un hombre común y corriente. Fui a la Escuela de Arquitectura de la USC [Universidad del Sur de California], y Frank Lloyd Wright solía venir una vez al año. Él contó una historia que me encanta narrar sobre nuestro negocio, porque es exactamente la misma. Dos arquitectos están haciendo el proyecto de un edificio, dibujando y dibujando, y finalmente son las tres de la mañana. Están discutiendo sobre: "Esto es mejor, aquello es mejor, el mío es mejor, el tuyo es mejor". Uno dice: "Un momento. Tú y yo somos personas muy sofisticadas. Como arquitectos, ambos estudiamos durante años, llevamos años diseñando. Coincidimos en que ambos proyectos son buenos, pero no nos ponemos de acuerdo en cuál es mejor. Pero sí sabemos una cosa: estamos construyendo este edificio para el hombre común y corriente. Preguntemos a ese viejo que está fregando el pasillo, y dejemos que nos diga. Aceptando el que le guste". Salen al pasillo. El hombre lo está fregando y le dicen: "¿Podría venir a nuestra oficina un segundo? Nos gustaría preguntarte algo". Él dice: "Ah, sí, ya voy". Trae el cubo y la fregona y entra en la oficina. Los dos arquitectos están allí, y uno dice: "Mire, nos gustaría preguntarte algo. Son dos diseños para dos edificios. Nos gustaría que nos dijera cuál de ellos le gusta más". "Ah, sí, claro". Mira uno, luego mira el otro, y dice: "Les diré que me gusta este, pero al hombre común probablemente le guste ese otro". Así que intentar encontrar al esquivo hombre común es muy difícil».

Se supone que la mayoría de los seres humanos son eso que se denomina "hombre medio" u "hombre común" --supongo que ahora será "persona común"-- por lo que conociendo sus gustos, en arquitectura y sobre todo cinematográficos, se podría llegar a un mayor número de clientes y/o espectadores, logrando obtener un mayor beneficio económico, algo fundamental en esta sociedad actual, pero este silogismo olvida que los gustos de la mayoría son horribles, que los edificios más admirados por la gente son malos y las películas por ser las más taquilleras, no son las mejores. 
Por eso no se entiende por qué actualmente el interés de los influyentes --traducción de "influencers"-- se mida por el número de sus seguidores, más que por la calidad de sus comentarios. Como tampoco se comprende, por qué los videos con más "me gusta" han de ser los más interesantes.
Lo más popular no es lo de mayor calidad. Lo que lleva a un debate más amplio para discernir lo bueno de lo malo tanto en arquitectura como en la imagen en movimiento.

29 mayo 2024

París pintado para las pantallas

Cartel de la película.
Desde los hermanos Lumière hasta ahora, París ha sido una capital especialmente atractiva para el cine, y no solo la ciudad real, sino sobre todo, la representada, recuérdese la conocida frase de Ernst Lubitsch: «existe el París de la Paramount, el París de la Metro y, por supuesto, el París de verdad. Pero el más parisino de todos es el París de la Paramount».
Trabajando sobre la relación entre Arch Oboler y Frank Lloyd Wright, encontré Gangway for Tomorrow con guion del primero, y dirigida por John H. Auer en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial y por ello con un marcado acento propagandístico, que suele simplificar las tramas, pero también completamente anti nazi, lo que se agradece en estos tiempos proclives a la extrema derecha. 
No llegó a estrenarse en los cines españoles, seguramente prohibida por su componente antifascista y cuando se editó en vídeo y emitió por televisión en España, en vez de traducir directamente su título por Pasarela para el mañana, se tituló Pasaporte al futuro
No voy a hacer un análisis de la película y si les apetece uno muy detallado, pueden leerlo aquí, lo que me interesó fue una breve secuencia y para ello he de contar parte de su argumento:
Todas las mañanas un hombre mayor recoge en su coche a cinco personas, dos mujeres y tres hombres, para ir juntos a trabajar a una fábrica de aviones; ninguno conoce la vida anterior de los demás y el chófer le ha contado a su mujer lo que supone sobre sus trayectorias vitales antes de la guerra, por lo que ella ha decidido invitares a cenar, entonces cada uno va recordando quiénes eran y qué hacían.
La primera que rememora su pasado es una cantante --interpretada por la fascinante Margo-- que actúa en un club nocturno del París ocupado por los alemanes, donde se canta La Marsellesa con fervor --reminiscencia de Casablanca--, y que con otros compañeros de ese local pertenece a la Resistencia. Por culpa de la delación de uno de los empleados, son capturados por la Gestapo, ante el pelotón de fusilamiento un general le ofrece a las mujeres jóvenes la opción de vivir, si van a entretener a las tropas alemanas, solo acepta la protagonista para tener la oportunidad de avisar por radio a sus compañeros y que se escondan.
Captura de la película. La protagonista tras saltar del camión,
corre hacia la baranda para arrojarse al Sena y escapar.
La trasladan en un camión con otras chicas, cuando pasan sobre un puente de París, se tira en marcha y corre hacia el río para saltar al agua, mientras detrás se ve lo que parece un edificio religioso. 
Lo interesante es la imagen de esa edificación.
Esta escena está rodada dentro de un estudio delante de una falsa baranda con farolas y un telón pintado en el fondo, que reproduce una visión nocturna de lo que podría ser la fachada posterior de Notre Dame, incluso con la aguja que le "clavó" Viollet-le-Duc en su cubierta, pero a diferencia de la catedral real, tiene solo una torre sobre la que además hay una cubierta a cuatro aguas.
Notre Dame antes de su incendio, vista desde el puente
de la Tournelle.
Gangway for Tomorrow fue producida por la RKO, sus directores artísticos fueron
 Albert S. D'Agostino, que había sido contratado en la RKO tres años antes y a partir de entonces trabajaría en todas sus producciones y Alfred (Al) Herman, que ya llevaba una década en ese estudio; y sus ambientadores otros dos reconocidos escenógrafos, Darrell Silvera y William Stevens
Normalmente los miembros de departamento de arte eran los creadores de los telones pintados, aunque también podían alquilarse en alguna de las empresas que se dedicaban a realizar estas pinturas, pero en esta película figura en los títulos de crédito, Vernon L. Walker, como técnico de efectos especiales, y hasta en su obituario se indica que fue un pionero en el desarrollo de las proyecciones traseras, por lo que quizás estuvo relacionado con el fondo del plano.
Para demostrar la profesionalidad de los técnicos mencionados basta con enseñar dos pinturas sobre cristal --matte paintings o glass shots-- del final de Gangway for Tomorow que representan la fábrica de aviones a la que llegan los personajes.
 
Es curioso que en el catálogo del AFI se mencione que, en un número de la revista Hollywood Reporter, se publicó que la RKO ahorró material de construcción y mano de obra al utilizar la puerta del estudio y el taller de maquinaria como escenarios de la fábrica, aunque en la versión actual de la película no aparezca ese taller.
La RKO contaba con unos magníficos profesionales y archivos para poder reproducir con exactitud muchas ciudades del mundo, por lo que no se entiende muy bien, por qué se llegó a mostrar en las pantallas ese dibujo tan poco veraz, aunque no se debe olvidar que el plano donde se ve ese edificio solo dura diecisiete segundos, por lo posiblemente se le dio más importancia a la ficción fílmica que a la exactitud arquitectónica.

No lo escribí al principio pero, por si tienen interés en saberlo, los personajes que van en el coche han sido, un corredor de automóviles, una Miss América, el alcaide de una prisión y un vagabundo.

30 agosto 2023

Viviendas diminutas

He estado buscando documentación para escribir un artículo sobre la arquitectónica y distópica serie noruega Arkitekten, que entre otros asuntos, plantea el problema actual, agravado en el futuro, de la escasez de viviendas en las grandes ciudades y el intento de resolverlo reduciendo la dimensión de las unidades residenciales.


El espectáculo

La verdad es que me sorprendió los numerosos documentales y programas de televisión que encontré sobre este tipo de viviendas mínimas, en algún caso ínfimas, que en su mayoría pertenecían al género de la telerrealidad --este es el término que propone la extraordinaria Fundéu para realities--, que tiene más de tele que de realidad, y con títulos tan poco sugestivos como:

Minicasas Luxury (Tiny Luxury, 2015 – 2018) HGTV
Tiny House Battle (2021 – 2023) 3 Balls

También hay otros programas de telerrealidad con casas pequeñas, pero construidas con materiales peculiares, como contenedores metálicos: Container Homes (2016) producido por HGTV y Containables (2018) de DIY; también otras construidas en lugares insólitos como encima de árboles: Mi casa en un árbol (Treehouse Masters, 2013 – 2018) de Stiletto TV, y Tu cabaña en un árbol (The Treehouse Guys, 2014 – 2017) de Orion, así como una edición infantil, Minicasas para niños (Playhouse Masters, 2016) de High Noon, quizás para ir acostumbrándolos a las pequeñas dimensiones vitales que "disfrutarán" en su futuro.
Pero no solo han producido programas empresas de televisión, sino también particulares han abierto canales de YouTube especializados en este tipo de casas, como los siguientes:

Tiny Home Tours (Chris Penn, Allison Shea, Laurén Ettinger, y Car Alfonso & Sagge Roddy, 2009 – 2023) EE. UU.
Living Big in a Tiny House (Bryce Langston y Rasa Pescud, 2013 – 2023) Nueva Zelanda.
Tiny House Giant Journey (Jenna, 2013 – 2023) EE. UU.
Tiny House Expedition (Alexis Stephens y Christian Parsons, 2014 – 2023) EE. UU.
MyBIGtinyhouselife (Adelina, 2019 – 2023) Canadá.
Woodnest (2020 - 2023) India.
This Tiny Life (2021 - 2023) Reino Unido.
Casas pequeñas (2021 - 2023) Panamá.
Tiny House - Alaska Life (Silas y Leslie, 2022 – 2023) EE. UU.
Y también viviendas en contenedores: 
Life Uncontained (2017 - 2023) EE. UU.

Como se puede comprobar, la eclosión de estos programas de televisión se produjo en 2014 y su emisión ha continuado hasta años recientes, siendo la empresa HGTV la que más número de ellos ha producido.
Obviamente no he visto todos los vídeos de YouTube, ni los episodios de todas las series, ni puedo --ni pienso-- hacerlo, pero por lo que he comprobado, la mayoría de los edificios tienen muy poco interés desde el punto de vista arquitectónico, repitiendo formas y tipos de viviendas habituales, pero comprimiéndolas para reducir sus dimensiones. Respecto a sus fachadas, la mayoría de ellas resultan ridículas porque quieren imitar formas clásicas, coloniales o incluso góticas, consiguiendo pequeños, pretenciosos y ridículos pastiches.

El problema real

De acuerdo al International Residential Code (IRC) de 2018, Apéndice Q, una tiny house tiene como máximo 37 m². Desde hace unos años, las grandes ciudades se han llenado de pisos diminutos, la mayoría con menos superficie de la indicada por el IRC, incumpliendo con las ordenanzas municipales, pero que han de alquilar personas cuyos ingresos les impiden pagar los prohibitivos precios de pisos mayores.
Un análisis interesante sobre este problema, en este caso en Polonia, se desarrolla en el documental Vivir en microapartamentos, dirigido por Mike Pitt, este año, para la estupenda cadena arte, y en el que se muestran algunas viviendas de 14 m², lo que parece imposible sobre el papel, pero es real.
En España se consideran minipisos los que tienen una superficie de 30 m² o menos. En el portal inmobiliario idealista, se ha publicado recientemente un artículo titulado «La realidad de los minipisos: menos del 1% de los pisos de alquiler tiene menos de 30 m²», en el que el portavoz de ese portal afirma: «a pesar de lo llamativos y mediáticos que pueden resultar, el fenómeno de los minipisos es muy residual, un anécdota en el total del parque de viviendas arrendadas en nuestro país. El problema de oferta en el que lleva instalado el mercado del alquiler en los últimos años no ha provocado que las viviendas minúsculas se hayan convertido en una parte significativa del mercado. Por el contrario, la práctica totalidad de los anuncios se refieren a viviendas de tamaños más grandes», los datos que maneja este portavoz parecen referirse solo a los del idealista.
Sin embargo, en el documento denominado «Censos de Población y Viviendas 2021. Resultados sobre Hogares y Viviendas», publicado el 30 de julio de 2023, por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se calcula que hay 167.134 de estas viviendas en toda España, habiendo aumentado desde 2011, en 116.000, un 231%. Minipisos que, según este artículo, no existían, o nadie se atrevía a habitarlos, o son el resultado de la transformación de locales comerciales y la compartimentación de pisos grandes, todo ello para obtener el mayor rendimiento económico.

La cabaña de vacaciones de Le Corbusier
La arquitectura

Una vivienda por ser pequeña, no tiene por qué ser poco interesante y hay muchos ejemplos de lo contrario, quizás el primero en el que pensamos los arquitectos es Le Cabanon (1950) de Le Corbusier, con 15 m², pero también se deben mencionar otras como las Casetas de vacaciones estandarizadas (1933) de J. J. P. Oud, la Cabaña para A. Bennati (1934 - 1937) de Rudolph M. Schindler, las Casas de fin de semana en Garraf (1934 - 1935) de Sert y Torres ClavéThe Box de Ralph Erskine con 21 m² (1941), la Cabaña Chamberlain (1940) de Breuer y Gropius, la Casa Walker (1953) de Paul Rudolph, el Seth Peterson Cottage (1958) de Frank Lloyd Wright, la casa de verano prefabricada Kubeflex (1970) de Arne Jacobsen, Mauritzberg Manor (1992) de Sverre Fehn, e incluso la Casa en una maleta (1996) un ático de 27 m² diseñado por Flores & Prats en Barcelona.
Todos estos ejemplos y otros muchos más, tan interesantes como los mencionados, demuestran que los buenos arquitectos son capaces de dar soluciones a muchos de los problemas que existen en la actualidad, pero no se debe olvidar que el poder no lo tienen los técnicos, sino quienes gobiernan este mundo, que suelen optar por conseguir rápidos beneficios económicos --muchas veces para ellos mismos-- antes que beneficiar a quienes lo necesitan.

29 marzo 2023

Le Corbusier. Cine

Es lógico que se hayan hecho muchos estudios sobre las relaciones entre Le Corbusier y el  cine, teniendo en cuenta que es uno de los arquitectos --junto con Wright-- más famoso y posiblemente de los mejores del siglo veinte, entre ellos artículos generalestesis doctorales, se ha visto su relación con Eisenstein y con Pierre Chenal... Ahora no pretendo escribir algo original sobre el arquitecto suizo y la imagen en movimiento, pero encontré su artículo «Esprit de vérité!», publicado en la revista Mouvement en 1933, lo he traducido --pido excusas a los traductores de verdad--, respetando las cursivas e 
intentado mantener su sintaxis, en la que se mezclan la ingenuidad con el panfleto, y como creo que es interesante, lo copio aquí:

¡Espíritu de Verdad!

Aquí, también, aquí esencialmente. En el cine: espíritu de verdad.
Lo he reclamado, insistentemente, para la arquitectura; y, en la época de la preparación de la Exposición Internacional de Artes Decorativas, en 1924, quise decir que el arte decorativo no tenía derechos, era un globo hinchado doloroso y engorroso.
El esplendor de la vida y su drama están en la verdad; y el cine, en el 90% de su producción, es mentira. Simplemente explota una prestigiosa ventaja técnica: la eliminación de las transiciones, la supresión posible y sencilla de «puntos muertos». Así, nos tranquiliza con imágenes, a veces atrayentes. Y pacientemente esperamos.
Esperamos la verdad.
Es cierto que todo, -y aquí también- es arquitectura, es decir ordenación, establecimiento de relaciones y, por la elección de las relaciones: intensidad. Pero solo existe la posibilidad de relaciones intensas si los objetos considerados son precisos, exactos, agudos (Un banco de niebla puede ser considerado como un evento preciso).
Por eso, es necesario concebir y luego hay que ver. Hay que tener la noción de la visión. O, buscar a los hombres que ven, es probar la experiencia de Diógenes.
El teatro y la gente de teatro, que cuentan las historias, han llevado al cine a la perdición. Esta gente llena de énfasis y frases se han interpuesto entre nosotros y el verdadero mirón: el objetivo.
Como hemos caído tan bajo, sería útil confiar de nuevo, por un tiempo, en la técnica en sí misma, para volver a lo esencial. A los elementos. Y conducir así a una reanudación consciente de las posibilidades del cine. Y, así, poder descubrir la vida, en lo que tiene de verdad, en lo que contiene tan prodigiosamente intenso, variado, múltiple.
La base es el aparato de la física, el objetivo de la cámara, un ojo.
Un ojo que es impasible, insensible, implacable, despiadado, sin emotividad. Este ojo ve de manera diferente a la nuestra, y aquí está porqué:
Es probable que el aparato registrador de nuestra visión humana sea el más admirable y perfecto dispositivo óptico. Pero lo que ve es percibido solo por nuestro entendimiento, que es la clave innumerable para medir la totalidad de las sensaciones humanas. Estamos limitados en el registro de nuestra visión por la presencia simultánea de otras percepciones que intervienen en el mismo momento, abarrotando nuestra clave, invadiéndola, sumergiéndola. Si todo es, para nosotros, sinfónico, sintético, sincrónico, todo también es solo la medida media, escala humana: una especie de zona central, que es nuestro entendimiento. Y sabemos lo limitado que es. Y qué esfuerzos deben hacer quienes llamamos los científicos o los genios para ampliar a la izquierda o a la derecha algún camino más lejano.
Pero si, por una afortunada coyuntura, se ha hecho algún descubrimiento, hemos podido apreciar la luz que proyecta más allá de las cosas conseguidas. La Ciencia y su hija todavía joven, la Máquina, han extendido algunos de nuestros medios de percepción y han tendido los puentes más allá de las zonas infranqueables para nuestros sentidos y nuestros recursos.
Así, las diversas máquinas de calcular, creadas en los últimos tiempos, nos han permitido emprender una serie de cálculos hasta ahora inaccesibles, y han proyectado repentinamente muy lejos ciertas investigaciones. Sin la máquina, esos cálculos eran quiméricos. El científico que anteriormente intentó tal aventura se sometió a semanas de desgaste para obtener uno de los términos de una ecuación aún indecisa. Tanta era la fatiga que la imaginación, el impulso espiritual, que había iniciado la empresa, se disipaba, se agotada, desaparecía; el razonamiento fue aniquilado en su marcha viva por los días, las semanas y los meses engullidos en cálculos extenuantes.
Una creación mecánica: la máquina impasible y sin fatiga... y es la liberación de pensamiento. En pocos días el científico completa la curva de su hipótesis; concluye, enuncia, formula. Ha nacido una ley. E infinitas consecuencias pueden resultar de ella en la vida de los hombres.
El objetivo de la cámara es uno de esos interruptores de fatiga.
Mientras experimentes el efecto de las contingencias, mientras tengas calor o frío, mientras estés fatigado o distraído, mientras tu propia conciencia esté cargada de acontecimientos interiores, mientras el tumulto o el silencio te abrumen, etc., etc., una lente de cristal y una película sensible funcionan brillantemente.
Un ojo de dios, de un demiurgo, mientras que tú no eres más que un pobre buen hombre asaltado por la vida.
El documental, sobre todo el científico (Painlevé, o las películas milagrosas sobre el crecimiento de semillas y de plantas), ha desvelado misterios del Universo que antes estaban fuera de nuestra percepción.
Pero me gustaría, aquí, que el objetivo nos revelara la intensidad de la conciencia humana a través de fenómenos visuales que son de naturaleza tan sutil y tan rápida que no estamos organizados para descubrirlos y registrarlos; no podemos observarlos, sentimos simplemente su resplandor.
Hasta ahora, en su conjunto, el cine se ha extraviado de darnos la conciencia humana, la imagen transpuesta a las formas artificiales de la mímica, método que pertenece al teatro. En el escenario, lo imperceptible es, por supuesto, inutilizable: una transposición es indispensable.
Sin embargo, cuando el gozo de una felicidad está dentro de nosotros, en nuestro interior; cuando la inquietud nos oprime; cuando la angustia ocupa todos los planos de nuestra sensibilidad, parecemos en la calle, como en casa, contener tantos acontecimientos diversos, en un molde, un jarrón --rostros, gestos y actitudes-- casi indiferentes. Sin embargo, el amigo que encontramos nos dice: «¿Tienes esto? ¿Tienes aquello?». Lo ha sabido por signos perceptibles: el matiz, el infinito matiz del juego de la vida, en nosotros. Este encuentro inesperado del amigo representa precisamente esta distancia que establece una relación.
Digo entonces que el objetivo sin nervios ni alma, es un mirón prodigioso, un descubridor, un revelador, un editor.
Y por él, podemos entrar en la verdad de la conciencia humana. El drama humano se nos abre.
Esto es lo que nos interesa.
Por un lado, el espectáculo del mundo (y el avión, el microscopio, la cámara lenta, la luz eléctrica, etc., aportan al cine sus inmensos recursos), el espectáculo del mundo puede sernos dado.
Por otro lado, la verdad de nuestras conciencias puede ser mostrada, más que eso, puede ser revelada a nosotros mismos.
Naturaleza y conciencia humana son los dos términos de la ecuación que nos interesa. No se necesita nada más, todo está ahí.
¡Que construyamos  sobre estas realidades, sobre estas verdades: composición, equilibrio, ritmo! ¡Qué el lirismo se apodere de él para llevar esta investigación al terreno de la obra creativa!
Creo haber demostrado que el cine se sitúa desde entonces sobre su propio terreno. Que se ha convertido en una forma de arte en sí misma, un género, como la pintura, la escultura, el libro, la música, el teatro, son los géneros...Y que todo esté abierto a su investigación.
Ya no es decente soñar en grandes puestas en escena en estudios, en parafernalia ruinosa, en superpelículas y en superproducciones.
El gran arte emplea medios pobres.
El gran arte es, en verdad, sólo relaciones.
El cine apela «a los ojos que ven». A los hombres sensibles a las verdades. Diógenes puede encender su linterna: es inútil que se embarque para Los Ángeles.

Scott MacKenzie recoge «Esprit de vérité!» en su libro Film Manifestos and Global Cinema Cultures: A Critical Anthology y escribe que el arquitecto «considera la forma en que la mecanización, y en particular la mecanización provocada por el objetivo de la cámara, cambia la relación del espectador con lo real, revelando en el proceso una realidad científica nunca antes vista. Al igual que los constructivistas, Le Corbusier ve la mecanización como el principio definitorio del siglo XX».
Esto es cierto, pero lo primero que llama la atención es que el texto demuestra un desconocimiento casi total de lo que era el cine en 1933 --como también le sucedía a otros intelectuales y artistas--, de las avanzadas películas que ya se habían filmado, de hecho, parece que está proponiendo mejoras en el cine que se había rodado en los inicios del siglo XX, incluso en su intento de diferenciarse del teatro, algo propio de aquellos años..
También es curioso que no escriba sobre relaciones entre cine y arquitectura --como hacía Mallet-Stevens-- sino que utiliza la imagen en movimiento como un medio al que extrapola sus ideas arquitectónicas, abogando por la sencillez e incluso por la verdad o las verdades: «composición, equilibrio, ritmo», pero --eso sí-- con «lirismo» para que sea una «obra creativa».
En fin, ahí queda un texto más interesante por quién es su autor, que por su propio contenido, por si a alguien le pueda interesar estudiarlo con más profundidad.

18 septiembre 2021

Dark Tower

Phillip Page en una fotografía con un edificio en construcción 
detrás demostrando que es arquitecto
Phillip Page (Phillipe Méndez Paige), nació en Barcelona, el 11 de mayo de 1927; su padre, John Page, fue teniente coronel del ejército británico; Phillip se graduó en la Essex School de Londres en 1945; licenciado en arquitectura en 1949 en la Universidad de Westshire; capitán de la Royal Air Force entre 1949 y 1953; máster de arquitectura por la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, en 1956; ese mismo año comenzó a trabajar en el estudio Copely & Seers, en Boston; se casó con Alisa Copely en 1959 y se convirtió en ciudadano estadounidense en 1961; fundó el estudio Page Design, Inc. en Nueva York en 1962, abriendo sucursales en Londres en 1970 y en Barcelona en 1982; se divorció de Alisa Copely en 1980 y se casó con Carolyn Jane Spencer el año siguiente.
Carolyn Page cuando le regaló un casco al promotor de la
Torre Unico 
Carolyn Page (Carolyn Jane Spencer), nació en Hampshire, Inglaterra, el 11 de julio de 1954; su padre, Jonathan Burke Spencer, fue editor de The Hampshire Review; se graduó en la Hanaford School for Girls en 1971; grado de asociada en el Art Center of London, en 1973; licenciada en bellas artes en el Rhode Island Institute of Design, en 1975, donde fue "Dean's List", obtuvo el Premio Schaeer para diseño de estudiantes y el segundo puesto en el concurso Frank Lloyd Wright; máster de diseño en la Parson's School of Design de Nueva York en 1977, en la que ganó los premios Paley Grant y Mercer de diseño de posgrado; comenzó a trabajar en Page Design, Inc. en 1977; se casó con Phillip Page en 1981; fue nombrada vicepresidenta de la sección creativa en 1981; de la sección creativa internacional el año siguiente, y vicepresidenta ejecutiva de operaciones internacionales en 1984.
Una compañera de trabajo de Carolyn declaró: «Todo lo que sé es que Phillip llevaba casado veinte años cuando su joven diseñadora, recién salida de Parsons, se puso a trabajar para él. Entonces echaron a la primera esposa y Carolyn ascendió en el estudio, no es que no tuviera talento, tenía muchísimo más de lo que jamás tuvo ese estúpido de su marido. De todos modos, después de cinco años, eclipsó por completo a Phillip, pero ella siempre lo acreditó como el autor. Aún así, creo que al bastardo le molestaba, ya sabes, celos profesionales y todo eso... Supongo que escuchaste los rumores sobre la Torre Unico, que era un encargo personal de Phillip, cuando Carolyn descubrió que estaban a punto de desechar sus diseños, los protegió, fue corriendo a Unico con sus planos y los vendió a su nombre. Lo sé porque estuve despierta hasta las once de la noche anterior fotografiando los planos para ella».
En definitiva, Carolyn es una joven profesional que empieza a trabajar en el estudio de un arquitecto famoso y rico, se casa con él y va escalando puestos dentro de la empresa, es posible que su atractivo físico le ayude, pero como dice su compañera, tiene talento, incluso más que su famoso esposo. Éste desaparece y ella se queda como responsable de finalizar la obra de la Torre Unico, antes mencionada, un rascacielos de treinta plantas con un muro cortina, una fachada acristalada curva, en el que pronto comienzan a suceder sucesos extraños, mueren dos trabajadores, un limpiacristales y un guardia de seguridad --el primero además cae encima de un directivo de la promotora Unico matándolo--, un investigador privado dispara contra usuarios de la torre y mata a varios, intentando asesinar a Carolyn... Otro edificio poseído, en este caso por un arquitecto, que lo usa para eliminar a personas empleando además materiales de obra como armas, perfiles metálicos se clavan en dos cuerpos humanos, unos cables electrocutan a otro, el ascensor se encarga de algunos más...
Todo esto forma parte del argumento de Torre de cristal en español y Dark Tower en países anglosajones, una coproducción entre Estados Unidos, Gran Bretaña y España, con problemas en su rodaje, dirigida en 1987 por "Ken Barnett", un seudónimo de Freddie Francis, que al parecer --y es lógico-- no estaba muy contento con la película.
Evidentemente los currículums de los arquitectos antes mencionados, que se ven en la película en una pantalla de un arcaico ordenador personal con letras verdes, están inventados por los guionistas, como las declaraciones de la mujer. Phillip Page era Juan Ramón Romaní, su mujer Carolyn, Jenny Agutter y la Torre Unico es uno de los edificios Trade diseñados por José Antonio Coderch y Manuel Valls, inaugurados en 1968.
La siniestra --según la película-- Torre Unico
Este conjunto de edificios está formado por cuatro torres, dos con nueve plantas y las otras dos con diez --de hecho, el limpiacristales está trabajando en la torre sur--, que naturalmente no llegan a las treinta del rascacielos de la película, por eso intentaron encuadrarlo siempre desde abajo, mostrando su parte superior y en las escenas nocturnas acompañado de una música ominosa. 
En Torre de cristal se está acabando la construcción del edificio, aunque hay plantas ya ocupadas, como la oficina de Carolyn en la que no puede faltar un tablero de dibujo, y también está acabado su vestíbulo, mientras que los Trade se habían finalizado diecinueve años antes, por lo que las secuencias de la obra se rodaron según algunas fuentes en un edificio clausurado que había sido el Hotel Hilton y a partir de 1990 se convirtió en el Hospital de Barcelona. Faltaría establecer la improbable relación entre Page, el ficticio arquitecto de la Torre, con Coderch y Valls arquitectos reales del edificio que aparece en la película.
Respecto a la representación gráfica de la Torre de cristal en su publicidad, sólo en uno de sus carteles aparece el edificio, aunque en todos el motivo principal es la torre a veces convertida en un ataúd, como si fuera una edificación - símbolo, como esas terribles que imitan objetos y animales, aunque mucho más macabro, de todos modos, no sería extraño que algún promotor se le ocurra construir uno igual, quizás para la sede de una funeraria.
El edificio de la película en un cartel
«Llega al cielo... y toca el infierno»

Edificio - ataúd incluso con sus asas,
y a la izquierda una torre de cristal, en
la calle parece que esperan unos
zombis barceloneses

Otro ataúd para la edición en VHS, 
con una torre de cristal a la derecha,
los zombis siguen esperando, pero
ocultos por el rótulo del título

Ni el edificio original, ni un ataúd, pero
con el texto: «En una ciudad que nunca
 duerme (¿Barcelona?) este edificio es una
pesadilla» 
A partir de aquí SPOILER, aunque la verdad es que en una película tan poco interesante da lo mismo saber cuál es su final, Carolyn le cuenta al protagonista que ha asesinado a su marido tirándolo en un hueco,--no se especifica cuál-- de la construcción y como aún estaba vivo, para rematarlo le ha vertido hormigón encima, Un crimen muy arquitectónico. El cadáver de Phillip llega a verse casi al final y su espíritu atrae a la arquitecta hacia el hueco para encerrarla con su difunto esposo para siempre. Un final también muy arquitectónico.
Phillip Page en su tumba, formando parte de su edificio

15 marzo 2020

Una casa coreana. Construcciones filmadas en El Diario de Cádiz

No sabía que las alertas de Google funcionaran tan bien, ayer recibí una donde me indicaban que mi nombre aparecía en La Voz Digital de Cádiz. Me extraño, pero luego pensé que podría referirse al artículo que escribe cada sábado el arquitecto Julio Malo de Molina en el diario La Voz de esa ciudad y cuyo enlace me envía siempre a través de un mensaje de facebook. Lo curioso es que cuando recibí la alerta, Julio aún no me lo había mandado, aunque lo hizo luego, el día que se retrasa es cuando me menciona, quizás por culpa de algún lapsus freudiano. Lo importante es su texto, que copio a continuación, porque es muy apropiado para este blog:

El suceso cinematográfico del año ha sido la película surcoreana Parásitos que tras recibir una cascada de premios y gran afluencia de público arrasa sorprendentemente en la reciente edición de los Oscar. El cineasta Bong Joon-Ho construye una historia en torno a la lucha de clases en un país en el cual las diferencias resultan escandalosas, abismo social que escenifican de forma expresiva dos casas bien distintas. Los cuatro componentes de la familia pobre se cobijan en un semisótano en el que han de recoger los orines que rebosan por la única ventana que asoma a un estrecho adarve, mientras capturan wifi de locales comerciales próximos para sus imprescindibles celulares. La mansión donde habita la familia del empresario señor Park aparece como una bellísima construcción en la línea de la vanguardia moderna japonesa, amplios espacios caracterizados por el uso expresivo del hormigón visto, el vidrio y bellas maderas, con hermoso jardín oriental entre masas boscosas. La trama responde a pautas comerciales al modo americano, enriquecida con la ironía cruel de Quentin Tarantino. El grupo de los pobres se infiltra de forma pícara en el servicio doméstico de los Park, y tras una serie de peripecias se desata una grotesca tragedia cuando el chófer descubre la repugnancia que siente su jefe al percibir el olor de la pobreza.
Gran parte de la acción transcurre en la casa Park de la cual se dice que había sido diseñada por su anterior propietario, el arquitecto Namgoong, un nombre ficticio porque en realidad esa bella construcción racionalista no es más que un decorado completamente abierto construido en un terreno al aire libre.
La arquitectura es uno de los objetos del cine porque las historias se desenvuelven entre espacios construidos, incluso en el medio natural, que también se encuentra arquitecturizado. Jorge Gorostiza, arquitecto y exdirector de la filmoteca canaria acaba de publicar Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura (Barcelona 2019), tras una larga serie de libros sobre ambas disciplinas. En casi todas las películas se pueden ver arquitecturas y el autor ha elegido clasificarlas en seis temas: la profesión, las obras en construcción, los edificios existentes, construcciones creadas para aparecer en películas, otras arquitecturas que solo pueden verse en el cine, y por último, cómo la imagen en movimiento muestra la arquitectura de un modo específico.
El manantial de King Vidor (1949), basada en la novela de Ayn Rand, se supone inspirada en la vida de Frank Lloyd Wright, el arquitecto americano más importante para entender la transición desde el historicismo al movimiento Moderno, invitación a la vocación profesional para jóvenes que ven a Gary Cooper una valiente apuesta por la vanguardia. Excelente caricatura de la casa moderna, frente a la casa fenomenológica, dibuja Jacques Tati en Mon Oncle que obtuvo el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1958. En Psicosis (1960), Alfred Hitchcock recrea una casa procedente de un cuadro de Edward Hooper quien también inspira otras películas de este director como Extraños en un tren o La ventana indiscreta. Woody Allen nos muestra las arquitecturas de Nueva York en Annie Hall y Manhattan. Bernardo Bertolucci describe la Ciudad Prohibida de Pekin en El último emperador. La sobria arquitectura nacional del socialismo alemán de los años cincuenta aparece en Good Bye Lenin, mientras los helicópteros la sobrevuelan transportando esculturas de bronce del líder revolucionario. Pulp Fiction inspirada en el cómic, con las opulentas arquitecturas de la costa oeste americana.

Las últimas películas que menciona no aparecen en Construcciones filmadas, aunque Manhattan sí fue una de las que elegí para mi anterior libro publicado por la UOC, Panorámicas urbanas: 50 películas esenciales sobre la ciudad,, por considerarlo más representativo de una urbe, Nueva York en este caso, que de la arquitectura.

26 enero 2020

Filmando en casa

El título de esta entrada no se refiere a los espectáculos domésticos que estoy estudiando en estos días, ni a documentales sobre arquitectura, sino a rodajes de largometrajes de ficción en los hogares de cineastas. Surge porque el otro día viendo El gran Buster, recordé que Keaton había sido el protagonista de Parlor, Bedroom and Bath, titulada horrorosamente en España como Pobre Tenoriodirigida por Edward Sedgwick,y filmada en 1930 en la villa que cinco años antes le había encargado al arquitecto Gene Verge Sr. para él, su mujer Natalie Talmadge y sus hijos.
No recuerdo ahora muchas películas que se hayan rodado en las casas de los propios cineastas, salvo Faces filmada en la vivienda de su director John Cassavetes y su protagonista Gena Rowlands, y Five dirigida Arch Oboler en el estupendo edificio que le encargó a Frank Lloyd Wright y al que en esta película posapocalíptica no le sacó demasiado partido.
Volviendo a la película de Keaton, en The Filmgoer' Annual de 1932 hay una información sobre ella cuando su título iba a ser Romeo in Pyjamas:

Los aficionados al cine que sienten curiosidad por ver cómo es el hogar de una famosa estrella de cine estarán interesados en ver a Buster Keaton en casa en Romeo in Pyjamas. Cuando se planeó la película, se buscó una mansión con jardines en terrazas y una piscina. Buster Keaton rápidamente ofreció su propia casa, de modo que cuando comenzó la producción, tuvo la experiencia única de levantarse por la mañana, desayunar y luego salir a su jardín para ir a trabajar. La casa de Keaton, los jardines de Keaton, la piscina de Keaton y el perro de Keaton, Elmer, están todos bien visibles en Romeo in Pyjamas.

Esta visión idílica no era cierta, en 1930 Keaton llevaba dos años contratado por la Metro Goldwyn Mayer haciendo películas que no le gustaban y que eran mucho peores que las  rodadas con su propia compañía, había ganado muchísimo dinero, pero su mujer había gastado mucho más, por lo que estaba teniendo problemas de liquidez, su mansión también se usó para rodar el cortometraje Running Hollywood, dirigido por Charles Lamont en 1932 y, según el IMDb en Stepping Out, dirigida por Charles Reisner en 1931 y producida también por la MGM, posiblemente Keaton alquilaba su propia casa a las productoras. De hecho, en 1932 se divorció de Natalie y ella se quedó con la villa pero pronto tuvo que venderla para pagar las deudas.
Keaton llamaba a su casa La villa italiana, tenía dos plantas en forma de X cada uno de los cuerpos de los brazos de la X de la planta superior estaba ocupado por las habitaciones personales de Buster y Natalie que así permanecían alejados y con accesos independientes que les permitían salir y entrar sin ser vistos por sus cónyuges.
Plano de la planta baja

Plano de la planta alta
Dando hacia el jardín había una gran escalinata con sesenta escalones que llegaba hasta una piscina y que normalmente era la imagen que más se divulgó del edificio.
Postal de la casa
En el plano inicial de Parlor, Bedroom and Bath se puede ver esa piscina desde arriba y la primera secuencia transcurre alrededor de ella.
Plano inicial de la película
Reggie Irving (Keaton) trabaja pegando carteles en la calle, ve los jardines de mansión desde el exterior, por encima de su valla y se queda tan asombrado, que al cruzar la calzada lo atropella el novio de la hija del dueño de la mansión y lo lleva a la casa para que lo curen, el protagonista no es rico y no hubiera podido acceder al interior sin este accidente, una broma al ser el propio hogar de Keaton, pero que fue premonitoria, porque cuando muchos años después pidió permiso para enseñar su antigua propiedad a su nueva mujer, Pamela Mason, la esposa de James Mason, que la había comprado, le impidió entrar.
En la película, también se ven las fachadas laterales del edificio en unas secuencias en las que Keaton hace algunas acrobacias, así como parte de las terrazas y jardines.
Fachada lateral con Keaton descendiendo desde un balcón
La diferencia entre rodar en un interior natural y en la propia casa es el conocimiento perfecto que se tiene del segundo al ser el espacio de la vida cotidiana y también la pérdida de intimidad, que ya se mencionaba en la anterior entrada dedicada a los youtubers.
En el documental Buster Keaton & the Italian Villa, dirigido por Jack Dragga en 2005, hay una frase atribuida a Louise Brooks:

Toda la vida de Buster entonces era una película. Su casa era un decorado, la piscina era un decorado, la barbacoa era un decorado.

Lo real y la ficción se unían hasta el punto que era inevitable que la casa se convirtiera en un espacio escenográfico.
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