8 de mayo de 2011

Hetaria

El viernes pasado se inauguró en el CAAM de Las Palmas de Gran Canaria la exposición Hetaria, del fotógrafo Alexis W, nacido en la isla de El Hierro y que en la actualidad vive entre Madrid y las Islas Canarias.
Con motivo de esta exposición se ha editado un libro, Hetaria cartografías literarias, en el que hay setenta y un textos de autores muy diversos, entre ellos,  Omar-Pascual Castillo, Fernando Castro Flórez, Manu Chao, Juan Cruz Ruiz, Javier Díaz-Guardiola, Rafael Doctor Roncero, Lucía Etxebarría, Juan Carlos Falcón, Sandra González, Javier González de Durana, Pipo Hernández, Elsa López, Nicolás Mellini, Eduardo Mendicutti, Elvira Mínguez, Rosa Montero, Santiago Palenzuela, Luis Pastor, Roger Salas y Zoe Valdés. La mayoría de ellos son de ficción (lo que evidentemente no quiere decir que sean irreales), pero también hay otros sobre la idea de Alexis, que retrata prostitutas casi desnudas con máscaras hechas por ellas mismas, que les ocultan ssu rostros. El libro cuenta con el apoyo del activo Colectivo Hetaria que se formó «en defensa de los derechos de las trabajadoras del sexo». Entre estos artículos hay uno mío, titulado «Máscara y Rostro. Arquitectura y Naturaleza» en el que inevitablemente escribo sobre Cine y Arquitectura. El comienzo de este artículo es el siguiente:
«Una máscara sobre un cuerpo desnudo, algo manufacturado, construido por el ser humano, superpuesto a lo natural y además ocultándolo. El cuerpo como naturaleza, Baudelaire en su Madrigal triste compara las lágrimas sobre un rostro con los ríos en el paisaje, aprovechando además la rima de "visage" con "paysage". El cineasta Josef von Sternberg escribió en sus memorias que "monstruosamente ampliado como está en la pantalla, el rostro humano puede ser tratado como un paisaje. Debe ser visto como si los ojos fueran lagos, la nariz una colina, las mejillas amplias praderas, la boca una masa de flores, la frente cielo, y el pelo nubes". Algo que intuía Juliette, la protagonista de 2 ou 3 choses que je sais d’elle, dirigida por Jean Luc Godard en 1966, cuando decía que «una cara es un paisaje», e incluso ampliando las dimensiones, Hans-Jürgen Syberberg en su película de 1982 Parsifal, desarrolla la acción sobre un enorme rostro de Wagner mirando hacia arriba, convertido en colinas y valles sobre los que deambulan los personajes, enlazando así escenografía con cuerpo y naturaleza.

Paisaje en el que se inserta lo artificial, la careta, casi como si fuera un edificio construido sobre un terreno natural. Máscara como edificio y edificio como analogía de fragmentos del cuerpo humano, como el Oikema o Maison de Plaisir, que proyectó el arquitecto Claude Nicolas LedouxXX, Nicolas Schöffer proyectó un Centre de Loisirs Sexuels, cuya cubierta tenía la forma de un gigantesco pecho femenino, que tampoco llegó a construirse, y más recientemente el Atelier Van Lieshout en su proyectada Slave City incluyen un burdel que visto desde arriba, en planta, se parece a un útero, con la entrada principal en el lugar que correspondería a la vagina, dando acceso a un espacio central que tiene bar, mesas y escenario para pole dancing, y está rodeado por las habitaciones situadas en todo su perímetro».
Como siempre e neste blog, si desean seguir leyéndolo, habrán de conseguir el libro.
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