22 de octubre de 2015

Manuel Fontanals

Cubierta del libro Manuel Fontanals:
Escenógrafo del cine mexicano.
En mi libro Directores artísticos del cine español, publicado en 1997, incluí a profesionales españoles que habían desarrollado su trabajo fuera de su país y entre ellos había varios que se habían exiliado en México después de la Guerra Civil. Recuerdo que siempre quise profundizar en las trayectorias de estos estupendos escenógrafos y que cuando se lo comenté a la maravillosa guionista mexicana Paz Alicia Garciadiego, me dio el teléfono de Leticia Fontanals, hija de uno de los más grandes, pero jamás llegué a llamarla.
Algún tiempo después, en 2007, la investigadora Rosa Peralta Gilabert -que cinco años antes ya había escrito La escenografía del exilio de Gori Muñioz, sobre otro exiliado y escenógrafo-, publicó su libro Manuel Fontanals, escenógrafo: Teatro, cine y exilio, un exhaustivo estudio sobre este profesional.
Hace unos meses, la Universidad Nacional Autónoma de México ha editado un bello volumen titulado Manuel Fontanals: Escenógrafo del Cine Mexicano, coordinado por la investigadora Elisa Lozano, a la que, como escribí hace poco tiempo en este blog, conocí gracias a CINETEKTON. A ella acababan de regalarle el libro que citaba al principio, por lo que el encuentro fue aún más curioso.
Este nuevo libro, tras una introducción de Lozano, tiene un emotivo artículo de Arturo Ripstein; una semblanza general de Rogelio Agrasánchez y Xóchitl Fernández; un análisis de sus dibujos escrito por Lozano; un texto de Eduardo de la Vega Alfaro sobre la relación entre Fontanals y Emilio Indio Fernández; otro sobre Fontanals y Roberto Gavaldón de Héctor Orozco; un artículo sobre el "horror de los sesenta", sobre su intervención en el cine de terror, escrito por Álvaro Vázquez Mantecón; otro sobre sus películas de los años sesenta de Rafael Aviña; y un texto sobre las películas que hizo en sus últimos años firmado por Hugo Lara Chávez; el libro acaba con la filmografía de Fontanals que abarca doscientos sesenta y un títulos, llegando incluso a rodar dieciocho películas en un solo año, concretamente en 1956. Todos los artículos son interesantes, pero aún más lo es la impresionante documentación gráfica que recoge este libro, con muchos bocetos y dibujos que, por cierto, recuerdan mucho a los de otros escenógrafos españoles de la misma época.
En definitiva, Manuel Fontanals: Escenógrafo del cine mexicano es un libro importante y muy recomendable, por lo que se espera que pronto Elisa Lozano, emprenda el ímprobo trabajo de editar nuevos volúmenes sobre otros escenógrafos.
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