26 de marzo de 2011

Paradigmas

Navegando por la Red he encontrado una vieja página de la Fundación Telefónica donde están todas las conferencias que se impartieron en el curso Proyecciones y Utopías de la Vanguardia, El desarrollo de la modernidad arquitectónica visto a través de la historia del cine, entre el 9 de octubre y el 13 de noviembre de 2007, desarrollado en la sede de la Telefónica en la Gran Vía madrileña. El curso lo dirigió con mano férrea David Rivera y los ponentes fuimos por orden de intervención, el perpetrador de este blog, Vicente Sánchez-Biosca, José Manuel García Roig, Andrés Hispano, el propio David Rivera Gámez e Iñaki Ábalos.
Les recuerdo que se publicó un libro, cuya cubierta reproduzco, con las conferencias.
Por supuesto que no me he visto, porque me da una vergüenza espantosa, pero sí he aprovechado para ver a los otros ponentes y les aseguro que hay intervenciones estupendas. Si quieren ver y oír las ponencias, basta con pinchar aquí.
Reproduzco a continuación el principio de mi artículo «Proyecciones y utopías de la vanguardia: La arquitectura moderna en el cine fantástico (1920 - 1950)», publicado en el libro antes mencionado:
«El famoso arquitecto vienés Hjalmar Poelzig se incorpora lentamente en su lecho, es de noche y sólo se intuye su fisonomía gracias a su negra silueta, recortada sobre una mampara traslúcida iluminada por detrás. Poelzig en realidad es una de las personificaciones del inglés William Henry Pratt, más conocido por el seudónimo Karloff, y uno de los protagonistas de la película titulada en España Satanás, aunque su título original fuera The Black Cat, dirigida en 1934 por Edgar George Ulmer.


I.- 1920, Alemania

Catorce años atrás, Berlín verano de 1919, un joven de veintinueve años, que trabaja como decorador en la compañía teatral de Max Reinhardt, va a estar dos meses en paro; por casualidad se encuentra a un amigo, al escenógrafo Rochus Gliese, que le propone: ¿Por qué no vienes conmigo y trabajas en una película? Él le responde: ¿Qué clase de trabajo, si ya tienen un escenógrafo en la película, el profesor Poelzig? Pero termina dejándose convencer por Gliese, el trabajo al principio consiste en recortar siluetas para ponerlas delante de la cámara. La película se titularía El Golem y el joven se llamaba Edgar G. Ulmer. Muchos años después el propio Ulmer le contaba a Peter Bogdanovich que tras trabajar dos semanas en la película «estaba construyendo decorados, porque a Poelzig no le importaba» .
1920 fue un año decisivo para un arte cuyos espectadores ya llevaban un cuarto de siglo pagando por verlo. Ese año se estrenaron en Alemania El gabinete del Dr. Caligari (Das Cabinet des Doktor Caligari, Robert Wiene), Genuine (Robert Wiene), El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam, Paul Wegener) y Algol (Hans Werckmeister). Todas ellas pertenecen al género fantástico y por el aspecto de sus espacios se han considerado dentro del expresionismo.
No es este el lugar para definir el género fantástico, basta con la noción intuitiva y sencilla que se tiene sobre las películas que pueden agruparse en este género. Tampoco se va a incidir en las relaciones entre la arquitectura y el llamado cine expresionista, que ya se han tratado en otras ocasiones, sí hay que repetir las enormes diferencias que hay entre la amplísima relación de películas incluidas por algunos autores en este movimiento, cuyas características tienen poco en común entre sí, como asimismo le sucede a muchas obras y proyectos de la arquitectura también denominada expresionista. Más realista es la tesis de Jürgen Kasten, que considera sólo siete cintas expresionistas. Sin duda la más famosa de ellas es El gabinete del Dr. Caligari, que incluso generó el adjetivo "caligarismo", sus extraños espacios se justifican porque son parte del sueño del protagonista, pero en Genuine, siguiente película de Wiene, no hay justificación alguna para unos espacios, como los de El gabinete del Dr. Caligari, donde los personajes deambulan entre planos inclinados, llenos de líneas y figuras geométricas, muchas veces comparados despectivamente con telones pintados, restándoles importancia por ser una imitación del teatro, cuando en realidad son más avanzados que otros de películas coetáneas, unos espacios creados por el pintor, escenógrafo y decorador de interiores Cesar Klein. El título completo de esta película es Genuine, die Tragödie eines seltsamen Hauses (Genuine la tragedia de una casa extraña) porque la mayoría de su metraje discurre en la casa donde está confinada la protagonista, que domina a los hombres de su entorno gracias a sus poderes esotéricos. Esta casa tiene varios interiores asombrosos, dos dormitorios con paredes llenas de líneas quebradas y un extraño aposento, donde por fin asesinan a la protagonista, con ruedas dentadas en movimiento y otros artilugios; para acceder a su interior hay que atravesar un jardín bastante convencional, pero tiene una extraordinaria fachada, construida en tres dimensiones, difícil de encuadrar dentro del expresionismo y que se anticipa muchos años a las de edificios de profesionales como por ejemplo Robert Stern y otros de la denominada arquitectura posmoderna de los ochenta, confirmando que las analogías formales, tantas veces empleadas por varios autores, que demuestran sus alardes manejando información visual, no tienen más fundamento que remotas semejanzas en sus morfologías, sin poder ahondar en otros aspectos teóricos»...

Como siempre, si quieren seguir leyéndolo habrán de adquirir el libro que, según creo, aún no se ha agotado y está editado por La Fábrica.
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