26 de septiembre de 2010

Wim Wenders. Si los edificios pudieran hablar.

Wim Wenders es un director que en los años ochenta nos fascinó a los arquitectos gracias a películas como El cielo sobre Berlín y París, Texas, pero aunque no sé muy bien cuáles han sido las causas, parece haber caído en desgracia en los últimos años, a pesar de películas notables, como El final de la violencia, The Million Dollar Hotel, Tierra de abundancia y Llamando a las puertas del cielo, que diseccionan y analizan el paisaje estadounidense, como pocos cineastas lo han hecho hasta ahora. Precisamente, por un artículo que estoy escribiendo sobre la relación de las películas dirigidas por Wenders con el paisaje urbano americano, he encontrado en su página web oficial datos sobre su último trabajo, un documental de veinte minutos de duración, en tres dimensiones, que se exhibirá en el Arsenale de Venecia, hasta finales de noviembre, incluido dentro de la 12 Mostra Internazionale di Architettura. Esta película la ha rodado en el edificio del Rolex Learning Center, proyectado por los arquitectos Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, o sea SANNA -por cierto, su página web es increíblemente escueta-, siendo la primera mencionada la directora de la Bienal de este año. De este edificio el cineasta ha dicho que «es más paisaje que edificio».
La imagen que acompaña a este comentario está sacada de la página web oficial de Wenders antes mencionada y son dibujos del propio director, en esa página también hay unas estupendas fotografías de Donata Wenders y el texto, escrito por Wim, que he copiado a continuación:
If Buildings Could Talk...


... some of them would sound like Shakespeare.


Others would speak like the Financial Times,


yet others would praise God, or Allah.


Some would just whisper,


some would loudly sing their own praises,


while others would modestly mumble a few words


and really have nothing to say.


Some are plain dead and don’t speak anymore...






Buildings are like people, in fact.


Old and young, male and female,


ugly and beautiful, fat and skinny,


ambitious and lazy, rich and poor,


clinging to the past


or reaching out to the future.






Don’t get me wrong: this is not a metaphor.


Buildings DO speak to us!


They have messages. Of course.


Some really WANT a constant dialogue with us.


Some rather listen carefully first.


And you have probably noticed:


Some of them like us a lot, some less


and some not at all.






Buildings, like people, are subject to time


and exist in a three-dimensional world.


That’s why our film is in 3D.


It’s an invitation to wander around,


to experience and to listen, for once.






The building you will encounter


is a particularly gentle and friendly one,


made for learning, reading and communicating.


Its hills and valleys (yes, they exist in there)


are eager to welcome you,


to help, to be of service,


and to be, in the best sense of the word,


a meeting place.
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