09 enero 2026

Mejores películas (y series) de 2025

La revista digital
 Miradas de Cine es una de las más antiguas en las redes, ya que se publica desde 2002, hace más de veinte años. Hace unas semanas me solicitaron la relación de cuáles habían sido según mi criterio las, según especifican: «10 películas y/o series estrenadas en España en 2025 en salas o plataformas».
Antes ya habían confiado en mis opiniones, busqué en mis archivos y he visto que llevo colaborando con ellos desde hace mucho tiempo, nueve años desde 2016, y que además he publicado en este blog las listas de 202020212022, 2023. y 2024. Según los datos que han publicado aquí, este año hemos participado cuarenta y dos personas, que elegimos en total ciento cuarenta y nueve películas diferentes, el título más votado ha sido elegido por más de la mitad de los encuestados, por el 56%, mientras que el segundo lo ha logrado con el 35%. En el momento de publicar esta entrada aún no han aparecido cuáles han sido las películas con más votos de este año, pero se irán publicando en lo próximos días.
Ya he escrito varias veces que me cuesta mucho elegir las películas para estas listas, porque casi siempre es complicado escoger entre títulos que son igual de interesantes; de todos modos, no me importa hacerlo, porque para mí es un honor poder colaborar con cualquier publicación, siempre que intente aportar algo nuevo, como sucede con Miradas de Cine
Mi lista del 2025 la he planteado, como siempre, por orden alfabético y es la siguiente:

A la deriva (Feng Liu Yi Dai, Jia Zhangke)
Black Dog (Gou zhen, Guan Hu)
Blue Moon (Richard Linklater)
La luz que imaginamos (All We Imagine as Light, Payal Kapadia)
Misericordia (Miséricorde, Alain Guiraudie)
Profanación (The Shrouds, David Cronenberg)
Spectateus! (Arnaud Desplechin)
The Mastermind (Kelly Reichardt)
Una batalla tras otra (One Battle After Another, Paul Thomas Anderson)
Valor sentimental (Sentimental Value, Joachim Trier)

Además de las diez mejores películas, solicitan: «Opcionalmente, un texto libre donde podéis hablar de lo que os apetezca, relacionado con el audiovisual de este año que termina, por ejemplo para reivindicar algo que habéis visto y no se ha estrenado y quizá no lo haga nunca, para cagaros en el crecimiento exponencial de las películas navideñas con carteles clónicos y horrendos (esto nunca cambia), o aportar listas alternativas, desmitificar títulos, personas o personajes, reflexionar sobre el triángulo Warner, Netflix, Paramount, por qué South Park mola más que los Simpson (o viceversa, que para eso son las opiniones, aunque algunas estén erradas), si alguna vez terminará la saga Avatar, o por qué Anaconda es la película de estas navidades... Lo que queráis, vaya». 
Un inciso, da la casualidad que he visto las dos últimas películas de Avatar el 24 y el 31 de diciembre por la noche, y además la primera cinta de 2026 ha sido Anaconda, con la seguridad que será casi imposible ver algo peor en este año que comienza.
En este apartado, como nunca he podido valorar las películas junto a las series, he añadido, ordenadas alfabéticamente las mejores temporadas de series que he visto en 2025:

Adolescence (Stephen Graham, Jack Thorne)
El eternauta, T1 (Bruno Stagnano)
Severance, T2 (Dan Erickson)
Slow Horses, T5 /Will Smith)

Este año me he centrado en ver cine español, de hecho he logrado ver doscientas sesenta y una, para una investigación que estamos desarrollando, pero hay otros títulos notables --sin contar con las películas ya mencionadas en la anterior entrada de este blog, sobre los premios Goya-- que reseño a continuación, también en orden alfabético:
                    
                    Amor en Oslo (Kjaerlighet, Dag Johan Haugerud) 
                    Cloud (Kuraudo, Kyoshi Kurosawa)
                    Dreams, sueños (Dreams, Michel Franco)
                    Die My Love (Lynne Ramsay)
                    La vida de Chuck (The Life of Chuck, Mike Flanagan)
                    Oh Canadá (Oh, Canada, Paul Schrader)                    
                    Secretos de un crimen (Santosh, Sandhia Suri)
                    El volcán (Pod wulkanem, Damian Kocur) 
                    Warfare: Tiempo de guerra (Warfare, Ray Mendoza, Alex Garland)

Como ya he escrito al final de las listas anteriores: «Espero que estas listas le puedan servir a alguien para descubrir y, sobre todo, disfrutar con nuevas películas y series.

08 enero 2026

Premios Goya, 2026

Hoy 8 de enero a las 14:00, hora peninsular española, se ha cerrado el plazo para que los miembros de la
 Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, realizáramos la votación de la primera ronda para la cuarenta edición de los Premios Goya, correspondientes a este año. 
Esta votación es secreta como siempre, pero dudo mucho que publicar la lista de las películas que he seleccionado, influya en alguien o lo perjudique, con esta tradición que ya hice los cinco años anteriores, en 2021, 20222023, 2024, y 2025, y que es una de las pocas de fin de año en la que participo.
Afortunadamente en esta edición me ha dado tiempo de ver todos los cortometrajes de las tres categorías: ficción, documental y animación, comprobando su calidad pero también que ha sucedido lo mismo que en la pasada edición, cuando la mayoría, como escribí entonces: «plantean sin mucha convicción, una serie de cuestiones argumentales, narradas de forma muy convencional, casi "lugares comunes", que podrían servirles para ganar el premio» por la actualidad de lo planteado y lo "candente" del tema; por eso, como también escribí en 2024, «he votado --sobre todo en ficción y documental-- por los más insólitos, innovadores y diferentes a todos los demás, que plantean esas cuestiones antes mencionadas».
Como he escrito en otras entradas anteriores relacionadas con este premio, mis votaciones «no creo que les interesen a muchas personas y si acaso, teniendo en cuenta las películas que he seleccionado, podrán criticar o asombrarse con mi forma de entender el cine actual»:
Una peculiaridad de este año, que ya lleva vigente desde hace tiempo, es que se permite votar a cinco candidatos en cada categoría, sin embargo, sigo eligiendo solo a uno, porque me parece más apropiado y justo. 

                Largometraje: Romería, Carla Simón.
                Largometraje documental: Tardes de soledad, Albert Serra.
                Largometraje de animación: Decorado, Alberto Vázquez.
                Largometraje iberoamericano: No nos moverán, Pierre Saint-Martin (México)
                Largometraje europeo: Valor sentimental (Affeksjonsverdi) Joachim Trier (Noruega)
                Cortometraje de ficción: La sangre, Joaquín León
                Cortometraje documental: Le prime volte, Giulia Cosentino, Perla Sardella.
                Cortometraje de animación: Azkena, Ane Inés Landeta, Lorea Lyons.

He estado revisando mis votaciones desde 2021 y es curioso que desde entonces haya votado como mejor película iberoamericana a la que representa a México: Ya no estoy aquí (Fernando Frías), Los lobos (Samuel Kishi), Noche de fuego (Tatiana Huezo), El norte sobre el vacío (Alejandra Márquez Abella) y Sujo, (Ástrid Romero, Fernanda Valadez).
Mencionaré otras películas notables de esta edición, ordenadas alfabéticamente:

                    Ciudad sin sueño (Guillermo Galoe)
                    Las delicias del jardín (Fernando Colomo)
                    Madrid EXT. (Juan Cavestany)
                    Parenostre (Manuel Huerga)         
                    Sirât (Oliver Laxe)
                    Un simple accidente (Jafar Panahi)
                    Una quinta portuguesa (Avelina Prat)
                
Termino escribiendo lo mismo que en años anteriores: «las películas a las que voto rara vez son nominadas, pero es algo que no importa, porque sigo creyendo que mis favoritas son las más interesantes del año, aunque sin duda pueda haber otras también muy estimables. Publico mi lista, pensando que a los cineastas que han trabajado en los títulos elegidos, puede gustarles saber que por lo menos a un espectador --en la mayoría de ellas a muchos más-- les han parecido estupendas».

ACTUALIZACIÓN 13 DE ENERO DE 2026

La Academia acaba de comunicar hace pocas horas, las películas nominadas a los Premios Goya de esta edición, y este año estoy especialmente orgulloso, porque solo he coincidido en tres categorías: los largometrajes documental --hubiera sido increíble que no nominaran Tardes de soledad-- de animación y europeo, el segundo era fácil porque solo se inscribieron nueve películas y se han nominado cinco. Una coincidencia más que en la edición pasada. Sigo creyendo en los títulos que elegí, son los más interesantes, y ahora --como todos los años-- votaré a las que pienso que son las mejores entre las nominadas.

19 diciembre 2025

Un dúplex en Brooklyn. Spike Lee reinterpreta a Kurosawa

Uno de los carteles de la película en el
que los rascacielos neoyorquinos se
convierten en la cara de la estrella.
En 2020, casi al principio del confinamiento por la pandemia del COVID 19, escribí una entrada para este blog titulado «La casa Gondo en El infierno del odio», sobre la película Tengoku to jigoku (Cielo y tierra traducido al castellano), dirigida por Akira Kurosawa en 1963, titulada en España El infierno del odio, High and Low en Estados Unidos y La casa de la colina en Argentina. 
Efectivamente, como escribía en aquella entrada, esos títulos «se refieren a la posición de la mansión donde vive el protagonista, Kingo Gondo (Toshiro Mifume), un acaudalado ejecutivo de una fábrica de calzado, en lo alto de una colina», en su argumento se narra cómo secuestran a un niño, pensando que es su hijo, pero en realidades es el de su chófer, y cómo a pesar de estar. prácticamente arruinado decide pagar el dinero que le solicitan.
Escribo esta introducción, porque hace unos meses se ha estrenado Highest 2 Lowest, dirigida por Spike Lee y titulada en nuestro país como Del cielo al infierno, una nueva versión de la película antes citada dirigida por Kurosawa, que a su vez se basaba en la novela estadounidense King's Ransom: An 87th Precinct Mistery escrita por Ed McBain (Evan Hunter). 
En esta última el protagonista, David King (Denzel Washington), no se dedica a la fabricación de zapatos, sino a algo mucho más glamuroso para la sociedad estadounidense, a producir música, aunque también tiene problemas económicos. El argumento es muy parecido, pero con un ritmo propio de las películas comerciales actuales, olvidando casi todo el desarrollo de la investigación, así como las características y evolución de los personajes en los que incidía con su maestría habitual Kurosawa.
Lo que interesa en este blog es la arquitectura, en este caso, en vez de la casa Gondo, el ático - dúplex King, que no está en lo alto de una colina en Yokohama, sino en la parte superior de un rascacielos en Brooklyn, al lado del famoso puente que atraviesa el río Este hacia Manhattan. Según un artículo de la CNBC, se rodó en una vivienda que ocupa toda la penúltima planta, la treinta y dos, de un edificio muy poco notable, el Olympia Dumbo, --un nombre tan kitsch como Disney, aunque no tenga relación con ese personaje-- que, diseñado por Hill West Architects, tiene una superficie de cuatrocientos cincuenta y ocho metros cuadrados, una terraza de cincuenta, cinco dormitorios y cuesta, o costaba, alrededor de veinte millones de dólares. 
Para filmar esta película, también se construyó el interior de la vivienda en un estudio, añadiéndole la escalera de caracol y la planta alta, usando como forillos en los ventanales grandes fotografías de Nueva York hechas desde el piso real. El diseñador de producción de la película es Mark Friedberg y son curiosas sus declaraciones diciendo que odia a un edificio situado al lado del puente de Brooklyn y lo borró digitalmente en la película.
Comienzo del movimiento de cámara hacia la vivienda del
protagonista en la penúltima planta
Los títulos de crédito de Del cielo al infierno van apareciendo superpuestos a unos planos rodados con un dron --¡cómo no!-- del rascacielos y sus alrededores mientras va amaneciendo y se oye Oh What a Beautiful Mornin cantada por Norm Lewis, recuerden que con esta canción se inicia Oklahoma! --recomiendo Blue Moon dirigida por Richard Linklater este año, en la que se hacen consideraciones bastante ácidas sobre este musical--, una melodía optimista sobre el comienzo de una jornada llena de esperanzas; al final de los títulos, la cámara va ascendiendo desde abajo, acercándose a lo alto del edificio, a la planta donde está la vivienda del protagonista, que se encuentra en la terraza hablando por su teléfono móvil.
Final de movimiento ascendente
Spike Lee ha prescindido casi por completo de algo crucial en la película de Kurosawa, la visión desde abajo de la vivienda de los protagonistas, recuérdese que esta última, el secuestrador veía desde su casa el chalé de Gondo y gracias a sus amplios ventanales incluso podía mirar el interior del salón con un telescopio; en la dirigida por Lee el secuestrador le dice a King que desde el puente de Brooklyn mira la terraza de su piso, pero evidentemente, es imposible que observe el interior de un piso situado en una planta treinta y dos. 
Estas relaciones entre abajo y arriba, sugeridas por los títulos de la novela y las películas, así como entre dentro y fuera, que Spike Lee no explora, ni parecen interesarle, son fundamentales en el argumento de la película japonesa y se logran gracias al edificio, a la casa Gondo, poco interesante desde e punto de vista arquitectónico, pero usada de un modo extraordinario por Akira Kurosawa.

30 octubre 2025

Dirección artística, adanismo e ignorancia

ECAM, 17 de octubre, con Benjamín Fernández,
Félix Murcia y Josep Rosell.
El pasado 17 de octubre, la Asociación Española de Dirección Artística Audiovisual (AEDAA) sobre la que ya he escrito en este blog, tuvo la gentileza de invitarme a un acto celebrado en la ECAM, que consistió en presentar a tres nuevos miembros de honor de esa asociación: Benjamín Fernández, Félix Murcia y Josep Rosell. Coincidiendo con la primera jornada de la 
International Production Design Week (IPDW), un importante evento internacional celebrado cada dos años, en el que han colaborado profesionales de todo el mundo, siendo retransmitido en directo y a disposición de quienes deseen verlo, por ejemplo a través de la lista de reproducción de la AEDAA.
En esa presentación hablé de algunos aspectos que pueden ser interesantes. Después de los agradecimientos y mencionar lo importante que era para mí estar rodeado de grandes profesionales y amigos, expresé mis temores ante dos actitudes actuales, que considero "enfermedades", la primera es el Adanismo que está perfectamente definida por la RAE como «Hábito de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado anteriormente», esto es algo que sucede cada vez más, sobre todo, a políticos, artistas y otros profesionales, casi siempre jóvenes, creyendo no necesitar lo sucedido antes que empezaran a trabajar, porque no quieren "contaminarse" siendo autosuficientes, creyendo dominar todos los conocimientos, al mismo tiempo despreciando el excelente trabajo que han realizado muchos otros antes de ellos.
La otra "enfermedad" es el Edadismo, definida también por la RAE como «Discriminación por razón de edad, especialmente de las personas mayores o ancianas», propia de los jóvenes y que sumada a la anterior se han convertido en uno de los peores síntomas de esta sociedad actual.
Lo cierto es que en muchas ocasiones estos problemas están provocados por los profesores de los jóvenes, que a veces también desconocen cuáles fueron las importantísimas trayectorias profesionales de sus antecesores. En esta jornada un notable director artístico --todavía joven--, comentó que había asistido a una conferencia de un gran maestro español de la escenografía cinematográfica y salió decepcionado, porque no le explicó cómo había realizado sus trabajos, lo que es lógico, porque esa no era la función de la conferencia, sino la del programa de una escuela.
Es comprensible los alumnos quieran aprender fórmulas para ejercer su trabajo al salir de las escuelas, que les interese más la práctica que la teoría, pero lo que no comprenden es que no puede existir la primera sin la segunda.
Hace muchos años oí a José Luis Borau que lo más importante para aprender a hacer cine era ver películas, por supuesto, con un espíritu crítico.
Que un alumno de escenografía cinematográfica no sepa quienes fueron y qué hicieron analizando su obra, entre otros muchos, Gibbons, Trauner, Alarcón y Bürmann, es como si un alumno de dirección no conociera a Ford, Ozu, Berlanga y Saura.
Afortunadamente desde el libro Directores artísticos del cine español, publicado en 1997, se han ido publicando otros trabajos que han dado a conocer el estupendo trabajo de los profesionales españoles, incluso tesis doctorales como las escritas por María Encarnación Palazón Campillo en 2015, sobre Félix Murcia; la de Puerto Collado en 2022, sobre Benjamín Fernández: y hoy acabo de tener noticias de otra, sobre Antxón Gómez, escrita por Ruth Barranco el año pasado, todas ellas sin haberse editado aun en papel.
Lo importante es que estas distinciones concedidas por la AEDAA no sirvan solo para premiar una labor importantísima, sino que además, funcionen como un acicate para que se conozca y analice la obra de estos maestros.
Para terminar, no se puede olvidar la ignorancia que todavía se tiene del trabajo fundamental que lleva a cabo esta profesión. En el último número de la revista Fotogramas, el de octubre de este año, se publica una entrevista que le hace Juan Antonio Bayona a Guillermo del Toro, el primero dice: «Una cosa que aprendí de ti es que cuando se dice que la fotografía es buena, en realidad están hablando del diseño de producción» y Del Toro responde: "Y cuando dices que el vestuario es bueno, están hablando de la fotografía".
La AEDAA lleva poco tiempo funcionando, pero ya está afrontando estos problemas con seriedad, inteligencia y determinación.

28 septiembre 2025

Descubriendo el paisaje de los Bustamante

Cubierta del libro.

Hace muy poco me ha llegado desde Talca el libro Descubriendo el paisaje arquitectónico de la Región del Maule a través del cine de los hermanos Bustamante, coordinado por José Luis Uribe Ortiz y publicado por Dostercios, con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca, Studio Morza, la Cineteca de la Universidad de Chile y el Centro de Documentación Patrimonial de la Universidad de Talca.
Uribe se puso en contacto conmigo en agosto del año pasado solicitándome un artículo para este libro, reconozco que entonces no conocía la obra de los hermanos Juan Carlos y Patricio Bustamante y le contesté que antes de aceptar tenía que ver sus películas. Cuando lo hice, me quedé completamente sorprendido, me asombró su cercanía a las personas que retratan y al mismo tiempo su capacidad para encuadrar unos paisajes cambiantes y espectaculares.
Me enteré unos meses después que también habría otros artículos y además escritos por dos personas a las que admiro tanto en su faceta investigadora, como escritoras: Andrea Franco y Marcelo Vizcaíno.
Este año, también en agosto, cuando el libro estaba a punto de publicarse, le escribí un correo electrónico a José Luis, agradeciéndole que me lo fuera a mandar y añadí:: «La verdad es que disfruté mucho investigando y escribiendo mi artículo y espero que eso se note. Me interesaron la región del Maule y la personalidad de los hermanos Bustamante, vi y leí todas las entrevistas que encontré y en algún momento me pareció que llegaba a conocerlos en persona, por cierto, si tienes contacto con ellos, felicítalos de mi parte, porque creo que son unos artistas estupendos».
El libro comienza con un prólogo titulado «Filmar el habitar y construir: A modo de nota preliminar», escrito por José Luis Uribe; el primer capítulo «Domingo de gloriaEsencia y sustancia del Maule», es de Andrea Franco; el segundo vuelve a estar escrito por Uribe, «El MauleUna revisión de la geografía y la arquitectura local como elementos narrativos»; el autor del tercero, «Vía crucisCamino en (a) un paisaje centrípeto», es de Marcelo Vizcaíno;;y por fin el epílogo, «La bestia en el poste: Naturaleza y edificación en la obra de los hermanos Bustamante», es mi contribución a este libro.
En este blog suelo publicar solo los párrafos con que empiezan algunos de mis artículos, de «La bestia en el poste» basta con el primero:

En el plano inicial de la primera película de los hermanos Bustamante, Domingo de gloria, mientras se oye la canción Aquel amor, compuesta por el mexicano Agustín Lara, se ve una llanura con una serie de hogueras diseminadas entre cultivos agrícolas. Ya desde ese plano se puede comprobar el interés de los cineastas por mostrar un territorio en el que ha intervenido el ser humano, acompañado por una melodía nostálgica sobre el final de una relación y además de una época dichosa. Este plano aparece otras dos veces en la película sin la canción y es usado para finalizarla con la misma música, porque tras ese domingo que ha visto el espectador, todo va a volver a repetirse o quizás ese día distinto a los demás porque se descansa, no haya llegado a transcurrir.

Estoy seguro que Descubriendo el paisaje arquitectónico de la Región del Maule a través del cine de los hermanos Bustamante es un hito importante en los estudios de las relaciones entre el cine, la arquitectura y la ciudad, y al mismo tiempo que servirá para difundir la extraordinaria obra de los hermanos Bustamante.

23 septiembre 2025

Gaudí - Teshigahara

Cartel de la película.
Hace poco he estado en Oviedo, porque el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias y el coordinador del I Ciclo de Cine y Arquitectura, Daniel Trapiello, me habían invitado a un debate con los espectadores después de asistir a la proyección 
en los Cines Embajadores Foncaladadel largometraje Antonio Gaudí, dirigido por Hiroshi Teshigahara en 1984.
Como siempre, preparé mi intervención --no demasiado larga en esta ocasión-- para intentar dar un enfoque original a esta película y a su director, y como creo que puede ser interesante, publico aquí un extracto de esa intervención.
Conviene empezar por Gaudí que, sin duda es una estrella de la arquitectura --quizás a su pesar--, entre el público en general y los turistas en particular, pero además es una estrella de la imagen en movimiento, gracias a la aparición de sus edificaciones en las pantallas.
Una de las primeras en el cortometraje documental español de diez minutos de duración Gaudí, dirigido por Emilio Rivas, en 1943. Casi una década después, en 1952, el formidable fotógrafo Francesc Català-Roca con Anastasio Calzada filmaron Piedras vivas, que obtuvo la medalla de oro a la mejor película en blanco y negro en el Festival de Cine Amateur de Ancona, Es curioso que el tercer cortometraje sea Gaudí, Catalunya rodado en 16 mm. en 1959, con una duración de 19 minutos y dirigido por Hiroshi Teshigahara, cuando viajó a España acompañado por su padre.
Se puede seguir por orden cronológico con las películas sobre el arquitecto catalán, pero basta con saber que directores como el joven Ken Russell filmó uno para la BBC en 1961, y que en 1962, el arquitecto Mauro Richetti con otro, obtuvo el primer premio en el Festival de la Ciencia de Pavía. 
Respecto a Televisión Española, pronto comenzaron a producir películas sobre Gaudí, aumentando su número con la inauguración de los estudios en Cataluña, dirigidos por reconocidos cineastas. como Jesús Fernández SantosMiguel LluchAntoni VerdaguerAntonio J. Betancor.
En cuanto al NO-DO, el arquitecto no tuvo tanta suerte y solo se le menciona en cuatro: 
1951. El templo expiatorio de la Sagrada Familia en Barcelona. Visitantes extranjeros admiran la obra de Gaudí
1956. Exposición Gaudí. En el Salón del Tinell de Barcelona. Muestras de la obra del arquitecto
1956. Pintura excéntrica. Conferencia de Salvador Dalí en el Parque Güell de Barcelona. Un cuadro hecho con alquitrán
1964. Actualidad Nacional, el Jefe del Estado en la EXCO, inauguró la exposición de Gaudí.
Respecto a las obras de ficción, en mi libro La imagen supuesta: Arquitectos en el cine. (Barcelona: Fundación Caja de Arquitectos, 1997) se recogían en total 375 películas --hoy en día he encontrado 2367-- en que un personaje figura ser arquitecto. Entre ellas el arquitecto real que más veces ha aparecido en las pantallas ha sido Albert Speer, en diecisiete, inevitablemente unido ala ascensión y caída de su mejor cliente. 
En España ha sido por supuesto Gaudí, primero en el largometraje, Gaudí, dirigida por José María Argemí, en 1960 --falleció el año siguiente con solo cuarenta años de edad--, en el que se da más importancia a su conversión al catolicismo que a su trabajo; en el mediometraje Antonio Gaudí… una visión inacabada, dirigida por el estadounidense John Alaino en 1974 y con José Luis López Vázquez interpretando al arquitecto, se mencionan más sus edificios; por último la película para televisión Gaudí una visión interrumpida, dirigida por Manuel Huerga, en 1988, es un "mockmentary" --un falso documental-- grabado para el Canal 33 de la Televisió de Catalunya, con supuestas imágenes encontradas del arquitecto y su entorno, aunque aún no se hayan encontrado imágenes en movimiento de Gaudí.
Actualmente el arquitecto es tan famoso que hasta ha sido un personaje de animación en dos episodios de Las tres mellizas --deberían ser las cuatrillizas--, Las tres mellizas y el taller de Gaudí, episodio 70, y su continuación Las tres mellizas y los fantasmas de la Pedrera, episodio 71, ambos creados por Roser Capdevila en 2002.
Finalizando con la ficción, no se debe olvidar que las edificaciones creadas por el arquitecto catalán, seguramente por sus formas, han figurado tener en el cine las más extrañas funciones, desde el Parque Güell, como los castillo de Fu Manchú, hasta la Sagrada Familia como sede de una peligrosa organización nazi que pretende dominar a todo nuestro planeta. Si están interesado por cómo usaron tres conocidos cineastas la cubierta de la Casa Milá, recomiendo la tesis doctoral La construcción de la ficción: Espacio arquitectónico, espacio cinematográfico.
Teshigahara cuenta con abundante información en Internet, gran maestro de Ikebana, como su padre, cineasta --ha dirigido veintidós películas--, ceramista, pintor, director de teatro y ópera, diseñador de jardines y autor de instalaciones, que alternan lo natural con lo artificial.
Por último hay una serie de aspectos por los que merece la pena ver el largometraje Antonio Gaudí
Captura de la película, cables, menús y expositores
Primero evidentemente por la obra de Gaudí. También como documento de una Barcelona de mediados de los ochenta, sin turistas y sin japoneses, con la gente disfrutando en la calle e incluso comiendo y bebiendo en una terraza ya desaparecida situada en el Parque Güell y en la que se habían adosado a las paredes cables eléctricos, expositores con tarjetas postales, menús y otros objetos muy poco apropiados para su configuración. Un documento que además muestra una visión lejana de un artista desde el Japón.

Segundo por varios aspectos de su realización:
  • -- Eliminación de los denominados "bustos parlantes", intervenciones de especialistas y/o conocidos de Gaudi. Supresión también de la voz en over, sustituida por la impactante música de Junichi Segawa. Es curioso que esta premisa se abandone al entrevistar al arquitecto Isidre Puig Boada, que tenía entonces 93 años y murió tres años después, al que se ve brevemente y se le oye hablar en off sobre el ascetismo de Gaudí. No se debe olvidar que la supervisión es del también arquitecto Juan Bassegoda Nonell.
  • -- Inclusión de las edificaciones en su entorno, gracias a encuadrarlas en planos generales de la ciudad..
  • -- Atención tanto al conjunto de los edificios antes mencionado, como al detalle, por ejemplo, con primeros planos del trencadis.
  • -- Empleo del movimiento de la cámara y por tanto del espectador, con trávelin y panorámicas, aportando un aspecto más completo que el uso solo de planos inmóviles.
Por último, se debe citar que el año pasado el especialista en cine japonés Antonio Santos, publicó el libro Jardines de piedra. Hiroshi Teshigahara. Cine, roca y bambú, editado por Shagrila y disponible en librerías, como por ejemplo la madrileña Ocho y Medio.

21 agosto 2025

Una inmobiliaria en las pantallas

Cartel de la película.
Gracias a una investigación que estamos desarrollando Ana Pérez y yo, llevamos bastante meses viendo y revisando muchas películas españolas. Hace unos días le tocó el turno a Un millón en la basura, dirigida por José María Forqué en 1967. 
Imagino que conocerán su argumento, pero por si acaso, recuerdo que Pepe Martínez (José Luis López Vázquez) es un humilde empleado del servicio de limpieza del Ayuntamiento madrileño, que está a punto de ser desahuciado y no tiene dinero para poder mantener a su mujer, Consuelo (Julia Gutiérrez Caba), y sus dos hijos; una noche mientras riega las calles, encuentra una cartera en un cubo de basura con un millón de pesetas en su interior, una cantidad muy importante en la época, que ahora solo son seis mil euros. Esta millonada ---nunca mejor dicho-- la ha perdido  Bermejo (José Orjas) el administrador de una empresa relacionada con Leonardo Borja Salcedo (Guillermo Marín), de quien se dice que es «Presidente del Consejo de Administración del Banco Insular, Consejero Delegado de Inmobiliarias ACESA, Director Gerente de Construcciones Aeronavales y Presidente del Club de Golf La Florida». 
Lo que interesa en este blog es la relación de este personaje con la arquitectura, es decir, su actividad en la inmobiliaria y cómo se creía en el cine español de los años sesenta que era un empresario de ese sector.
El interior de ACESA.
Pepe y Consuelo quieren devolver el millón a su propietario y una mañana van al banco, pero no está allí, tampoco en otra de sus empresas, donde «nunca va por las mañanas», por fin llegan a la inmobiliaria ACESA, allí el protagonista le dice a un portero: «llevo desde ayer detrás de Don Leonardo» y este le contesta: «eso no es nada, hay quien lleva años», demostrando que no atiende a las personas; pero el matrimonio se cuela sin permiso en las oficinas, por cierto, un espacio muy innovador para la época, en los títulos de crédito se dice que la película está rodada en Madrid y añade «Parque de las Naciones e Inmuebles Reunidos» y posiblemente sea en la sede de esta inmobiliaria donde se filmó esta escena, volviendo al argumento, son
 atendidos por Don Ramón González (José Sazatornil) un personaje siniestro, que por fin les permite entrar en el despacho de su jefe. 
Leonardo Borja Salcedo (Guillermo Marín).
La primera vez que se ve a Leonardo está fumando, parapetado detrás de la maqueta de un grupo de edificios y delante de la reproducción de un gran mapa antiguo, diciendo: «e
so es cuenta suya, a mí no me importa lo que usted haga, solo sé que debíamos entregar esta obra el día uno y aún no sé cuándo la vamos a entregar», esto se lo dice a un hombre con un rollo de papel en la mano, que puede ser arquitecto o constructor, y que con actitud sumisa, le contesta: «Don Leonardo, es que el tiempo nos ha perjudicado mucho y los retrasos...», el empresario le interrumpe enérgico: «intensifique el trabajo [...] ponga tres turnos, haga lo que sea. Usted me responde de que el día veinticinco estará todo listo», entonces una secretaria le llama por teléfono para decirle que lo llaman de una empresa, pero él contesta que ahora no puede atenderlos, pero cuando vuelve a llamarlo para decirle que es del Club de Golf, cambia su actitud, atiende la llamada inmediatamente con voz cariñosa y echa a todos de su despacho para poder hablar sin que le oigan.
Subordinado y jefe.
Un empresario millonario de aquella época, según
 el «argumento, guion y diálogos» de Pedro Masó, Antonio Vich y Vicente Coello, que no queda muy bien parado, parece que está muy ocupado, pero no va a trabajar, es implacable con sus empleados y le interesa más el golf que sus negocios, además González, su empleado, trata mal a los inocentes protagonistas y los lleva a una comisaría de policía, porque cree que son cómplices de Bermejo. Sin embargo, la película acaba con un final feliz, forzado y poco creíble, propio de los guionistas y favorable al régimen político, en el que González lleva a casa del matrimonio dos juguetes para los niños y una gratificación económica, que les salva el desahucio y les permite salvar su pésima situación económica.
No es la primera vez que el cine español de esa época critica tímidamente a los millonarios, incluso a los relacionados con la construcción, sin llegar a mencionar que habían conseguido su dinero gracias a influencias y manejos políticos, pero es interesante la forma en que se hace en Un millón en la basura
Forqué era un director con oficio y dirigió algunas películas interesantes, pero es cierto que no llegaron a compararse, por ejemplo, con las mejores colaboraciones entre Azcona y Berlanga, ni siquiera en las que el propio Forqué colaboró con ese guionista, pero esto es otra historia.... El cine a veces también funciona como como reflejo de la realidad.

13 agosto 2025

El cine como "arte"

Riccioto Canudo
Como ya he repetido muchas veces, este es un blog dedicado a las relaciones entre cine, arquitectura y ciudad, pero a veces recibo el encargo para escribir artículos que no se refieren a estas relaciones y suelo reseñarlos aquí, porque quizás pudieran interesarle a algún lector.
Para el número 17 de la revista Anales, editado por la RACBA, que se acaba de editar, me solicitaron que escribiera un texto sobre la sección a la que pertenezco, la denominada «Cine, Fotografía y Creación Digital», porque en principio ese número iba a conmemorar los 175 años de esa institución.
El artículo se titula «Cine y Fotografía en las Reales Academias de Bellas Artes» y en su primera parte se hace un repaso sobre la consideración como "arte", tanto del cine, como de la fotografía, teniendo en cuenta que aunque el primero surgió después que la segunda, la cinematografía fue considerada como el "séptimo arte" antes que su antecesora, gracias entre otros a Riccioto Canudo. La segunda parte trata sobre la incorporación de estas dos disciplinas a las Reales Academias españolas, recordando que el primero entre los académicos numerarios de nuestro país, fue el gran director Luis García Berlanga.
Mi artículo está digitalizado y gratuito junto a toda la revista en este enlace.

25 julio 2025

El esquivo hombre común.

Cubierta del libro
He de reconocer que desde hace algunos años me interesan tanto o más las autobiografías y entrevistas con cineastas, que los textos escritos por investigadores sobre las trayectorias de esos cineastas, aun teniendo en cuenta que no se debe confiar en lo que dijeron, porque pueden ser unos embusteros, a veces sin quererlo, por olvido o por creerse y crearse "leyendas" con hechos que no ocurrieron, y en otras ocasiones incluso mintiendo adrede.
Hace poco encontré el interesante libro Hollywood: The Oral History, publicado en 2022, con declaraciones recogidas por Jeanine Basinger y Sam Watson, a profesionales pertenecientes a la mayoría de las ramas que intervienen en la producción cinematográfica, entre ellas, un apartado dedicado a la dirección artística, donde se recogen las palabras, entre otros escenógrafos, de Mitchell Leisen, Harry Horner, Robert Boyle, Richard Sylbert y Ken Adam, nombres que le sonarán a algunos aficionados al cine y, sobre todo a quienes les interesan el arte y oficio de crear espacios cinematográficos.
Albert S. Ruddin en 1971
Respecto a las relaciones entre cine y arquitectura, es interesante algo que no está en el apartado antes mencionado, lo que declaró el productor Al Ruddy: «Solo quiero contarles una historia. Es la mía, la de un hombre común y corriente. Fui a la Escuela de Arquitectura de la USC [Universidad del Sur de California], y Frank Lloyd Wright solía venir una vez al año. Él contó una historia que me encanta narrar sobre nuestro negocio, porque es exactamente la misma. Dos arquitectos están haciendo el proyecto de un edificio, dibujando y dibujando, y finalmente son las tres de la mañana. Están discutiendo sobre: "Esto es mejor, aquello es mejor, el mío es mejor, el tuyo es mejor". Uno dice: "Un momento. Tú y yo somos personas muy sofisticadas. Como arquitectos, ambos estudiamos durante años, llevamos años diseñando. Coincidimos en que ambos proyectos son buenos, pero no nos ponemos de acuerdo en cuál es mejor. Pero sí sabemos una cosa: estamos construyendo este edificio para el hombre común y corriente. Preguntemos a ese viejo que está fregando el pasillo, y dejemos que nos diga. Aceptando el que le guste". Salen al pasillo. El hombre lo está fregando y le dicen: "¿Podría venir a nuestra oficina un segundo? Nos gustaría preguntarte algo". Él dice: "Ah, sí, ya voy". Trae el cubo y la fregona y entra en la oficina. Los dos arquitectos están allí, y uno dice: "Mire, nos gustaría preguntarte algo. Son dos diseños para dos edificios. Nos gustaría que nos dijera cuál de ellos le gusta más". "Ah, sí, claro". Mira uno, luego mira el otro, y dice: "Les diré que me gusta este, pero al hombre común probablemente le guste ese otro". Así que intentar encontrar al esquivo hombre común es muy difícil».

Se supone que la mayoría de los seres humanos son eso que se denomina "hombre medio" u "hombre común" --supongo que ahora será "persona común"-- por lo que conociendo sus gustos, en arquitectura y sobre todo cinematográficos, se podría llegar a un mayor número de clientes y/o espectadores, logrando obtener un mayor beneficio económico, algo fundamental en esta sociedad actual, pero este silogismo olvida que los gustos de la mayoría son horribles, que los edificios más admirados por la gente son malos y las películas por ser las más taquilleras, no son las mejores. 
Por eso no se entiende por qué actualmente el interés de los influyentes --traducción de "influencers"-- se mida por el número de sus seguidores, más que por la calidad de sus comentarios. Como tampoco se comprende, por qué los videos con más "me gusta" han de ser los más interesantes.
Lo más popular no es lo de mayor calidad. Lo que lleva a un debate más amplio para discernir lo bueno de lo malo tanto en arquitectura como en la imagen en movimiento.

03 julio 2025

Diseñador de sueños, Carlo Simi.

Cubierta del libro.
En la anterior entrada de este blog escribí sobre el encuentro con Carlos Aguilar en febrero y nuestra conversación sobre José Luis Galicia, entonces también aprovechó para recomendarme un libro que se había publicado a finales del año pasado, titulado: Diseñador de sueños: Carlo Simi, un arquitecto cedido al cine
Como conocía la importante trayectoria profesional de Simiy me interesa mucho, estuve desde entonces  buscando el libro, hasta que la semana pasada lo encontré en la mejor librería cinematográfica española, por supuesto, en Ocho y medio.
Los autores del libro son Andrea B. Nardi y Giuditta Simi, hija de Carlo y depositaria de su archivo, que por lo publicado en el libro debe ser impresionante. De hecho, solo por las ilustraciones ya vale la pena este volumen, que es una joya, gracias a sus bocetos, perspectivas, planos de fachadas y plantas estupendamente dibujadas --la mayoría a mano alzada, con enorme maestría-- y tan detallados, que sus dimensiones están acotadas en centímetros, a esto se añaden diseños de vestuario y numerosas fotografías de los rodajes.
Todo este material gráfico viene acompañado de un texto de los autores, contando por orden cronológico toda la trayectoria vital y profesional de Simi --incluyendo algunos trabajos arquitectónicos--, y declaraciones de numerosos cineastas que trabajaron con él, todos ellos interesantes; sin embargo en el primero hay que mencionar algún aspecto fuera de contexto, como una diatriba tan injusta como innecesaria contra la Nouvelle Vague (p. 62), así como el olvido de los excelentes técnicos de la escenografía española --en la parte final se menciona a bastante italianos-- sin los que Simi hubiera tenido muchas dificultades para materializar sus ideas. 
A pesar de ello, como escribía antes, este libro ya es un hito importante para la historia del cine y además para reivindicar el papel de los escenógrafos cinematográficos en el aspecto visual final de cualquier película.
Diseñador de sueños: Carlo Simi, un arquitecto cedido al cine está editado por One Hundred Publishing, con la aportación de Green Onions Entertainment y los patrocinios de la ASC Associazione Italiana Scenografi Costumisti e Arredatori y la Universidad de Burgos, este último patrocinio parece sorprendente, por no entender por qué una institución española financia a un profesional italiano, pero investigando en las redes se pueden descubrir dos estupendas noticias. 
Logotipo del Museo Carlo
Simi - Sad Hill
La primera que se está construyendo la rehabilitación de un edificio, según un proyecto del arquitecto Javier Sánchez López, del estudio Búho Arquitectos, S. L. P., en la localidad burgalesa de Covarrubias, para albergar el Museo Carlo Simi - Sad Hill que, según puede verse en los bocetos, será interesante, no solo por sus fondos, sino además por su arquitectura. Este museo ha sido promovido por la activa Asociación Cultural Sad Hill, conocida, sobre todo, gracias al documental Desenterrando Sad Hill.
La otra noticia, es que en octubre del año pasado se celebró en esa localidad el Congreso Internacional de Arquitectura y Cine Interferencias que ya lleva seis años desarrollándose.
En resumen, se ha publicado un libro sobre Carlo Simi, un importante escenógrafo cinematográfico mundial, patrocinado entre otros por una universidad española, hay que tener en cuenta que es la segunda vez que se edita un libro con estas características en España, el primero fue el magnífico, Gil Parrondo, la realidad proyectada, editado por el Instituto de Estudios Almerienses. Además se va a crear un museo sobre este por cineasta, que tampoco será el primero en nuestro país, porque ya hubo otro abierto en el molino Cariari de Campo de Criptana donde se exponían las fundamentales obras de Enrique Alarcón, pero será el único que estará en funcionamiento en España. Dos noticias que, como escribía antes, son estupendas, y ojalá inciten a instituciones españolas --o italianas, o de cualquier lugar-- a hacer lo mismo con los magníficos escenógrafos cinematográficos de nuestro país.
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