sábado 6 de febrero de 2010

The Scenographer



The Scenographer es una lujosa revista editada en Londres, dirigida por Paolo Felici y, como indica en sus portadas International Journal of Production & Costume Design, dedicada a la escenografía teatral y cinematográfica, así como al diseño de eventos e incluso de parques temáticos (en el número de mayo pasado se publican planos y fotografías del curioso Dickens World en Londres). También se habla de historia de la escenografía (en el número antes indicado hay un bello artículo sobre el teatro de Fortunato Depero) y se entrevista a notables profesionales. Además se da un importante espacio a los diseñadores de vestuario. Los dos últimos números son los que aparecen reproducidos aquí, como puede verse, uno de ellos es monográfico sobre la estupenda figurinista Maria Bjornson. Así mismo, han editado otros números monográficos, entre otros, sobre Paolo Miccichè y Franco Zeffirelli, y se anuncia otro sobre Hugo de Ana.
Aún no ha habido tiempo de que aparezcan trabajos de escenógrafos españoles, seguramente por nuestra propia culpa, ya que nunca hemos sabido "vendernos" y demostrar que en nuestro país hay excelentes profesionales, pero parece que pronto se publicará algo sobre el trabajo de Antxón Gómez.
La revista es difícil de encontrar en España, pero todos los números pueden consultarse en su página web y bajarse en pdf pagando una cantidad mínima, casi simbólica. Eseremos que siga iniciativas como ésta se difundan entre todos los profesionales y aficionados y además que sigan publicándose a pesar de todas las "crisis".

domingo 31 de enero de 2010

París, la luz que ilumina al cine.


El pasado sábado El Viajero de El País publicó un artículo mío sobre París y el cine, titulado «El Gordo, el Flaco... y París», con una estupenda fotografía que encabeza este post de Bertrand Rieger, lo reproduzco a continuación:
Es evidente que la realidad y la ficción están cada vez más conectadas, por ejemplo en París, donde se puede pasear entre fragmentos de edificios históricos a tamaño natural, hasta que al llegar a uno de ellos se le muestra al paseante su parte trasera y entonces descubrirá que todos ellos están construidos con escayola, como los decorados cinematográficos. Este paseo se hace en la planta baja de la Cité de l'architecture et dú patrimonie (plaza del Trocadero, 1), en la planta alta hay una asombrosa muestra de arquitectura moderna y contemporánea, llena de documentos y maquetas, pudiendo transitar por una vivienda dúplex de la Unidad de Habitación de Le Corbusier, también construida con las mismas técnicas cinematográficas.
Esta "ciudad" está dentro del Palacio de Chaillot, ocupando unos espacios colindantes a los que usó Henri Langlois para exponer la colección de la cinemateca que fundó. Ahora la Cinémathèque française (Rue de Bercy, 51) está en un edificio ideado por Frank O. Gehry en 1993 para el American Center, en su momento mostrado en todas las revistas, pero que ha envejecido mal y hoy parece el fondo de un corto de animación de los Looney Tunes o una caricatura de otros edificios posteriores del arquitecto, de todos modos vale la pena, venciendo las reticencias ante tanta pared inclinada y ondulaciones, entrar en la cinemateca, además de las siempre interesantes exposiciones temporales, tres salas de cine, la biblioteca y la librería, hay una muestra permanente denominada Passion Cinéma con joyas como un traje de Escarlata O'Hara en Lo que el viento se llevó, la cabeza momificada de la madre de Norman Bates de Psicosis, donada por Hitchcock, y varios dibujos originales de escenógrafos expresionistas, además de una sección fascinante sobre Georges Méliès.
Casi enfrente de la cinemateca, cruzando el Sena, está la nueva Bibliothèque Nationale de France (Quai François Mauriac, 11), con una gélida plaza bajo sus cuatro torres y un bello patio ajardinado, al que dan la espalda las salas de lectura. Colindante a este edificio hay un complejo multisalas, el MK2 Bibliotèque, con catorce salas, librería y el restaurante Chez Jules et Jim., una de cuyas peculiaridades es la de contar con butacas dobles Love nest, diseñadas por Martin Szekely, cuyo brazo intermedio puede levantarse y desaparecer. Sin embargo, los cines MK2 más curiosos son los dos que están enfrentados con el Sena en medio (Quai de Seine, 14 y Quai de Loire, 7), también con librerías y un servicio gratuito de transporte entre las dos orillas en la lancha Zéro de Conduite, que atraca cerca la barcaza turística Marcel Carné. Como se puede comprobar, el cine contagia todo aquello que le rodea.
En todo el mundo, los grandes cines desaparecen o se mantienen sus cascarones para dentro transformarlos en tiendas o discotecas. París que, según dicen, es la ciudad europea con más cines por habitante, tiene todavía algunos bellos edificios cinematográficos como La Pagode (Rue de Babylone, 57 bis) una reproducción de una pagoda japonesa que el dueño de los almacenes Bon Marché le construyó a su esposa, trayendo materiales del país del sol naciente, sin embargo, el año que acabó el edificio ella le abandonó, huyendo con el hijo de su socio; a partir de 1931 se usó para proyectar películas, hoy tiene dos salas y una de ellas aún se denomina japonesa. Otro cine célebre es Le Studio des Ursulines (Rue des Ursulines, 10) en el Barrio Latino, en él se estrenó en 1929 Les Mystères du château du Dé de Man Ray junto a Un perro andaluz, Buñuel cuenta en sus memorias que se colocó detrás de la pantalla con unas piedras por si tenía que defenderse arrojándoselas al público, entre el que estaba Le Corbusier, Cocteau y Picasso. La película continuó proyectándose en el Studio 28 (Rue Tholozé, 10) en Montmatre, donde, siempre según Buñuel, hubo dos abortos durante las proyecciones. Siguiendo con el director aragonés, su siguiente película, La edad de oro, tras unas proyecciones privadas, se proyectó en 1930 Le Cinéma du Panthéon (Rue de Victor-Cousin, 13) cuyo propietario entre 1929 y 1990 fue Pierre Braunberger, productor de Resnais y Truffaut, y aún hoy sigue apostando por una programación de calidad. Esta película se estrenó al público en el mítico Studio 28, antes citado, y en el vestíbulo se exhibían cuadros de, entre otros, Dalí, Ernst, Man Ray, Miró y Tanguy; seis días después miembros de dos grupos de extrema derecha atacaron el cine, rasgaron los lienzos y rompieron las butacas; La edad de oro fue prohibida y tuvo que esperar a 1981 para poder ser distribuida en Francia; el edificio, inaugurado con unos fragmentos del Napoleón de Abel Gance -hoy se denominarían Making Off-, sigue teniendo encima de su puerta un letrero que dice «La salle des chefs d'oeuvre. Le chef d'oeuvre des salles» (La sala de las obras maestras. La obra maestra de las salas) su autor es Jean Cocteau, diseñador además de las cuatro lámparas con conos multicolores que aún se conservan en su interior. Las modestas fachadas de Le Studio des Ursulines y el Studio 28, pueden pasar desapercibidas si el viandante no se fija. Algo completamente imposible en Le Grand Rex (Boulevard Poissonniére, 1), cuya torre luminosa es visible a muchos metros de distancia, el que se ha dicho que es el cine mayor de Europa con sus 2800 butacas, fue durante la ocupación alemana un Soldatenkino exclusivo para las tropas germanas y ha ido renovándose, primero con sus escaleras mecánicas –inauguradas por Gary Cooper-, después con la apertura en el sótano de tres salas, tras las que se abrieron otras cuatro; su última innovación es una visita interactiva a los bastidores, normalmente ocultos a la vista de los espectadores. Como siempre, la imaginación humana es capaz de superar las crisis, gracias a la invención de nueva fórmulas que permitan la supervivencia.

jueves 21 de enero de 2010

The Third and the Seven

El joven cineasta tinerfeño José Alberto Delgado me ha descubierto este interesante cortometraje dirigido por Alex Roman, en el que se subliman mediante la fotografía y la música, unos edificios que en algunos casos no tienen el valor que aparece en las imágenes, y que además no se merecen esta mirada cinematográfica. Una bella mentira tomando a la arquitectura como base que merece verse.

The Third & The Seventh from Alex Roman on Vimeo.

sábado 9 de enero de 2010

My Architect


Rosa Solaz me ha mandado un comentario para la entrada anterior sobre la película dirigida por Nathanel Kahn, como me ha parecido muy interesante, sin comentárselo a ella, he decidido copiarlo aquí donde supongo que se leerá más y mejor que como un simple comentario:

Sensaciones encontradas con respecto a MY ARCHITECT. La sinopsis que leí cuando supe de este documental, me resultó tan seductora que pronto me puse manos a la obra para verlo: la muerte de un gran mito de la arquitectura, solo y arruinado, en una estación de tren de vuelta de la India. La dirección de su pasaporte, sorprendentemente estaba tachada, lo que complicaría enormemente las tareas de identificación… ¿Por qué llevaría la dirección tachada en el pasaporte? Un MISTERIO, interesante punto de partida para tratarse de un DOCUMENTAL, me dije. Interesante, además, al plantearse como el retrato testimonial de un padre casi desconocido, a través de un VIAJE DE BÚSQUEDA realizado por su hijo. Con el potencial de tales puntos de partida, y teniendo en cuenta la talentosa ascendencia paterna, honestamente, de este documental esperaba otra cosa. Con un planteamiento sin duda sentimental(ista), en mi opinión arrastra demasiado metraje para reflejar, paradójicamente, un retrato demasiado parcial. En un doble sentido, además. Quizá exista una mirada demasiado amable hacia ciertas figuras (la madre romántica), y demasiado irónica, incluso caricaturesca, hacia otras (los ingenieros, la esposa perversa, o también la madre), que personalmente me han impedido empatizar lo suficiente con la película. Parcial, también, porque una figura tan compleja como Kahn, aquí tan sólo podía ser esbozada. De modo que para mí rechina un poco la faceta testimonial, resultando más atractiva la puramente formal, que a veces recurre a mecanismos maravillosamente poéticos. Como el encadenamiento narrativo a través de la libretita infantil… el fotograma donde el subtítulo “tenía cincuenta años, y aún no se había encontrado a sí mismo” aparece impreso sobre un retrato esbozado de Kahn… o la secuencia en que Ana recorre el edificio que ayudó a proyectar al arquitecto, mientras su voz en off lee aquella carta de amor en la que le solicitó ayuda… Y siempre firmado, “Lou”. Ese término cariñoso con el que sus más cercanos se dirigían al arquitecto, y que en boca de su hijo transmite tanta distancia y frialdad. Kahn podía ser un hombre tan profundamente talentoso en su faceta artística, como limitado en la personal, y es la visión desmitificadora que sobre todo ofrece este documental, donde, como arquitecta, hubiera deseado algo más de sosiego en los momentos en que lo que se mira es la arquitectura, siendo una arquitectura tan potente y silenciosa como la de Kahn. Sensaciones, como dije, encontradas.
Gracias Rosa.

lunes 28 de diciembre de 2009

arquia documentales

Hasta ahora no había escrito sobre los documentales que está editando la Caja de Arquitectos en España. La verdad es que no sé por qué, pero ahora que han completado su segundo año y ya han aparecido doce, creo que va siendo hora de hacerlo.
Siempre que hablamos de cine y arquitectura parece que ha de ser sobre el cine de ficción, en pocas ocasiones se han tratado aquí en este blog las películas llamadas documentales que intentan recoger edificaciones reales, algo importante, pero que ha de ser estudiado en profundidad tanto desde el punto de vista cinematográfico, como arquitectónico.
La labor que se ha realizado en la Fundación de la Caja de Arquitectos me parece importante desde ambos puntos de vista antes mencionados. Entre los DVDs editados hay estupendas películas y todas ellas sirven para VER y RECORRER edificios que en todos los casos, salvo la Turning Torso de santiago Calatrava, son importantes en la historia de la arquitectura.
Supongo que un blog hay que opinar y en ese caso si tuviera que elegir la mejor película, sería la escalofriante Mi arquitecto, dirigida por Nathaniel Kahn, el hijo de Louis I. Kahn, hablando sobre su padre, pero hay otros títulos reveladores, como los que narran los enfrentamientos de Santiago Calatrava y Norman Foster con sus respectivos clientes, y si hubiera que darle un premio al mejor intérprete, sería sin duda para Rem Koolhaas, seguido muy de cerca por Herzog y De Meuron. Supongo que enfrentarse a estas estrellas de la arquitectura debe ser muy difícil y aún más complicado no sucumbir a su atrayente influjo.
La lista completa de las películas y sus directores es la siguiente:
1 Contiene dos documetales: Oscar Niemeyer un arquitecto comprometido (Marc-Henri Wajnberg) y Lucio Costa. Brasilia a la utopía moderna (Geraldo Motta)
3 Mi arquitecto (Nathaniel Kahn)
8 Rem Koolhaas. Más que un arquitecto (Markus Heidngsfelder y Min Tesch)
10 Herzog & De Meuron. En China; nido de pájaros (Christoph Schaub y Michael Schindhelm)
Por último añadir que cada película tiene también un libro con fotografías, croquis y textos de escritos por conocidos arquitectos españoles que complementan a la película.
Esperemos que la Caja de Arquitectos a pesar de todas las crisis que nos siguen azotando, continúe con la publicación de estos documentales que sirven para difundir el trabajo de los profesionales de la construcción, gracias a la imagen en movimiento, más allá que de lo conseguido por mucha letra impresa.

domingo 13 de diciembre de 2009

Un año y siete días

El tiempo se mueve de una forma descontrolada y a ciertas edades parece que pasa mucho más deprisa que cuando se era más joven. Hoy hace un año y siete días que comencé con este blog (fue el 6 de diciembre de 2008), desde entonces, según los contadores de los que dispongo, ha sido visitado en 7993 ocasiones (la verdad es que podía haber esperado hasta las ocho mil), lo que hace un total de 666 veces por mes y 21 al día. Algo que sinceramente no creo que sea cierto.
De todos modos, estoy asombrado por la cantidad de gente que ha visitado este blog, jamás pensé que hubiera tantas personas interesadas en las relaciones entre cine y arquitectura, pero al mismo tiempo me descorazona un poco que no haya habido más debate, crítica a lo que he escrito y, sobre todo, nuevas aportaciones de los visitantes. No he logrado que este blog se convirtiese en un espacio para la controversia y el análisis.
En fin, espero que al menos haya servido para algo, aunque sea como base para futuras investigaciones o al menos para despertar la curiosidad de alguien. Si es así habrá cumplido parte de sus objetivos.
Muchas gracias a todos y no teman, seguiré dando guerra hasta que pueda.

sábado 12 de diciembre de 2009

Gil Parrondo.

Coincidiendo con el último festival de cine organizado en Almería, se ha montado una increíble exposición con dibujos del gran director artístico Gil Parrondo, que estará abierta hasta el 18 de diciembre en la sala del Patio de Luces de la Diputación de Almería. El catálogo es una verdadera joya, un libro, titulado Gil Parrondo, la realidad proyectada, estupendamente diseñado por Elías Palmero de tapas duras, 117 páginas con magníficas reproducciones de la obra de Gil y con unos cuantos artículos, algunos estupendos, como los de Ignacio Fernández Mañas, Jesús García de Dueñas, Víctor Matellano y el propio Elías; también hay con un texto mío, «Hollywood el templo de los sueños», sobre el trabajo de Parrondo en el extranjero. Esta vez no voy a reproducir el principio de mi artículo, sino un texto pequeño que me pidieron para la revista del Festival:
«Hace unas semanas, recibí un correo electrónico pidiéndome muy amablemente que escribiera algo más de medio folio sobre un aspecto, un detalle, un decorado que sugiriera algo o una ensoñación, sobre Gil Parrondo y Almería. De inmediato contesté diciendo que para mí sería un honor publicar un texto en el diario del festival, primero porque me apetecía mucho escribir sobre Gil, segundo porque él se lo merece y tercero porque siempre me han tratado muy bien en esta tierra.
El problema surgió cuando me di cuenta que hay mucha gente más capacitada que yo para escribir sobre este tema, como los estupendos profesionales que han trabajado con Gil en películas rodadas en el territorio almeriense, algún que otro estudioso -aunque quizás no demasiados-, incluso sus múltiples amigos…
De repente comprendí que, si hay algo especial en la relación entre Gil y Almería, es precisamente esto, el hecho insólito que me ha dado la ocasión de redactar este texto: la exposición y el homenaje que se le tributa a muchos kilómetros de donde ha residido toda su vida y aún a más distancia de donde nació.
No se puede olvidar que fue aquí en Almería donde hace ya bastantes años se publicó el primer libro sobre su trabajo. La verdad es que cuando uno lo piensa, casi no puede creerse que a uno de los mejores, más veteranos y laureados profesionales del cine español, no se le hubiera dedicado una muestra y un libro como los que ahora están a disposición de todos los admiradores del maestro. Pues bien, este error se ha corregido, es importante y ya un hecho histórico, que haya sido en esta tierra donde se ha llevado a cabo la primera exposición individual de su trabajo, y además con la amplitud y la profesionalidad que Gil se merecía, desde hace muchísimo tiempo.
Hace ya muchos años José Luis Garci me dijo que trabajar con Gil era como viajar en un Rolls Royce, yo no he tenido la suerte de colaborar con él, pero sí puedo afirmar que para mí, tan sólo haber tenido la oportunidad de conocerlo y haber podido mantener algunas conversaciones con él, es de las mejores cosas que me han sucedido en mi vida, aunque también es cierto que aún no me he montado en un Rolls
».

viernes 13 de noviembre de 2009

Harryhausen. La construcción de un paisaje mítico.



La Fundación Luis Seoane de La Coruña ha inaugurado una exposición titulada Ray Harryhausen, creador de monstruos, que se inauguró el 28 de octubre pasado y se podrá visitar hasta el 10 de enero del años que viene. Su comisario es Asier Mensuro, que ha tenido un año agotador ya que también se ha encargado de la exposición y el catálogo sobre Carlos Saura que se menciona en una entrada anterior.
Espero que no haga falta explicar quién es Ray Harryhausen, uno de los mayores creadores de efectos especiales de la historia del cine, que trabajó en muchas películas, recordadas sobre todo por sus creaciones, por sus monstruos a los que él siempre ha preferido denominar sus criaturas. Un cineasta que además fue el guionista y coproductor de películas que ya han pasado al imaginario colectivo.
La exposición reúne cerca de 74 dibujos y 22 maquetas originales, montajes de vídeo con animaciones inéditas, 50 fotografías y carteles... y es la muestra más amplia del trabajo de este artista realizada hasta la fecha en España. Además tiene una importante sección de documentación en torno a la relación de Harryhausen con nuestro país, en la que se incluye material inédito perteneciente a archivos de creadores como Gil Parrondo y Fernando González, que colaboraron con Harryhausen, en esta parte he tenido la ocasión de colaborar con Asier y poder hablar con Benjamín Fernández y con el mencionado Fernando González, uno de los grandes profesionales de nuestro cine y además una estupenda persona, que colaboró con nosotros narrándonos sus recuerdos y aportando material inédito relacionado con Harryhausen.
Además se ha publicado un libro (cuya cubierta se reproduce al principio) con artículos de Alberto Ruiz de Samaniego, Asier, así como de Domingo Lizcano y Antonio Garcinuño, y en el que he tenido la suerte de participar con un texto titulado «La invención de un paisaje mítico. Ray Harryhausen y España», cuyo inicio reproduzco a continuación:
El 29 de junio de 1957 Ray Harryhausen cumplió treinta y siete años, ese mismo mes se estrenó la primera película que rodó en Europa, 20 Million Miles to Earth dirigida por Nathan Juran. La elección de nuestro continente como plató de rodaje no fue casual, a finales de los cincuenta preparaba una película cuyo título provisional era Elementals y, según él, «iba a transcurrir en París. La criatura anidaba en la Torre Eiffel. Quería ir a Europa. La única forma de ir a Europa era situar el emplazamiento allí y me mandarían gratis. Pero nunca llegó a producirse». Sin embargo, Harryhausen convenció a su productor Charles Schneer para adaptar libremente un cuento de Las Mil y una Noches.

El primer Simbad

Schneer era productor asociado de la Columbia y una de sus primeras decisiones fue contratar a un joven escritor llamado Kenneth Kolb, quien ha declarado que después de su primer encuentro con el productor, le presentaron a Harryhausen, «tan pronto como hicimos el trato, prácticamente, en menos de un par de días. En la misma oficina de Columbia, Ray me mostró dibujos del cíclope y el ave gigante de dos cabezas y del esqueleto, ampliaciones satinadas de 8 x 10 de sus bocetos a lápiz. Él dijo, "Puedo animar esto… esto… esto…," y me enseñó todos aquellos cuadros, y entonces Charlie [Schneer] dijo, "Ahora tu trabajo es atar todo esto junto con Simbad"». Es interesante comprobar cuál era el método de trabajo en estas películas, antes de escribir el guión, ya Harryhausen había concebido a sus criaturas y el guionista sólo tenía que enlazarlas con el protagonista a través de una serie de secuencias, para darle coherencia a las invenciones del animador
.
Como siempre, si a pesar de este inicio le interesa seguir leyendo mi artículo, habrá de comprar el libro, por ejemplo en 8 1/2 Libros de cine.

lunes 9 de noviembre de 2009

Métal Hurlant y el cine fantástico


Este año la Semana de Cine de Terror de San Sebastián ha organizado un ciclo de películas sobre la relación entre la revista francesa Métal Hurlant, publicada entre 1975 y 1984, y el cine, con motivo de este ciclo, se ha editado un libro coordinado por Jesús Palacios, titulado Métal Hurlant y el cine fantástico, con una estupenda fotografía en su cubierta de Pedro Usabiaga.
La primera parte del volumen repasa la historia de la publicación y analiza su papel en el mundo del cine, mientras que la segunda aborda las figuras de los autores más destacados de Métal Hurlant, como Jean Giraud Moebius, Enki Bilal, Marc Caro, Alejandro Jodorowsky, H. R. Giger, Richard Corben y Juan Giménez, con artículos de, entre otros, Carlos Arenas, Ángel de la Calle, Borja Crespo, Antonio José Navarro, Adolfo Reneo y el propio Jesús Palacios, quien me invitó a escribir un texto que titulé «Una terrible fuerza visionaria. El diseño de producción fantástico tras Métal Hurlant» y su inicio es el siguiente:
Ante todo debe constatarse el gran riesgo que se corre cuando se citan las influencias concretas que ha tenido cualquier autor, excepto en el caso que sea él mismo quien reconozca esas influencias. Esto sucede incluso en el caso de referencias visuales que deberían ser más obvias al ser imágenes que podrían compararse. Cuando se menciona alguna semejanza puede suceder que el creador la niegue, en ese caso quien se ha aventurado, rebuscado hasta encontrar relaciones que le parecían aceptables, quedará en el más absoluto ridículo, aunque también es verdad que, teniendo en cuenta la reciente proliferación de imágenes, es posible que el autor las haya almacenado en su inconsciente y después las use y transforme sin percatarse, ni desearlo.
Partiendo de esta premisa, es evidente que la revista
Métal Hurlant ha sido una de las más poderosas fuentes de imágenes de finales del siglo XX, también es obvio que esas imágenes han sido muy diferentes entre sí según quienes fueran sus autores; es muy difícil y no es el objeto de este artículo, encontrar características comunes entre los trabajos de, por ejemplo, Jean Giraud (Moebius), Jean-Claude Mézières, François Schuiten, Enki Bilal y otros dibujantes que han publicado en la revista; por lo que también es complicado encontrar relaciones formales con el cine. Lo que sí es cierto es que dentro de sus imágenes han sido cruciales los espacios, ambientes o fondos donde han desarrollado los argumentos, es decir, el cometido que en el cine realizan los, hoy en día conocidos como diseñadores de producción. Para entendernos en pocas palabras, quienes crean todo lo aquello que aparece en las pantallas rodeando a los personajes.
Si aún le interesa seguir leyéndolo, tendrá que hacerlo en el libro que puede adquirir, por ejemplo, en 8 1/2 Libros de Cine.

sábado 7 de noviembre de 2009

Carlos Saura


El 23 de octubre pasado, coincidiendo con la SEMINCI, se inauguró en el Patio Herreriano de Valladolod la exposición Otras Miradas de Carlos Saura, cuyo comisario es Asier Mensuro. En ella se exponen fotografías, dibujos, objetos y otro material, casi todo inédito, perteneciente a Saura. Esta exposición se clausurará el 7 de enero del año que viene, pero afortunadamente, viajará a León, Madrid, Coruña, Zaragoza y Gijón.
Para aquellos que, como yo, me temo que no tendremos la ocasión de verla en esas ciudades, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales ha editado, con la colaboración de la Obra Social de Caja España, un catálogo que, en diez capítulos (Historia de España; Violencia y muerte; Música y danza; Las mujeres; Carlos Saura fotógrafo; La silueta y la sombra; Retratos en el espejo; Carlos y Antonio Saura; Carlos Saura y el cine; Io, Don Giovanni), presenta una recopilación de la producción gráfica del cineasta que incluye fotografías, bocetos, dibujos, acuarelas, y fotosaurios. Además el volumen incluye una biografía de Carlos Saura y tres artículos, uno de Asier Mensuro «Artificio en la obra de Carlos Saura», un interesante y revelador análisis de la obra de Saura y las artes plásticas; otro de Roberto Cueto «Saura, la música y el espejo», evidentemente sobre la música, escrito con la habitual solvencia de Cueto; y por último el tercero escrito por mí «El realismo reflejado. El espacio en Carlos Saura», como indica su título, sobre las relaciones de la obra de Saura con la arquitectura.
Reproduzco a continuación el inicio de mi artículo
En Orfeo, dirigida por Jean Cocteau en 1950, el protagonista (Jean Marais) discute con la Muerte (María Casares) y dice: «Los espejos harían bien en reflexionar más». En Deux fois cinquante ans de cinéma français (Anne-Marie Miéville y Jean Luc Godard, 1995) se puede leer dos veces una frase similar: «Les miroirs feraient bien de réfléchir avant de renvoyer une image» (Los espejos harían bien en reflexionar antes de devolver una imagen).
Primero sólo reflexionar y después hacerlo, pero antes de reflejar lo que se pone delante de ellos, como si un espejo tuviera raciocinio y vida, y además pudiera tener opciones antes de cumplir con una función que parece ser sólo la de reproducir un espacio real en un plano. Reproducir la realidad, pero no lo olvidemos, ante todo, cambiando lo que está en la derecha por aquello que está en la izquierda, con esta premisa, la pregunta es si se puede tener la completa seguridad de que lo reflejado es la realidad. Hay que mirarlos de otra forma, haciendo que pierdan su cotidianidad y aprender a dudar del espacio que reflejan.
El espejo tiene otra particularidad, como decía Carlos Saura: «antes un dibujante realizaba una escena y no sabía muy bien si era totalmente cierta o no. La fotografía, en cambio, es terrorífica en ese aspecto: refleja y detiene la realidad en en un segundo. El espejo es como el cine, desaparece, la fotografía queda para siempre, ¡es mágica!». Efectivamente, lo reflejado es efímero, como lo que se proyecta en una pantalla, donde van pasando una serie de imágenes fijas que el ojo y el cerebro humanos transforman en móviles.
Espejos que llegan a ser fundamentales, «en relación con la danza el espejo es también vida, ha declarado Saura, vida a través de un elemento inquietante, que puede reflejar algo que no se desea.
Es conocida la serie de fotografías que se ha hecho a sí mismo Saura delante de un espejo, en las que su rostro, casi oculto a veces, pierde importancia en comparación con la máquina de hacer fotos, con la cámara que ya no es oscura sino fotográfica, y sobre todo lo que está detrás de él, con el espacio que le rodea o al menos con el que se ve reflejado en el espejo. «Hay una relación misteriosa que se establece cuando te miras a ti mismo en el espejo», ha dicho Saura.
Lo siento, pero si a pesar de esta introducción, quieren seguir leyendo mi artículo deberán hacerlo en el catálogo.

jueves 22 de octubre de 2009

La ciudad de los signos

«En marzo de 1980, César Alarcón viajó a Pompeya para llevar a cabo un ambicioso proyecto, recoger psicofonías de la gran erupción del Vesubio que acabó con la ciudad. tras revisar todas las grabaciones, ninguna de ellas parece contener sonidos procedentes del año 79 d. C. Inesperadamente, en una de las cintas quedó registrada una extraña frase mucho más reciente y que César ya había escuchado en alguna parte».
Este es el comienzo de La ciudad de los signos. La frase que oye César es de Viaggio in Italia -titulada en España como Te querré siempre- dirigida por el gran Roberto Rossellini, porque el original planteamiento de esta película es que si realmente las psicofonías son registros sonoros del pasado, por qué no va a haber registros visuales de ese pasado, y lo más asombroso es que en esta película se ven esos registros, se ve a Ingrid Bergman y George Sanders, entre otros, en las ruinas actuales de Pompeya y además se desmonta una impostura, una bellísima impostura, que siempre se mantuvo, sobre la sorpresa que le causó a la protagonista el descubrimiento de dos calcos (dos rellenos de yeso de dos personas sepultadas por la lava), un hombre y una mujer que murieron abrazados. Unos de los planos más asombrosos de la historia del Cine, que aún es mejor al saber que es falso.
¿Qué tiene que ver esta película con la arquitectura? Es evidente, si la ciudad no es sólo los edificios que están en ella, si las acciones y las personas influyen continuamente en las poblaciones y la modifican ¿Cómo no va a ser uno de sus factores de transformación el cine? Las imagenes que se han rodado en una ciudad de un modo inevitable son parte inherente de esa ciudad.
La ciudad de los signos, dirigida por Samuel Alarcón, es una película fundamental para analizar las relaciones entre cine y ciudad, su único problema es que por ahora es difícil de ver, sólo se ha visto en festivales, donde además ha ganado varios galardones. Aunque sea complicado, por favor, intenten verla.

jueves 1 de octubre de 2009

Juan Antonio Ramírez

He esperado varias semanas antes de atreverme a escribir esto. La verdad es que me cuesta mucho y desearía no estar haciéndolo.
La primera vez que vi a Juan Antonio Ramírez yo era alumno de la Escuela de Arquitectura de Las Palmas, él fue a dar una conferencia -creo que lo llevó Magüi González- y estuvo, como siempre, brillantísimo. Yo ya sabía que Poelzig y Mallet Stevens habían creado decorados en el cine, pero Juan Antonio nos apabulló con una disertación estupenda sobre las relaciones entre cine y arquitectura en el cine clásico de Hollywood, Blume no había publicado su libro fundamental -reeditado después por Alianza y aún en librerías-, pero algunos ya habíamos leído aquel volumen con cubierta negra, editado en Málaga, en el había un capítulo con temas cinematográficos.
La publicación de La arquitectura en el cine. Hollywood la edad de oro fue un aldabonazo y no solo en España, a partir de ese libro aparecieron otros en países anglosajones y europeos y, sobre todo, para muchos entre los que me cuento, supuso la apertura de un camino que queríamos transitar y, si era posible, bajo su dirección; un libro que además no se detiene en el cine, sino que trasciende y lo relaciona con la arquitectura posmodernista que estaba en auge en ese momento. Estoy completamente seguro que sin este texto pionero no pueden entenderse los estudios que después se han realizado sobre las relaciones entre el cine y la arquitectura.
Como le ha sucedido a los grandes maestros que siempre han estado innovando, Juan Antonio a partir de entonces casi abandonó los temas relacionados con el cine y se dedicó a otros estudios siempre con un punto de vista original, fascinante y yo diría que hasta asombroso.
Siento tener que referirme a mí mismo, pero no puedo olvidar que Juan Antonio presentó uno de mis libros, que siempre me guió -de hecho, sin él es difícil entender mi trabajo- y siempre me trató con una amabilidad inmerecida y desorbitada.
Decía al principio que no desaría estar escribiendo esto, porque como me imagino que el lector ya sabrá, Juan Antonio nos ha abandonado, nos ha dejado huérfanos. Pero este abandono no es total, afortunadamente aún tenemos sus textos y muchos nunca podremos olvidar todo lo que aprendimos con él. Gracias maestro.

martes 29 de septiembre de 2009

Descubrimientos

Acabo de regresar de Granada -por cierto magnífico el Gin Tonic en la terraza del Alhambra Palace a la puesta del sol y bien acompañado- donde aburrí a los alumnos hablando cerca de cuatro horas seguidas.
También he estado en las XI Jornadas Internacionales de Patrimonio Industrial, organizadas por esa admirable organización extra-oficial denominada INCUNA. En ellas participamos algunos veteranos impartiendo ponencias, por supuesto, todas magistrales como las de Nicola Mazzanti, Julio Pérez Perucha, Mariangela Michieletto, Jean-Claude Seguin, etc.
Pero los verdaderos descubrimientos han sido las comunicaciones que han presentado jóvenes profesionales, por ejemplo, María Begoña Sánchez Galán sobre arqueología del cine publicitario, y varias interesantísimas de cine y arquitectura, entre ellas, las de los sevillanos Andrés Barrado, Pablo López Santana y Maribel Alba Dorado; también fueron estupendas las de Lucía Martínez, sobre Ozu, y la de Enrique M. Blanco sobre el hueco de fachada en la arquitectura del cine... seguramente estoy siendo injusto y se me olvidan bastantes nombres. De todos modos anoten estos que acabo de escribir porque ellos son ya el presente, pero sobre todo, serán el futuro de las investigaciones sobre cine y arquitectura. ¡¡Felicidades a todos ellos!!!!

viernes 4 de septiembre de 2009

Mesa redonda con Roberto Cueto, Carlos F. Heredero y Áurea Ortiz

Buscando un corto que ha hecho Eduardo Gorostiza, el hijo de mi primo, en YouTube -luego me enteré que está en Vimeo- al teclear "gorostiza", me he llevado la sorpresa del montón de "gorostizas" que tienen algún vídeo en ese lugar. La sorpresa ha sido mayor y grata cuando he visto que había uno en que salía yo y donde cuento algunas formas nuevas de obtener información para una investigación.
No he sabido hacer la conexión dentro del post, por lo que les dejo la dirección por si les interesa:

domingo 9 de agosto de 2009

Patrimonio y arqueología de la industria cinematográfica

En la anterior entrada de este blog hablaba de un curso en Granada, esa misma semana de septiembre, pero entre el 23 y 27, se celebrarán en Gijón las XI Jornadas Internacionales de Patrimonio Industrial dedicado al Patrimonio y Arqueología de la Industria Cinematográfica, por lo que el lunes estaré en Granada y el martes me marcharé a Gijón, donde, por cierto, se celebra uno de los festivales de cine más interesantes de nuestro país. El viernes 25 me tocará dar mi ponencia que he titulado «Fuego en Skull Island. El espacio cinematográfico como patrimonio». A continuación copio el texto de presentación del Congreso:
El patrimonio industrial está constituido por los restos de la cultura material que poseen valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico, ya sean edificios, maquinaria, minas, fábricas y sitios donde se transmite y usa energía, donde se desarrollan funcionalmente servicios asociados a la producción y aquellos donde se desarrollan actividades sociales relacionadas con la industria. Comprende los bienes generados en el desarrollo de las actividades productivas en el periodo de la llamada revolución industrial y aquellas expresiones relativas a la influencia de estas actividades y aplicaciones humanas en la sociedad. La industria del cine ha generado en su dilatada historia un patrimonio importante con una influencia en las formas de ver y entender la vida de los ciudadanos notable. En su trayectoria podemos admirar y aprender, como un árbol vivo, que va desde la arqueología a los nuevos saberes y técnicas digitales del nuevo milenio.La metodología, historia, enfoques distintos que se están facultando para estos temas son la base necesaria para devolver la historia al presente, uno de los aspectos claves de la arqueología industrial que permite también sensibilizar, dar a conocer, divulgar, promover y valorizar de forma consecuente al patrimonio de la industria del cine proyectando ese futuro a nuestro pasado.El desarrollo industrial del fonograma y la fotografía; los televisores y sus antecedentes los radiovisores; del cine mudo al hablado, las sombras chinescas, las linternas mágicas y los proyectores. Todo nos acerca a un estudio, panorama y visión del patrimonio como testigo material del pasado que merece ser conservado, preservado y valorado para su traslado a las generaciones futuras.La telefonía, la radio, los fonogramas, las artes cinematográficas, la memoria del trabajo en el cine son expresiones, hechos y realizaciones que nos inducen a ponerlas en primer término en lo que concierne a la defensa y recuperación del patrimonio industrial histórico.Los temas a tratar respecto al patrimonio de la industria del cine son amplios y variados, sin obviar cualquier aspecto particular o concreto, tienen enjundia notable que posibilita visiones sobre aspectos como:
Arquitecturas del cine
Los oficios del cine
Historia técnica e industrial del cine
Archivos de la Industria y Filmotecas. Organización y Conservación
El cine industrial
Los paisajes culturales e industriales en el cine
El diseño y los decorados en el cine
Los museos del cine
El cine en la historia y la historia del cine en su dimensión patrimonial
El tratamiento, materiales y técnicas de conservación del patrimonio del cine
Las sesiones de trabajo se conformarán con ponencias introductorias del estado de la cuestión en el observatorio internacional del patrimonio industrial en el mundo del cine: Hollywood (Estados Unidos), Cinecittá (Italia), UNAM (México), Ecole et Museé des Arts et Metiers (Francia), ICAIC (Cuba), Asociación Española de Historiadores del Cine (España), Filmotecas y Archivos nacionales e internacionales, de igual modo se organizarán sobre grandes apartados se agruparán temáticamente las investigaciones y comunicaciones para su presentación y debate.Los interesados podrán presentar comunicaciones, que evaluadas previamente por el Comité Científico de las XI Jornadas, se adscribirán a cada uno de los diferentes apartados y se podrán exponer por los autores en sesiones de trabajo.Todos los trabajos serán publicados en un Libro, el volumen 10, dentro de la colección “Los Ojos de la Memoria”, cuya edición corre a cargo de INCUNA y CICEES.
Tendrán las XI Jornadas Internacionales de Patrimonio Industrial un apartado especial relativo a la proyección de películas sobre "El cine en la revolución industrial" y "La revolución industrial y el cine". También la importancia del patrimonio inmaterial de la industria cinematográfica ocupará un aspecto relevante:
La música
La literatura
El arte
La fotografía
La industria editorial
La historia
El paisaje del tiempo en el cine
Igualmente, como viene siendo habitual, el sábado día 26 de septiembre se realizará una la ruta "Llanes de cine" por el patrimonio industrial asturiano a través de hitos e iconos cinematográficos. Será un itinerario que rememore un guión cinematográfico con la recreación cultural de escenarios que intuyen, sugieren y descubren los testigos cotidianos de nuestro pasado industrial, sin que falte una evaluación del patrimonio gastronómico de la zona y las obligadas referencias temáticas y bibliográficas al respecto de la visita guiada.Y el domingo 27 de septiembre acompañados por el director de cine asturiano Tom Fernández se recorrerán los escenarios y paisajes de la cuenca minera asturiana donde fue rodada la película “La Torre de Suso”, una “comedia sobre las cosas serias de la vida” como reza su lema publicitario, que le ha merecido una nominación a los Premios Goya 2008 en el apartado de dirección novel.

miércoles 5 de agosto de 2009

Espacios soñados. Cine y Arquitectura

El próximo 21 de septiembre comenzará el curso «Espacios soñados. Cine y Arquitectura», lo dirige Juan Calatrava Escobar, catedrático de Historia de la Arquitectura y director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada, y se celebrará en el Centro Mediterráneo de la Universidad de Granada
Ya sé que aún queda bastante tiempo, pero como el verano es bastante raro y el tiempo pasa deprisa, ya lo voy anunciando para el que pudiera interesarle.
El texto de presentación es el siguiente:

La interacción con la arquitectura ha acompañado al cine desde sus mismos orígenes, al igual que, en sentido inverso, numerosos arquitectos han encontrado en el cine un ámbito de trabajo y un campo de reflexión. El curso se propone analizar, mediante una combinación de lecciones teóricas y proyecciones fílmicas comentadas, algunos de los aspectos más significativos de esta relación. El curso se propone como una actividad que puede atraer de manera general a cualquier persona interesada por la cultura contemporánea, sin que se requieran conocimientos especializados ni de cinematografía ni de arquitectura. No obstante, está especialmente dirigido a estudiantes de Arquitectura, Historia del Arte, Bellas Artes e Historia Contemporánea, así como a estudiantes de doctorado y licenciados de dichos campos.
El programa es como sigue:

17,00-21,00
"La imagen supuesta: el arquitecto en el cine"
Sesión a cargo de Jorge Gorostiza, arquitecto, autor de diversos libros sobre cine y arquitectura, Lunes 21 de Septiembre

17,00-21,00
"Metrópolis de celuloide: imágenes fílmicas de Nueva York en torno a 1929"
Sesión a cargo de Juan José Lahuerta, arquitecto, profesor de la ETS Arquitectura de Barcelona.
Martes 22 de Septiembre

10,00-13,00
"El cine y los espacios de la modernidad: la fábrica, la oficina, el hotel, los grandes almacenes".
Sesión a cargo de Juan Calatrava, director del curso
Miércoles 23 de Septiembre

17,00-21,00
"Ciudad y arquitectura en el cine musical".
Sesión a cargo de Javier Rodríguez Barberán, Profesor de la ETS Arquitectura de Sevilla
Jueves 24 de Septiembre

17,00-21,00
"Naturaleza y artificio: el jardín en el cine".
Sesión a cargo de José Tito Rojo, paisajista, conservador del Jardín Botánico de la Universidad de Granada
Las sesiones son maratonianas, ya que primero hay una conferencia, después se proyecta una película y por a tarde otra película más. Desgraciadamente yo sólo podré estar el lunes, porque el martes me tendré que ir a Gijón a otro acto que pondré en el siguiente post.

sábado 1 de agosto de 2009

Mafia, cine y comida

He encontrado el artículo que publico a continuación perdido en un ordenador. Me lo encargó en 2006 el escritor José H. Chela -al que muchos echamos de menos tras su repentino fallecimiento- para añadirlo en el Menú de unas cenas temáticas que se iban a celebrar en el Hotel-Escuela de Santa Cruz de Tenerife. El artículo no se llegó a publicar, la cena creo que sí se celebró, aunque no recuerdo que me invitaran. En él no se habla de arquitectura, pero podría ser interesante... al menos eso espero. En todo caso es un modesto homenaje a mi apreciado Chela.
Un pequeño restaurante en una ciudad estadounidense, a través de las ventanas se pueden ver sus manteles de cuadros, así como flores y velas encima de las mesas, del techo cuelgan adminículos rústicos y en las paredes han colgado platos de cerámica coloreada; su ambiente es acogedor y familiar, sobre todo, porque el servicio está compuesto por un cariñoso viejecito, cuya mujer, por supuesto también adorable, está en la cocina, preparando las recetas italianas que aprendió de su madre; la mayoría de los comensales son parejas de jóvenes con pocos recursos, encantadas con la oscura intimidad de la que gozan, pero en el fondo del local comen unas cuantos hombres corpulentos y de mal aspecto; súbitamente la paz se ve interrumpida por el tableteo de varias thompsons, los hombres caen ensangrentados al suelo, mientras la cocinera llora desconsoladamente sobre el cadáver de su esposo, abatido por una bala perdida.
Esta puede ser la descripción de una secuencia que forme parte de cualquier película sobre la mafia. Varias generaciones de seres humanos hemos aprendido la mayoría de nuestros conocimientos permaneciendo muchas horas delante de las pantallas de los cines. Si nos preguntan por la mafia, la mayoría diremos que la conocemos, porque inmediatamente nos vendrán a la mente mil imágenes de las películas que hemos visto sobre esta lacra de la sociedad, que se va extendiendo sobre nuestro mundo a una velocidad increíble.
Es importante definir de qué estamos hablando, cuando hablamos de mafia. Cualquiera emplea hoy en día el vocablo aplicándolo a la corrupción generalizada que reina en muchos países, sin embargo, no debemos olvidar que, aunque hay muchas mafias como la yakuza japonesa, la Mafia, con mayúsculas, es un fenómeno nacido en Italia, más concretamente en Sicilia y llevado por los italianos a Estados Unidos, sin este transvase posiblemente hoy sería una manifestación primitiva casi desconocida, pero ya se sabe que el Imperio ha usado al cine para contar particulares historias de su país de un modo tan espectacular, que ha conseguido atrapar a los ciudadanos de todo el orbe, hasta llegar a agotar sus temas, como le ha sucedido al western.
Volvamos a la Mafia, si algo distingue a las películas sobre este fenómeno de las policíacas o de gángsteres, es la familia. El mafioso pertenece a un clan familiar y se desarrolla en su seno, por eso las reuniones de los hermanos, padres, primos y demás parientes, se hacen alrededor de una mesa atiborrada de spaghettis, cocinados por la mamma, situada en el centro del comedor familiar, una habitación que normalmente está decorada con un gusto pésimo, llena de figuras religiosas, varios objetos a cual más kitsch e incluso con efigies de diversos papas, mirando a los comensales desde estampas pegadas en la pared.
Comida que está íntimamente ligada con la muerte producida por un violento asesinato. Recuérdese que en la cinta clave sobre la Mafia, El Padrino (The Godfather, Francis Ford Coppola, 1972), el inocente Michael (Al Pacino) come en su casa, con su hermano Sonny (James Caan) y sus malencarados esbirros, antes de ir a cometer su primer asesinato; en realidad es una venganza contra quienes han intentado matar a su padre Don Vito Corleone (Marlon Brando); la cita es en un restaurante como el que se describía antes, Michael es cacheado y se sienta con otro capo de la mafia, Sallozzo (Al Lettieri), y McCluskey (Sterling Hayden, inolvidable Johnny Guitar), un jerarca de la policía, pero no puede comer por culpa de su cena anterior y pide permiso para ir al cuarto de baño, allí recoge un revólver que está dentro de la cisterna de un retrete, vuelve al comedor y dispara a bocajarro sobre los dos comensales, matándolos.
Otras veces, en otras películas, la violencia es más exagerada y ritual, como cuando desde fuera de los restaurantes varios sicarios ametrallan sin piedad a todos los que están en el local destrozándolo, entonces el rojo de la sangre se mezcla con el de la salsa de tomate, provocando que los comensales no sepan discernir si simplemente se han manchado con los macarrones o han sido alcanzados por las balas de sus agresores.
En ocasiones el crimen no es tan violento, aunque también esté relacionado con la comida. En El Padrino 3º parte (The Godfather part III, 1990), la hermana de Michael, Connie (Talia Shire), antes de entrar a una representación de Cavalleria Rusticana le regala a su viejo padrino Don Altobello (Eli Wallach) sus bombones favoritos, el anciano no puede esperar y en cuanto empieza la obertura, comienza a comer con glotonería, sin embargo, no llega al final de la función, porque cae fulminado a causa del veneno que contienen las golosinas.
Otra de las grandes películas sobre la Mafia es Uno de los nuestros (Goodfellas, Martin Scorsese, 1990), en ella también se destaca la relación entre comida y asesinato, porque está plagada de escenas que abordan el tema de los ceremoniales celebrados alrededor de una mesa; secuencias que también aportan datos sobre los personajes y ayudan a caracterizarlos; entre todas ellas destaca la cena que prepara la madre de Tommy de Vitto (Joe Pesci) para su hijo y sus amigos, Henry Hill (Ray Liotta) y Jimmy Conway (Robert de Niro), una noche que aparecen de improviso en su casa para recoger unas palas, lo que la madre no sabe, o prefiere no saber, es que el grupo de amigos ha dejado su coche en la calle con un cadáver en el maletero y que después de la opípara cena irán a enterrarlo a un bosque apartado con las palas que le han pedido. Lo curioso de esta escena es que la inocente viejecita está interpretada por Catherine Scorsese, madre del director y excepcional cocinera, que volvería a aparecer en Casino (Martin Scorsese, 1995), otra vez cocinando para unos mafiosos, y que antes de fallecer en 1997 llegaría a publicar The Family Scorsese Cook Book, un libro con sus propias recetas.
La comida también es signo de distinción en Uno de los nuestros; cuando por fin encarcelan a Henry y Paul Cicero (Paul Sorvino), logran alcanzar un estatus especial en el penal gracias a su fama criminal y no sólo degustan filetes y langostas, sino que además les explican una técnica especial para cortar el ajo y que se disuelva en la sartén.
Al final de esta película Henry, el protagonista, está escondido en un lugar remoto, ha cambiado de identidad junto a su familia y vive amedrentado porque ha delatado a sus peligrosos compinches. Su última frase se oye en off, con voz apesadumbrada dice: «pedí spaghettis a la marinera y me dieron noodles con ketchup». Su penitencia ha comenzado y le afecta directamente donde más le duele… en la comida.

domingo 19 de julio de 2009

Exposición de Juan Alberto Soler


En la anterior entrada de este blog hablaba de la exposición sobre la obra de Benjamín Fernández que se realizó en la Filmoteca Española. Entonces no me di cuenta, pero estaba cometiendo una injusticia, porque hace unos meses -concretamente entre el 19 de septiembre y el 28 de marzo pasados- se había organizado otra exposición, en el Museu Can Tinturé de Esplugues, con materiales de otro grande de la dirección artística en España, esta vez ya fallecido. Juan Alberto Soler tuvo una trayectoria espléndida, como diseñador y constructor llegando a dirigir algunas películas, su biógrafo ha sido el arquitecto Salvador Juan, quien junto a Rafael de España, ha escrito los textos de un interesantísimo libro, publicado con ocasión de la exposición, su título es Juan Alberto, director artistic, creador d'Esplugas City, tiene 123 páginas llenas de fotografías e ilustraciones y está editado por el Ayuntamiento d'Esplugues. Tengo que agradecerles a ellos que me dieran la oportunidad de unirme al homenaje a Juan Alberto escribiendo el prólogo del libro que reproduzco a continuación:
Hoy a comienzos del siglo XXI, cuando gracias a las nuevas tecnologías digitales cualquiera puede expresar sus ideas mediante las imágenes en movimiento, cuando casi todos llevamos una cámara en el bolsillo incorporada al teléfono móvil, hoy no podemos olvidar que el gran arte del siglo XX fue el Cine, ese que se proyectaba sobre grandes pantallas, dentro de unos colosales palacios cinematográficos -prácticamente desaparecidos-, que consiguió transportar a las multitudes hasta los más lejanos rincones de la realidad y la fantasía.
Esas películas no las creaban sólo sus directores, sino que se hacían, y se hacen, gracias a un equipo de grandes profesionales que trabajando juntos, consiguen elaborar un producto que a menudo es además una obra de arte imperecedera, casi como si se tratara de una catedral. Una comparación que ya empleó Luis Buñuel, cuando equiparó a los que "construyeron" Metrópolis con los artesanos anónimos que erigieron los templos góticos.
Entre estos profesionales hay unos con una importancia especial, aquellos que empezaron denominándose en España "decoradores" y hoy se les conoce como "directores artísticos" o "diseñadores de producción". Para comprender su papel fundamental en la elaboración de una película es suficiente saber que un director artístico es quien crea todos aquellos elementos que se ven en una película alrededor de los actores, abarcando su responsabilidad desde idear los espacios donde transcurre la acción, hasta elegir los objetos más pequeños que usarán los personajes, pasando por la transformación de la realidad adecuándola a los requerimientos de un guión predeterminado, un guión que además podrá enriquecer o mejorar gracias a la creación de esos espacios.
En España ha habido unos directores artísticos, unos constructores de decorados, unos atrecistas y sus ayudantes, que han estado entre los mejores del panorama cinematográfico mundial. Basta recordar que el primer español que obtuvo dos Oscares no fue Pedro Almodóvar -sin que ello disminuya todo su enorme talento-, sino el gran escenógrafo Gil Parrondo.
A pesar de que muchos autores han afirmado que en España nunca hubo una industria cinematográfica, lo cierto es que desde los primeros años del siglo hubo numerosas empresas con sus propios estudios, algunos de ellos con unas dimensiones y un equipamiento digno de los mejores de Europa, por ejemplo, Juan Antonio Bardem cuando en 1955 dijo que el cine español era «industrialmente raquítico», ese mismo año se produjeron sesenta y ocho películas y había en activo quince estudios entre Madrid y Barcelona, sin duda, el nivel de producción estaba por encima de la mayoría de países de nuestro entorno geográfico. Los mejores directores artísticos aprendieron en esos estudios, donde a veces era necesario usar la imaginación y la experiencia para salvar la carencia de recursos técnicos. De hecho, muchos de los rodajes de conocidas películas producidas por empresas extranjeras se han desarrollado en nuestro país, no sólo por sus paisajes, condiciones climatológicas o los bajos salarios, sino por la gran profesionalidad de estos verdaderos maestros de su gremio.
No se puede dudar que Juan Alberto Soler fue uno de estos genios y si pudiera caber alguna duda basta ver el magnífico material recopilado para esta exposición, los documentos personales, los diseños de decorados y el trabajo desarrollado para preparar las películas en las que trabajó, muchas de las cuales no hubieran podido realizarse sin ese trabajo fundamental. Estupendo pintor, sus dibujos, desde los más elaborados hasta los más rápidos, tienen una expresividad asombrosa.
Como bien explican los comisarios de esta exposición, Salvador Juan y Rafael de España, en el texto de este catálogo, Juan Alberto tenía una enorme facilidad para la expresión gráfica y además aprendió las técnicas cinematográficas con dos maestros, Pedro Schild -a pesar de que no era muy propenso a explicar sus secretos- y el arquitecto José Pellicer -que merecería un estudio-, gracias a ello era capaz, no sólo de crear espacios a escala real, sino además de construir ciudades y paisajes inexistentes, jugando con la ilusión y los trucos que se le pueden hacer al objetivo de la cámara. Además de un trabajador incansable, llegó a figurar en los títulos de crédito de más de una película al mes en un mismo año, fue el arquitecto que pudo lograr el sueño de muchos profesionales, construir un pueblo, Esplugues City, para desarrollar en él las más variadas y fabulosas ficciones.
Hay que agradecer el esfuerzo, la dedicación y el acierto de los artífices, antes citados, de esta interesante exposición, responsables además de reivindicar a Juan Alberto, una figura clave del séptimo arte. También se debe decir que estas actividades son imposibles de realizar sin el apoyo de las instituciones, en este caso el Ayuntamiento de Esplugues, y por último hay que agradecer sinceramente a los familiares de Juan Alberto, porque al haber preservado celosamente unos materiales y una documentación tan importantes, han logrado que ahora todos podamos conocerlos, aprendiendo y disfrutando, esta actitud debería servir como ejemplo a todos aquellos que han despreciado el trabajo de sus antecesores, permitiendo que documentos importantes hayan desaparecido, perdiéndose una parte fundamental de nuestro cine, por tanto, de nuestra historia y también de nuestra propia vida.
Aunque me temo que será difícil de encontrar, recomiendo este libro, evidentemente no por el prólogo, sino por el trabajo de sus autores y, sobre todo, del gran Juan Alberto Soler.

domingo 5 de julio de 2009

Benjamín Fernández en la Filmoteca Española

Desde el 7 de mayo de este año se puede ver en la sede de la Filmoteca Española en el Palacio de Perales (Calle Magdalena, 10) de Madrid una exposición sobre el gran director artístico Benjamín Fernández, desgraciadamente no he encontrado en ningún lugar -tampoco en la página web de la Filmoteca- la fecha de clausura, pero espero que aún permanezca abierta.
La historia de este profesional es apasionante, su padre era encargado de carpintería en los estudios Sevilla Films y él empezó como meritorio, para después de muchos años y un trabajo magnífico figurar en los títulos de crédito de las películas de los hermanos Scott (Ridley y Tony) y con otros muchos grandes directores en notables películas. Yo tengo la gran suerte de haberlo conocido y quien quiera saber algo sobre él puede leer la entrevista que se publicó en mi libro La arquitectura de los sueños, entrevistas con directores artísticos del cine español.
Acompañando a la exposición, la Filmoteca ha editado un volumen de 96 páginas con muchas fotografías de sus bocetos para películas desde Conan, el bárbaro, hasta La carta esférica, pasando por Indiana Jones y la última cruzada, Dragonheart, Amor a quemarropa, Gladiator y Alatriste. En el libro además hay una presentación de José María Prado y un excelente texto de Carlos Tejeda, así como otro de Elena Cervera. Leyendo este último artículo me he llevado una desagradable sorpresa, no sólo cita textos que aparecen en mis libros, sin mencionar siquiera la fuente original, sino que además plantea una "original" definición del trabajo del director artístico: «es el creador de todos aquellos elementos que se ven en una película; todo lo que aperece en la pantalla, salvo los actores, es responsabilidad suya. Su cometido abarca desde la creación de los espacios donde transcurre la acción hasta la elección de los objetos más pequeños que aparecen en la pantalla (el atrezo), pasando por la transformación de la realidad y su adecuación a los requerimientos del argumento».
Vean ahora mi definición publicada en la revista Nickleodeon, nº 27, verano 2002, pág. 9 (y en este blog no hace mucho): «es el profesional que crea todos aquellos elementos que se ven en la película alrededor de los actores, abarcando su responsabilidad desde idear los espacios donde transcurre la acción, hasta elegir los objetos más pequeños que usarán los personajes, pasando por la transformación de la realidad, adecuándola a los requerimientos de un guión predeterminado, que además podrá enriquecer o mejorar gracias a su trabajo». Increíble, pero cierto.
Desde aquí felicidades a la Filmoteca Española y, por supuesto, al gran protagonista: Benjamín Fernández, por haber realizado un trabajo admirable y además por ser como es.

jueves 25 de junio de 2009

Imágenes de la ciudad: Transformaciones en el tiempo

El próximo miércoles 1 de julio a las 20:00 horas tenía que estar en una mesa redonda en la Filmoteca Valenciana, pero por razones personales no podré asistir. El motivo es un ciclo que organizan esa filmoteca y el Colegio Oficial de Arquitectos de Valencia coincidiendo con el Congreso de Arquitectos, y que se desarrollará hasta el 25 de julio, con proyecciones en la sede del IVAC, en la Plaza del Ayuntamiento nº 17, edificio Rialto, y en la Universidad.
La mesa redonda se hará el miércoles para inaugurar el ciclo con la arquitecta Isabel Navarro y Áurea Ortiz, y sin duda valdrá la pena oírlas.
Respecto al ciclo, está programado por José Antonio Hurtado, lo cual es una garantía de calidad e innovación, y se podrán ver desde estrenos, hasta títulos ya clásicos.
Me encargaron en su momento un breve texto para el programa que edita la Filmoteca y aprovecho para reproducirlo a continuación:

Las ciudades, a pesar de todas sus imperfecciones e inconvenientes, son la creación más original, notable y característica de los seres humanos. No cabe la menor duda que hoy la vida de nuestra especie sobre este planeta no podría entenderse sin esos entornos edificados donde desarrollamos nuestras vidas.
Las poblaciones son como los organismos vivos: nacen, crecen y algunas veces terminan desapareciendo, y ese desarrollo es completamente dinámico. La característica principal del cine, que le diferencia de las demás manifestaciones artísticas, es evidentemente la de poder reflejar el movimiento, por eso es este arte del siglo XX el que con mayor fidelidad puede mostrar la evolución de las ciudades a través del tiempo.
La fundación de nuevas poblaciones tiene, ante todo, un origen ancestral y casi divino, pero no es una actividad que haya cesado y tuvo un florecimiento en el siglo XIX, cuando los europeos invadieron territorios vírgenes que no les pertenecían, esta fundación ha sido mostrada por el cine en uno de sus géneros primigenios, el western, y en películas como El juez de la horca.
No se puede olvidar que las ciudades también están construidas por los grupos humanos que las pueblan y éstos a su vez las modifican con sus actividades y conflictos. Nueva York no es una excepción y así se muestra en Gangs of New York, como son mostradas las aglomeraciones y contradicciones de la gran metrópoli japonesa en Tokyo-Ga y las multitudes, gracias a cambiar la velocidad normal en Koyaanisqatsi.
Transformaciones que cuando son radicales y violentas, provocan en sus ciudadanos una nueva forma de habitar, como en el caso de los conflictos bélicos, algo perfectamente mostrado en Alemania, año cero, que sucede en una de las grandes ciudades del siglo XX, Berlín, objeto de interesantes miradas cinematográficas, como la de Berlín sinfonía de una metrópoli de 1927 así como su recreación y reinterpretación, Berlín Sinfonie einer Grosstadt, ochenta y cinco años después.
Las destrucciones cotidianas a veces son más terribles que las guerras, paradójicamente demoliendo para construir otras edificaciones, en las denominadas "renovaciones urbanas", como las barcelonesas de En construcción y para levantar inmensas infraestructuras, como en China la presa de las tres gargantas reflejada en Naturaleza muerta y en el otro extremo del mundo, en Argentina, la ciudad de Federación anegada por otra presa y convertida muchos años después una atracción turística mostrada en Construcción de una ciudad.
El punto de vista del creador sobre una ciudad puede ser muy personal y peculiar, como le sucede a Basilio Martín Patino en Madrid y a Terece Davies con Liverpool en Of Time and the City, e incluso el cineasta puede asumir el protagonismo y ser él mismo quien muestre su población, como hace Nani Moretti en Caro Diario, mientras pasea por Roma en moto.
Por último el futuro, en lo que se transformarán las ciudades, algo que tiene una gran relación con el momento en el que se rodó la película, por eso Blade Runner tiene más paralelismos con las poblaciones en los años ochenta, que con Los Ángeles en el 2019, sin haber perdido un ápice de su poderosa fuerza visual, que maravilló a todos hace ya veintisiete años.
Antes se decía que las ciudades crecen, los agentes que provocan sus transformaciones son muy variados, sobre todo, los poderes políticos y económicos; quienes las idean son los urbanistas, que han de planificar ese crecimiento, no lo olvidemos, supeditados siempre a los poderes antes mencionados, y quienes por último las llevan a cabo son los arquitectos que diseñan las edificaciones, tampoco lo olvidemos, también supeditados, pero en este caso a los promotores y propietarios.
El problema es que, aunque la inmensa mayoría de las personas vivan y mueran en las ciudades, se han habituado a sus entornos urbanos y en pocas ocasiones tienen el tiempo necesario para reflexionar y criticar algo tan fundamental como es el lugar dónde se desarrolla su existencia. Este ciclo es un buen momento para descubrir, analizar, recapacitar y discutir sobre las ciudades, esas construcciones originales, notables y características de los seres humanos.