12 de julio de 2018

Wright anuncia

En varias ocasiones he escrito en este blog sobre Frank Lloyd Wright, un arquitecto que fue capaz de crear unos edificios estupendos, que además tuvo una vida azarosa y una forma de comportarse que lo convirtió en uno de los primeros "starchitects", una estrella de la arquitectura junto a Le Corbusier y otros pocos profesionales de las primeras décadas del siglo pasado, famoso gracias a su trabajo y, sobre todo, a su capacidad para auto publicitarse en muchos medios de comunicación.
Hace siete años, escribí también en este blog sobre un anuncio que apareció en la prensa española con la efigie de Zaha Hadid, ahora en unos números de las revistas Sponsor y Broadcasting del año 1961, he encontrado en ambas un anuncio a toda página de la emisora de radio y televisión WFAA de Dallas, con la venerable efigie de Wright, con ese sombrero parecido al que usaba Buster Keaton, acompañada de lo que parece ser un muro de piedra y una regla en forma de T, que se usaba adosada al borde las mesas para dibujar líneas rectas. El texto de estos anuncios es el siguiente: 

Saber hacer. La perseverancia y la fe en un nuevo concepto son los elementos básicos que ayudan a crear el progreso. Frank Lloyd Wright creía en el concepto arquitectónico de que la forma debe seguir a la función. Y su perseverancia frente a una fuerte oposición fue justamente recompensada. Hoy su gran "saber hacer" se refleja en más de treinta estados. En todas las facetas de nuestro mundo empresarial actual, resulta evidente que aquellas empresas que utilizan plenamente su "saber hacer" colectivo son las que justamente se recompensan con los nuevos negocios que crean.


Wright falleció en 1959, por lo que evidentemente, no se le puede acusar de emplear su imagen para promocionarse, si este anuncio le sirvió a alguien sería a los responsables de su estudio de arquitectura que siguió funcionando tras su muerte. Ante todo sorprende la relación que podría existir entre el arquitecto y una emisora de radio y televisión, pero su texto es interesante, porque reafirma la imagen de Wright como el modelo del artista incomprendido y soñador, que sufre mucho por su actitud vanguardista, pero termina triunfando, un modelo del "self made man", del hombre hecho a sí mismo, un mito que tanto divulgaron las novelas y el cine estadounidenses y uno de cuyos arquetipos más conocidos es el Howard Roark de El manantial, tanto en el tomazo de Ayn Rand, como en la película excepcionalmente bien dirigida por King Vidor

29 de junio de 2018

Espacio infinito, John Lautner

La fundación arquia acaba de editar una nueva película en su colección arquia/documental, el número 36, su título es Espacio infinito: La arquitectura de John Lautner, y la dirigió Murray Grigor en 2008. Ya he ido comentado aquí en este blog la aparición de cada uno de los documentales que ha publicado la fundación y los he ido comentando, pero con éste es la primera vez que no puedo hacerlo, porque he escrito el libro que acompaña a la película y por eso he de remitirme a ese texto. De todos modos, reproduzco sus dos primeros párrafos:

La primera impresión que se suele tener de John Edward Lautner jr. es la de un profesional frívolo que diseñó edificios un tanto estrafalarios para millonarios de plácida vida en la soleada costa oeste estadounidense. Pero, al profundizar un poco en las ideas que lo encaminaron a realizar esa obra, esta primera impresión se transforma. Y se descubre que Lautner tenía en realidad unos principios sólidos, adquiridos durante su formación; en primer lugar, gracias a sus padres y, más tarde, a Frank Lloyd Wright y a su estancia en Taliesin. De todos estos principios que fundamentan las decisiones de su arquitectura, la mayoría continúan vigentes. 
En este texto no se intenta abordar un ensayo completo y definitivo sobre Lautner, porque, además de carecer del espacio para tal fin, no se debe olvidar que su propósito esencial es el de acompañar y complementar la película Infinite Space: The Architecture of John Lautner, dirigida por Murray Grigor (2008). Estas páginas no pueden entenderse sin su visionado, lo que supone una ventaja: no es necesario repetir lo narrado en el documental con los textos y, sobre todo, con las imágenes en movimiento.

Esperemos que la fundación pueda seguir editando estos documentales que sirven para conocer la obra de profesionales interesantes en el contexto mundial y además para incidir aún más en las relaciones entre arquitectura, cine y ciudad.

14 de junio de 2018

Espacios de la ausencia. La furia umana


Collage del proyecto de la casa Resor en Jackson Hole, Mies van der 
Rohe, 1939 (ilustración de La furia umana nº 34).
«La furia umana is an online multilingual quarterly of theory and history of cinema fire, daydreams, and drifts», según se puede leer al final de su página web. 
Ahora acaba de aparecer el último número, el 34, de esta revista digital, que en su momento llegó a publicarse en papel, y dirigida por Toni D'Angela. En este número hay un largo apartado, titulado «City, Architecture and Cinema», dedicado a las relaciones entre cine arquitectura y ciudad. 
Tras la editorial de su director, «Ville architecture et cinéma», siguen artículos, por orden de publicación, de Giuliana Bruno, Toni D'Angela, Alessandro Cappabianca, Sylvain Angiboust, Aythami Ramos, Nicolas Buclet, _marina_morón (Jesús Marina y Elena Morón), Gentil Porto Filho, Judith Langendorff, Laure Brayer, Andrea Franco y uno mío «Espacios de la ausencia», también hay una entrevista con Nicolas Boone realizada por Diane Aubrun, así como un vídeo de Dorian Degoutte, titulado Le monument de la plage
En estos artículos se tratan, entre otros temas, la arquitectura en la comedia italiana y en las películas de directores como Philippe Garrel, Aki Kaurismäki, Patrick Keller y Apichatpong Weerasethakul -que en los próximos días estará en Madrid gracias al Spain Movies Images Festival-, así como sobre las ciudades de cristal, lo borroso en el cine japonés y las visiones nocturnas de las poblaciones en el cine.
En el conjunto de este número hay textos muy variados, muchos de ellos son muy sugerentes y algunos incluso fundamentales. Si la revista recoge «ensoñaciones y derivas», en este caso no hay duda que se sumergen en las prolíficas y también agitadas relaciones entre la arquitectura, el cine y la ciudad.

1 de junio de 2018

Vací_s adjetiv_s

Cubierta del libro
Hace unas semanas que he acabado de leer el libro Vací_s adjetiv_s escrito por _marina_morón (Jesús Marina Barba y Elena Morón Serna) y publicado por Ediciones Asimétricas, la verdad es que me ha parecido apasionante y, sobre todo, lleno de interrogantes que sirven para abrir nuevas vías en las investigaciones sobre las relaciones de la arquitectura con otros medios. Aunque gran parte del texto se refiere a la fotografía, también menciona el cine, entre otras cuestiones, al fuera de campo y cómo por ejemplo Ernst Lubitsch era capaz de contar más con una puerta cerrada que mostrando lo que estaba sucediendo.
El libro se divide en cuatro capítulos: «Vacío», «Representación», «Fotografías de aire habitadas» y «Proyecto de una colección», los primeros plantean una serie de conceptos e ideas innovadoras y en este último se analizan conocidas fotografías de espacios arquitectónicos. Para explicarlos mucho mejor que como podría hacerlo yo, recurro al bello texto que ha escrito Carmen Pinedo Herrero para Moon Magazine y reproduzco sus dos últimos párrafos:

A través del análisis de las obras de fotógrafos, arquitectos, artistas, de las imágenes que forman parte de lo que los autores denominan «proyecto de una colección» y de las reflexiones que vertebran el texto, obtenemos respuestas y también preguntas. Ideas y emoción.
Es así como recorremos las páginas del libro, es así como salimos de ellas: con los ojos abiertos. Con ganas de ver más, de entender, de saber. Y de saber mirar.
Vemos. Habitamos. Creamos, interpretamos. Sentimos.

Hasta aquí el texto de Carmen Pinedo. Recomiendo que lean Vacíos adjetivos, porque estoy seguro que, como me sucedió a mí y a otros, les sugerirá múltiples caminos nuevos por los que transitar, descubriendo y desarrollando temas inéditos.

24 de mayo de 2018

GIRAC, Valladolid

Hace dos semanas estuve en Valladolid, invitado por el GIRAC (Grupo de Investigación Reconocido sobre Arquitectura y Cine) para dar la conferencia de clausura de su curso anual sobre las relaciones entre arquitectura y cine, denominado FotogramaEste año la conferencia de inauguración la impartió Juan Millares y también participaron José María Jové, Iván Rincón -pude asistir a su estupenda conferencia sobre el viaje de Sverre Fehn a Marruecos- y Helia San Nicolás dirigió un taller de dos días con los alumnos tomando como referencia a Jacques Tati.
No se debe olvidar que el curso se organizó en colaboración con la Real Embajada de Noruega en España, el Ayuntamiento de Valladolid, la Valladolid Film Office, la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, el Teatro Calderón -en cuya Sala Miguel Delibes se celebraron las conferencias y proyecciones-, la Asociación de Estudiantes ArquitectUVA y la Asociación Cultural Domus Pucelae
El GIRAC está dirigido en la actualidad por Daniel Villalobos Alonso y lo forman Sara Pérez Barreiro, Eusebio Alonso García, Iván I. Rincón Borrego, Juan Carlos Arnuncio Pastor y Cecilia Ruiloba Quecedo, todos ellos -y ellas- doctores en arquitectura. 
Ya había mencionado a este grupo en el blog, cuando editaron cuatro libros, alabando el trabajo que llevan realizando desde hace muchos años, pero no conocía a sus miembros personalmente y la verdad es que fue un encuentro muy productivo e incluso histórico por varias iniciativas muy importantes que no se deben contar todavía, pero se espera que se puedan dar a conocer muy pronto.

17 de mayo de 2018

Arqu[in]FILM 2018

En 2016 mencioné en este blog la segunda edición de Arqu[in]FILM, y el año pasado reseñé la tercera de esta Muestra de Cine de Arquitectura. Este año, afortunadamente se celebrará la cuarta edición entre el 18 y el 20 de mayo próximos, en Barcelona, organizada por Ojo Cónico, en colaboración con ArquinFAD y la Filmoteca de Catalunya, donde se realizarán todas las proyecciones y actividades paralelas.
El título de esta muestra es: Ficciones Reales y sus organizadores explican en un texto el motivo de este título: «En un momento en el que cada vez cuesta más discernir la realidad de la irrealidad en la información presentada por los medios de comunicación, la temática de la edición de 2018 de Arqu[in]FILM gira entorno a la intersección entre la ficción y la no ficción y la manera en que ambas construyen narrativas urbanas y arquitectónicas. La programación gravita alrededor de la no ficción. Sin embargo todas las películas, ya sea por su temática, como por la realización, nos aproximan en cierta manera a una narrativa que podría surgir de la ficción».
El programa incluye tres películas, 
Big Time, dirigida por Kaspar Astrup Schröder, presentada por Martin Garber; Aires Mateus: Materia em Avesso, dirigida por Henrique Pina presentada por él mismo junto con Ivan Blassi; y Hacer mucho con poco, de Katerina Kliwadenko, presentada por ella con Mario Novas, los tres documentales son del año pasado y se estrenan en pantalla grande en España.
En 2016 acabé le entrada sobre Arqu[in]FILM con el siguiente párrafo: «Esperemos que esta segunda muestra tenga tanto éxito como la primera y, ya saben, si están en Barcelona en esas fechas, no duden en acercarse a la Filmoteca y al Pabellón, porque seguro que merecerá la pena». El año pasado repetí el mismo texto y ahora también lo hago eliminando la palabra Pabellón, ya que allí no se van a celebrar proyecciones, porque los deseos y el contenido se pueden repetir, deseando además que continúe durante muchos años e incluso que se vaya ampliando, hasta quizás convertirse en un gran festival de cine y arquitectura serio, que cada vez es más necesario en nuestro país.

19 de abril de 2018

Cine y ciudad a principios del siglo XXI

Portada de la revista con una imagen de
La estrategia del caracol
La Universidad del Atlántico situada la ciudad colombiana de Barranquilla, edita desde 2014 la revista de ciencias sociales CollectivusEl año pasado, José Romero Tenorio se puso en contacto conmigo para proponerme que coordinase un número de esa revista sobre las relaciones entre cine y ciudad, por lo que debía encargarme de buscar a los especialistas para escribir los artículos sobre ese tema. Me pareció un reto muy arriesgado por la calidad de los artículos que se habían publicado en los números anteriores de la revista, pero acepté solo si podía contar con los especialistas en quienes había pensado, la verdad es que tuve mucha suerte y todos ellos aceptaron inmediatamente, excepto dos, que por motivos profesionales, no pudieron hacerlo.
La revista, que acaba de publicarse en digital y dentro de unos meses se editará también en papel, comienza con una Editorial escrita por mí y, gracias a José Romero, que hizo las gestiones necesarias, continúa con un artículo de Sergio Cabrera, «Urbanismo líquido en La estrategia del caracol: Desmontando la espiral arquitectónica e ideológica de la ciudad contemporánea», al que siguen los textos: «Del concreto al film», de Elisa Lozano; «Pantallas y fachadas: Lo real convertido en ficción» escrito también por mí; «Transformaciones urbanas en el documental Istambul Echoes» de Iván Contreras; «Cine, ciudad, turismo: De Playtime a Terramotourism», de Rogelio Ruiz Fernández; «Reflexópolis: Caminatas por las ciudades de Woody Allen», de Marlen Mendoza Villarreal; «Arquitectura y sociedad en el cine de ciencia ficción», de Sara Pérez Barreiro; y «Arquetipos fundacionales en Metro 2033: Estructuras territoriales y centros urbanos», de Manuel Saga. Estos artículos abordan aspectos muy diferentes entre sí, desde la ciencia ficción, hasta los vídeo juegos, pasando por las localizaciones, el documental, el fenómeno turístico y la tenue separación entre realidad y ficción, aportando nuevos puntos de vista para el análisis de las relaciones entre imagen en movimiento y ciudad a principios de este siglo XXI.
A pesar de que todos los números de la revista Collectivus incluido este, pueden leerse en línea y descargarse en pdf gratuitamente, reproduzco el primer párrafo de mi Editorial:

«La ciudad es uno de los más poderosos y al mismo tiempo más controvertidos artefactos creados por el ser humano. En la actualidad, la mayoría de la humanidad desarrolla su vida cotidiana y trabaja en estos conjuntos de edificaciones y espacios libres diseminados por todo el planeta. El cine y, con él, la denominada imagen en movimiento, nacieron a finales del XIX y se desarrollaron en el siglo pasado, justo cuando las urbes se comenzaban a convertir en las descomunales aglomeraciones donde hoy disfrutamos y sufrimos. En las pantallas cinematográficas se fue mostrando ese crecimiento y en sus ficciones se narraron las transformaciones que iban experimentando los ciudadanos inmersos en las metrópolis; a partir de entonces, el denominado “séptimo arte” se ha convertido en un instrumento imprescindible tanto para analizar el desarrollo de las ciudades, como para proponer alternativas a la vida urbana».

Les invito a que entren en la página de la revista y disfruten de los textos de unos autores que ya se han convertido en un grupo dispuesto a afrontar nuevos retos y a seguir investigando sobre las relaciones entre cine, ciudad y arquitectura.

12 de abril de 2018

Eroguro

Cubierta de libro. Ilustración de Shintaro Kago
La editorial Satori, especializada en cultura y literatura japonesas, que tiene ya un catálogo de publicaciones muy interesante, acaba de editar Eroguro: Horror y erotismo en la cultura popular japonesa, un tomo de trescientas veinte páginas, cuyo editor es Jesús Palacios. Como supongo que que el término no es muy conocido -o al menos yo no lo conocía-, transcribo la definición de Eroguro que hace el editor:

«es una visión artística y literaria cuyo epicentro consiste en retratar un mundo de erotismo extremo, corrupción física y moral, decadencia, deformidad y crueldad, que en su esencia última manifiesta un trasfondo absurdo, sin sentido e incluso nihilista de la existencia, donde se confunden la risa y el horror, el placer y el dolor, la celebración de la carne y su humillación, lo monstruoso y lo sublime»

El libro se inicia con ocho impactantes ilustraciones de Shintaro Kago, Miguel Ángel Martín, Sandra Uve, Félix Ruiz, Albert McTorre, Suki, Pablo Morales de los Ríos y Lolita Aldea; el autor del prólogo es Palacios, que también escribe el artículo «La era del ero», al que siguen tres relatos inéditos en español escritos por Junichiro Tanizaki, Edogawa Rampo y Unno Juzo, y cuatro artículos escritos por Daniel Aguilar, Rubén Lardín, Iría Barro Vale y Germán Menéndez Flórez, por último hay dos apéndices de Palacios, uno sobre hentai y otro sobre el gran Takashi Miike..
Aunque todo el libro es estupendo, no tendría mucho sentido comentarlo en este blog si no fuera por el magnífico artículo sobre manga de Iría Barro, «Eroguro mon amour», porque en él, entre otros muchos aspectos, analiza sus relaciones con la arquitectura, y entre las numerosas ideas y espléndidas aportaciones, una de las más notables es la explicación del concepto japonés de "lococentrismo" por el que nada es, sino en relación a donde transcurre, de ese modo, los habitantes de un inmueble «no son sino con respecto al edificio, e involucionan desde el momento en que las cosas se descontrolan en su interior», algo que deberían tener en cuenta los arquitectos cuando realizan sus proyectos..
Eroguro: Horror y erotismo en la cultura popular japonesa es un libro muy recomendable y no solo para aquellos a quienes le interesan las relaciones entre cine, ciudad y arquitectura.

5 de abril de 2018

Entre muros

Cartel de la película
Hace unos días recibí un correo electrónico de Jesús Palacios en el que me recomendaba una película que yo no había visto, ni conocía. El texto del correo es el siguiente:

«Walled In es un interesante, logrado e incluso fascinante thriller de horror y arquitectura, una de mis combinaciones favoritas, dirigido por el siempre eficaz Gilles Paquet-Brenner (Lugares oscuros, La casa torcida), con un atractivo reparto y protagonismo absoluto de un edificio impresionante, uno de los más alucinantes y extraños "bad places" visto en pantalla. 
Coproducción fundamentalmente francesa aunque rodada en Canadá, adapta una novela de Serge Brussolo, uno de los más prolíficos y profesionales autores de horror, ciencia ficción, thriller y fantasía franceses (¡Dios mío, sí, lo diré: "el Stephen King francés", merdre!), y mantiene el interés desde su angustioso prólogo hasta su final, conduciendo al espectador por meandros tan retorcidos como los de su edificio neogótico egipcio post-industrial, que pasan por la casa maldita y sus fantasmas, el misterio ocultista, la comunidad de vecinos claustrofóbica y paranoica, el psychothriller cargado de sexo turbio y obsesiones (que incluyen voyerismo e incesto) e incluso el splatter. Toda una sorpresa para amantes del género del locus horribilis o locus erebus».

Recibir recomendaciones como esta, es una de las ventajas de tener amigos críticos que ven muchas películas. Aún no he podido verla, pero es suficiente que le interese a alguien como Jesús, para publicar su texto en este blog y recomendarla yo también a todos aquellos a quienes les interesan las relaciones entre cine y arquitectura.

El inquietante edificio donde se desarrolla el argumento de Walled In

28 de marzo de 2018

Los ministerios de 1984

Composición con la panorámica de derecha a izquierda del inicio de la película para
televisión 1984 (Rudolph Carter, 1954) 
Estudiando las ciudades y edificaciones acorazadas contra los bombardeos aéreos, recordé el diseño con forma de ojiva que hizo Terence Verity, el escenógrafo de la película 1984 (Michael Anderson, 1956), para los ministerios londinenses, que George Orwell describe en su novela

El Ministerio de la Verdad: era diferente, hasta un extremo asombroso, de cualquier otro objeto que se presentara a la vista. Era una enorme estructura piramidal de cemento armado blanco y reluciente, que se elevaba, terraza tras terraza, a unos trescientos metros en el aire. Desde donde Winston se hallaba, podían leerse, adheridas sobre su blanca fachada en letras de elegante forma, las tres consignas del Partido: 
La guerra es la paz 
La libertad es la esclavitud
La ignorancia es la fuerza
Se decía que el Ministerio de la Verdad tenía tres mil habitaciones sobre el nivel del suelo y las correspondientes ramificaciones en el subsuelo. 

La Torre Eiffel tenía en 1889 una altura total de trescientos metros, sin el asta de la bandera que ondeaba en su parte superior; la reproducción más fiel de este edificio en las pantallas no pertenece a una película, sino a una obra realizada para la televisión, dirigida  por Rudolph Carter en 1954, que incluso tiene las inscripciones sobre la fachada. Continuando con la descripción de Orwell:

En Londres sólo había otros tres edificios del mismo aspecto y tamaño. Éstos aplastaban de tal manera la arquitectura de los alrededores que desde el techo de las Casas de la Victoria se podían distinguir, a la vez, los cuatro edificios. En ellos estaban instalados los cuatro Ministerios entre los cuales se dividía todo el sistema gubernamental. El Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes. El Ministerio de la Paz, para los asuntos de guerra. El Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia, al que correspondían los asuntos económicos. Sus nombres, en neolengua: Miniver, Minipax, Minimor y Minindantia 

Es curioso que en la película mencionada al principio aparezcan en una vista aérea de la ciudad seis ministerios en vez de cuatro. En otra versión, quizás la más interesante, de la novela de Orwell, la dirigida por Michael Radford en 1984, para representar a los ministerios se eligió un único edificio y además real, la Senate House de la Universidad de Londres, del arquitecto Charles Holden (1932 - 1937), que durante la Segunda Guerra Mundial fue la sede del Ministerio de Información, en cuyo Departamento de Censura, trabajó la mujer de Orwell; Allan Cameron, el escenógrafo de esta última película, hizo un planteamiento interesante, ya que creó un Londres del futuro tal y como se hubiera imaginado en 1948, cuando Orwell terminó de escribir su novela y no como era en realidad el año 1984 cuando se rodó la película.
El ministerio en 1984 (Michael Radford, 1984)

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