4 de abril de 2009

Del caminar sobre hielo



«Un amigo parisino me llamó por teléfono a fines de noviembre de 1974.
Me dijo que Lotte Eisner estaba muy enferma y que sin duda iba a morir. Le respondí: no es posible. No en este momento. El cine alemán no podía prescindir todavía de ella, no debíamos permitir que muriera. Tomé una chaqueta, una brújula, una bolsa de deportes y los enseres indispensables.
Mis botas eran tan sólidas, tan nuevas, que merecían mi confianza. Me puse en camino hacia París por la ruta más directa, convencido de que, yendo a pie ella sobreviviría. Además, tenía ganas de estar a solas conmigo mismo.
Mi diario de marcha no estaba destinado a ser leído. Hoy, cuatro años después, al volverlo a tomar en mis manos, me ha conmovido singularmente, y el deseo de hacerlo leer me ha ayudado a vencer el pudor de mostrarme desnudo ante ojos extraños.
Sólo he suprimido algunos pasajes muy íntimos. W. H., Delft, Holanda, Mayo, 24, 1978
».
Así comienza Del caminar sobre hielo (Von gehem im Eis), el diario que escribió Werner Herzog durante su viaje a pie desde Munich a París, entre el 23 de noviembre y el 14 de diciembre de 1974. En España lo publicó Muchnik Editores en colaboración con Ediciones Alphaville, ambas desaparecidas y por ello el libro (a pesar de ser muy recomendable) será difícil de encontrar. Es un estupendo ejemplo de la visión de un cineasta sobre un paisaje que comprende y es impensable sin los seres vivos que lo habitan.
Por ejemplo: «En la cumbre sólo ando entre nubes. Todas las piedras rezuman. Y como siempre, la mirada sólo es atraída por las formas vacías: latas, desperdicios. Los pies bien».
Nota del 12 VI 09: He encontrado una nueva edición de este libro en Ediciones La Tempestad del 2003, quizás haya posibilidad de comprarlo en librerías.
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