24 de febrero de 2017

Futuros tenebrosos de la ciencia ficción

Cubierta del libro
En entradas anteriores he mencionado las publicaciones que ha hecho el GIRAC, y también a uno de sus miembros más activos, la arquitecta Sara Pérez Barreiro, autora del libro Futuros tenebrosos en la ciencia ficción, publicado por la editorial Creaciones Vincent Gabrielle, hace ya unos meses, a mediados del año pasado, por lo que debo disculparme por no haberlo reseñado antes, pero si no lo he comentado hasta ahora es porque desgraciadamente no lo conocía hasta que ella me lo envió.
Este libro estudia las distopías arquitectónicas en el cine, un tema fascinante, que no ha sido demasiado tratado, salvo el número 4 (2006) de la desaparecida revista La ventana indiscreta titulado «Apocalipsis urbanos» y la imprescindible Nosferatu que le dedicará próximamente un monográfico.
En la contraportada del libro se recoge un texto que explica muy bien el contenido del libro: «Idear un edificio, una biblioteca, una plaza, una cárcel o una ciudad… está en el mundo de los sueños de los arquitectos, pero el modelo más ambicioso es sin duda el diseño de la metrópoli, de una ciudad ideal donde vivirán las generaciones venideras, es decir de la ciudad del futuro. La historia de la Arquitectura nos muestra diferentes ejemplos con soluciones muy variadas. Pero paralelamente y mientras los arquitectos teorizaban, diseñando cómo podría ser el futuro con cierto nivel de veracidad, otros artistas optaban por crear futuros aparentemente menos reales pero con imaginativas soluciones. Son los que inscribimos dentro del campo de la Ciencia Ficción».
«De todas esas opciones de futuro algunas muestran el lado más tenebroso, más oscuro, escenarios donde las metrópolis son lugares inhóspitos con características completamente alejadas de lo que nos imaginamos que es una ciudad ideal. Esta nueva “visión de futuros tenebrosos” donde los avances científicos no son tales o perjudican más que benefician, donde las ciudades son un caos y están superpobladas, donde la contaminación casi extermina a los seres vivos, ese lugar donde no nos gustaría vivir, es la distopía».
«Puede que el film nos muestre grandes ciudades, como Blade Runner, 1984 o Soylent Green, o con unos límites rígidos como Aeonflux, Judge Dredd o Metrópolis. Algunas son muy similares a las nuestras como Code 46 o pueden haber sido tan dañadas que al reconocerlas nos preguntamos si realmente estamos abocados a ello, como A.I. A veces son escenarios totalmente artificiales donde no ha vivido nunca antes un ser humano como la trilogía de The Matrix, Tron o Aelita. Sea como fuere en las ciudades aquí mostradas, aunque mantengan cierto grado de similitud con nuestras urbes, nunca desearíamos habitar en ellas».
Los capítulos están dedicados "por orden de aparición" a las siguientes películas:  Blade Runner, Código 46, Cuando el destino nos alcance, El tiempo en sus manos, Juez Dredd, la trilogía Matrix, Brazil, 1984, Dune, Tron, Aelita, Metrópolis, Desafío total, A. I. y Aeon Flux.
Antes de acabar se debe mencionar que la maquetación interior del libro es de la propia Pérez Barreiro y que la portada y la contraportada están diseñadas por Daniel Villalobos Alonso -que también es el autor de las estupendas cubiertas de los libros antes mencionados del GIRAC-, además se incluyen bastantes planos muy interesantes dibujados por la autora.
Esperamos que Sara Pérez Barreiro continúe con su prolífica labor y que muy pronto haya algún nuevo libro suyo en las librerías.

17 de febrero de 2017

Maestros de la arquitectura



En este blog ya se ha hablado en muchas ocasiones de la gran labor que está desarrollando la fundación arquia para dar a conocer y difundir la arquitectura, gracias a la ingente publicación de textos y tesis doctorales, así como a la edición de DVD en dos colecciones, la de documentales internacionales y nacionales, y la denominada arquia/maestros, en la que han aparecido las entrevistas que le ha hecho Luis Fernández Galiano en 2015 y 2016 a Oriol Bohigas, Rafael Moneo, Juan Navarro Baldeweg, Antonio Fernández Alba, Manuel Gallego y Ricardo Bofill, y las que acaban de publicarse ahora con Federico Correa, Antonio Lamela y Antonio Vázquez de Castro.
Los seis primeros arquitectos mencionados son muy famosos, por lo que es fácil haber leído sus textos y visto sus obras, sin embargo, he de reconocer que conocía bastante menos a los tres últimos citados, por lo que, al menos para mí, sus entrevistas han sido mucho más interesantes que las anteriores y en algún caso un gran descubrimiento, porque, como en las anteriores, Fernández Galiano tiene la experiencia suficiente para saber extraerle a cada uno opiniones e ideas casi siempre fascinantes. 
La realización de la entrevista desde el punto de vista cinematográfico, no ha cambiado con respecto a las seis anteriores, por lo que me remito a los comentarios que ya hice en las publicaciones anteriores. 
Los tres DVD están acompañados, como en todas las ediciones de la fundación arquia, por un libro sobre los arquitectos entrevistados con imágenes de sus obras, que están muy bien, porque permiten tener una primera aproximación a edificios muy interesantes, lo que no se logra en la entrevista a causa de la nerviosa realización antes comentada.
Es curioso comparar someramente las carreras y las actitudes frente a la arquitectura de Correa, Lamela y Vázquez de Castro, el primero es casi un minucioso orfebre que ha conseguido hacer unos edificios con una calidad extraordinaria; el segundo el ejemplo de lo que la opinión pública consideraría un profesional triunfador, autor de grandes edificaciones que destacan en muchas ciudades, y capaz de crear y mantener una gran empresa; y el tercero es un arquitecto concienciado y luchador que ha sabido crear buenos conjuntos edificatorios con espacios dignos para personas con pocas posibilidades económicas. 
Tres perfiles diferentes entre los muchos que puede ofrecer una profesión que merece la pena conocer y comprender.

9 de febrero de 2017

Arquitectura de cine

Cubierta del libro
En las tres entradas anteriores de este blog he escrito sobre los volúmenes 07, 08 y 09, Interiores urbanos y domésticos, Espacios urbanos y Objetivo: la casa, publicados por el GIRAC, el Grupo de Investigación Reconocido de Arquitectura y Cine, perteneciente al Departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, junto con la fundación do.co,mo.mo_ibérico.
En esta ocasión escribo sobre el último que han publicado hasta el momento, se titula Arquitectura de cine, su edición corre a cargo de Daniel Villalobos Alonso, Sara Pérez Barreiro e Iván Rincón Borrego, y trata sobre los edificios cinematográficos, contando con dos partes, la primera, «Arquitecturas de Cine», sobre la arquitectura de estos edificios, y la segunda, «Cine de Arquitecturas». sobre películas que transcurren o cuyo motivo principal son los cines.
La primera parte se inicia con un artículo general sobre los cines, «Arquitectura de Cine. Relaciones entre Espacio Fílmico y Espacio Arquitectónico: Cines, Mitos y Literatura», escrito por Villalobos Alonso, Pérez Barreiro y Javier Rey de Sala; después hay varios artículos sobre estos edificios: el Cine Doré (Madrid), por Marta Úbeda Blanco;  el Cine-Teatro Fígaro (Madrid), por Villalobos Alonso; el Cine Capitol (Madrid), por Ignacio Feduchi Benlliure; el Cine Novedades (Miranda de Ebro), por Alberto Julián Vigalondo; el Cine Ortega (Palencia), por Alberto Combarros Aguado; el Cine Roxy (Valladolid), por Nieves Fernández Villalobos; Barceló, Europa y Salamanca (Madrid), por Óscar M. Ares Álvarez; Universal Cinema (Madrid), por Miguel Lasso de la Vega Zamora; Cine Teatro de la residencia de estudiantes La Salle (Valladolid), por Villalobos Alonso; Cine en la Avenida de Navarra (Soria), por Villalobos Alonso; el Cine-Teatro del Colegio de los Padres Dominicos (Valladolid), por Villalobos Alonso; el Colegio San Agustín (Valladolid), por Pérez Barreiro; y los equipamientos y sede de Sindicatos (Valladolid), de Rincón Borrego.
La segunda parte comienza con un artículo sobre La mujer solitaria, escrito por Nieves Fernández Villalobos, al que siguen La última película, de Darío Álvarez Álvarez; Amarcord, de Miguel Ángel de la Iglesia Santamaría; La rosa púrpura del Cairo, de Cecilia Ruiloba Quecedo; Cinema Paradiso, de Marta Úbeda Blanco; y Malditos bastardos, de Eusebio Alonso García.
Esperemos que pronto los miembros del GIRAC continúen con sus ediciones para seguir contribuyendo al estudio de las relaciones entre el cine, la arquitectura y la ciudad.

2 de febrero de 2017

Objetivo: la casa

Cubierta del libro
En las dos entradas anteriores he hablado de los libros 07 y 08, Interiores urbanos y domésticos, y Espacios urbanos, editados por el GIRAC, el Grupo de Investigación Reconocido de Arquitectura y Cine, del Departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, junto con la fundación do.co,mo.mo _ibérico.
Esta vez lo haré sobre el número 09, Objetivo; la casa, cuya edición está a cargo de Josefina González Cubero, Sara Pérez Barreiro y Eusebio Alonso García y, tras una presentación de Pérez Barreiro, recoge artículos sobre las siguientes películas: El sirviente, escrito por Nieves Fernández Villalobos; Koolhaas Houselife, por Iván I. Rincón Borrego; La familia, por Miguel Ángel de la Iglesia Santamaría; Blade Runner, por Pérez Barreiro y Daniel Villalobos Alonso; Carretera perdida, por Cecilia Ruiloba Quecedo; Mi tío, Darío Álvarez Álvarez; Hierro 3, Jorge González Sáinz; El ángel exterminador, por José Carlos Arnuncio Pastor, e Interiores, por Carlos Montes Serrano.
En las anteriores entradas no he mencionado los estupendos diseños de las cubiertas de los libros, creadas por Daniel Villalobos con "collages", en este volumen con el matrimonio Arpel de Mi tío, delante de la inquietante mansión en Burdeos diseñada por OMA, Rem Koolhaas, en 1998, una mezcla muy apropiada, que se cita en Koolhaas Houselife, en la secuencia en que se ve la película de Jacques Tati en un televisor.
Tal como decía en la anterior entrada, según han comunicado desde el GIRAC, sus libros aún no se encuentran a la venta, por lo que de nuevo, lo siento mucho.

28 de enero de 2017

Espacios urbanos

Cubierta del libro
En la entrada anterior de este blog, comenté el libro Interiores urbanos y domésticos, editado por GIRAC junto con la fundación do.co,mo.mo ibérico, entonces escribía que habían editado otros tres volúmenes, por lo que en esta entrada escribo sobre el segundo de ellos, el 08, titulado Espacios urbanos, editado por Josefina González Cubero, Sara Pérez Barreiro e Iván Rincón Borrego.
Tras la presentación de Pérez Barreiro, hay nueve artículos sobre las siguientes películas, Las manos sobre la ciudad, escrito por Alfonso Álvarez Moro; Frenesí, por Nieves Fernández Villalobos; La noche, por Miguel Ángel de la Iglesia Santamaría; Los Blandings ya tienen casa, por María Soledad Camino Olea; Eduardo Manostijeras, por Darío Álvarez Álvarez; El día de la bestia, por Rincón Borrego; Dogville, por Jorge González Sainz; Playtime, por Daniel Villalobos Alonso; y La naranja mecánica, por Juan Carlos Arnuncio Pastor.
Según me han comunicado desde el GIRAC, sus libros aún no se encuentran a la venta. Lo siento mucho.

20 de enero de 2017

Interiores urbanos y domésticos


Cubierta del libro
Hace ya casi cinco años, en julio de 2012, escribí una entrada titulada Agrupémonos todos, en la que mencionaba a varios grupos y personas que entonces estaban estudiando las relaciones entre la arquitectura, el cine y la ciudad. 
Entonces no incluí -porque no lo conocía- al GIRAC, el Grupo de Investigación Reconocido de Arquitectura y Cine, perteneciente al Departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, fundado en 2005.
En su página web indican que sus objetivos son los siguientes:




  • a) Fomento del estudio de las relaciones entre las dos disciplinas.
  • b) Aplicación y verificación de los resultados en la arquitectura contemporánea.
  • c) Difusión de los resultados.
  • d) Fomento de estas líneas de investigación en el tercer ciclo. 

En cuanto a sus líneas de investigación, son las siguientes: 

  • Espacios metodológicos comunes entre arquitectura y cine, relaciones, interferencias y simbiosis. 
  • Cualidad y propiedades del espacio arquitectónico en el cine. 
  • Representación de la metrópoli en el cine. 
  • Los problemas residenciales en cine. 
  • Relaciones históricas y desplazamientos de conceptos. 
  • Transferencias entre artes plásticas y cine experimental y de vanguardia. 

Este grupo ha organizado cada año un curso sobre estos temas y a finales del año pasado ha publicado cuatro libros, numerados del 07 al 010, que recogen las ponencias de esos cursos, el primero se titula Interiores urbanos y domésticos, corresponde al I Curso de Arquitectura y Cine Fotograma 007, celebrado en 2008 y está coeditado por la fundación do.co,mo.mo_ibéricoEl libro, tras una presentación de José Carlos Arnuncio, tiene siete artículos sobre las siguientes películas: Satanás, escrito por Sara Pérez Barreiro, El show de Truman, por Iván I. Rincón Borrego; Nosferatu, también por Pérez Barreiro; Taxi Driver, por Pintor Borrego; Together, por Nieves Fernández Villalobos; El guateque, por Daniel Villalobos Alonso, y Farenheit 451, por Fernández Villalobos.
En las próximas entradas iré comentando los otros volúmenes publicados por GIRAC

13 de enero de 2017

Gil

Gil Parrondo y Rico-Villademoros
(Luarca, 17 VI 1921 - Madrid, 24 XII 2016)
Odio escribir necrológicas, sobre todo, porque el fallecido habitualmente es alguien a quien he apreciado mucho y, aunque parezca un contrasentido, por eso mismo me veo obligado a hacerla. En este caso además sería inconcebible que un blog sobre las relaciones entre cine arquitectura y ciudad olvidase el fallecimiento de Gil Parrondo, al que ya mencioné aquí y aquí.
Es curioso que el 23 de diciembre, almorzando con unas amigas, hablamos de Gil, de su vitalidad y de su increíble trabajo, y una de ellas dijo que quería felicitarle por Navidades y no encontraba su número de teléfono, yo lo tenía y se lo di -aunque luego resultó que ya no era el suyo-, ella lo encontró, pero no pudo hablar con Gil, porque falleció el día de Nochebuena.
Tengo otro recuerdo reciente de él aunque tangencial, hace unos años, gracias a Cinetekton! tuve la oportunidad de conocer a otro gran escenógrafo cinematográfico, a Eugenio Caballero, al que le prometí que, cuando coincidiéramos en Madrid, telefonearía a Gil para vernos los tres y, si él podía, tomarnos un gin-tonic de Larios. Ahora evidentemente ya es imposible que pueda cumplir mi promesa.
No voy a glosar la figura de Gil, porque ya lo han hecho otros mejor que yo y afortunadamente todos lo recordaremos por su impresionante trabajo, sólo voy a rememorar algunos momentos en que coincidimos: un almuerzo en Almería como colofón de un homenaje magnífico, que en gran parte se debió a Ignacio Fernández Mañas -que escribió el primer libro sobre Gil-, en el que contó algunas cosas que no sabíamos; unos gin-tonics, naturalmente de Larios, en el bar del Hotel Conde Duque cerca de su casa, mientras lo entrevistaba; tener en mis manos la libreta que llevaba siempre en su cartera, donde con una letrita minúscula, había apuntado todas las películas que había hecho; verlo feliz sentado en una mesa al lado de su mujer, Mariano Rajoy y Aitana Sánchez Gijón, cuando le concedieron la Medalla de Oro de la Academia -por cierto, el único escenógrafo que la ha recibido en solitario, sin contar una de las 46 dadas en 1996- y la sorpresa de encontrarme a Álvaro Delgado en ese homenaje; sostener una de sus estatuillas del Oscar; el asombro cuando contó sus experiencias tinerfeñas; tener la oportunidad de ver parte de su increíble archivo, que todos esperamos que se conserve; y por último, su generosidad, su amabilidad y su disposición para ayudar a un joven investigador que venía de muy lejos y lo entrevistó por primera vez hace ya cerca de veinte años.

31 de diciembre de 2016

La ciudad como alegoría

Página de La provincia
Ayer se publicó en el suplemento de cultura del periódico La provincia un artículo escrito por Claudio Utrera sobre mi libro Panorámicas urbanas. 50 películas esenciales sobre la ciudad, que reproduzco a continuación: 
«“Sí, efectivamente, se publica un número excesivo de libros de cine en nuestro país, pero un gran porcentaje de ellos no despierta siquiera la mínima atención como para emprender su lectura”. Con estas palabras, perfectamente extrapolables al ámbito de la música o del cine,  aludía hace unos días un destacado historiador y escritor catalán, a través de una larga conversación telefónica, a la sobreproducción de literatura cinematográfica que jalona el mercado nacional a lo que le repliqué que lo que no se editan, como sí sucede en el mercado editorial británico, en el estadounidense o en el francés, son libros de todas las tendencias y para todos los niveles posibles sino, por el contrario,  libros con alma de best seller que versan en su mayoría sobre asuntos de escaso recorrido intelectual, libros epidérmicos, de consumo rápido para lectores sin otra aspiración que aliviar su insaciable sed mitómana mediante lecturas muy ligeras acerca de sus estrellas favoritas o de títulos que fisgonean, sin el menor pudor, en la  vida privada de figuras prominentes del star system, cuando no de biografías abiertamente hagiográficas cuyo único objetivo es lisonjear sin el menor sonrojo la figura del biografiado, algunas de las cuales, por cierto, podrían ser fácilmente rastreadas en el ámbito de nuestra propia Comunidad a lo largo de los últimos años. 
Tal vez por eso, cuando se rompe felizmente con esa tónica y descubrimos publicaciones de ámbito nacional que van más allá de los patrones impuestos por el mainstream, como es el caso de Panorámicas urbanas. 50 películas esenciales sobre la ciudad, el nuevo ensayo del arquitecto e investigador canario Jorge Gorostiza (Santa Cruz de Tenerife, 1956), el panorama cambia sustancialmente. La lectura, en resumidas cuentas, resulta mucho más gratificante para un lector que, como este comentarista, aspira cada vez que abre un nuevo libro a que le cuenten cosas que antes no le habían contado, o que sí le habían contado pero no de la forma más inteligente y si, además, todo esto se hace con el rigor analítico que muestra Gorostiza en su último libro, pues doble satisfacción. La originalidad y la coherencia de su enfoque, unido al interés que despierta en cualquier amante del cine el estudio de tantos filmes memorables desde una perspectiva tan sugestiva, como ocurre en este breve pero enjundioso ensayo, han logrado excitar especialmente nuestra curiosidad.
Autor de más de una decena de publicaciones sobre las relaciones entre el cine y el mundo de la arquitectura, así como de algunas monografías, como la dedicada al cineasta británico Peter Greenaway en 1995 o al canadiense David Cronenberg en 2003, Gorostiza nos propone esta vez un ilustrado viaje alrededor del cine desde los reflejos que éste proyecta sobre las ciudades que ha retratado a lo largo de su historia. Un asunto que le permite, desde semejante prisma, analizar películas tan decisivas en la evolución histórica del arte cinematográfico como Batalla en el cielo (2005), Taxi Driver (1976), Bajo los techos de París (Sous les toits de Paris, 1930), El tercer hombre (The Third Man, 1949), La batalla de Argel (La battaglia di Algeri, 1966), El vientre del arquitecto (The Belly of an Architect, 1987), Happy Together (Chun gwong cha sit, 1997), Memorias del subdesarrollo (1968), El show de Truman: Una vida en directo (The Truman Show, 1998), Noches blancas (Le notti bianche, 1957), En la ciudad blanca (Dans la ville blanche, l983), Lost in translation, 2003, El mundo (Shìjè, 2004), La caja china (Chinese Box, 1997), M, el vampiro de Düsseldorf (M, 1931) y así hasta alcanzar la cincuentena.
“Las ciudades, asegura Gorostiza en la introducción del libro,  ya no se conocen solo por descripciones verbales, literarias, pictóricas o fotográficas, porque desde la aparición del cine se sabe cómo son gracias a las imágenes en movimiento, por los recorridos que hacen las cámaras por sus lugares más icónicos y emblemáticos, consolidando el papel de estos lugares como símbolos de toda la población. Con la popularización de Internet, estas imágenes se han reforzado, pero también se han ampliado gracias a la cantidad de cámaras que existen y la facilidad de usarlas, teniendo acceso a esas imágenes ahora más personas que nunca antes en la historia”. 
De una u otra manera, el cine ha conseguido reinventar las ciudades, dotarlas de una nueva dimensión, de un nuevo significado que traspasa su condición meramente referencial para constituirse en un elemento de profundo valor metafórico, dentro del conjunto de factores que integran siempre cualquier puesta en escena. Es por tanto un hecho absolutamente inobjetable que ciudades como, pongamos por caso, Nueva York, Roma, Berlín, Viena, Las Vegas, Hiroshima, Los Ángeles, París, Milán, Tokio, San Francisco o Casablanca, se hayan convertido en algo distinto desde que el cine puso sus cámaras en ellas. Muy pocas se han resistido al proceso de mitificación al que han sido sometidas por el poder transformador de las cámaras y por la plena identificación del público con la reinvención de espacios cargados de emoción, complicidad y memoria. 
Sin la existencia de películas como París dormido (Paris qui dort, 1923), Bajo los techos de París (Sous les toits de Paris, 1930), Historia de dos ciudades (A Tale of Two Cities, 1935), Los amantes de Montparnasse (Montparnasse, 19, 1957), Gigi (Gigi, 1958) o ¿Arde París? (Paris, brûle-t-il?, 1966) la capital francesa, por ejemplo,  no habría formado parte del imaginario popular del siglo XX ni su proyección internacional hubiera sido la misma. Lo mismo sucede con Viena y El tercer hombre, su principal vehículo promocional desde hace 67 años; con Londres y la miríada de filmes de todo género que hablan de esta singular metrópoli a lo largo de la historia; Shangai y las numerosas películas que la han inmortalizado, tanto desde Oriente como desde Occidente o la mítica Río de Janeiro, encumbrada por títulos del calado de Orfeo negro (Orfeus negro, 1959) o  El hombre de Río (L´homme de Rio, 1964).
El libro es por lo tanto de carácter estrictamente indagatorio, de exploración dura y pura del arte cinematográfico desde un prisma poco habitual en la bibliografía cinematográfica tradicional, lo cual representa un valioso ingrediente adicional para satisfacer los elevados deseos de cualquier lector que  pretenda explorar el séptimo arte desde puntos de vista que se alejen lo más posible de las propuestas analíticas más convencionales.      
A lo largo de su historia, el cine ha generado toneladas de buena literatura, tanto de carácter divulgativo como histórico y ensayístico, de cuya utilidad intelectual podemos dar fe quienes llevamos consumiéndola durante décadas como un complemento imprescindible, o como un “hábito congénito y primordial”, que diría Muñoz Molina, para entender un fenómeno cultural tan influyente, complejo y poliédrico. 
Pero no todos los libros sobre el tema que se exhiben en las librerías nos despiertan ya la misma atención y mucho menos el deseo de adquirirlos compulsivamente, con impulso de viejo coleccionista, como nos sucedía en épocas felizmente pretéritas a todos los que mantuvimos alguna relación  adictiva con el cine. En un terreno tan profuso, y con algunos años ya a nuestras espaldas, hemos de afinar cada vez más nuestro olfato para establecer claramente  las prioridades en el ámbito de nuestras lecturas y no dejarse atrapar por la impronta del consumidor compulsivo ni por la tan denostada tendencia a confiar en nuestras propias intuiciones. 
De ahí que sigamos defendiendo el saludable propósito de aspirar al irrenunciable derecho a elegir, siempre que los efectos persuasivos de la publicidad, y en este terreno dichos efectos pueden resultar especialmente determinantes, no nos tuerzan nuestra voluntad de ser cada vez más exigentes a la hora de determinar qué nos interesa leer y de qué debemos prescindir en la abrumadora red de ofertas culturales que nos rodea día tras día. Mientras tanto, seguiremos dispensándole toda nuestra atención a la obra de historiadores como Jorge Gorostiza por su reiterado empeño en mostrarnos, con rigurosa puntualidad, la historia del cine a través de una mirada innovadora, moderna y sugerente».
Agradezco desde aquí a Claudio Utrera su análisis del libro y quiero mencionar que la estupenda película El mundo (Shìjè), incluida en el libro, la pude ver por primera vez gracias al Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria que en aquel entonces dirigía Claudio, por lo que mi agradecimiento hacia él es doble.

17 de diciembre de 2016

Un trabajo bueno para el alma

Portada del nº 27 de la revista Nickleodeon
En otras entradas de este blog ya he escrito sobre Academia un portal en el que cada autor puede ir colocando sus textos, yo he ido "subiendo" varios de los míos, pero aún me quedan bastantes por digitalizar. 
Desde hace unas semanas me han ido llegando solicitudes para acceder a mi artículo «Un trabajo bueno para el alma», publicado en el número 27 de la desaparecida revista Nickleodeon en 2002, y luego recogido en mi libro La profundidad de la pantalla. No entendía por qué se estaban produciendo estas solicitudes, hasta que por casualidad encontré en Internet un pdf de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), en el que se recoge la lista de películas y artículos que han de ver y leer los futuros alumnos que quieran acceder al examen de ingreso del ciclo lectivo 2017, en el apartado de dirección de arte se indica que deberán leer mi artículo, además del primer capítulo, titulado «Carácter y contenido de la alfabetidad (sic) visual» del libro La sintaxis de la imagen: Introducción al alfabeto visual, escrito por Donis A. Dondis y publicado en España por Gustavo Gili en 1977. La verdad es que no sé quién ha elegido mi texto y se lo agradezco, porque sin duda, es un gran honor que se haya seleccionado, sobre todo, en una escuela de cine argentina tan prestigiosa y con un nombre tan poético, en el que prima la experimentación sobre la realización, algo que debería ser fundamental en todos los centros de enseñanza. Lo que siento es que no se hayan puesto en contacto conmigo para darles una copia de mi artículo, para que se la pudieran facilitar a los alumnos, pero lo acabo de digitalizar y "colgar" en Academia, donde puede leerse aquí.
Aprovecho para reproducir el texto de Paul Auster del que tomé el título de este artículo, porque me parece estupendo y no ha perdido su vigencia:
«filosóficamente hablando, la dirección artística es una disciplina fascinante. Tiene un componente verdaderamente espiritual. Porque entraña mirar muy atentamente al mundo, ver las cosas como realmente son y no como quisieras que fuesen, y luego recrearlas con fines totalmente imaginarios y ficticios. Cualquier trabajo que te exija mirar tan cuidadosamente al mundo tiene que ser un buen trabajo, un trabajo que es bueno para el alma». Auster se lo dijo a Annette Insdorf en una entrevista que se incluyó en los guiones de Smoke y Blue in the Face, publicados en España por Anagrama en 1995.

9 de diciembre de 2016

Londres

Biblioteca del British Film Institute
El miércoles pasado llegué de Londres, este no es un blog de viajes, por lo que no contaré experiencias, ni recomendaré lugares que deben ser visitados, aunque hay muchos; este es un blog sobre las relaciones entre cine, ciudad y arquitectura, y por eso me ceñiré a lo que se refiere a esas relaciones. 
La última vez que visité la ciudad fue hace más de treinta años y, por supuesto, ha cambiado mucho -sobre todo y de una forma terrible su skyline-, pero también, como otras ciudades, por el aumento de pantallas que se han colocado en las vías públicas, anunciando todo tipo de productos, así como películas -en la mayoría de ellas Rogue One-, musicales y obras de teatro, como dato cinéfilo se debe mencionar que en un teatro estaban en escena Ed Harris y su mujer Amy Madigan, y en otro Ian McKellen y Patrick Stewart.
Centrándome más en el tema, en el London Film Museum -en realidad más que un museo es una exposición sobre las películas de James Bond- se pueden ver estupendos dibujos del gran Ken Adam, que son interesantes incluso aunque puede que no sean originales, en ese mismo espacio hay también bocetos de decorados, algunas maquetas, story boards y objetos de atrezo, así como la mayoría de los automóviles que han aparecido en las películas de 007.
Todo aficionado al cine ha de visitar el British Film Institute, que tiene una programación envidiable, una buena librería en la que además se venden muchos DVD -una curiosidad, mientras estuve en ella se podía ver una película rodada en Canarias, concretamente en la isla de La Palma-, un restaurante, una cafetería, una zona pequeña para exposiciones, una videoteca, un lugar para oír entrevistas con cineastas y una estupenda biblioteca, tan bien dotada que hay cinco de mis libros, es curioso que uno de los bibliotecarios se acercó a preguntar si quería algo y no pude evitar decirle que estaba muy sorprendido de que hubiera libros míos en sus fondos, entonces me dijo si no me importaría dedicarle alguno al bfi, lo hice y me pidió sacarme una fotografía con el libro para colgarla en el twitter de la institución, pensé que era una broma, pero accedí y se puede ver aquí.
En Londres siempre es recomendable ir al Victoria and Albert Museum, su sala dedicada a arquitectura no es muy grande, pero tiene maquetas y planos interesantes; la de teatro y artes escénicas es más completa, con varios teatrinos con escenografías curiosas y para los mitómanos, el Óscar que ganó Paul Scofield por Un hombre para la eternidad y un smoking que perteneció a Fred Astaire con el que se puede comprobar como se engrandecía en las pantallas.
Es interesante ir al Royal Festival Hall y no sólo para una asistir a una actuación, sino también para comprobar como un gran edificio, bien diseñado, puede usarse durante todo el día, con actividades para niños, una exposición, una biblioteca y varias cafeterías. Lo cierto es que muchos auditorios diseñados por arquitectos estrella -sí, también el que ahora es objeto de todos los ataques- solo los usa el público para las actuaciones, aunque muchas veces tampoco sean muy funcionales para estas actividades.
Una última acotación, no vayan al Cinema Bookshop, porque ya no existe, pero si quieren comprar libros de cine y/o de arquitectura baratos de segunda mano no dejen de ir a Henry Pordes y, sobre todo, a Skoob Books.
Siempre es estimulante visitar una gran ciudad, porque se viven nuevas experiencias y surgen ideas, Londres no es una excepción.
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