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21 julio 2013

Entrevista en Avilés

Foto de Marieta publicada en La Voz de Avilés
Acabo de llegar de Avilés después de participar en el FICARQ, del que ya hablé en otra entrada de este blog, allí además de tener la suerte de conocer a muchos arquitectos y cineastas muy interesantes, me he reencontrado con Jesús Palacios y David Rivera.
El mismo día que llegué para dar una conferencia, titulada «Ficción urbana - Ciudad ficticia», Borja Pino me hizo una entrevista para La Voz de Avilés que a pesar de estar aquí en la red, la reproduzco a continuación porque quizás le interese a alguien:
«Para Jorge Gorostiza (Santa Cruz de Tenerife, 1956) hablar de arquitectura y de cine es mencionar dos de sus mayores pasiones vitales. Pasiones que, con el correr de los años, ha logrado aunar en una misma evolución profesional. Y es que este arquitecto público tinerfeño, cinéfilo desde su más tierna infancia, ha logrado fusionar el cine y la arquitectura y convertir ese tándem en objeto de análisis académico, amén de un referente a nivel internacional. Los resultados de sus investigaciones los expuso ayer, en la sala de cine del Centro Niemeyer, durante su ponencia «Ficción urbana. Ciudad ficticia», como parte del Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Avilés (FICARQ).
- Usted es un arquitecto que ha logrado dar un enfoque cinematográfico. No es una combinación muy usual...
- A decir verdad, no soy el primero en abordar esta materia. Ya ha habido antes de mí grandes investigadores que se han interesado por el cine, como Juan Antonio Ramírez, todo un pionero mundial. Lo único que yo he hecho ha sido ampliar los estudios existentes. Los he analizado desde un enfoque diferente.
- ¿En qué momento surgió su pasión por el cine?
- Fue gracias a mi padre, que es como tienen que nacer las verdaderas pasiones. Él me llevaba al cine a ver películas del oeste y de romanos. Era nuestra ventana al mundo en aquella España gris y monótona. Se convirtió en algo importantísimo para todos nosotros.
- ¿De dónde surgió su idea de fusionar algo tan racional como es la arquitectura con el cine?
 -Bueno... Si nos paramos a pensarlo detenidamente, el cine no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad en cada momento. Y eso es así a todos los niveles, incluso arquitectónicamente.
- Hay quien discutiría eso al hablar del cine de ficción.
- Pensemos en Blade Runner o en Babylon A. D., por ejemplo. Son ciudades del mañana, es cierto: coches voladores, edificios imposibles... Sin embargo, las pantallas de neón gigantes que aparecen en Blade Runner ya vaticinaban las que hay hoy en Times Square o en Picadilly Circus. Los problemas y las miserias de esa futurista ciudad de Los Ángeles son una dramatización de los verdaderos males de nuestro entorno urbano.
-¿Podría interpretarse como una negación de la ficción pura?
-Lo que el cine hace es anticiparse a lo que será el mañana. Y no se puede negar que nuestra evolución también bebe de ese cine. Grupo Salvaje, aunque sea un 'western', habla de la guerra de Vietnam. La propia Blade Runner es una denuncia de los problemas de los Estados Unidos de los 80. Ficción y realidad son dos conceptos indisolubles, aunque parezca una contradicción, la una no es posible sin la otra.

25 julio 2012

Agrupémonos todos


Giuseppe Pellizza da Volpedo El Cuarto Estado, cuadro usado
en Novecento, dirigida por Bernardo Berolucci. 
Es probable que muchos jóvenes no sepan a qué se refiere el título de esta entrada del blog, para otros significará mucho, tanto de esperanza, como de ilusiones perdidas. Evidentemente es el principio de una estrofa de una traducción española de La Internacional, la melodía revolucionaria por excelencia del siglo pasado. Aunque en este momento en Europa y, sobre todo, en España estaría muy bien que nos agrupáramos para enfrentarnos a quienes nos están masacrando, este post no tiene ínfulas revolucionarias.
Hasta hace unos años había muy poca gente estudiando las relaciones entre Cine, Arquitectura y Ciudad, y debo decir que en España, tras el libro fundamental de Juan Antonio Ramírez, se nos podía contar con los dedos de una mano y aún sobraban dedos. Siempre ha habido investigadores que pretenden monopolizar su especialidad para que siempre les encarguen los trabajos a ellos, una actitud que no tiene sentido, porque es evidente que cuanta más gente haya trabajando sobre un tema, más se avanzará en él, afortunadamente cada vez hay más personas que trabajan en estas relaciones que tanto nos interesan.
En la anterior entrada hablaba del extraordinario trabajo del grupo portugués Ruptura Silenciosa; también se ha hablado en otras ocasiones de Teatro Marittimo, la revista que dirige David Rivera, así como de las clases que él y José Manuel García Roig imparten en la ETSA de la UPM; Luis Antonio Gutiérrez Cabrero lleva muchos años investigando en esa Escuela y sus alumnos avalan el interés de estas investigaciones; como también lo hace Javier Hernández Ruiz en la Escuela de Arquitectura de la UEM; el arquitecto Antonio Pizza está desarollando un máster en la ETSA de Barcelona con Celia Martín; Javier Rodríguez Barberán en la ETSA de Sevilla; Juan Calatrava en la ETSA de Granada; Maria Asunción Salgado ha comenzado a escribir en el Huffinton Post sobre este tema y mantiene su blog Arquicine; fuera de España ya se ha hablado del Festival de Cine y Arquitectura Santiago de Chile, de Andrés Daly en ese mismo país, de Neumann, de Penz, de Pallasmaa; Richard Koeck está desarrollando una gran labor en la Universidad de Liverpool y con su empresa CineTecture...
Seguramente me olvido de muchos otros investigadores, pero el mensaje de este comentario es que deberíamos saber más del trabajo que estamos haciendo todos, quizás reunirnos, o incluso, como en La Internacional, «agruparnos todos».

01 octubre 2009

Juan Antonio Ramírez

He esperado varias semanas antes de atreverme a escribir esto. La verdad es que me cuesta mucho y desearía no estar haciéndolo.
La primera vez que vi a Juan Antonio Ramírez yo era alumno de la Escuela de Arquitectura de Las Palmas, él fue a dar una conferencia -creo que lo llevó Magüi González- y estuvo, como siempre, brillantísimo. Yo ya sabía que Poelzig y Mallet Stevens habían creado decorados en el cine, pero Juan Antonio nos apabulló con una disertación estupenda sobre las relaciones entre cine y arquitectura en el cine clásico de Hollywood, Blume no había publicado su libro fundamental -reeditado después por Alianza y aún en librerías-, pero algunos ya habíamos leído aquel volumen con cubierta negra, editado en Málaga, en el había un capítulo con temas cinematográficos.
La publicación de La arquitectura en el cine. Hollywood la edad de oro fue un aldabonazo y no solo en España, a partir de ese libro aparecieron otros en países anglosajones y europeos y, sobre todo, para muchos entre los que me cuento, supuso la apertura de un camino que queríamos transitar y, si era posible, bajo su dirección; un libro que además no se detiene en el cine, sino que trasciende y lo relaciona con la arquitectura posmodernista que estaba en auge en ese momento. Estoy completamente seguro que sin este texto pionero no pueden entenderse los estudios que después se han realizado sobre las relaciones entre el cine y la arquitectura.
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