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25 julio 2025

El esquivo hombre común.

Cubierta del libro
He de reconocer que desde hace algunos años me interesan tanto o más las autobiografías y entrevistas con cineastas, que los textos escritos por investigadores sobre las trayectorias de esos cineastas, aun teniendo en cuenta que no se debe confiar en lo que dijeron, porque pueden ser unos embusteros, a veces sin quererlo, por olvido o por creerse y crearse "leyendas" con hechos que no ocurrieron, y en otras ocasiones incluso mintiendo adrede.
Hace poco encontré el interesante libro Hollywood: The Oral History, publicado en 2022, con declaraciones recogidas por Jeanine Basinger y Sam Watson, a profesionales pertenecientes a la mayoría de las ramas que intervienen en la producción cinematográfica, entre ellas, un apartado dedicado a la dirección artística, donde se recogen las palabras, entre otros escenógrafos, de Mitchell Leisen, Harry Horner, Robert Boyle, Richard Sylbert y Ken Adam, nombres que le sonarán a algunos aficionados al cine y, sobre todo a quienes les interesan el arte y oficio de crear espacios cinematográficos.
Albert S. Ruddin en 1971
Respecto a las relaciones entre cine y arquitectura, es interesante algo que no está en el apartado antes mencionado, lo que declaró el productor Al Ruddy: «Solo quiero contarles una historia. Es la mía, la de un hombre común y corriente. Fui a la Escuela de Arquitectura de la USC [Universidad del Sur de California], y Frank Lloyd Wright solía venir una vez al año. Él contó una historia que me encanta narrar sobre nuestro negocio, porque es exactamente la misma. Dos arquitectos están haciendo el proyecto de un edificio, dibujando y dibujando, y finalmente son las tres de la mañana. Están discutiendo sobre: "Esto es mejor, aquello es mejor, el mío es mejor, el tuyo es mejor". Uno dice: "Un momento. Tú y yo somos personas muy sofisticadas. Como arquitectos, ambos estudiamos durante años, llevamos años diseñando. Coincidimos en que ambos proyectos son buenos, pero no nos ponemos de acuerdo en cuál es mejor. Pero sí sabemos una cosa: estamos construyendo este edificio para el hombre común y corriente. Preguntemos a ese viejo que está fregando el pasillo, y dejemos que nos diga. Aceptando el que le guste". Salen al pasillo. El hombre lo está fregando y le dicen: "¿Podría venir a nuestra oficina un segundo? Nos gustaría preguntarte algo". Él dice: "Ah, sí, ya voy". Trae el cubo y la fregona y entra en la oficina. Los dos arquitectos están allí, y uno dice: "Mire, nos gustaría preguntarte algo. Son dos diseños para dos edificios. Nos gustaría que nos dijera cuál de ellos le gusta más". "Ah, sí, claro". Mira uno, luego mira el otro, y dice: "Les diré que me gusta este, pero al hombre común probablemente le guste ese otro". Así que intentar encontrar al esquivo hombre común es muy difícil».

Se supone que la mayoría de los seres humanos son eso que se denomina "hombre medio" u "hombre común" --supongo que ahora será "persona común"-- por lo que conociendo sus gustos, en arquitectura y sobre todo cinematográficos, se podría llegar a un mayor número de clientes y/o espectadores, logrando obtener un mayor beneficio económico, algo fundamental en esta sociedad actual, pero este silogismo olvida que los gustos de la mayoría son horribles, que los edificios más admirados por la gente son malos y las películas por ser las más taquilleras, no son las mejores. 
Por eso no se entiende por qué actualmente el interés de los influyentes --traducción de "influencers"-- se mida por el número de sus seguidores, más que por la calidad de sus comentarios. Como tampoco se comprende, por qué los videos con más "me gusta" han de ser los más interesantes.
Lo más popular no es lo de mayor calidad. Lo que lleva a un debate más amplio para discernir lo bueno de lo malo tanto en arquitectura como en la imagen en movimiento.

29 mayo 2024

París pintado para las pantallas

Cartel de la película.
Desde los hermanos Lumière hasta ahora, París ha sido una capital especialmente atractiva para el cine, y no solo la ciudad real, sino sobre todo, la representada, recuérdese la conocida frase de Ernst Lubitsch: «existe el París de la Paramount, el París de la Metro y, por supuesto, el París de verdad. Pero el más parisino de todos es el París de la Paramount».
Trabajando sobre la relación entre Arch Oboler y Frank Lloyd Wright, encontré Gangway for Tomorrow con guion del primero, y dirigida por John H. Auer en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial y por ello con un marcado acento propagandístico, que suele simplificar las tramas, pero también completamente anti nazi, lo que se agradece en estos tiempos proclives a la extrema derecha. 
No llegó a estrenarse en los cines españoles, seguramente prohibida por su componente antifascista y cuando se editó en vídeo y emitió por televisión en España, en vez de traducir directamente su título por Pasarela para el mañana, se tituló Pasaporte al futuro
No voy a hacer un análisis de la película y si les apetece uno muy detallado, pueden leerlo aquí, lo que me interesó fue una breve secuencia y para ello he de contar parte de su argumento:
Todas las mañanas un hombre mayor recoge en su coche a cinco personas, dos mujeres y tres hombres, para ir juntos a trabajar a una fábrica de aviones; ninguno conoce la vida anterior de los demás y el chófer le ha contado a su mujer lo que supone sobre sus trayectorias vitales antes de la guerra, por lo que ella ha decidido invitares a cenar, entonces cada uno va recordando quiénes eran y qué hacían.
La primera que rememora su pasado es una cantante --interpretada por la fascinante Margo-- que actúa en un club nocturno del París ocupado por los alemanes, donde se canta La Marsellesa con fervor --reminiscencia de Casablanca--, y que con otros compañeros de ese local pertenece a la Resistencia. Por culpa de la delación de uno de los empleados, son capturados por la Gestapo, ante el pelotón de fusilamiento un general le ofrece a las mujeres jóvenes la opción de vivir, si van a entretener a las tropas alemanas, solo acepta la protagonista para tener la oportunidad de avisar por radio a sus compañeros y que se escondan.
Captura de la película. La protagonista tras saltar del camión,
corre hacia la baranda para arrojarse al Sena y escapar.
La trasladan en un camión con otras chicas, cuando pasan sobre un puente de París, se tira en marcha y corre hacia el río para saltar al agua, mientras detrás se ve lo que parece un edificio religioso. 
Lo interesante es la imagen de esa edificación.
Esta escena está rodada dentro de un estudio delante de una falsa baranda con farolas y un telón pintado en el fondo, que reproduce una visión nocturna de lo que podría ser la fachada posterior de Notre Dame, incluso con la aguja que le "clavó" Viollet-le-Duc en su cubierta, pero a diferencia de la catedral real, tiene solo una torre sobre la que además hay una cubierta a cuatro aguas.
Notre Dame antes de su incendio, vista desde el puente
de la Tournelle.
Gangway for Tomorrow fue producida por la RKO, sus directores artísticos fueron
 Albert S. D'Agostino, que había sido contratado en la RKO tres años antes y a partir de entonces trabajaría en todas sus producciones y Alfred (Al) Herman, que ya llevaba una década en ese estudio; y sus ambientadores otros dos reconocidos escenógrafos, Darrell Silvera y William Stevens
Normalmente los miembros de departamento de arte eran los creadores de los telones pintados, aunque también podían alquilarse en alguna de las empresas que se dedicaban a realizar estas pinturas, pero en esta película figura en los títulos de crédito, Vernon L. Walker, como técnico de efectos especiales, y hasta en su obituario se indica que fue un pionero en el desarrollo de las proyecciones traseras, por lo que quizás estuvo relacionado con el fondo del plano.
Para demostrar la profesionalidad de los técnicos mencionados basta con enseñar dos pinturas sobre cristal --matte paintings o glass shots-- del final de Gangway for Tomorow que representan la fábrica de aviones a la que llegan los personajes.
 
Es curioso que en el catálogo del AFI se mencione que, en un número de la revista Hollywood Reporter, se publicó que la RKO ahorró material de construcción y mano de obra al utilizar la puerta del estudio y el taller de maquinaria como escenarios de la fábrica, aunque en la versión actual de la película no aparezca ese taller.
La RKO contaba con unos magníficos profesionales y archivos para poder reproducir con exactitud muchas ciudades del mundo, por lo que no se entiende muy bien, por qué se llegó a mostrar en las pantallas ese dibujo tan poco veraz, aunque no se debe olvidar que el plano donde se ve ese edificio solo dura diecisiete segundos, por lo posiblemente se le dio más importancia a la ficción fílmica que a la exactitud arquitectónica.

No lo escribí al principio pero, por si tienen interés en saberlo, los personajes que van en el coche han sido, un corredor de automóviles, una Miss América, el alcaide de una prisión y un vagabundo.

30 agosto 2023

Viviendas diminutas

He estado buscando documentación para escribir un artículo sobre la arquitectónica y distópica serie noruega Arkitekten, que entre otros asuntos, plantea el problema actual, agravado en el futuro, de la escasez de viviendas en las grandes ciudades y el intento de resolverlo reduciendo la dimensión de las unidades residenciales.


El espectáculo

La verdad es que me sorprendió los numerosos documentales y programas de televisión que encontré sobre este tipo de viviendas mínimas, en algún caso ínfimas, que en su mayoría pertenecían al género de la telerrealidad --este es el término que propone la extraordinaria Fundéu para realities--, que tiene más de tele que de realidad, y con títulos tan poco sugestivos como:

Minicasas Luxury (Tiny Luxury, 2015 – 2018) HGTV
Tiny House Battle (2021 – 2023) 3 Balls

También hay otros programas de telerrealidad con casas pequeñas, pero construidas con materiales peculiares, como contenedores metálicos: Container Homes (2016) producido por HGTV y Containables (2018) de DIY; también otras construidas en lugares insólitos como encima de árboles: Mi casa en un árbol (Treehouse Masters, 2013 – 2018) de Stiletto TV, y Tu cabaña en un árbol (The Treehouse Guys, 2014 – 2017) de Orion, así como una edición infantil, Minicasas para niños (Playhouse Masters, 2016) de High Noon, quizás para ir acostumbrándolos a las pequeñas dimensiones vitales que "disfrutarán" en su futuro.
Pero no solo han producido programas empresas de televisión, sino también particulares han abierto canales de YouTube especializados en este tipo de casas, como los siguientes:

Tiny Home Tours (Chris Penn, Allison Shea, Laurén Ettinger, y Car Alfonso & Sagge Roddy, 2009 – 2023) EE. UU.
Living Big in a Tiny House (Bryce Langston y Rasa Pescud, 2013 – 2023) Nueva Zelanda.
Tiny House Giant Journey (Jenna, 2013 – 2023) EE. UU.
Tiny House Expedition (Alexis Stephens y Christian Parsons, 2014 – 2023) EE. UU.
MyBIGtinyhouselife (Adelina, 2019 – 2023) Canadá.
Woodnest (2020 - 2023) India.
This Tiny Life (2021 - 2023) Reino Unido.
Casas pequeñas (2021 - 2023) Panamá.
Tiny House - Alaska Life (Silas y Leslie, 2022 – 2023) EE. UU.
Y también viviendas en contenedores: 
Life Uncontained (2017 - 2023) EE. UU.

Como se puede comprobar, la eclosión de estos programas de televisión se produjo en 2014 y su emisión ha continuado hasta años recientes, siendo la empresa HGTV la que más número de ellos ha producido.
Obviamente no he visto todos los vídeos de YouTube, ni los episodios de todas las series, ni puedo --ni pienso-- hacerlo, pero por lo que he comprobado, la mayoría de los edificios tienen muy poco interés desde el punto de vista arquitectónico, repitiendo formas y tipos de viviendas habituales, pero comprimiéndolas para reducir sus dimensiones. Respecto a sus fachadas, la mayoría de ellas resultan ridículas porque quieren imitar formas clásicas, coloniales o incluso góticas, consiguiendo pequeños, pretenciosos y ridículos pastiches.

El problema real

De acuerdo al International Residential Code (IRC) de 2018, Apéndice Q, una tiny house tiene como máximo 37 m². Desde hace unos años, las grandes ciudades se han llenado de pisos diminutos, la mayoría con menos superficie de la indicada por el IRC, incumpliendo con las ordenanzas municipales, pero que han de alquilar personas cuyos ingresos les impiden pagar los prohibitivos precios de pisos mayores.
Un análisis interesante sobre este problema, en este caso en Polonia, se desarrolla en el documental Vivir en microapartamentos, dirigido por Mike Pitt, este año, para la estupenda cadena arte, y en el que se muestran algunas viviendas de 14 m², lo que parece imposible sobre el papel, pero es real.
En España se consideran minipisos los que tienen una superficie de 30 m² o menos. En el portal inmobiliario idealista, se ha publicado recientemente un artículo titulado «La realidad de los minipisos: menos del 1% de los pisos de alquiler tiene menos de 30 m²», en el que el portavoz de ese portal afirma: «a pesar de lo llamativos y mediáticos que pueden resultar, el fenómeno de los minipisos es muy residual, un anécdota en el total del parque de viviendas arrendadas en nuestro país. El problema de oferta en el que lleva instalado el mercado del alquiler en los últimos años no ha provocado que las viviendas minúsculas se hayan convertido en una parte significativa del mercado. Por el contrario, la práctica totalidad de los anuncios se refieren a viviendas de tamaños más grandes», los datos que maneja este portavoz parecen referirse solo a los del idealista.
Sin embargo, en el documento denominado «Censos de Población y Viviendas 2021. Resultados sobre Hogares y Viviendas», publicado el 30 de julio de 2023, por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se calcula que hay 167.134 de estas viviendas en toda España, habiendo aumentado desde 2011, en 116.000, un 231%. Minipisos que, según este artículo, no existían, o nadie se atrevía a habitarlos, o son el resultado de la transformación de locales comerciales y la compartimentación de pisos grandes, todo ello para obtener el mayor rendimiento económico.

La cabaña de vacaciones de Le Corbusier
La arquitectura

Una vivienda por ser pequeña, no tiene por qué ser poco interesante y hay muchos ejemplos de lo contrario, quizás el primero en el que pensamos los arquitectos es Le Cabanon (1950) de Le Corbusier, con 15 m², pero también se deben mencionar otras como las Casetas de vacaciones estandarizadas (1933) de J. J. P. Oud, la Cabaña para A. Bennati (1934 - 1937) de Rudolph M. Schindler, las Casas de fin de semana en Garraf (1934 - 1935) de Sert y Torres ClavéThe Box de Ralph Erskine con 21 m² (1941), la Cabaña Chamberlain (1940) de Breuer y Gropius, la Casa Walker (1953) de Paul Rudolph, el Seth Peterson Cottage (1958) de Frank Lloyd Wright, la casa de verano prefabricada Kubeflex (1970) de Arne Jacobsen, Mauritzberg Manor (1992) de Sverre Fehn, e incluso la Casa en una maleta (1996) un ático de 27 m² diseñado por Flores & Prats en Barcelona.
Todos estos ejemplos y otros muchos más, tan interesantes como los mencionados, demuestran que los buenos arquitectos son capaces de dar soluciones a muchos de los problemas que existen en la actualidad, pero no se debe olvidar que el poder no lo tienen los técnicos, sino quienes gobiernan este mundo, que suelen optar por conseguir rápidos beneficios económicos --muchas veces para ellos mismos-- antes que beneficiar a quienes lo necesitan.

15 marzo 2020

Una casa coreana. Construcciones filmadas en El Diario de Cádiz

No sabía que las alertas de Google funcionaran tan bien, ayer recibí una donde me indicaban que mi nombre aparecía en La Voz Digital de Cádiz. Me extraño, pero luego pensé que podría referirse al artículo que escribe cada sábado el arquitecto Julio Malo de Molina en el diario La Voz de esa ciudad y cuyo enlace me envía siempre a través de un mensaje de facebook. Lo curioso es que cuando recibí la alerta, Julio aún no me lo había mandado, aunque lo hizo luego, el día que se retrasa es cuando me menciona, quizás por culpa de algún lapsus freudiano. Lo importante es su texto, que copio a continuación, porque es muy apropiado para este blog:

El suceso cinematográfico del año ha sido la película surcoreana Parásitos que tras recibir una cascada de premios y gran afluencia de público arrasa sorprendentemente en la reciente edición de los Oscar. El cineasta Bong Joon-Ho construye una historia en torno a la lucha de clases en un país en el cual las diferencias resultan escandalosas, abismo social que escenifican de forma expresiva dos casas bien distintas. Los cuatro componentes de la familia pobre se cobijan en un semisótano en el que han de recoger los orines que rebosan por la única ventana que asoma a un estrecho adarve, mientras capturan wifi de locales comerciales próximos para sus imprescindibles celulares. La mansión donde habita la familia del empresario señor Park aparece como una bellísima construcción en la línea de la vanguardia moderna japonesa, amplios espacios caracterizados por el uso expresivo del hormigón visto, el vidrio y bellas maderas, con hermoso jardín oriental entre masas boscosas. La trama responde a pautas comerciales al modo americano, enriquecida con la ironía cruel de Quentin Tarantino. El grupo de los pobres se infiltra de forma pícara en el servicio doméstico de los Park, y tras una serie de peripecias se desata una grotesca tragedia cuando el chófer descubre la repugnancia que siente su jefe al percibir el olor de la pobreza.
Gran parte de la acción transcurre en la casa Park de la cual se dice que había sido diseñada por su anterior propietario, el arquitecto Namgoong, un nombre ficticio porque en realidad esa bella construcción racionalista no es más que un decorado completamente abierto construido en un terreno al aire libre.
La arquitectura es uno de los objetos del cine porque las historias se desenvuelven entre espacios construidos, incluso en el medio natural, que también se encuentra arquitecturizado. Jorge Gorostiza, arquitecto y exdirector de la filmoteca canaria acaba de publicar Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura (Barcelona 2019), tras una larga serie de libros sobre ambas disciplinas. En casi todas las películas se pueden ver arquitecturas y el autor ha elegido clasificarlas en seis temas: la profesión, las obras en construcción, los edificios existentes, construcciones creadas para aparecer en películas, otras arquitecturas que solo pueden verse en el cine, y por último, cómo la imagen en movimiento muestra la arquitectura de un modo específico.
El manantial de King Vidor (1949), basada en la novela de Ayn Rand, se supone inspirada en la vida de Frank Lloyd Wright, el arquitecto americano más importante para entender la transición desde el historicismo al movimiento Moderno, invitación a la vocación profesional para jóvenes que ven a Gary Cooper una valiente apuesta por la vanguardia. Excelente caricatura de la casa moderna, frente a la casa fenomenológica, dibuja Jacques Tati en Mon Oncle que obtuvo el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1958. En Psicosis (1960), Alfred Hitchcock recrea una casa procedente de un cuadro de Edward Hooper quien también inspira otras películas de este director como Extraños en un tren o La ventana indiscreta. Woody Allen nos muestra las arquitecturas de Nueva York en Annie Hall y Manhattan. Bernardo Bertolucci describe la Ciudad Prohibida de Pekin en El último emperador. La sobria arquitectura nacional del socialismo alemán de los años cincuenta aparece en Good Bye Lenin, mientras los helicópteros la sobrevuelan transportando esculturas de bronce del líder revolucionario. Pulp Fiction inspirada en el cómic, con las opulentas arquitecturas de la costa oeste americana.

Las últimas películas que menciona no aparecen en Construcciones filmadas, aunque Manhattan sí fue una de las que elegí para mi anterior libro publicado por la UOC, Panorámicas urbanas: 50 películas esenciales sobre la ciudad,, por considerarlo más representativo de una urbe, Nueva York en este caso, que de la arquitectura.

26 enero 2020

Filmando en casa

El título de esta entrada no se refiere a los espectáculos domésticos que estoy estudiando en estos días, ni a documentales sobre arquitectura, sino a rodajes de largometrajes de ficción en los hogares de cineastas. Surge porque el otro día viendo El gran Buster, recordé que Keaton había sido el protagonista de Parlor, Bedroom and Bath, titulada horrorosamente en España como Pobre Tenoriodirigida por Edward Sedgwick,y filmada en 1930 en la villa que cinco años antes le había encargado al arquitecto Gene Verge Sr. para él, su mujer Natalie Talmadge y sus hijos.
No recuerdo ahora muchas películas que se hayan rodado en las casas de los propios cineastas, salvo Faces filmada en la vivienda de su director John Cassavetes y su protagonista Gena Rowlands, y Five dirigida Arch Oboler en el estupendo edificio que le encargó a Frank Lloyd Wright y al que en esta película posapocalíptica no le sacó demasiado partido.
Volviendo a la película de Keaton, en The Filmgoer' Annual de 1932 hay una información sobre ella cuando su título iba a ser Romeo in Pyjamas:

Los aficionados al cine que sienten curiosidad por ver cómo es el hogar de una famosa estrella de cine estarán interesados en ver a Buster Keaton en casa en Romeo in Pyjamas. Cuando se planeó la película, se buscó una mansión con jardines en terrazas y una piscina. Buster Keaton rápidamente ofreció su propia casa, de modo que cuando comenzó la producción, tuvo la experiencia única de levantarse por la mañana, desayunar y luego salir a su jardín para ir a trabajar. La casa de Keaton, los jardines de Keaton, la piscina de Keaton y el perro de Keaton, Elmer, están todos bien visibles en Romeo in Pyjamas.

Esta visión idílica no era cierta, en 1930 Keaton llevaba dos años contratado por la Metro Goldwyn Mayer haciendo películas que no le gustaban y que eran mucho peores que las  rodadas con su propia compañía, había ganado muchísimo dinero, pero su mujer había gastado mucho más, por lo que estaba teniendo problemas de liquidez, su mansión también se usó para rodar el cortometraje Running Hollywood, dirigido por Charles Lamont en 1932 y, según el IMDb en Stepping Out, dirigida por Charles Reisner en 1931 y producida también por la MGM, posiblemente Keaton alquilaba su propia casa a las productoras. De hecho, en 1932 se divorció de Natalie y ella se quedó con la villa pero pronto tuvo que venderla para pagar las deudas.
Keaton llamaba a su casa La villa italiana, tenía dos plantas en forma de X cada uno de los cuerpos de los brazos de la X de la planta superior estaba ocupado por las habitaciones personales de Buster y Natalie que así permanecían alejados y con accesos independientes que les permitían salir y entrar sin ser vistos por sus cónyuges.
Plano de la planta baja

Plano de la planta alta
Dando hacia el jardín había una gran escalinata con sesenta escalones que llegaba hasta una piscina y que normalmente era la imagen que más se divulgó del edificio.
Postal de la casa
En el plano inicial de Parlor, Bedroom and Bath se puede ver esa piscina desde arriba y la primera secuencia transcurre alrededor de ella.
Plano inicial de la película
Reggie Irving (Keaton) trabaja pegando carteles en la calle, ve los jardines de mansión desde el exterior, por encima de su valla y se queda tan asombrado, que al cruzar la calzada lo atropella el novio de la hija del dueño de la mansión y lo lleva a la casa para que lo curen, el protagonista no es rico y no hubiera podido acceder al interior sin este accidente, una broma al ser el propio hogar de Keaton, pero que fue premonitoria, porque cuando muchos años después pidió permiso para enseñar su antigua propiedad a su nueva mujer, Pamela Mason, la esposa de James Mason, que la había comprado, le impidió entrar.
En la película, también se ven las fachadas laterales del edificio en unas secuencias en las que Keaton hace algunas acrobacias, así como parte de las terrazas y jardines.
Fachada lateral con Keaton descendiendo desde un balcón
La diferencia entre rodar en un interior natural y en la propia casa es el conocimiento perfecto que se tiene del segundo al ser el espacio de la vida cotidiana y también la pérdida de intimidad, que ya se mencionaba en la anterior entrada dedicada a los youtubers.
En el documental Buster Keaton & the Italian Villa, dirigido por Jack Dragga en 2005, hay una frase atribuida a Louise Brooks:

Toda la vida de Buster entonces era una película. Su casa era un decorado, la piscina era un decorado, la barbacoa era un decorado.

Lo real y la ficción se unían hasta el punto que era inevitable que la casa se convirtiera en un espacio escenográfico.

06 diciembre 2019

Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitectura

Cubierta del libro
Desde mediados de noviembre, se encuentra disponible digitalmente mi libro más reciente, pero me recomendaron que antes de dar la noticia de su publicación en Internet, esperase a que estuviera en las librerías; lo ha publicado la Editorial UOC, de la Universitat Oberta de Catalunya, se titula Construcciones filmadas: 50 películas esenciales sobre arquitecturaestá incluido en la colección Filmografías esenciales, dirigida por Jordi Sánchez Navarro, en la que ya se editó otro libro mío, Panorámicas urbanas: 50 películas esenciales sobre la ciudad.
La investigación de las relaciones entre cine y la arquitectura se puede enfocar desde muy variados puntos de vista, como indico en la introducción del libro: 

«Entre el cine y la arquitectura pueden establecerse muchas relaciones y muy diversas, por ello en el caso más extremo, se podía haber elegido una película significativa por cada una de esas relaciones, pero es preferible circunscribirse solo a seis temas fundamentales, de modo que haya varios ejemplos, en algunos casos cinco y en otros diez, de cada uno para poder comparar diversas formas de abordarlos».

Estos temas y las películas seleccionadas para cada uno de ellos son los siguientes:

Arquitectos (10)
Satanás (The Black Cat, Edgar G. Ulmer, 1934) EE.UU.
Los Blandings ya tienen casa (Mr Blandings Builds His Dream House, H. C. Potter, 1948) EE.UU.
El manantial (The Fountainhead, King Vidor, 1949) EE.UU.
El tigre de Esnapur (Der Tiger von Eschnapur, Fritz Lang, 1958) Alemania
Un extraño en mi vida (Strangers When We Met, Richard Quine, 1960) EE.UU.
¿Qué es el otoño? (David José Kohon, 1976) Argentina
El vientre de un arquitecto (The Belly of an Architect, Peter Greenaway, 1987) Gran Bretaña
El árbol, el alcalde y la mediateca (L'Abre, le maire et la médiathèque, Eric Rohmer, 1993) Francia
My Architect: A Son's Journey (Nathaniel Kahn, 2003) EE.UU. (Documental)
Wonderful Town (Aditya Assarat, 2007) Tailandia

Obras de construcción (5)
Perdone señorita (Fast Workers, Tod Browning, 1933) EE.UU.
A Queda (Ruy Guerra, Nelson Xavier, 1978) Brasil
Baran (Baran, Majid Majidi, 2001) Irán
En construcción (José Luis Guerín, 2001) España (Documental)
Locke (Locke, Steven Knight, 2013) G.B. - EE.UU.

Edificios reales (10)
Casa Ennis (Los Ángeles) - Hembra (Female, Michael Curtiz. 1933) EE.UU.
Casa Malaparte (Capri) - El desprecio (Le mépris - Il disprezzo, Jean-Luc Godard, 1963) Francia - Italia
Casa Carvajal (Madrid) - La madriguera (Carlos Saura, 1969) España
Edificio Milà, La Pedrera (Barcelona) - El reportero - Professione; reporter - Profession: reporter (Michelangelo Antonioni, 1975) Italia - España - Francia
Torre de viviendas (Montreal) - Vinieron de dentro de... (Shivers, David Cronenberg, 1975)
Biblioteca Estatal (Berlín) - Cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin - Les ailes du désir, Wim Wenders, 1987) Alemania – Francia
Casa (Jerusalén) - House (Amos Gitai, 2006) Israel (Documental)
Casas en California - Schindlers Häuser (Heinz Emigholz, 2007) Alemania - Austria (Documental)
Casa (Burdeos) Koolhaas Houselife (Louise Lemoine y Ila Bêka, 2013) Francia (Documental)
Casa Melvin (Londres) Exhibition (Joanna Hogg, 2013) Gran Bretaña

Edificios ficticios (10)
La inhumana (L'inhumaine, Marcel L'Herbier, 1924) Francia
La chute de la maison Usher (Jean Epstein, 1928) Francia
Lo viejo y lo nuevo (Staroye i novoye, Sergei Eisenstein, 1929) URSS
El inquilino (José Antonio Nieves Conde, 1957) España
Mi tío (Mon oncle, Jacques Tati, 1958) Francia
Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960) EE.UU.
La ciudad de las mujeres (La città dell donne, Federico Fellini, 1980) Italia
La vie est un roman (Alain Resnais, 1983) Francia
La estrategia del caracol (Sergio Cabrera, 1993) Colombia - Italia - Francia
High-Rise (High-Rise, Ben Wheatley, 2015) G.B. - Bélgica

Otras arquitecturas (10)
Thaïs (Anton Giulio Bragaglia, 1917) Italia
El gabinete del Dr. Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene, 1920) Alemania
El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam, Carl Boesse y Paul Wegener, 1920) Alemania
La venganza de Don Mendo (Fernando Fernán-Gómez, 1961) España
El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962) México
L'éden et après (Alain Robbe-Grillet, 1970) Francia - Checoslovaquia
Hausu (Nobuhiko Obayashi, 1977) Japón
El proceso (Le procés, Orson Welles, 1962) Francia - R.F.A. - Italia
Parsifal (Hans-Jürgen Syberberg, 1982) Alemania - Francia
Shinboru (Hitoshi Matsumoto, 2009) Japón

Mostrar la arquitectura (5)
Secciones de edificios: Rojo y negro (Carlos Arévalo, 1942) España
Plano subjetivo: La dama del lago (Lady in the Lake, Robert Montgomery, 1947) EE.UU.
Plano secuencia: El arca rusa (Russkiy kovcheg, Alexander Sokurov, 2002) Rusia - Alemania - Japón - Canadá - Finlandia - Dinamarca
Pantalla dividida. Limitado: Timecode (Mike Figgis, 2000) EE.UU.
Pantalla dividida. Difuso, Esquemático: Wonderland, sueños rotos (Wonderland, James Cox, 2003) Canadá - EE.UU.


Espero que este libro aporte nuevas ideas, que contribuyan a las ya numerosas investigaciones que se están realizando sobre las relaciones entre el cine y la arquitectura.

12 julio 2018

Wright anuncia

En varias ocasiones he escrito en este blog sobre Frank Lloyd Wright, un arquitecto que fue capaz de crear unos edificios singulares, que además tuvo una vida azarosa y una forma de comportarse que lo convirtió en uno de los primeros "starchitects", una estrella de la arquitectura junto a Le Corbusier y otros pocos profesionales de las primeras décadas del siglo pasado, famoso gracias a su trabajo y, sobre todo, por su capacidad para auto publicitarse en muchos medios de comunicación.
Hace siete años, escribí también en este blog sobre un anuncio que apareció en la prensa española con la efigie de Zaha Hadid, ahora en unos números de las revistas Sponsor y Broadcasting del año 1961, he encontrado en ambas un anuncio a toda página de la emisora de radio y televisión WFAA de Dallas, con la venerable efigie de Wright, con ese sombrero parecido al que usaba Buster Keaton, acompañada de lo que parece ser un muro de piedra y una regla en forma de T, que se usaba adosada al borde las mesas para dibujar líneas rectas. El texto de estos anuncios es el siguiente: 

Saber hacer. La perseverancia y la fe en un nuevo concepto son los elementos básicos que ayudan a crear el progreso. Frank Lloyd Wright creía en el concepto arquitectónico de que la forma debe seguir a la función. Y su perseverancia frente a una fuerte oposición fue justamente recompensada. Hoy su gran "saber hacer" se refleja en más de treinta estados. En todas las facetas de nuestro mundo empresarial actual, resulta evidente que aquellas empresas que utilizan plenamente su "saber hacer" colectivo son las que justamente se recompensan con los nuevos negocios que crean.
Wright falleció en 1959, por lo que evidentemente, no se le puede acusar de emplear su imagen para promocionarse, si este anuncio le sirvió a alguien sería a los responsables de su estudio de arquitectura, que siguió funcionando tras su muerte. Ante todo sorprende la relación que podría existir entre el arquitecto y una emisora de radio y televisión, pero su texto es interesante, porque reafirma la imagen de Wright como el modelo del artista incomprendido y soñador, que sufre mucho por su actitud vanguardista, pero termina triunfando, un modelo del "self made man", del hombre hecho a sí mismo, un mito que tanto divulgaron las novelas y el cine estadounidenses y uno de cuyos arquetipos más conocidos es el Howard Roark de El manantial, tanto en el tomazo de Ayn Rand, como en la película excepcionalmente bien dirigida por King Vidor

29 junio 2018

Espacio infinito, John Lautner

La fundación arquia acaba de editar una nueva película en su colección arquia/documental, el número 36, su título es Espacio infinito: La arquitectura de John Lautner, y la dirigió Murray Grigor en 2008. Ya he ido comentado aquí en este blog la aparición de cada uno de los documentales que ha publicado la fundación y los he ido comentando, pero con éste es la primera vez que no puedo hacerlo, porque he escrito el libro que acompaña a la película y por eso he de remitirme a ese texto. De todos modos, reproduzco sus dos primeros párrafos:

La primera impresión que se suele tener de John Edward Lautner jr. es la de un profesional frívolo que diseñó edificios un tanto estrafalarios para millonarios de plácida vida en la soleada costa oeste estadounidense. Pero, al profundizar un poco en las ideas que lo encaminaron a realizar esa obra, esta primera impresión se transforma. Y se descubre que Lautner tenía en realidad unos principios sólidos, adquiridos durante su formación; en primer lugar, gracias a sus padres y, más tarde, a Frank Lloyd Wright y a su estancia en Taliesin. De todos estos principios que fundamentan las decisiones de su arquitectura, la mayoría continúan vigentes. 
En este texto no se intenta abordar un ensayo completo y definitivo sobre Lautner, porque, además de carecer del espacio para tal fin, no se debe olvidar que su propósito esencial es el de acompañar y complementar la película Infinite Space: The Architecture of John Lautner, dirigida por Murray Grigor (2008). Estas páginas no pueden entenderse sin su visionado, lo que supone una ventaja: no es necesario repetir lo narrado en el documental con los textos y, sobre todo, con las imágenes en movimiento.

Esperemos que la fundación pueda seguir editando estos documentales que sirven para conocer la obra de profesionales interesantes en el contexto mundial y además para incidir aún más en las relaciones entre arquitectura, cine y ciudad.

02 septiembre 2016

Wright y el negocio cinematográfico

John Lautner trabajando detrás de Frank Lloyd Wright
Las relaciones de Frank Lloyd Wright con el cine son numerosas, en este blog ya se han tratado las de cineastas como Nicholas Ray y David Lynch con el arquitecto, además sus edificios se han usado como lugares para rodar películas y en mi tesis doctoral escribí sobre la Casa Ennis-Brown y sus numerosas apariciones en las pantallas como escenario para películas muy variadas.
Ahora estoy estudiando el trabajo de John Lautner y en una entrevista he encontrado una curiosa anécdota sobre Wright y el negocio de los grandes estudios gracias a la distribución. 
Lautner declaró que Wright: «tenía su propio teatro en Wisconsin y también en Arizona, y mientras yo estaba allí como aprendiz, teníamos todas las películas europeas, que eran fantásticas. Mr. Wright amaba los dibujos animados rusos y las películas francesas de René Clair, y vimos lo mejor. Pero no pudimos conseguir las mejores películas americanas debido a sus sistemas de distribución. Requieren que alquiles una mala, junto a una buena. Por lo que acabó por decir al diablo con ellos, desde hace años. Pero, finalmente, hizo un viaje aquí [se refiere a Hollywood] y lo llevé con el expreso propósito de romper el sistema de distribución de películas; lo que nadie más podría intentar. Era muy divertido. Sin ninguna cita en absoluto, entrábamos en todas las principales oficinas de los grandes estudios de cine. Mr. Wright decía: "Bueno, no creo que usted sepa quién soy, pero soy Frank Lloyd Wright, y tengo un lugar en Arizona y un pequeño teatro". Casi todos sabían quién era y le decían, "Oh, sí. Por supuesto que lo conocemos, porque ha sido una celebridad durante cincuenta años, mientras que el promedio de una estrella cinematográfica sólo es de cinco o diez años". Así se ven las cosas desde el punto de vista empresarial. Por eso tenía un montón de interesantes conversaciones con diferentes personas acerca de romper el sistema de distribución. Sin embargo, a pesar de que eran dirigentes de determinados estudios, los primeros cuatro o cinco que fuimos a ver no pudieron hacer nada. Estaban atados a causa de ese sistema. Pero lo que ocurrió fue que finalmente fuimos a ver a un hombre que era dirigente -no sé si de la MGM u otro estudio-, y tenía el verdadero control de la distribución de las películas a los cines y podría hacer lo que fuera. Era el jefe. Así que Mr. Wright empezó a hablar con él sobre el problema, él lo interrumpió y dijo: "Yo sé todo sobre usted porque he mantenido un registro de toda su vida. Yo iba en un barco a Yokohama con usted" -cuando estaba construyendo el Hotel Imperial- este hombre tenía el hobby de hacer el seguimiento de todos los pasajeros de ese barco a Yokohama. Frank Lloyd Wright era uno, Franz Werfel y varias otras personas estaban en ese barco. Tenía todo lo que le había pasado a todas estas personas, su historia completa. Así que naturalmente nos dio una buena acogida y después dijo, "Bueno, ¿Qué quiere?" Mr. Wright dijo que quería tener buenas películas sin tener que alquilar las malas o tener que hacer cualquier otro negocio absurdo. El hombre dijo: "Todo lo que quiera, sin cargo, en cualquier momento". Así rompió el sistema de distribución y pudo conseguir buenas películas americanas».
Este sistema de distribución que en España se llamaba "por lotes" estuvo vigente durante muchos años y aunque lo prohibió la Comunidad Económica Europea, los distribuidores siguieron obligando a los exhibidores -a los dueños de los cines- a que alquilasen películas malas y poco comerciales, si querían tener otras más comerciales.

12 junio 2015

Lynch y Wright

David Lynch en 2007
No he leído el libro The Architecture of David Lynch, escrito por Richard Martin el año pasado, pero el otro día encontré una entrevista que le hizo Kathrin Spohr a Lynch en 1997, en ella le preguntó sobre su casa, una de las muchas que creó el arquitecto Lloyd Wright, y no su padre Frank Lloyd Wright, como se ha escrito erróneamente en varias ocasiones, Lynch respondía: «cierto. Lloyd Wright diseñó la casa donde vivo, la Beverly Johnson House, en los sesenta. El hijo de Lloyd Wright, Eric Wright, supervisó la construcción encargado por su padre. Veinticinco años después, Eric diseñó una piscina y una caseta de baño en el inmueble con el espíritu de la obra de su padre». Por cierto, Beverly Johnson fue la primera afroamericana que apareció en la portada de Vogue y debe tener buen gusto arquitectónico si le encargó su casa a Wright.
Spohr le pregunta luego a Lynch si cree que su casa le ha influido en su trabajo y éste le responde: «Wright es un gran arquitecto. La casa tiene un ambiente como el de la arquitectura japonesa, pero también de la modernidad americana, un poco de ambas. El espacio es sólo agradable, me da una buena sensación. Esto afecta a toda mi vida por vivir en su interior. y entonces a veces veo cosas, formas o algo que puede estar dentro de ella y eso me inspira para el mobiliario o las películas». La entrevistadora le sigue preguntando sobre el edificio y si es la «casa de sus sueños» a lo que el cineasta responde: «es un bello lugar. La arquitectura es algo en lo que siempre pienso. El diseño influye en mi vida, necesito lugares agradables. A menudo mi mente deriva en esa dirección pero no soy arquitecto. Aunque realmente aprecio a los grandes arquitectos y un gran diseño puede hacer a una persona diferente». El cineasta todavía cree que la arquitectura puede ayudar a las personas, algo en lo que desgraciadamente ya no confían muchos arquitectos.
La entrevista continúa y Spohr le pregunta por los arquitectos que más admira: «todos los alumnos de la Bauhaus y Pierre Chareau, él hizo la Mansión del Vidrio en París. Ludwig Mies Van der Rohe y la familia Wright, Rudolph Michael Schindler y Richard Neutra. Me gustan las cosas mínimas bellamente diseñadas». Un gusto ecléctico y una selección, excepto Chareau, de arquitectos muy conocidos por su difusión en los medios estadounidenses.

16 abril 2015

Teatro Marittimo 4

Portada del cuarto número de
Teatro Marittimo
Hace poco el director del periódico CA, que ya se ha comentado en este blog, declaraba que su revista es «la única publicación en España que aúna cine y arquitectura», sin quitarle mérito a CA, hay que ser justos y reconocer que desde marzo de 2012 lleva editándose Teatro Marittimo y que acaba de salir su último número, el cuatro. Aquí ya se han comentado el primer, segundo y tercer números, de esta publicación, creada, impulsada y dirigida por el incansable David Rivera y editada por la Fundación Diego de Sagredo.
Este cuarto número trata sobre el tema de los «monumentos modernos» y comienza con un artículo de Gavin Stamp, titulado «Tragic Triumph», sobre el Memorial de los Desaparecidos de Edwin Luytens, en el que no se menciona el cine; el siguiente artículo, «Monumentos urbanos del mañana» trata sobre las relaciones entre La fuga de Logan y Brasilia, su autor es Fernando Vela Cossio; Olivia Muñoz-Rojas Oscarsson escribe sobre el Centro Pompidou y las películas que se han rodado en su interior; así como Blanca Murillo lo hace sobre las que se han filmado en la biblioteca berlinesa de Hans Scharoun; «El monumento que cayó del cielo» es el título del artículo de David Rivera en el que habla sobre películas recientes de ciencia ficción y la relación de sus naves con extraños edificios actuales; Eduardo Prieto escribe sobre el monumento en la era digital y con este texto finaliza la "sección monumental". Tres miembros de la revista entrevistan al urbanista alemán Hans Stimmann, artífice del nuevo Berlín; la sección «Dime dónde vives» trata sobre la casa del súper-héroe con un artículo de Manuel de Prada; en la siguiente sección «Genius Loci», Jesús Palacios escribe un magnífico artículo sobre la casa Ennis de Frank Lloyd Wright y La mansión de los horrores, documentado, erudito y, como siempre sucede con este autor, descubriendo unas relaciones asombrosas y enriquecedoras; en «Arquimeras» Steven Jacobs "desgaja" de su libro sobre Alfred Hitchcock una parte dedicada a los monumentos; la revista termina con la sección «Speaker's Corner», en esta ocasión una crónica muy crítica de Rivera sobre la Bienal de Rem Koolhaas.
David comentaba el otro día en Madrid el tremendo esfuerzo que le supone publicar Teatro Marittimo e incluso llegaba a dudar que apareciese el número cinco, si bien es verdad que llevo oyendo sus sinceras quejas casi desde el primer número, esperemos que esta vez no sean ciertas y podamos ver pronto el próximo número de una revista seria, bonita y fundamental para los estudios sobre la relaciones entre cine, ciudad y arquitectura.
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