13 de noviembre de 2009

Harryhausen. La construcción de un paisaje mítico.



La Fundación Luis Seoane de La Coruña ha inaugurado una exposición titulada Ray Harryhausen, creador de monstruos, que se inauguró el 28 de octubre pasado y se podrá visitar hasta el 10 de enero del años que viene. Su comisario es Asier Mensuro, que ha tenido un año agotador ya que también se ha encargado de la exposición y el catálogo sobre Carlos Saura que se menciona en una entrada anterior.
Espero que no haga falta explicar quién es Ray Harryhausen, uno de los mayores creadores de efectos especiales de la historia del cine, que trabajó en muchas películas, recordadas sobre todo por sus creaciones, por sus monstruos a los que él siempre ha preferido denominar sus criaturas. Un cineasta que además fue el guionista y coproductor de películas que ya han pasado al imaginario colectivo.
La exposición reúne cerca de 74 dibujos y 22 maquetas originales, montajes de vídeo con animaciones inéditas, 50 fotografías y carteles... y es la muestra más amplia del trabajo de este artista realizada hasta la fecha en España. Además tiene una importante sección de documentación en torno a la relación de Harryhausen con nuestro país, en la que se incluye material inédito perteneciente a archivos de creadores como Gil Parrondo y Fernando González, que colaboraron con Harryhausen, en esta parte he tenido la ocasión de colaborar con Asier y poder hablar con Benjamín Fernández y con el mencionado Fernando González, uno de los grandes profesionales de nuestro cine y además una estupenda persona, que colaboró con nosotros narrándonos sus recuerdos y aportando material inédito relacionado con Harryhausen.

Además se ha publicado un libro (cuya cubierta se reproduce al principio) con artículos de Alberto Ruiz de Samaniego, Asier, así como de Domingo Lizcano y Antonio Garcinuño, y en el que he tenido la suerte de participar con un texto titulado «La invención de un paisaje mítico. Ray Harryhausen y España», cuyo inicio reproduzco a continuación:
El 29 de junio de 1957 Ray Harryhausen cumplió treinta y siete años, ese mismo mes se estrenó la primera película que rodó en Europa, 20 Million Miles to Earth dirigida por Nathan Juran. La elección de nuestro continente como plató de rodaje no fue casual, a finales de los cincuenta preparaba una película cuyo título provisional era Elementals y, según él, «iba a transcurrir en París. La criatura anidaba en la Torre Eiffel. Quería ir a Europa. La única forma de ir a Europa era situar el emplazamiento allí y me mandarían gratis. Pero nunca llegó a producirse». Sin embargo, Harryhausen convenció a su productor Charles Schneer para adaptar libremente un cuento de Las Mil y una Noches.

El primer Simbad

Schneer era productor asociado de la Columbia y una de sus primeras decisiones fue contratar a un joven escritor llamado Kenneth Kolb, quien ha declarado que después de su primer encuentro con el productor, le presentaron a Harryhausen, «tan pronto como hicimos el trato, prácticamente, en menos de un par de días. En la misma oficina de Columbia, Ray me mostró dibujos del cíclope y el ave gigante de dos cabezas y del esqueleto, ampliaciones satinadas de 8 x 10 de sus bocetos a lápiz. Él dijo, "Puedo animar esto… esto… esto…," y me enseñó todos aquellos cuadros, y entonces Charlie [Schneer] dijo, "Ahora tu trabajo es atar todo esto junto con Simbad"». Es interesante comprobar cuál era el método de trabajo en estas películas, antes de escribir el guión, ya Harryhausen había concebido a sus criaturas y el guionista sólo tenía que enlazarlas con el protagonista a través de una serie de secuencias, para darle coherencia a las invenciones del animador
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Como siempre, si a pesar de este inicio le interesa seguir leyendo mi artículo, habrá de comprar el libro, por ejemplo en 8 1/2 Libros de cine.
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