12 de julio de 2012

Barbie Arquitecta

Gracias a Design TAXI me he enterado de la existencia de una muñeca Barbie Arquitecta, buscando por la Red he descubierto que está en las tiendas desde finales del año pasado; que Despina Stratigakos, profesora de historia de la arquitectura de una universidad neoyorquina, montó una campaña para su creación ganándole a la Barbie Ingeniera en Sistemas, y que el prestigioso American Institute of Architects promovió un concurso  para crear la mansión de Barbie Arquitecta, ganado por dos arquitectas -como no podía ser de otra manera- con un proyecto de casa de muñecas creado con un lenguaje arquitectónico actual, que por la representación de sus secciones parece interesante, pero cuyas plantas son bastante penosas; en el que además se da más importancia, por ejemplo  a que la pintura sea ecológica, a cuestiones globales como su función e incluso su forma muy parecida a la de los edificios de Second Life.
No tendría mucho sentido traer a Barbie a este blog de Cine, Arquitectura y Ciudad, aunque la muñeca haya protagonizado varias películas, pero lo hago por el interés que tiene la representación de los arquitectos, ya estudiada en el Cine en mi libro La imagen supuesta, y para saber cómo se nos ve desde fuera de la profesión.
Ante todo, en España llamar Barbie a una mujer implica que es rubia y bella, pero también artificial y casi siempre tonta; en este caso la arquitecta lleva un casco, lo que supone que al menos dirige obras; unas gafas de pasta para darle un aire intelectual o porque todos los arquitectos tenemos problemas de visión por culpa de los ordenadores; un traje azul con el dibujo del skyline de una ciudad en el pecho, llevando nuestra afición urbana a la moda y cerca del corazón; unas ridículas botitas de diseño; una chaqueta negra abierta; y al hombro un tubo rosa para meter planos, teniendo en cuenta que hoy en día los planos se llevan o deberían llevarse en el portátil, es curioso que estos portarollos también caractericen a los arquitectos en algunas películas. En la caja hay una maqueta de una casa, por cierto espantosa; un recipiente con unos planos enrollados, quizás para meterlos en el portarollos; y los dibujos de un flexo y unos tomos encuadernados con pinta de enciclopedia, como si fueran parte del estudio de la arquitecta, también hay un detalle curioso en uno de sus laterales, donde parece que hay una ventana y un muro seccionados, haciendo un guiño a la propia construcción de la caja.
Por último, señalar que también hay otro modelo de Barbie Arquitecta, igual en los detalles, pero no en el color de su piel, ya que es negra.
Todavía falta una pregunta ¿Son así las arquitectas?
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