4 de julio de 2013

Nuevo modelo de cines

La profesora Sarah Ballard me ha pasado la dirección de una página donde, entre otras críticas muy divertidas, se plantea un cine, que pueden ver aquí a la izquierda, especialmente diseñado para pesados.
Esos que tanto nos molestan, los que comen sin parar y haciendo ruido; los que hablan en alto; los que salen y entran en medio de la proyección, tapando la pantalla; los que no apagan sus móviles y, no sólo les suenan, sino que además contestan a voz en grito...
Todos esos que molestan sabiendo perfectamente lo que hacen y además siguen haciéndolo, los que aunque les mandemos a callar siguen haciendo ruido y no les importa porque se creen que por haber pagado una entrada tienen derecho a todo; aquéllos a los que tampoco les interesa lo que están viendo proyectado en la pantalla. 
Esos, según The Oatmeal, deberían estar encerrados en una cúpula de cristal insonorizada, mientras les vierten sin interrupción una mezcla repugnante de palomitas de maíz y refrescos, allí dentro pueden gritar, decir tonterías e incluso saltar sobre los sillones.
Mientras tanto, en los graderíos, el resto de espectadores tiene la posibilidad de ver la película tranquilamente y si se desea pagar un extra se les dará «un asiento cerca de un grupo de personas mayores. La gente mayor está siempre quieta y respetuosa durante una película».
"Desgraciadamente" no llegaremos a ver este tipo de cines porque desaparecerán antes que se los lleguen a plantear los exhibidores, porque además, como es notorio, a muchos de ellos les interesa muy poco la comodidad de sus espectadores y mucho más ganar dinero con el bar -aquí antes se llamaba la cantina- precisamente a costa del público al que le interesa el Cine.
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